Damhpuni.
Había un hombre raro que se llamaba Damhpuni. Era nieto de una
anciana. Undía, esta le dijo a su nieto:
- Vete al llano! Allí hay bastante guayaba madura, tráeme
algunas.
Damhpuni salió con una canasta grande, pero el era muy vago y
anduvo paseando por otras casas vecinas.
En el camino vio una casa y adentro observó a un hombre y a su
esposa platicando.
Escondido bajo el piso, escuchó lo que el hombre le decía
a su mujer:
- Yo voy a la montaña en busca de carne, y dejo la casa bien
cerrada. No le abras a nadie hasta que yo regrese cantando.
Al escuchar esto, Damhpuni se escondió inmediatamente en la basura,
riendo, hasta que el hombre entró en la montaña.
Después de un rato, Damhpuni llegó sigilosamente donde
estaba la mujer y le dijo cantando:
- Mi amor, mi amor, abre la puerta! Yo soy tu amado esposo.La mujer
abrió la puerta, pensando que era su esposo, y Damhpuni entró,
peleó con ella, le dio de patadas hasta que esta perdió la
conciencia, y la mató; luego se la comió.
Se llenó mucho y como no pudo comerse una pierna la dejó
colgada.
Cuando el esposo regresó de la montaña, lloró mucho
por su pobre esposa. Con lagrimas, bajó la pierna que el hombre
extraño había dejado colgada y la enterró.
Luego hizo una gran jarra de misla (antigua bebida alcohólica
que los miskitos preparaban con yuca masticada) e invitó a toda
la gente del pueblo a tomarla, por la tristeza de la muerta de su mujer.
En esta ocasión llegó toda la gente, pero Damhpuni no llegó.
Después de comer a la mujer, Damhpuni recogió solo una
guayaba, la metió al canasto y se la llevó a la abuelita.
Entonces su abuelita dijo:
- Damhpuni, no habrás comido a la esposa del hombre? Mira tu
barriga como está!
Damhpuni le contestó:
- No abuela. Es que yo he comido muchas guayabas, por eso mi barriga
esta así.
Mientras tanto, en la casa del viudo estaba toda la gente tomando misla:
pero la abuela sabía lo que había sucedido y preguntó
otra vez:
- Damhpuni, que te pasa, no sos humano? Toda la gente esta tomando misla
por el pesar. Anda!
Así le dijo, pero Damhpuni no fue.
Otro día, el hombre viudo hizo bastante misla por su tristeza
e invitó otra vez al pueblo. Al escuchar esto, la abuela le dijo
a Damhpuni:
- Damhpuni, anda! Acompáñalos un rato.
Damhpuni, enojado, le contestó a su abuela:Ya que tanto insiste,
voy a ir.Y se fue a tomar misla.
El hombre viudo le dio a beber mucha misla a Damhpuni y lo emborrachó.
Damhpuni, en la borrachea, habló cosas sobre su crimen, que el viudo
escuchó.
Enfurecido el viudo, se levantó y le cortó la cabeza a
Damhpuni.
La abuela de Damhpuni estuvo esperando a su nieto. Al ver que no llegaba,
se dijo:
- Ajá! Yo se que Damhpuni se comió a la mujer. Ya deben
haberlo matado.
El viudo, de la tristeza, se fue a otro lugar.
Sol Montoya / Polinario Sebastián,
Yu kum kan... - Había una vez..., CIDCA, 1990
El
dueño de la Laguna
Como se dice que el Río Coco tiene
mucho encanto,
enigmas mitos y leyendas, hoy les
presentamos el caso la de Manilia, una mujer a la que le su gustaba ir
a las lagunas y pescar con su chinchorro.
Durante el verano cuando la tierra, se vuelve
como embaldosada y las lagunas se van secando y se llenen de pescado, Manilia
solía ir todas las veces que la gente iba a chinchorrear.
Una vez que la pobre mujer no tenía
nada que comer, se fue solita, sin compañía y cuando llegó
a la laguna, encontró unas huellas grandes como de animal con pezuña
come de caballo, pero grandes.
Manilia tuvo miedo de estar en la laguna
y de pronto escuchó como si alguien llorara bajo el agua.
Ese ruido lo oían todos los que iban
a chinchorrear, pero decían que era un pez muy grande que nunca
se dejaba agarrar.
Y caminó Manilía ya de regreso
y entonces encontró un enorme bulto acostado, ella se corrió
allí nomás creyendo que ya la iba a agarrar.
Corrió y corrió hasta que
no podía respirar y logró agarrarse de un palo para respirar
mejor, pero a la vez pensaba en que podría ser que ella había
visto y no la seguía.
Entonces decidió devolverse.
Cuando estuvo en el mismo lugar, se fue
despacio y logró ver que el bulto acostado parecía humano,
pero no era gente,
tenia cabellera larga, cara como de caballo
y dientes como de tiburón sierra entrelazados los de abajo con los
de arriba, una panza grande y peluda, un pene gigante y pezuñas
como de caballo.
Cada costilla debía tener el tamaño
de su brazo y Manilia estaba asustadisima, ella no sabía que era
lo que estaba antes sus ojos.
Y regresó a su comunidad y contó
a toda la gente lo que había visto.
Toda la comunidad llegó a ver y se
dieron cuenta que el gigante estaba muerto.
Desde ese día dijeron que jamas volverían
a esa laguna, y los cazadores que pasaron por allí, solo han logrado
ver los huesos enormes del extraño ser, que según los sukias
dijeron, era el dueño de la laguna, que había salido a la
superficie y que un rayo lo mató.
Recopilación de Pilar
Oporta (Autonomía, Noviembre 1996)Asang Busna y Kara (cuento miskito)
Asang
Busna y Kara
(cuento miskito)
En la Moskitia Norte desde hace muchos años
del tiempo pasado que no se pueden contar, cruza el Awala Wanki en su parte
superior,
viajando de sur a norte, entre sus montes
azules y vírgenes. Hay dos montañas imponentes frente a frente.
