El
Nuevo Diario
Miércoles 29 de Diciembre de 1999 |
Leyendas sobre mundos subterráneos, chamanes y OVNIs
Ometepe: La isla del fin del mundo
Amplio reportaje publicado en la revista Año/Cero
Presentación
La revista española Año/Cero, edición Año X/No.04-0104-09
dedicó
un reportaje especial de cuatro páginas a nuestra bella y enigmática
Isla de Ometepe. Año/Cero es una publicación mensual que
a través de investigaciones periodísticas da a conocer
los misterios y fenómenos encontrados alrededor del mundo.
Miguel Blanco visitó
Nicaragua para descubrirnos Ometepe, isla lugar donde se mezclan
misteriosos grabados, mundos subterráneos y avistamientos OVNI.
—Miguel Blanco.—
Managua
Objetos imposibles que sugieren una tecnología sofisticada en el
pasado, leyendas sobre mundos subterráneos, chamanes, OVNIs
que surgen de las entrañas de un volcán y extraños
petroglifos, que AÑO/CERO ha podido fotografíar en exclusiva,
constituyen las escalas de un insólito viaje hasta un lago
emplazado en Nicaragua para conocer los secretos de
Ometepe, "la isla del fin del mundo".
"Los coches no podrán pasar. Imposible. Ni siquiera los todoterreno.
Sólo es posible ir a caballo y después hay que seguir a pie".
Nuestro guía había sido muy explícito. Si queríamos
ver aquellos misteriosos grabados, ocultos por los nativos a las
miradas indiscretas de los extranjeros, debíamos alquilar
caballos o prepararnos para una larga caminata.
Cuando, horas después, nos adentramos en los espesos bosques de
la hacienda El Porvenir, en las faldas del volcán Maderas,
comprendimos las advertencias de nuestro guía. El acceso al lugar
donde se encuentran los grabados hubiera resultado imposible sin la ayuda
de un experto conocedor del terreno.
A pesar de ello, y de lo intrincado de los caminos de la isla, no se ha
podido mantener intacto este tesoro arqueológico. En los últimos
años, algunas de estas misteriosas piedras han sido robadas, encontrándose
en la
actualidad en paradero desconocido.
Tal vez por esa razón, los isleños han optado por ocultar
la mayoría de los petroglifos. Y cuando terminamos de estudiar los
grabados, esculpidos por manos desconocidas, nuestro guía los iba
cubriendo con hojas y ramas.
Sólo
alguien que, como él, había nacido y vivido en aquellos bosques
toda
su
vida, podría volver a ubicar la situación de cada petroglifo.
Pero estas enigmáticas piedras constituyen sólo uno de los
misterios de Ometepe, esa "isla del fin del mundo" incógnita y salvaje.
Otros enigmas fascinantes nos aguardaban todavía entre aquellos
inaccesibles volcanes.

Desde tiempos remotos, el Maderas fue un enclave sagrado conocido como
Coatlán, lugar del Sol o lugar donde vive el Sol, mientras que el
Concepción era denominado Choncoteciguatepe, hermano de la Luna.
En las faldas de ambos volcanes se realizaron todo tipo de rituales
mágicos.
En bosques junto a los ríos Tichaná y Buen Suceso, y en otros
enclaves mágicos, los aborígenes de Ometepe practicaban una
religión politeísta.
Sus calendarios, ingeniosamente grabados en algunos petroglifos, constaban
de 18 meses de 20 días, sumando años de 360 días.
Según
su creencia, cada 52 años (período que coincide con ciclos
sagrados de otros pueblos como los dogon) se producía una crisis
cósmica, por lo que acostumbraban a almacenar alimentos y agua a
la espera de esos altercados cósmicos con los que estaban
vinculados los eclipses, que conocían bien.
Y lo
cierto es que las continuas invasiones de distintas tribus indias que padecieron
los isleños fueron relacionadas por éstos con esa clase de
catástrofes cósmicas.
