Distritos
y Barrios - Salón
de Alcaldes de Managua - Glosario
de las Viviendas de Managua - Memoria
de Managua El
aluvión de 1876Terremotos
de 1931 y
1972 de Managua-
Lago
Xolotlán
Managua Indígena
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Viejos Barrios. Managua de Gratus Halftermeyer 1
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Mapas
de Managua
Parque
Japón Nicaragua
Proyecto
Aeropuerto Punta Huete
Después
de una labor documental en Bibliotecas y archivos partículares,
he venido formando este libro que trata del CENTENARIO DE MANAGUA, empezando
del año de 1846 en que fué elevada esta Villa al rango de
Ciudad, por acuerdo de la Asamblea Legislativa hasta nuestros días.
Me hé dedicado a relatar solamente los hechos más trascendentales
en ese período de cien años de vida ciudadana, ocurridos
por el designio de la Naturaleza o por la mano progresista del hombre.
Hé
omitido sucesos triviales y detalles de contiendas fraticídas, porque
sería muy prolijo y necesitaría un grueso volumen que no
me siento en capacidad económica del editar; además, eso
queda para el historiador cuyo postulado yo no aspiro alcanzar.
Este
libro es únicamente una ofrenda de cariño por la ciudad donde
nací, en ocasión de su centenario; es el obsequio del hijo
para la madre que cumple años;
es
el deseo filial y sincero porque Managua, la bella ondina del Xolotlán,
sigan en esa senda de prosperidad por la que hoy camina hacia un porvenir
mejor
Monumentos, Fuentes y Murales
de Managua, Nicaragua
He palpado
sus dolores y quebrantos. Pareciera que Managua tenía una lengua
de metal para llorar y lamentarse cuando su alma estaba abatida por la
desgracia. Y esa lengua existía en las inolvidables campanitas del
Viejo
Cementerio de San Pedro.
Yo las
oigo todavía, a través del tiempo, repicar y doblar con aquel
monocorde hondamente triste, lánguido, doloroso, emocionante, como
sólo ellas podían hacerlo, ya que quizá no habrían
otras en el mundo. Veo aún al viejo campanero Salvador Ocampo (Chaschás)
tirar de las cuerdas de las campanitas.
!Que
dolorosa nota darían al derrumbarse en áquella mañana
trágica del 31 de marzo, cuando se moría Managua en los estertores
de una horrorosa tragedia
Terremotos
de Managua
Managua
ha sido también heróica con
Andrés Castro, en San Jacinto; madre de un virtuoso sacerdote
de gratas remembranzas: el Padre Julián García; y de un apóstol
de la enseñanza: el Maestro Gabriel Morales. Dió a la Patria
Presidentes progresistas: José Santos Zelaya y Carlos Solórzano.
Poetas
de cerebro y médula: Francisco Zamora, Salvador Ruíz Morales,
Ramón Saénz Morales, José T. Olivares. Y un compositor
de fama mundial: Luis A. Delgadillo.
Médicos
insignes, humildes y lilántropos: Jesús García y Cleto
Cajina, perdido el primero en la oscuridad de su razón, y cuando
Managua gozaba de su ciencia y de su filantropía. Managua ha dado
al mundo artístas, industriales y filántropos como Zacarías
Guerra, Antonio Silva y otros.
El
espíritu de Managua es polifacético, quizá por su
cosmopolitísmo de última hora: es gentil, magnánimo,
bullanguero, emprendedor, tenaz, cuerdo, loco, ríe, llora, sufre,
goza y no se preocupa del día de mañana, ni le importa lo
que sobrevendra. Vive la hora del momento.
En
el escudo de Managua, como un blasón de honor, deben grabarse los
nombres de sus hijos que en distintos órdenes de la vida se esforzaron
por su bienanza y prosperidad. unos en elevada posición social y
otros en un plano de humildad, viven en la conciencia de Managua, Todos
han pasado a la vida del recuerdo, y la Historia les tiene señalado
su lugar.
| ACUERDO DE RECONOCIMIENTO DEL ESCUDO
DE LA CIUDAD DE MANAGUA
El Presidente de
la República, CONSIDERANDO: que es deber de cultura rememorar hechos
pasados que prestigían la historia de ésta Capital; CONSIDERANDO:
Que Managua era la población precolombina mas importante del país,
como se comprueba por el dato histórico de que poseía 40,000
habitantes, 10,000 de los cuales éran arqueros u honderos, por lo
que mereció que los conquistadores españoles la llamasen
la Ciudad de Nicaragua por autonomasia, bautizándola con el nombre
de Santiago de Managua cuya importancia decayó por efectos de la
conquista, habiendo obtenido en las postrimerías del período
colonial y por su probada adhesión a la Corona que S.M. el Rey don
Fernando VII le otorgase el título de Villa, con el dictado de Leal,
en Cédula de 24 de Marzo de 1819; Considerando: Que el cronista
español Fray Gil González dió a conocer el blasón
heráldico de Managua en el Siglo XVIII, consistente en un escudo
en cuyo campo luce un león campante que tiene en su garra izquierda
posada en un globo en flanco diestro, surmontado El Escudo por una corona.