Como retándose eternamente están los dos colosos.
Así quedaron desde los tiempos de
los tiempos ... Así quedaron como testimonio de lo que pasó.
Vientos fuertes desde hace siglos vienen
azotando sus picos.
De tal forma se encuentran los dos cerros
conocidos como Aang Busna y Kara, se llaman así porque eran esos
los nombres que llevaban los dos hermanos, sus dueños.
El mayor se llamaba Asang Busna y el menor
Kara.
El mayor era el dueño del primero
y el menor era el dueño del cerro mas pequeño.
Los dos cerros eran la morada de ellos que
eran Lasa (diablos).
El interior de los Lasa estaba lleno de
Lilka, especialmente el Asang Busna, que no tenía espacio donde
poner tantas figuras.
Muchos de los dueños de esos Lilka
estaban muertos, otros en estado de gravedad,
pero dentro del cerro Kara solo se podía
contar siete Lilka o figuras.
Todos los afanes de Kara por atraer mas
figuras fueron en vano porque cada vez que intentaba atraer mas, ya Asang
Busna se había adelantado; y esto con el tiempo provocaría
una feroz lucha entre ambos hermanos.
Pues no pasó largo tiempo, cuando
un día apareció Kara y comenzó a reclamar a su hermano
Asang Busna diciéndole en esto términos:
"Hermano, en tu interior veo mucho mas Lilka,
yo apenas cuento con siete, y como se trata de hermanos, dame algunas,
porque si yo tuviera esa cantidad que tu tienes con gusto compartiría
contigo".
Pues Kara pensó que como su hermano
mayor había robado tanta Lilka que en el interior de su morada ya
no cabía, pidió las figuras. A medida que el menor iba hablando
Asang Busna se iba poniendo furioso contra el.
Su mayor preocupación era que si
Kara informaba a Aubía, dueño de las montañas y cerros
- porque Aubia como dios y señor muy poderoso era terrible en su
cólera - se iba a enojar terriblemente.
Asang Busna de tanta cólera iba arrugando
su rostro, iba cambiando su faz, y con ello el ambiente se iba a tornando
raro pues del lado del cerro comenzó a llover en gran cantidad.
Se escuchaban como rugidos de bestias heridas.
Los retumbos no cesaron ni por un momento
acompañados de lluvia y mas lluvia. El tiempo cambió totalmente.
En esos días de tiempo tan extraño,
solo en una parte de la gran selva ocurría este fenómeno.
Los dos hermanos fueron a una lucha de titanes,
jamas nunca nadie presenció semejante acontecimiento, las patadas
de cada uno eran como terremotos que la misma montaña lamentaba.
Los trompones que ambos lanzaban eran semejante
a vientos tempestuosos, huracanados.
Parecía que ambos hermanos se descuartizaban,
aprecia que se reventaban, y no había nadie que fuera a mediar en
tal lucha.
En cada momento aumentaban mas las fuerzas
de ambos, tanto que se desató una lluvia que duró varios
días.
El firmamento se oscureció totalmente
y era temeroso ver tanto cambio en la selva.
En muchas comunidades como Wampú,
Raití, Andris Tara, se escuchaban desde lejos el retumbar de las
montañas.
Estas comunidades fueron testigos mudos,
de como un gran cerco de nubes se cernía sobre los dos cerros; hasta
que las nubes espesas se adueñaron de esos cerros.
Desde entonces, los hermanos Asang Busna
y Kara son enemigos mortales, - pero también los dos están
frente a frente como retando al tiempo eternamente.
Nunca nadie ha visto sus picos despejados
... Ahora cuando los cazadores pasan cerca de Asang Busna, este como de
costumbre se pone furioso y como signo de su enojo, comienza a llover.
Hemaldo Prado, Andris Tara
(Tininiska # 4, Noviembre 1995
La
desaparición de Wiswis
(cuento miskito)
Un buen día, dos hombres de la población
de Wiswis decidieron ir de cacería.
Se internaron en la montaña, y cuando
iban persiguiendo a un venado oyeron a alguien que los llamaba por sus
nombres y luego pronunciaba las palabras Dar! Dar!
Muy asusutados se detuvieron y empezaron
a examinar el lugar de donde los habían llamado, pero no encontraron
nada........................... ni vieron huellas, ni escucharon pasos
de la gente.
Solo lograron ver un bejuco que se mecia
sin que nadie lo moviera ni soplara el viento.
Uno de los cazadores, atraido por la curiosidad,
se aproximo al bejuco, lo agarró y al instante se hizo invisible.
El otro asustado ante la desaparicion de
su amigo, quiso huir pero escuchó una voz que le dijo:
"No te corras! Tuca tu
también el bejuco!"
Y como la curiosidad era mas fuerte que
el miedo, así lo hizo y de inmediatamente se hizo también
invisible.
De esta manera, descubrieron que al tocar
el misterioso bejuco se hacían invisibles y al soltarlo, se volvían
visibles.
Regocijados antes este hallazgo dijeron:
"Ahora podemos cazar animales sin problemas."
Claro, dijo el otro, nos haremos invisibles
y los animales no nos podrán ver.
Ese día cazaron dos venados y decidieron
regresar a Wiswis, llevando consigo varios pedazos del misterioso bejuco.
Cuando llegaron al pueblo, la gente corrió
asustado porque no veían a los hombres que cargaban los venados.
Al ver eso,, los cazadores soltaron los
bejucos y se hicieron visibles para que se detuviera la gente que iba huyendo
al monte, muerta de miedo.
Los habitantes de Wiswis, conocedores del
poder del bejuco. Dar planearon como utilizar contra su malvado gobernador
Ivihna.
Vamos a buscar Dar para hacernos invisibles
cuando llegue lvihna con sus hombres a cobramos el tributo! decidieron
ellos.
Así nos burlaremos de el y no le
pagaremos mas tributos!
