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PALACAGUINA MADRIZ NICARAGUA
Bienvenido
a Palacagüina
Extensión territorial: 136 Kms2 - Población: 13,000 habitantes - Densidad poblacional: 95.58 habitantes por Km2 - Clima promedio: 22°C-23°C. - Producción: sorgo, maíz, frijoles, tabaco, ganado - Altitud sobre el nivel del mar: 344.68 metros, Límites: - Al norte:Municipio de Totogalpa. - Al sur: Municipios de Condega y Pueblo Nuevo. - Al este: Municipio de Telpaneca. - Al oeste: Municipio de Yalagüina.
Mosaico - Crónicas Viajeras- La Prensa 09-01-01 -------------------------------------- Sacerdote con orígenes rockeros y deportivos
Orlando Valenzuela
Los habitantes de Palacagüina son gente muy trabajadora, hospitalaria y muy nobles de corazón, sin embargo desde hace algunos años la crisis económica y la influencia de la violencia en la televisión, han influido negativamente en la conducta de algunos jóvenes que no encuentran alternativas de recreación para ellos, según aseguran los pobladores. Por eso el padre Marcos Piaszczyñski, sacerdote de la parroquia de María Reina, está empeñado en ayudar a los jóvenes a encontrar en el deporte una sana distracción y una buena oportunidad para desarrollarse como personas de bien. El Padre Marcos es originario de Polonia, donde además de jugar fútbol jugó básquetbol en sus tiempos de adolescente y aunque parezca mentira, también fue guitarrista de un conjunto de rock liviano tipo heavy-metal. Incluso cuando estaba estudiando Teología, grabó con un conjunto del Seminario un CD de música andina. Por eso, además de entrenar a un grupo de jóvenes que forman los equipo de balompié y baloncesto del pueblo, también da clases de piano y guitarra a varios adolescentes, pero por sus múltiples ocupaciones piensa pagar un maestro para que se haga cargo de esta tarea.
Palacagüina, Un pueblo con casi 450 años de historia Orlando Valenzuela * Perteneciente al departamento de Madriz, el nombre ³Palacagüina² significa en lenguaje chorotegano-mexicano antiguo: ³Pueblo de las faldas del cerro², aunque en realidad se levanta en una extensa planicie dentro de las estribaciones de las montañas segovianas. Su nombre alcanzó fama mundial gracias a la canción ³El Cristo de Palacagüina², de Carlos Mejía Godoy
A pesar de tener una historia de casi 450 años, Palacaguïna
seguiría siendo un olvidado pueblo del Norte de nuestro país
si no fuera por la canción ³El Cristo de Palacagüina²,
que Carlos Mejía Godoy grabó y que lo sacó del anonimato
a finales de la década de los años 70. Por eso en muchas
partes del mundo, cuando se menciona Palacagüina, la gente lo
relaciona inmediatamente con Nicaragua.
Aunque no se tiene una fecha exacta de la fundación de este pueblo, la iglesia parroquial del lugar, en una de sus vigas tiene escrito que ésta fue construida en 1552, y estaba hecha de rústica madera y techo de palma, siendo transformada en los siglos posteriores. Palacagüina también figura en la historia porque durante los meses de julio y agosto de 1707 fue capital de la provincia colonial de Nicaragua, cuando era gobernador don Sebastián de Arancibia y Sisi, quien con motivo de las frecuentes invasiones de las tribus xicáquez, zambos y ³montañeses² de la Costa Atlántica, se estableció en este pueblo para dirigir personalmente las operaciones de defensa y persecución, mandando a construir varias embarcaciones para perseguir a los indígenas ³invasores². El nombre de ³Palacagüina² significa en lenguaje chorotegano-mexicano antiguo ³Pueblo de las faldas del cerro², aunque en realidad se levanta en una extensa planicie dentro de las estribaciones de las montañas segovianas, razón por la cual durante los primeros años de la dominación española se le consideró como un ³puerto de la montaña Atlántica² por la facilidad con que indígenas costeños penetraban a esta zona. Recuerdos motrices de don Justo En la pequeña comunidad de San Pedro, a unos cuatro kilómetros al este de Palacagüina, vive con su esposa don Justo Pastor Calderón García, de 91 años. Sentado en la vieja banca del corredor de su humilde casa de paredes