Los aborígenes de Ometepe ya incluían el concepto del alma
en sus creencias, así como la vida en el más allá
e incluso una forma de reencarnación. Su rico panteón estaba
repleto de dioses: Xochipillo, diosa de la alegría; Catligüe,
diosa de la fertilidad; Mixcota, dios del comercio; Ecatl, dios del aire;
Migtanteot, dios de la muerte; Tlaloc, dios de la tierra, etcétera;
deidades que solían representar como ídolos de piedra o cerámica,
a los que siempre colocaban las fauces de un jaguar, animal sagrado amo
de la Tierra.
Los dioses, según la tradición, se alimentaban de sangre
humana, y vivían en las regiones donde sale el Sol. Y la verdad
es que no pudimos evitar un extraño escalofrío al descubrir,
en las faldas del Madera, un antiquísimo petroglifo que representa
al inquietante Miganteot, dios de la muerte, un ser de cabeza redonda y
ojos grandes amenazadores.
MAPAS AEREOS
Los dioses están también representados en grandes estatuas
desperdigadas por toda la isla. En ellas apreciamos a Cochipilli, diosa
de la Alegría; Tescatlipoca, dios del Mal, etcétera,
tocados con unos sugerentes cascos que, sin duda harían las delicias
de Erich von Dániken.
Dichos
monumentos, no obstantes, son muy posteriores a los grabados petroglíficos.
Estos, según diversas dataciones científicas, se sitúan
en torno al año 300 d.C.
Pero los extraños grabados no son exclusivos de la isla. Se encuentran
además, en San Marcos, Altagracia o La Palma y, lo que es más
importante, en el interior de algunas haciendas privadas, como la de El
Porvenir, propiedad de la familia Bolaños , que amablemente
nos permitió estudiar los grabados.
Estos grabados presentan además, imágenes muy sugerentes,
como unos extraños animales desconocidos en la isla, lo que
supone un nuevo enigma en torno a cuál fue la fuente de inspiración
de los artistas.
Para
estudiosos como Manuel Hamilton Silva, "por medio de estos petroglifos
inferimos que nuestros abuelos Chorotegas y Niquinianos ya tenían
un alto grado de cultura y organización".
Sin embargo, no podemos pasar por alto uno de esos petroglifos en concreto.
Se trata de un conjunto de dos espirales unidas entre sí. El grabado
probablemente no nos resultaría extraño en cualquier otra
parte del mundo pero, tras mostrárnoslo, el guía dirigió
nuestra atención hacia un monumento, ubicado en la localidad de
Moyogalpa, que reproduce una maqueta de la isla.
Al comparar ambos, petroglifo y maqueta, se debe reconocer una cierta
-aunque probablemente casual- similitud. Los campesinos llaman a ese petroglifo
el mapa, por considerar que se trata de una vista de la isla de Omepete
desde el aire.
Evidentemente, no se han parado a pensar en que hace 1.700 años
no era posible sobrevolar la isla para hacer un mapa de la misma desde
el aire..
¿o tal vez sí?.
OBJETOS IMPOSIBLES
En Altagracia, visitamos el Museo
Arqueológico de Ometepe, donde nos esperaba Maira Gómez,
responsable de las instalaciones. Nuestro principal interés
era poder ver uno de esos objetos imposibles que parecen sugerir que los
antiguos habitantes de la isla poseían unos conocimientos tecnológicos
insólitos para una civilización supuestamente primitiva.
En
la región de San José del Sur se descubrió durante
una excavación arqueológica un artefacto particularmente
extraño.
"Nosotros lo hemos catalogado -nos explicó Maira Gómez- como
utensilio óptico para la observación astronómica".
Se trata de un objeto de unos 25 centímetros de diámetro,
con forma de lenteja, del que sobresalen dos tubos cilíndricos de
unos 10 centímetros de largo por 3 de ancho.