No había pasado mucho tiempo cuando
llego a Wiswis el tirano Ivihna con sus hombres.
Pero se sorprendieron al ver que toda la
gente había desaparecido.
Entonces el tirano dijo enojada: "Huyeron
al monte para no pagar el tributo, pero ya verán!
Y decidió buscarlos hasta encontrarlos.
Pero cuando se disponían a emprender
la búsqueda recibieron una tremenda paliza de manos invisibles que
los hizo huir en verdadera estampida.
Pasados unos días lvihna se dio cuenta
que
los habitantes de Wiswis se encontraban muy tranquilos en su pueblo.
Comprendiendo que había sido burlado,
planeó castigarlos.
De esta manera lvihna y sus secuaces trataron
de sorprenderlos para conocer el secreto de como hacerse invisibles.
Pero cuando llegaron nuevamente a Wiswis
sus habitantes habían desaparecido con todos sus animales y demás
pertenencias.
Por las huellas dejadas, Ivihna y sus soldados
comprendieron que se habían ido hacia el norte y empezaron a perseguirlos.
Después de varios días de
persecución llegaron hasta Karrisal, donde desaparecieron las huellas.
El tirano lvihna regresó a casa decepcionado
y burlado, porque además ya no lograría mas tributo de este
pueblo.
Desde entonces nadie sabe el destino que
corrieron los habitantes de Wiswis.
Algunos dicen que se hicieron invisibles
para siempre. Otros dicen que viven en Butuk Awala.
Al pasar cerca de las ruinas de Wiswis,
donde se ven alguras escrituras en piedra, los viajeros a menudo exclaman:
"Aquí fue Wiswis".
Avelino Scott, Cuentos Misquitos
- Miskitu kisika nani, 1989
El
Relámpago y el Trueno
Hace muchos años el Relámpago
y el Trueno eran dos personas; eran Vivían lejos uno del otro, y
hacían mucho daño a la gente.
Trueno vivía en el sur, y todas
las noches se comía un maizal entero. Por eso el gran jefe del pueblo
anunció que matara a Trueno, lo casaría con su hija
menor.
Todos los hombres del pueblo tenían
miedo de luchar con el Trueno.
Pero en ese pueblo vivía un hombre
sarnoso a quien por su aspecto llamaban "Sihri".
Se presentó ante el gran jefe
diciendo que el podía matar a Trueno.
El gran jefe aceptó la propuesta
de Sihri.
Sihri entonces se fue a espiar a Trueno.
Y se dio cuenta de que todas las mañanas Trueno se bañaba
en el mar porque a esa hora nadie se acercaba a la orilla.
Sihri estaba espiando a Trueno, y cuando
Trueno iba a salir del agua, Sihri, sacando la cabeza, le gritó
así:
- Ey, Trueno! Salí pronto de allí,
hoy he venido a buscarte, porque sos muy, muy malo!
El gran Trueno en seguida le contestó
así:- Quien sos vos, maldito chiquitín? Porque me hablás
de esa forma? dijo,
y Sihri le contestó de nuevo:
- Soy tu amo Y si no venís rápido
te mataré!, le dijo.
Trueno creyendo que era cierto lo que
decía Sihri, salió velozmente del agua y llegó a la
orilla, Sihri
entonces se le acercó muy rápido
y le ató las manos.
Camina - dijo. Y Sihri lo llevó
a los pies del gran jefe.
El jefe se quedó mirando a Sihri y dijo: - Mátalo!
Pero Sihri era generoso y le dijo que
no podía matarlo, le pidió al jefe que dejara atado a Trueno
desde la puesta del sol hasta que saliera de nuevo, y entonces lo mataría.
El gran jefe aceptó y así
lo hizo.pensaba que Relámpago podía matarlo.
Después de pensar un rato, caminó
hacia donde estaba el enorme Relámpago y le dijo así:
- Señor Relámpago, oiga
bien esto: dice Trueno que el es mas fuerte que usted, y que le demostrará
quien es mas hombre.
Relámpago se enojó y levantó
el brazo, iluminando toda la tierra.
El pobre Sihri quedó ciego; solo
cuando se limpió los ojos con lodo, pudo ver de nuevo.
Entonces Relámpago le dijo a Sihri:
- Andá decíle a Trueno que venga. Verás como lo voy
a despedazar.
Sihri regresó corriendo con esa
idea y le dijo así a Trueno:
- Vamos Trueno, corre; dice Relámpago que te quiere conocer.
Cuando Sihri y Trueno iban a su encuentro,
Relámpago chispeaba: - LIP!, LIP! - tiraba rayos.
Pero Trueno: - Bum-ru-rum!, Bumru-rum!
- se acercaba con su retumbos.
Desde que se encontraron todo se descompuso:
- Chas, Chas,
Chas! - peleaban, peleaban y peleaban.
Trueno, con sus retumbos, hacía temblar toda la tierra, y Relámpago
quemaba todas las cosas.
Mientras esto sucedía, Sihri tapándose
los ojos, estaba escondido detrás de una enorme roca.
Así pasó la noche.
Y los gigantes lucharon durante toda
la noche.
Solo así, ban, ban, ban, llegaron
al amanecer; uno golpeaba y el otro respondía; así estuvieron.
En esta situación estaban cuando
Trueno le dio un golpe tan fuerte a Relámpago que lo levantó
al cielo.
Pero Trueno le agarró los pies
y se fueron los dos para arriba.
Desde entonces nunca mas han podido bajar
a la tierra.
Por eso dicen nuestros viejos:
- Cuando los rayos chispean y los truenos
retumban, en el cielo están luchando.
Después de esto, Sihri se casó
con la hija menor del gran jefe; ni Trueno ni Relámpago han vuelto
a hacer daño a esa gente hasta el día de hoy,
Cuentos Misquitos - Miskitu
kisi nani, (Río Coco, CIDCA, 1985)El Ulak y el hombre (cuento miskito)
El
ULAK y el Hombre
(cuento miskito).