de taquezal y techo de tejas de barro, don Justo ve pasar el tiempo con resignación y con nostalgia recuerda algunos momentos de su juventud. Nacido a principios de 1909, don Justo es fiel testigo de grandes acontecimientos que estremecieron la historia de nuestro país, por eso cuando habla de aquellos tiempos se emociona porque todo lo que dice lo vivió personalmente, como cuando entró el primer automóvil a la ciudad de Ocotal, a mediados de los años 20, cuando él tenía unos 13 años. ³Era como una fiesta, la gente se guindaba del chunche ese y no sabían qué hacer de la alegría, porque era algo que nunca se había visto por esos lados², recuerda don Justo y con justa razón, pues en esos años no había luz eléctrica ni carreteras y la gente viajaba sólo a caballo o en carretas de bueyes en las zonas rurales, mientras que en las grandes ciudades como León y Managua, los únicos vehículos que funcionaban como taxis, eran los coches de caballos. Pero don Justo no esperó la llegada de los automóviles a su nativa Palacagüina para viajar a ciudades tan distantes como Matagalpa, León y la capital, Managua, pues él nunca quiso pagar un solo centavo para transportarse de un lugar a otro, ya que en aquellos años no había vehículos en su pueblo porque ni siquiera había carreteras, por eso él siempre viajaba a pie, a golpe de puro caite. Para viajar a Matagalpa, don Justo Pastor dice que salía muy de madrugada y agarraba de cruzada por las montañas en dirección a San Rafael del Norte, donde pedía posada para dormir y al día siguiente agarraba el camino para la ciudad. Cuando el viaje era para León, dormía donde le agarrara la noche, pues asegura que para él, ³la noche era como el día². Para don Justo, que fue cañero, leñero, mulero, machetero, cortador de café y agricultor, viajar a pie no tenía ningún objetivo terapéutico ni deportivo, sino que era una condicionante de la pobreza que siempre le acompañaba, por eso cuando viajaba a cortar caña al Ingenio San Antonio, de Chichigalpa, se reía de los que pagaban un centavo de peso por montarse en el trencito que los llevaba de la ciudad al plantel, en un trayecto de apenas unos dos kilómetros. Enamoradizo de nacimiento, don Justo dice que tuvo muchas novias gracias a su afición al canto y al baile, dones que al parecer heredó de su abuelo Eugenio, quien para él es como una especie de héroe indiscutible, pues siempre lo tiene presente en sus historias fantasiosas, llegando a afirmar que era tan valiente que ³mi abuelo bailaba con la cegua y a los que se hacían monos los apaleaba para que no volvieran a andar asustando a la gente². La estrella de la farándula local Con una risa radiante y contagiante encontramos a la popular cantante, compositora, bailarina, poeta y actriz del pueblo. Se trata de doña María Fidencia Merlo Iglesia, de 55 años, quien tiene dichas habilidades ³por pura naturaleza², según describe ella misma. Su primera canción la compuso en el año 1974 y fue a través de un programa que se llamaba ³Escuelas Radiofónicas de Nicaragua², espacio radial en el que se enseñaba a leer y a escribir. ³Yo compuse una canción dedicada a los que no sabían leer y escribir para motivarlos², nos cuenta doña Fidencia, ³y la música se la hizo un grupo de chavalos de aquí del pueblo² agrega. La canción fue escuchada por un periodo de seis años, ³cada vez que daban inicio a las clases sonaba mi canción², narra. Ha compuesto un total de seis canciones, la ultima la compuso dos años atrás, en la cual describe los desastres que hizo el huracán Mitch en el pueblo y la forma en que éstos fueron ayudados, ³fuimos muy beneficiados y me nació componer algo², explica Fidencia. Para las actividades culturales o las famosas veladas del pueblo se seleccionan cuatro presentaciones, de las cuales doña Fidencia es la invitada especial, para bailar, actuar en una obra o cantar y es quien se lleva la atención y aplausos de todo el público presente. Dichas actividades se hacen con el fin de recaudar fondos para obras sociales, ³a mí me gusta participar en eso, para ayudarles y porque me gusta hacerlo², agrega.