ACUERDA

Unico: Tiénese
como emblema heráldico de la Ciudad de Managua el Escudo de Armas
colonial, descrito arriba, pudiéndose usar con fines de ornato y
de reconocimiento local.
Comuníquese:
Palacio del Ejecutivo - Managua, D.N. 11 de Julio de 1944 - El Presidente
de la república. Anastasio Somoza - El Ministro del Distrito Nacional,
Andrés Murillo. |
ANTIGUEDAD
DE MANAGUA
Managua, ciudad indígena,
cuya existencia data de tiempos inmemoriables a juzgar por los objetos
arqueológicos encontrados en diversas excavaciones, así como
por las huellas de pies humanos estampados en las piedras que pueden observarse
al Occidente del Cementerio
General, perteneció en la época aborigen, al señorío
de Tepetlápan (Tipitapa), río de los petates de piedra, y
se extendía al Occidente de Tipitapa, formando una toldería
de más de tres leguas de extensión. El origen de su nombre
parece ser de procedencia nahualt, del término Manahuac, que signiifica
"rodeado de estanques" o "rodeado de pesca" y que se descompone así:
Ma, estanque o pesca; y nahuac, rodeado de,
Hacia el año
de 1880, el Gobierno envió al Museo Etnológico de Leipzig
dos piedras en que estaban grabadas huellas de pies humanos que se encontraron
en excavaciones hechas por ese tiempo al Occidente de la ciudad cerca del
Lago y se creyó entonces que pertenecían a la época
cuaternaria. Recientemente la institució Carnegie y la Universidad
de Harvard, han enviado arqueologos y vulcanólogos para hacer
investigaciones en el terreno de tales huellas de las cuales encontrarón
unas que van hacia el N.O., buscando altura, paralelamente al lago, y las
otras, menos profundas en dirección opuesta.
Tales huellas son
de hombres, mujeres y animales, siendo de notar que entre la de éstos,
las hay de nutrias y de bisontes (15"x 17"). La conclusión a que
ha llegado es que hace unos 2,000 años, la erupción del volcán
Tiscapa arrojó primero cenizas hacia el N.O., de Managua y después
lodo frío y arena, sustancias que al conglutinarse formaron la piedra
en que en que están aquellas grabadas. Las primeras huellas, pues
corresponden a la huida y las segundas al regreso de los habitantes, después
de la erupción. Se calcula que la población de ese
tiempo era de 200 personas. No tenían agricultura, ni cerámica,
ni tejidos, y vivian de la caza y de la pesca.
Don Diocleciano Chávez,
nuestro recordado taxidermista, director que fué por mucho tiempo
del Museo Nacional, ya había
sentado la hipótesis de la erupción del volcán Tiscapa
en relación con las citadas huellas. (Véanse los apuntes
de la monografía por el también recordado ciudadano don Félix
Pedro Largaespada, de muy grata memoria)

.NOTAS DE LA EPOCA
COLONIAL
Por lo mismo que
no tuvo la importancia de Granada, León, Realejo y Segovia, poco
se menciona en las narraciones de los historiadores, Juárroz para
el caso, al hablar de los curatos cita el de Managua que contaba con 6,169
feligreses, incluyendo Mateare su anexo; y Morel de Santa Cruz que dice
que el poblado tenía 9 casas de teja y 900 pajizas por el año
1751, época en que los vecinos contribuían al diezmo con
218 pesos y cinco reales. También se hicieron referencias a la belleza
del paraje en que estaba la ciudad.
El Intendente y Capitán
General Diego de Artieda y Chirinos mandó donar al vecindario de
Managua en el año de 1759 el sitio de Chapoltepec, compuesta de
849 caballerías, para la formación de potreros "donde pudiesen
apacentar sus yeguas".

A pesar de la belleza
de su topografía, no atrajo la atención de los conquistadores,
estilo Hernández de Córdoba, Pedrarias Dávila, Salcedo
etc. sin embargo, cuarenta crónicas que el reverendo Padre Bobadilla
quemó en 1529 en la Plaza de Managua los documentos de los indígenas
(mapas, pinturas religiosas e históricas, calendarios, etc), por
considerarlos producciones diabólicas.