Una vez, un grupo de hombres salió
de noche a la montaña, con el fin de ver que podían encontrar.
En el tiempo que estuvieron en la montaña,
habían muchos Ulak allí.
Una noche, mientras los hombres dormían,
fueron rodeados por los Ulak, por lo que tuvieron que enfrentarse con ellos.
Lucharon fuertemente y los Ulak lograron
matar a todos los hombres. Solo uno de ellos logró escapar.
El hombre anduvo largo tiempo en la montaña.
Un día, después de haber
andado mucho, encontró a una Ulak y esta lo llevó a su casa.
Pero el hombre nunca estuvo conforme
de estar con la Ulak.
Después de algún tiempo,
la Ulak tuvo un hijo del hombre, pero a pesar de esto la Ulak nunca dejaba
salir al hombre, por temor a que la dejara.
Un dia, la Ulak salió en busca
de comida; en esta oportunidad, el tienen hombre salió huyendo.
Corrió, Corrió, corrió y corrió.
Después de haber caminado largo
rato, llegó a la orilla de un río y, al ver pasar un bote,
se montó.
Apenas se había montado al bote,
apareció detrás la Ulak, cargando al hijo; y al ver que el
hombre ya se había montado al bote, la Ulak levantó al niño
y se lo enseñó para que el hombre se quedara. Al ver que
no podía hacer nada, tomó al niño de las piernas y
lo rompió en pedazos y regresó nuevamente a su casa.
De ésta manera, el hombre pudo
salvarse de manos de la Ulak.
Sol Montoya / Polinario Sebastián,
Yu kum kan -- habia una vez.. CIDCA 1990
Como
perdió la voz el Danto
(cuento miskito)
Un día, un danto caminaba por
la orilla de un río y un mono congo lo observaba desde la rama de
un árbol.
En esos tiempos, el danto y el mono congo
no tenían la voz que tienen en la actualidad. El mono congo solo
sabia silbar, mientras que el danto tenia una voz fuerte.
Actualmente, los que conocen la montaña,
saben que el danto solo sabe silbar y que tiene una voz débil; pero
en aquellos tiempos, el danto, con su vocerrón, le preguntó
al mono congo:
Como estas?
En que estas pensando, sentado en esa
rama?
Hasta ahora logro escuchar tu hermosa
voz - dijo el mono congo, silbando.
- Si mi voz te parece hermosa, entonces
te daré un poco de ella si tu me das una parte de la tuya - le contestó
el danto.
- Me parece bien, cambiemos de voz -
te dijo el mono congo.
Los dos intercambiaron entonces la voz.
Y el mono congo, ya con la voz del danto, le dijo:
- Tu voz me parece muy linda.
Después de decir esto subió
al árbol, mientras el danto, enojado, dijo desde el suelo: Bájate
y devuélveme mi voz!
Pero lo dijo silbando.
Entonces, el mono congo, riéndose,
respondió:
- No entiendo lo que dices, solamente
te escucho un silbido.
Desde entonces, el mono congo no baja
de los arboles, por temor al danto.
Cuando tiene sed, solo grita desde arriba.
Además, deja caer su mierda a
la orilla de las quebradas para provocar la cólera del danto.
Sol Montoya / Polinario Sebastián,
Yu kum kan... - Había una vez..., CIDCA, 1990
El
camino y los pinos de Niki Niki
(cuento miskito)
Leyenda del origen del Río
Coco
el espiritu de NIKI NIKI llora
por la pérdida de su patria...
el espiritu de NIKI NIKI..
Me
cautivó !!! LLEGUE Y LO DESATE...
y ahora está
vagando por las tierras que pertenecieron a sus antepasados y en busca
de su Nación pérdida a la que nunca encontró.
Cuenta una vieja
leyenda que en tiempos muy remotos vivía en Cita Awala, cerca de
Cabo Viejo un jefe miskito llamado Niki Niki, quien poseía un Reyno
al cual quería.
Era el Reyno de
Nuestro Padre, WAN AISA, un Dios sin culto, ni lugar de adoración,
era un pueblo extraordinariamente religioso, contaba con gran cantidad
de Dioses. Era un pueblo politeísta, y a los Dioses el pueblo les
temía por lo cual sus rituales eran muy respetados, causa de no
hacerlo confrontarían sus iras.
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Lasdara Wangki Awala Aisubi Takan
Ba Sturka
Blasi aisanka kum bila wisa
abika taim Cita Awala ra, Kip tawanka lamara miskitu lalka tara kum iwikan,
nina ba lika Niki Niki. Witin luhpa waitna kumi brikan bara al luhpia ra
uba sim latwan kan. Luhpia waitna ba nina lika Lakia Tara kan.
Bara Lakia Tara wahma takan
taim yu kum witin antin wan bara baha wina kli ai watlara balras kan.
Un día de tantos un chavalito llamado
Lakia Tara salió de cacería al bosque...nunca más
regresó donde su padre.
El padre entristecido, después
de esperarlo por dos días decidió salir a buscarlo, caminando
hacia la parte que hoy es Río Coco Arriba, llegando hasta lo que
hoy es Leymus por donde pasó a lo que un día era un solo
territorio miskito y que luego en litigio hace un siglo y más, ahora
perteneciente a lo que llaman Mosquitia de Honduras.
Como el hijo le apetecía comer
semilla de pino, el anciano indio en la desafortunada búsqueda regó
por donde pasaba muchas semillas de pino, con la esperanza que su hijo
saliera a su encuentro.
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Tiwan nara aisika kasak
sari takan; lapta wal bila kaikan balras kan taim plikaya taki wan. Ai
luhpia pliki, wapan naiwa wangki kla saitkara, Laimus ba kat wan, baha
wina naiwa Hunduras ba saitkara luwi wan.
Ai luhpia ba awas ma ba piayá
lihki kan na mita Niki Niki ba ai sarka tilara awas ma manis pali wauhan
witin luya pliska nani bara ai luhpia ba baha kiaba brih taki balbia wisi,
sakuna Lakia Tara
ba baha piua wina ban tiwan
kata.