³Soy feliz frente al público, me encantan los aplausos, es
la mejor satisfacción que puedo tener², concluye.
Sobre esta piedra se cuentan diferentes historias, pero la de más
tradición es la que sostienen algunos viejos pobladores de sus alrededores,
quienes afirman que los jueves y viernes santos de la Semana Santa esta
peña se incendia de manera inexplicable. Sin embargo, esta
roca también tiene un significado histórico para los habitantes
del poblado, ya que se afirma que en la cresta de este peñasco
está enterrado el General Miguel Angel Ortez, quien fue miembro
del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que dirigió
el General Sandino y que cayó combatiendo el 15 de mayo de 1931,
durante el ataque a Palacagüina, razón por la cual muchos pobladores
acostumbran visitar el cerro en esa época. Otra versión sobre
este echo, indica que el cadáver del General Ortez fue sepultado
por sus compañeros de armas al pie del Cerro Cuje, a
una cuatro millas de distancia del poblado atacado.
El arte de elaborar huevos chimbos Orlando Valenzuela Doña Petrona Centeno Castellón, de 37 años, es quien hace los únicos huevos chimbos del municipio, oficio que desempeña desde hace 17 años. Aprendí a los 7 años, cuando mi madrina me ponía con mis primas a hacer las pelotas y a nevarlas, yo lo hacía como juego, cuenta Petrona. Estos exquisitos dulces son vendidos en Ocotal, Totogalpa, y demás lugares vecinos, también me hacen pedidos de las pulperías y viene gente a buscarlos, agrega. La mezcla se hace con el famoso dulce de rapadura, y el merengue tradicional de huevo, con la diferencia de que a éste se le echa miel y no azúcar, yo le echo Maseca al dulce para que cuaje un poquito, explica Petrona. Cuando ya está todo listo, sus hijas le ayudan a hacer las pelotas, que son aproximadamente un total de 600 las que salen. Ya listas las pelotas se bañan de merengue, le pongo unos palitos y las pongo al sol unas dos horas, a veces les pongo colorante rosado, agrega. Este proceso lo realiza cada ocho días, los lunes y martes, dedicándole 4 horas en total, distribuidos en los dos días.
Los dulces se venden a 4 por el peso y las mejores ventas de los
huevos chimbos de doña Petrona son en tiempos de Purísima
Orlando Valenzuela
Don José Salomón Carballo, de 38 años, nacido en Masaya y su esposa Juana Matute, de 36, originaria de Palacagüina, son los únicos en el municipio que elaboran los tan demandados canastos cafetaleros por las cooperativas del Norte y canastas verduleras para los comerciantes de los departamentos vecinos. Salomón sabe este oficio desde los 5 años, ya que ayudaba a su papá cuando vivían en Masaya, es una herencia de mis padres, agrega. Sus cinco hermanos aprendieron la confección de éstos, pero sólo él continuó con el oficio. A las 4 de la mañana este matrimonio inicia la jornada de elaborar sus canastos, nos distribuimos el trabajo, yo saco la fibra y ella arma los canachitos o estrellas, a veces nos dividimos el encordonado o el despelado de la hebra, explica Salomón. Tienen dos ayudantes que ganan por producción, pero entre ambos fabrican 15 verduleras y 50 canastos cafetaleros al día. Hay que sacar tres tipos de tiras, las del fondo que llevan las hebras más finas pero resistentes, unas hebras anchas que conforman el canasto, y las orillas otro tipo, explica Salomón. Este es un negocio que es bueno a partir de septiembre hasta enero, que es el período de la cosecha cafetalera, luego son las canastas verduleras que se venden en los mercados de esta zona y hasta en Managua, dice Salomón.
Nos cuenta que sólo con ponerse de pie frente a un lote o
macolla de bambú puede determinar cuanto producirá. Todo
es a la pura mano y al cálculo, añade Salomón, lo
que indica que no utilizan ningún molde para darle la forma a los
canastos.
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