
| LA
LEYENDA DEL YAGUARE
fundador de Matagalpa junto con su novia la valiente, tenaz y trabajadora Yasica. fue sepultado en la cercanía del antiguo poblado de Molagüina
Se cree que por eso se llama Yaguare a la quebrada que nace en el cerro Apante y atraviesa el pueblo de Matagalpa. Según una
de las acepciones, la palabra Matagalpa significa Cabeza Mayor, proveniente
de la lengua Matagalpa de origen Macro-Chibcha, Matal: cabeza mayor, Galpa:
casa o poblado.
En un pequeño cerro, localizado en el sector sur de la ciudad de Matagalpa, la familia de don Nazario Vega (el constructor de la Catedral de Matagalpa) encontró allí por el año 1890 lo que parece ser la tumba de un personaje real de la cultura de los indios matagalpas. La familia de don José Vega, sobrino de don Nazario, ha guardado por más de un siglo una de las piezas encontrada allí. Se trata de una escultura de cerámica de un personaje indígena de muy buenas facciones en una posición muy noble, es decir que se encuentra sentado en una posición solemne, está adornado con collares, aretes, aros, pulseras, estolas, posee una corona con plumas aparentemente de quetzales, y con las manos cruzadas al frente a la manera de un estadista precolombino. Hace algún
tiempo su protectora, doña Nelly Vega
de Cisneros, pidió que se guardara en el museo de historia de Matagalpa
que existe en Selva Negra y podría ser trasladada al Museo Nacional
del Café, cuando esté terminado,
museo que está empeñado en construir la Alcaldía de
Matagalpa bajo la dirección del ingeniero Sadrach Zeledón,
con apoyo de la sociedad civil y ayuda internacional.
Un poco después de 1880 la Iglesia prohibió que se siguieran enterrando personajes en las iglesias por motivo de sanidad. Se empezó a usar en Matagalpa un cementerio en un promontorio elevado en la parte suroeste del Barrio Laborío. Las familias más prominentes de la ciudad eran sepultadas en ese lugar por su especial protección contra inundaciones, allí construyó don Nazario Vega el mausoleo de sus suegros don León Cantarero y doña Areliana Tinoco, descendientes de los primeros españoles que se habían asentado en la vecindad desde muy temprano en los tiempos coloniales, según el registro del año 1690. Allí por
1870, cuando don Nazario estaba construyendo una extensión de la
tumba para el resto de su familia, encontró lo que parece ser un
cementerio indígena o al menos la tumba de un personaje real de
la cultura de los indios matagalpas. Su sobrino José Vega la guardó
hasta que tres generaciones después, su nieta Nelly Vega lo reportó.
* selvanegra@tmx.com.ni
Eddy Kühl*12
DE MARZO DEL 2002 / La Prensa
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