Bara baha awas ka ma ani wina
sika awas dusa nani ba pawan na, bar ¡ni ai nakra laya nani
batakan ba wina bara ai
ina nani wa i taiban nani ba wina sika Wangki Awála ba aisubi takan
na.
Baha piuwa wina nanara kat
miskitu nani ba lukisa Niki Niki spirit ka ba kli biui ai luhpia tiwan
ba pliki taukuya taim bani ba tasba bara kabu nani ba sut nikbisa.
DAWANKA
"Prahaku"
llamado comunmente el Dios de las Nubes..
.
AUBIA
llamado comunmente el Dios de las Montañas.
LIWA
llamado comunmente el Dios del Agua.
En los tiempos de nuestros abuelos, vivía
un hombre llamado Nikiniki.
El procedía de otro lugar, y,
cuando andaba, hacía temblar la tierra.
Ese Nikiniki vivía feliz con
su hijo, en la parte alta de Wanki, territorio miskito.
Un día su hijo desapareció,
entonces Nikiniki salió a buscarlo por los alrededores.
En la mano llevaba frutas de pino, porque
a su hijo le gustaba comerlas.
Después de buscar por los alrededores
y no encontrarlo, se puso a pensar y se dijo que sería bueno ir
a buscar hacia abajo.
De esta manera, salió Nikiniki
rumbo hacia el mar.
Entonces, los habitantes de esta zona
escucharon desde lejos los bramidos de Nikiniki: eran como truenos.
Nikiniki, buscando a su hijo, se detenía
en cada comunidad y, cuando reanudaba su camino, hacía temblar la
tierra.
A su paso dejaba un surco profundo y
serpenteado, que llenaba con sus lagrimas de tristeza.
Después de mucho tiempo, llegó
a una comunidad. Allí buscó a su hijo y no le encontró.
Esparció entonces las semillas
de pino, pensando que su hijo llegaría al sentir el aroma (desde
entonces esa comunidad se llama Awasbila, que quiere decir: abundancia
de pinos).
Luego fue esparciendo las semillas hasta
el mar, pero tampoco lo encontró.
Regresó entonces por el mismo
cauce que con su paso había formado.
Esta vez, esparció las semillas
de pino hacia el sur, hasta llegar a Leimus; allí se le terminaron
las semillas.
Al no encontrar a su hijo, Nikiniki murió
de tristeza, en Leimus.
De las semillas que había. esparcido,
crecieron hermosos pinos de bello verdor, desde Awasbila hasta el mar,
y desde el mar hasta Leimus.
Del profundo surco, que Nikiniki había
hecho en su andar, surgió un río enorme de aguas cristalinas;
este es el río Coco.
Por esta razón, los pobladores
del Wanki, son los dueños del Río que formó Nikiniki
y de los pinos que sembró. Por el río y los pinos de Nikiniki,
por ahi viajan los pobladores del Wanki. Cuando atardece, al soplar el
viento, los habitantes de estas comunidades se acuestan en el piso de los
corredores y escuchan el susurro de los pinos como una bonita melodia.
Mientras hacen esto, los abuelos comienzan a contar a sus nietos la bonita
historia de Nikiniki.
Sol Montoya / Polinario Sebastian
Yu kum kan Habia una vez. CIDCA 1990.
El
invierno y el verano
(cuento
miskito)
Cuentan que hace mucho tiempo el invierno
era el amo absoluto de la tierra.
No había permitido al verano,
su oponente, hacerse presente sobre la tierra.
Como resultado las plantas y animales
como los peces, tortugas, tiburones y lagartos ... estaban felices con
el.
Pero los animales como el venado, el
cusuco, la guardatinaja, el tigre y el conejo, se estaban muriendo y desapareciendo
de la superficie de la tierra.
También las plantas no podían
seguir resistiendo la avalancha de agua que les llegaba hasta el cuello,
y se morían ahogadas.
Por eso casi todos los seres de la tierra
empezaron a mostrar su descontento y le pedían al invierno que se
pusiera de acuerdo con el verano para gobernar la tierra, tanto por el
bien de los animales como de las plantas.
Que malo eres! - le reclamaba el verano.
Tu ahogas a la gente, los animales y
plantas con las aguas al desbordar ríos, mares y lagunas.
Por eso ya nadie te quiere. En cambio
a mi todos me quieren.
- Si te dejo gobernar la tierra, matarás
de sed y calor a los animales y plantas - les respondió el invierno
enojado - y agregaba -
gobernar contigo! Esa idea no existe
en mi cabeza.
Pero cuando se encontraba solo, meditaba
y llegaba a la conclusión de que había un descontento generalizado
contra el, y que teníaque hacer algo para calmar a los animales
y plantas de la tierra.
- Ya sé lo que voy a hacer - se
dijo.
Trabajaré un tiempo y después
descansaré para que el agua se seque, y así los seres vivientes
de la tierra no morirán.
Pero aun así los animales y las
plantas siguieron muriendo.
Entonces el invierno llamó al
verano y le dijo:
- Dividamos el año en dos partes
y que cada uno trabaje en la parte que le corresponda.
El verano dijo que no era la solución
correcta, pero que aceptaba esa propuesta como un avance en las negociaciones.
El invierno trabajó y trabajó
sin descanso los seis meses.
El resultado fue que, se inundaron todos
los ríos, mares y lagunas y los seres de la tierra siguieron muriendo.
- Ya ves - les dijo el verano - tu trabajo
no ha sido bueno.
Entonces el verano empezó a trabajar.
Trabajó y trabajó sin descanso los seis meses.
Las plantas se resecaron de tanto sol,
los animales se habían muerto en grandes cantidades por falta de
agua.
También muchos niños murieron
de calor y de sed.
Entonces el invierno le dijo:
- Tu trabajo tampoco ha bueno, porque
por culpa tuya se han muerto las plantas, animales y niños.