Por el otro lado, el cuerpo de eso prismático primitivos presenta
varios orificios aparentemente dispuestos para facilitar la observación
de los astros.
Lo
más insólito es que, según los informes arqueológicos,
esos prismático estarían construidos entre el año
450 y el 500 d.C. ¿En qué podrían haberse inspirado
los antiguos aborígenes para idear este ingenio óptico?.
Precisamente en la zona donde se descubrió este artefacto, San José
del Sur, existen leyendas y mitos extremadamente sugerentes. La imaginería
popular ha llegado a fabular una relación entre la isla y el mismísimo
Jesucristo. De hecho, el arte rural ha plasmado en algunas obras pictóricas
del nacimiento de Cristo con los volcanes Maderas y Concepción al
fono una resplandeciente estrella de Belén brillando sobre ambas
cumbres. Y es que sigilosas estrellas y objetos luminosos de todo
tipo han sido avistados sobre la isla desde hace tiempo.
No se trata sólo de avistamientos de OVNIs y luces más o
menos extrañas cruzando los cielos. Entre los testimonios de los
lugareños que pudimos recopilar, relatos que nunca antes habían
trascendido sus fronteras, destacan casos extremadamente sugerentes.
Algunos de ellos hacen referencia a misteriosas esferas luminosas, "como
la luna llena", entrando y saliendo de las lagunas de la isla. Dichas masas
acuáticas están
rodeadas
de todo tipo de leyendas.
Pero, al margen de los relatos, los cierto es que sorprendentes avistamientos
OVNIs se han producido en algunas de ellas. Pues bien, un
sábado, en pleno verano, se produjo un insólito acontecimiento
en esa laguna.
Eran aproximadamente las ocho y media de la noche cuando desde toda la
isla pudo observarse un gran resplandor. Podemos imaginar el terror que
embargo a los habitantes al observar un fenómeno como éste
en la cumbre de uno de los volcanes.
El Concepción tuvo su última erupción en 1957, y algunos
isleños aún recuerdan aquella noche de fuego y muerte.
Afortunadamente, el resplandor que salía del Maderas no era el preludio
de una nueva erupción, sino de algo extraño y desconcertante.
OVNIs EN LA MORADA DE LOS DIOSES.
Eduardo Emilio Gómez, uno de los testigos entrevistados por AÑO/CERO,
observó el incidente desde la población de Moyogalpa:
"Después del resplandor -explica Eduardo- vimos salir una enorme
esfera de luz blanca del interior del volcán. Empezó a subir
y subir, sin hacer
ruido, hasta que se perdió entre las nubes..".
Recordamos
entonces que, desde tiempos inmemoriales, aquellas cumbres habían
sido considerados morada de los dioses. De hecho, como ya hemos mencionado
con anterioridad, el nombre Nahualt del Madres, Coatlán, significa
literalmente lugar del Sol o lugar donde vive el Sol. Pero, ¿qué
tipo de sol vive en ese volcán?.
Aquella misteriosa esfera, que surgió de la laguna del Coatlán,
y el resplandor que la precedió, fueron observados desde prácticamente
toda la isla. A la mañana siguiente, un grupo de audaces campesinos
escaló hasta la cima del Maderas para investigar lo sucedido, pero
no encontró ninguna pista que pudiese identificar la naturaleza
de aquel extraño objeto que había surgido de las entrañas
de la laguna volcánica.
Todo son enigmas en Ometepe. Ignoramos el origen de los insólitos
conocimientos astronómicos de sus remotos antepasados. Poco o nada
sabemos acerca del significado de sus misteriosos pertroglifos... Sin
embargo, algo en estas tierras nos invita a soñar con paraísos
remotos, con mundos desconocidos que quizá permanezcan aún
aquí, entre los frondosos bosques, majestuosos volcanes y recónditas
lagunas de la isla del fin del mundo.
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