PARCIALIDADES QUE
COMPONIAN LA POBLACION POR EL AÑO 1750
Según acta
hecha en la Ciudad de León, cabecera de la entonces Provincia de
Nicaragua, por el Sr. Licenciado don Antonio de Navia Bolaños, del
Consejo de su Majestad, Oidor de la Real Audiencia de Santiago de Guatemala,
Visitador General de estas Provincias y Reales Cajas, Gobernador y teniente
de Capitán General, la población se componía de las
parcialidades nombradas:
TELPANECAT
JICOAGALPA CALPANZINTI
MAZAGALPA GOZANIGALPA ó COZACAZINTI
GOATEPET
La posición
geográfica de estas parcialidades se conoce en parte por tradición
que conserva el Capitán don Bernardo J. Galo, así;
Mazagalpa es hoy
Santo Domingo
Goatepet o Cuastepe,
es hoy Barrio Candelaria
Telpaneca o Pueblo
Grande, es la zona del Hospital, Banco y Campo de Marte.
En este barrio se
establecieron los nativos obligados por los colonizadores españoles
que ocuparon Mazagalpa y Cuatepe.
A principios del
Siglo XIX, las autoridades principales de Managua reclamaron ante el Gobierno
de la Provincia para que no se les aumentara el tributo por la pobreza
en que se hallaban los vecinos a causa de las malas cosechas. En 1802 la
escasez del maíz los había obligado a vener cuanto poseían
para mantener a su familia.
En ese año
murieron 25 tributarios antes de pagar el impuesto, y como no dejaron bienes
para ello, el Alcalde tuvo que vender su casa y otros intereses que poseía
para pagar por aquellos. Los indios alegaban no poder cubrir la nueva cuota
con el aumento decretado por la audiencia; pero como se les exigía
gubernativamente el pago de tales cargos, huían a las montañas
dispuestos a abandonar el pueblo, y a establecerse donde no les alcanzara
el rigor de los empleados fiscales.
Por ese tiempo el
producto de la venta de tabaco era un poco más de 1,000 pesos; mientras
en León y en Granada era de 4,000, en Rivas de 3,000, y 2,000
en Masaya.
Tres estancos de
aguardiente había en Managua, mientras León contaba con 13
y Granada con 9.
La industria de añil
se explotaba en Managua, como en otros lugares de Centroamérica,
y se cuenta que un cura de este pueblo, Alejandro Antonio de la Secada,
sugirió a la Capitania General, el año de 1798, en memorial
de 24 de Septiembre que publicó La Gaceta de Guatemala; la conveniencia
de hacer hornos especiales para quemar la hierba de los benficios a fin
de evitar la plaga de las moscas, originada por la maceracióndel
jiquilite. La iniciativa fu;e acogida por las autoridades del reino, de
modo que el sistema se generalizó, con los mejores resultados.
Continuando los tópicos
históricos relativos a Managua, consignamos que por el año
de 1811 en que ya la Villa contaba con 2 curas, éstos contribuían
al mantenimiento del Seminario San Ramón de León con 24 pesos.
Seguramente por lo
mismo que vivía sumida en su tranquila vida aldeana, no tomó
parte en los alzamientos de 1811 y 1812 ocurridos en León y Granada,
y más bien, encabezada por el cura Pbro. Policarpio Irigoyen, se
mantuvo fiel a la causa del Rey de España, actitud que le valió
para que el Obispo Sr. Garciá Jeérz, a la sazón Intendente
de la Provincia, permitiése la organización de un Ayuntamiento,
y gestionáse ante el Rey para obtener a favor de ella el Título
de Villa, que se consiguió por fin, según real cédula
de 24 de Marzo de 1819 con el distintivo de Muy Leal Villa, al mismo tiempo
que se le condecía a San Fernando de Masaya el título de
Villa.
HIDROGRAFIA
De la zona propiamente
destinada a la siembra de granos, plátanos y frutales, el Valle
de Ticuantepe y las sierras adyacentes son de mayor fertilidad, así
como la hoyada de Ticomo. En Ticuantepe y Esquipulas los terrenos están
en extremo divididos: no hay allí grandes terratenientes. Se trata
de pequeños propietarios y, por lo mismo, las parcelas que poseen
están totalmente cultivadas. A ello se debe sin duda que esta parte
del Departamento constituya uno de los principales centros de abastecimiento
de la ciudad Capital.