Entonces los dos se pusieron de acuerdo
para trabajar de otra forma.
Después de largas deliberaciones
aceptaron la idea de trabajar en unidad.
- Mientras yo trabaje, descansas tu
- propuso el verano.
- Y cuando trabaje yo descansas tu -
secundó el invierno.
Al fin por el bien de la humanidad las
dos estaciones se pusieron de acuerdo, para no perjudicar al hombre.
Y así cuando el invierno trabaja
hacía que el agua remojara la tierra de forma que los animales y
las plantas pudieran beber el vital liquido.
Cuando el verano trabajaba hacía
que los seres vivientes se alegraran y se beneficiaran de los rayos del
sol.
Dice la gente que desde entonces el verano
trabaja y descansa un rato para que el invierno lo ayude y las lluvias
remojen la tierra.
Por eso dicen que de vez en cuando llueve
durante el verano.
Avelino Scott, Cuentos Misquitos
- Miskitu kisika nani, 1989
El
León y El Venado
(cuento miskito)
Había una
vez, que de tanto llover los ríos se inundaron y todos los animales
pasaron problemas.
De entre los animales
el Venado se rifó a nadar en busca de refugio para salvarse.
De tanto nadar,
el venado se cansó y solo alcanzó ver un palo de coco. Se
dirigió en la dirección del palo de coco y encontró
un refugio en la casa, pero cuando entró.. cual fue la sorpresa
al ver un león descansando.
El Venado le dijo
al León: - Amigo León, estoy muy cansado, me voy a quedar
aquí a reposar.
El León
se emocionó mucho al escuchar la opinión del Venado y le
ofreció un cuarto en su casa.
Pasó el
tiempo y un día el León le dijo al Venado: - Voy a cazar
algo para comer porque no tenemos nada.
Entonces el León
se fue de caza. Después de varias horas, el León regresó
cargando un venado y le dijo a su amigo:
- Amigo, te toca
a ti cocinar la comida porque estoy muy cansado.
Cocinó la
carne que había traído el León pero pensó "este
jodido León mató un venado mas grande que mi, que tal si
mas tarde me come también a mi?".
Pensando, perdió
el apetito y no comió porque tenía miedo.
Después
de una semana cuando nuevamente se quedaron sin comida, el Venado le dijo
al León:
- Ahora yo voy
a ir buscar comida. Y el Venado se fue a cazar.
Después
de un largo camino y sin encontrar nada el Venado muy preocupado de repente
vio a un cazador apuntando su rifle contra un león que estaba comiéndose
un venado.
El cazador con
un tiro mató al león y se lo dio al Venado.
El Venado dio las
gracias y rápidamente cargó en sus hombros el león
que había matado el cazador.
Lo llevó
a la casa que compartía con el León.
Cuando miró
el León, a otro igual que el muerto, se asustó y pensó:
- Si este se come
a los leones, a mi también me puede devorar...
Y se quedó
calladito sin decir nada. Pensando sobre lo ocurrido ambos empezaron a
tener mucho miedo entre si.
Una noche mientras
soplaban fuertes vientos, con lluvias torrenciales, cayó un coco
en el techo de la casa...
Al escuchar el
ruido, el Venado pensó "ya me atrapó el León!»
y gritó desesperadamente.
El León
también gritó dejando escapar un fuerte Aaay!, y los dos
se lanzaron por la ventana de la casa, y salieron corriendo por diferentes
caminos.
El León
corrió rumbo a la selva y el Venado al llano.
Por eso hasta ahora
el León no sale al llano, y el Venado tampoco entra a la selva,
por miedo a encontrar a su enemigo en esos rumbos.
Prof.
José L. Manzanares (Autonomía, Mayo 1996) Aimapaya (cuento
miskito)
Aimapaya
(cuento miskito)
Hace muchos años,
soles ocultos bajo las tinieblas del tiempo, se abrieron los cielos y todas
las aguas de arriba cayeron a la tierra; solo de agua se llenó la
tierra.
Así comenzó:
el viento soplaba con violencia sobre la superficie de la gran extensión
del mar y de la tierra, soplaba del norte, soplaba del sur.
Aguas torrenciales
empezaron a caer, las aguas caían y caían, la tierra se llenaba
de agua, mientras la gente corría de aquí y de allá;
corrían hacia los lugares mas altos pero las aguas iban inundando
y devorando todas las partes altas de la tierra y todo lo que en ella habitaba.
Por un milagro
solo dos niños varón y mujer llamados Aimapaya, llegaron
cerca de un árbol muy alto en un lugar elevado, y lograron asirse
de una de las ramas hasta llegar a la copa mas alta.
Abrazados con todas
sus fuerzas, permanecieron por muchos días. Vieron que las aguas
caían como si el cielo se hubiera roto.
Entre tanto, sobre
la tierra, las aguas iban tapando todo, desapareciendo las montañas,
los cerros, las partes mas altas de la tierra y sobre ellos los arboles
mas altos, hasta que nada sólido quedó, todo ser viviente
había desaparecido, ;solo se miraba la copa del árbol donde
estaban los niños.
Así pasaron
muchos días, la lluvia cesó, entonces, llegó a reinar
un silencio tan grande que el mar y el cielo parecían una sola cosa;
una densa tiniebla cobijó la tierra.
No soplaba viento,
no había tampoco nubes en el cielo, solo se mirabaagua y cielo pero
los hermanos Aimapaya se habían salvado.
Allí en
la rama mas alta del árbol estuvieron los hermanos Aimapaya día
tras día.
Todo era silencio;
ni canto de aves, ni lamentos de gente, y así pasaron algunos días
hasta que vieron por el este surgir el sol con un cielo despejado.
Las aguas iban
bajando y la tierra nuevamente iba surgiendo en sus partes mas altas, la
tierra iba secando en una extensión grande:
Al fin la tierra
firme!
Tenían mucha
hambre y desde lo alto del árbol veían por todos lados, pero
no vieron a nadie, todo era desolación.
Así pasaron
algunos días mas y de pronto a lo lejos vieron moverse algo, algo
se acercaba lentamente; los hermanos Aimapaya no lo perdieron de vista,
pensaban que era algún familiar u otro hermano que se había
salvado pero cuando el objeto se acercó mas, notaron que era una
pequeña manada de pelicanos que también se habían
salvado; ya se sentían con mas compañía.
Desde la aparición
de pelicanos, pasaron cinco días mas, y ya no pudieron resistir
mas el hambre y se sintieron débiles.
Los hermanos Aimapaya
que aun eran niños bajaron del árbol y estuvieron mirando
por todos lados el horizonte vacío pero no había ningún
ser humano ni tampoco nada de comer.
Así estuvieron,
tristes y afligidos.
Entonces, Wan Aisa
se compadeció de ellos y desde lo alto dejó caer primero
una madera de yuca, después una cepa de quequisque, otras dos cepas
de plátano, y por ultimo una cepa de banano.
Los muchachos viendo
hacia arriba, dieron gracias a Wan Aisa y sembraron las cepas; pasó
el día, llegó la noche, y otro día con un sol resplandeciente,
al despertar, vieron un asombro que de las cepas sembradas y de madera
de yuca, brotaron un gran plantillo de yuca, quequisque, plátano
y banano.
Estaban muy alegres
porque ahora había mucha comida, de repente, se asomó un
armadillo correteando por allí y de su vientre vomitó una
piedra para hacer fuego.
Es la piedra llamada
Kisa, con la cual hicieron fuego y comieron yuca asada y plátano
asado, iba pasando el tiempo y se dieron cuenta que se habían salvado
algunos animales como lospelicanos, armadillos y muchos otros animales
que vemos hoy en día, sin embargo, ellos eran los únicos
hermanos sobrevivientes del gran Lisamra Tara.
Así fueron
creciendo los dos hermanos y se hicieron grandes y, un buen día
se dijeron: - La tierra esta muy triste porque no hay mas gente que nosotros;
hay que poblarla como antes, para que vuelva la alegría a esta tierra.
Y así fue
que decidieron convivir como marido y mujer, aunque eran hermanos, así
sucedió.
Empezaron a tener
hijos y del primer parto nacieron un par de gemelos y eran varón
y mujer, el segundo parto también fueron gemelos varón y
mujer, y así sucesivamente tuvieron diez partos gemelos y todos
varón y mujer.
Entonces, los esposos
Aimapaya, iban casando a sus hijos cada uno con su compañera gemela,
para que tuvieran hijos y poblaran la tierra.
Así la tierra
se pobló nuevamente y reinó la alegría; satisfechos
de sus sacrificios, dieron frutos después que cumplieron su misión
de repoblar la tierra como todo mortal, los hermanos Aimapaya envejecieron
ymurieron.
Entonces, Wan Aisa
los llevó arriba y los convirtió en astros; estos son dos
astros que se llaman Aimapaya, para que todos los pobladores de la tierra
recuerden eternamente que son descendientes de Aimapaya.
Así vivimos
en esta tierra como Aimapaya Kiamka Nani.
Son las dos estrellas
que aparecen frente a la constelación de pléyades o sieve
cabritas (Pupa), que brillan por siempre para nosotros.
Kika
Zepeda, Devis Molina, Tininiska # 1 (Agosto 1995)Plais tara, los caucher
(cuento miskito)
Plais
tara, los caucheros y el diablo
(cuento miskito)
Allá donde
terminan los raudales, donde cada navegante, de balsas o pipantes respira
con verdadera satisfacción, vivía un hombre, un hombre poco
común, en el sentido de que el no era ni sukia, ni curandero, ni
pescador, mucho menos cazador ...
Lo único
que sabia hacer muy bien era extraer la leche del caucho, y vender, o comer
mucho, porque eso si, Plais Tara era tan fuerte que tenía la fuerza
de diez hombres.
También
Plais Tara era muy respetado por los habitantes de Carrizal, Awawas, Awaiwas,
por su fuerza descomunal.
Muchas veces cuando
los comunitarios tenían necesidad de botar un gran pipante al río,
buscaban a Plais Tara y este, por estos trabajos, cobraba ya sea un cerdo,
gallinas u otras cosas; así vivía este hombre.
Pero, también
era capaz de comer en un servicio, lo que una familia de tres personas
pueden comer en dos días.
Plais Tara seleccionó
veinticinco hombres, y siguieron río Wanky arriba.
A los dos días
llegaron al río tributario de Sisin Tialka y durmieron en la playa.
En los contornos
de una montaña virgen cortaron caucho que no era muy abundante.
Después
de unos días, llamó a dos hombres de su confianza y les dijo:
- Ustedes ya ven
que aquí ya no hay caucho que cortar, vayan a ver por esas montañas.
Mutila y Antu se
fueron y por la tarde regresaron llenos de jubilo diciendo: Plais Tara,
hemos encontrado una montaña de solo caucho, no creemos haber visto
otro igual.
- Esta bien, dijo
Plais Tara, mañana levantaremos el campamento.
Así fue.
Muy de madrugada iniciaron los preparativos, luego todos marcharon ...
Por la tarde llegaron
al lugar y ... Todos quedaron asombrados. Asombrados ante tanta belleza
... Vieron miles y miles de arboles de caucho ... en un lugar donde nadie
había llegado.
Daba la impresión
de que estaban sembrados en surco y que alguien los cuidaba.
Que era? Cosa extraña!
Ni una hoja caída, los zacates bien limpios, que montaña!
Plais Tara, Yutila
y Antu estuvieron admirando la belleza de la naturaleza, cuando ... De
repente apareció alguien ... Ese alguien llegó directamente
donde los tres hombres; todo su traje era color plomo, guantes negros,
gafas oscuras color gris, botas y polainas.
Era muy blanca
su piel y habló así:
- Ya desde hace
días te vengo observando y cada vez mas cerca de mis propiedades.
Yo te permito cortar
todo lo que quieras a los alrededores, menos donde tengo mis plantaciones.
- Aquí nadie
sembró nada - dijo Plais Tara.
Es una montaña
virgen y por tanto mañana vamos a cortar caucho aquí donde
esta limpio.
El aparecido solo
dijo:Ya estas advertido, si tocas un solo caucho, no sales de aquí.
Diciendo esto el
tipo desapareció a la vista de todos.
Yutila dijo:
Yo creo que este
jodido es un loco, porque aquí nadie viene y que andará haciendo...
Y Antu dijo:
- Puede ser el
diablo mismo.
Que importa - dijo
Plais Tara, aunque sea el mismo diablo yo no le temo. Bueno, a descansar
y muy de mañana a trabajar.
Muy de mañana
ya estaban todos los hombres con sus mecates de seguridad, espuelones y
sacos del mismo material para echar la leche.
Entre gritos y
gritos estaban todos,
cuando de pronto
sopló un viento nada común, parecía huracanado, ráfagas
de viento, vientos del Norte ... Sur.
De pronto todo
cesó y se sintió un fuerte olor a azufre quemado y pólvora.
- Ahuaja, ja, ja,
ja, ja, risa de ultratumba, mientras los vientos fuertes soplaron nuevamente
de este a oeste.
En este momento,
todos los caucheros bajaron de los arboles y corrieron como enloquecidos.
Plais Tara los
paró diciendo:
Si tienen tanto
miedo, váyanse al río e espérenme, solo dejen las
escopetas cargadas.
Los caucheros cargaron
todas las escopetas, dejando solo a Plais Tara y se fueron.
A la, orilla del
río Sisin Tialka ya de noche, oyeron disparos, disparos y mas disparos;
comenzó a soplar un viento cargado de electricidad lluvias y truenos,
truenos y disparos, silbidos de vientos hasta amanecer.
Ya por la mañana,
decidieron ir a ver que había pasado.
Cuando llegaron
al lugar, no podían creer lo que miraban: un área de unos
50 metros cuadrados, casi limpia; todos los arbustos y plantas arrancados
o destrozados, unas cuantas escopetas retorcidas y allá al fondo
a Plais Tara, con todo su cuerpo molido, sin una gota de sangre, como la
cera.
Todos se dieron
cuenta que eso fue una lucha terrible, una lucha de titanes, una lucha
nada común, increíble.
Con tristeza y
lamentos hicieron un hueco y lo enterraron.
Luego con los pedazos
del fusil hicieron una cruz; abandonaron el lugar, y desde entonces nadie
ha llegado a visitar el sitio.
Avelino
Cox Molina, Tininiska # 5, (Diciembre 1995)
LA
ISLA DE WAIHWAN
Leyenda
En aquellos tiempos
de antes, cuando aún la gente no sabia nada del cristianismo, los
waihwan se transformaban en diferentes figuras y muchas veces, valiéndose
de engaños, se comían a la gente.
En esos días,
la mayoría de las comunidades miskitas se encontraban en la zona
dellaya,cerca de la desembocadura del Wanki. Extendiéndose hacia
el sur se agrupaban los caseríos que formaban las comunidades más
grandes como Itawala, Bihmuna y Sandy Bay.Siempre más al sur había
pequeños caseríos.
Los sukias con
sus rituales y conjuros protegían a las comunidades de los lasas,
seres espirituales menores y malignos, que trataban de perjudicarlas, pero
el problema era que algunas comunidades pequeñas no contaban con
los servicios espirituales de un sukia.
Desde Sandy Bay
hasta Awasiara todas las noches desaparecía una o dos personas.
Un waihwan muy astuto se transformaban en humano y visitaba alguna casa
pidiendo posada para pasar la noche. A veces pedía emparentarse
con la familia de la casa visitada y aprovechando la noche se comía
a alguien de la casa y luego desaparecía. La gente estaba aterrorizada.
Entonces planearon
mandar a traer a un sukia de Bihmuna para correr a los waihwan. En eso
estaban cuando en un pueblo a orillas de Awaltara (Río Grande) y
cerca del mar, al ver que la gente se estaba acabando, los pocos que quedaban
se fueron a vivir en otro lugar. Pero una anciana se quedó en el
poblado para cuidar el isigni de su hija muerta porque aún no se
había realizado el ritual de despedida. (Isigni sakaia ). La anciana
se había quedado con sus tres nietas y un nieto.
Muy por la tarde
la anciana y sus nietos vieron acercarse un enorme ser que parecía
humano,pero a la vez un poco raro. ¡Naksa kauhkia I saludó
y luego pidió posada para pasar la noche. La anciana presentía
algo, pero no podía a dar posada aunque tenía miedo, sólo.
Entonces la gente
corrió al río y todos, la anciana y el nieto también,
subieron al pipante remando hacia río abajo. Waihwan los iba siguiendo,
y los hombres desesperados canaleteaban con todas sus _fuerzas hasta llegar
al mar. Pero como el waihwan había crecido de tamaño y sus
enormes brazos le ayudaban a tener más velocidad estaba por alcanzarlos.
La gente seguía canaleteando, también a toda velocidad, sacando
las últimas fuerzas. Se dirigían a unas isletas mar adentro,
casi al sur este de la desembocadura del Río Grande (Awal Tara).
Cuando ya estaba por alcanzarlos,se acordaron de Wan Aisa y clamaron por
su ayuda. Wan Aisa contestó con un estruendoso rayo. La gente aterrorizada
observaba desde la isla de Manawal cómo el enorme waihwan se iba
convirtiendo en una gran roca.
Esta es la isla
que hasta hoy se conoce con el nombre de Waihwan Dakra cerca de otra isla
llamada Manawal, frente a la desembocadura de Río Grande (Awaltara).
(Leyenda nicaragüense) |