La distibución
hidrográfica es la siguiente:
El Lago de Managua,
antiguo Xolotlán, de 38 millas de largo por 16 en su parte más
ancha, afecta la forma de un número ocho cuya cintura la forma la
Punta Paramí al N. y la de Chiltepe al Sur. Su profundidad varía
entre 5 y 20 metros.
Desde cerca de San
Rafael del Norte desciende, para llegarle por la parte septentrional el
Río Viejo. También recibe por el Norte los ríos San
Roque y Acicaya y por la ribera Meridional entre Managua y Tipitapa, hay
varios pequeños ríos que se han utilizado en la irrigación
e las haciendas ganaderas de esa zona. En cambio, el río de Tipitapa
le sirve de desague dirigiéndose al Gran Lago de Nicaragua que se
halla a 29 pies más bajo que el Xolotlán.
La vertiente del
Pacífico lleva los Ríos Tolapa, Masachapa, Cuisalá,
Zapote, San Martín y San Joaquín.
Por el lado de la
Sierra, además de algunos como el del Galo, el de Ocote y otros,
es digno de mencionarse el río de Las Nubes que nace en la Hacienda
de ese nombre entre enormes paredones para cruzar la cordillera de Sur
Oeste a N. E. y cuyas aguas van a abastecer al vecindario de Masaya mediante
el esfuerzo de la Empresa Aguadora de dicha ciudad.
La zona cafetalera
cuenta con pocas fuentes de agua. Las Haciendas se abastecen en lo general
por medio de pilas y algibes, donde se recogen de las lluvias, de modo
que si estas son escasas, sus habitantes sufren grandemente con la sequía.
LAGUNAS
Rodean la ciudad
de Managua las siguientes lagunas:
por el Sur:
Tiscapa,
Loma de Tiscapa, su lecho es profundo y son frecuentes las muertes que
ocurren en sus aguas debido a la temeridad o inexperiencia de los bañistas.
Nejapa,
al S.O. a 5 Kms. de distancia, con aguas sulfurosas medicinales, de cuyo
limo se fabrica el jabón que lleva su nombre
Asososca,
al Occidente a 3 Kms, también de lecho profundo como Tiscapa, la
oquedad en que se halla se puede admirar desde la altura del paseo de Las
Piedrecitas. Su agua es potable y sirve para abastecer a la ciudad y a
las comarcas circunvecinas.
Jiloá,
al N.O. de la Capital, sobre lecho de alumbre
Apoyeca, cerca de
Chiltepe rodeada de precipicios que la hacen de dificil acceso.
TERRENOS Y PRODUCTOS
Los del Norte del
Lago, son sonsocuitosos y poseen todavía leña y maderas en
general. Están cubiertos de haciendas de ganado valiosas.
Al Sur del Lago, terrenos
de aluvión, tienen potreros, haciendas de ganado (de humedad entre
la Capital y Tipitapa) y huertas. Las maderas escasean en ésta región.
En los Valles de
Ticomo, Santo Domingo, Esquipulas, y Ticuantepe, tierras sueltas, feraces,
propias para el cultivo de granos, caña de azúcar y árboles
frutales.
En la Región
Montañosa, terrenos humíferos en que se poroduce la caña
de azúcar.
Hacia el S. O. del
Lago hay minas de piedra de gradilla. En las proximidades de la ciudad
hacia el Occidente y al S.O., de cantera.
En Jiloá yacimientos
de alumbre. El cerro de las Pierecitas.
En san Rafael del
Sur y El Carmen terrenos calizos (de la mejor calidad) y se asegura además
que existen yacimientos petrolíferos, lo mismo que al Norte del
Lago, según el aspecto de algunas piedras que se han encontrado
cerca de San Francisco del Carnicero.
VALOR DE LOS TERRENOS
La creciente demanda
de los predios urbanos después del terremoto de 1931, ha dado lugar
a que el valor de éstos haya subido en una proporción elevadísima,
de veinte veces más en las barriadas, y de diez más o menos
en la central.
En cuanto a la parte
rural el alza de precio de los terrenos es también alta. Se nota
una nueva tendencia a volver los ojos al campo con la convicción
de que es la tierra la que ha de responder a las necesidades del hombre,
siempre que se la cultive y cuide con esmero; porque la verdad es que las
tierras próximas a la ciudad se han convertido en potreros o en
fincas de ganado en las cuales hay silos que dan abasto para el mantenimiento
de los animales. El cultivo de granos se hace en pequeña escala;
lo que más atención ha merecido es la caña de azúcar,
el ajonjolí y el arroz; también el plátano, porque
en Managua se estima mucho más el platano que el pan y la tortilla,
lo contrario que ocurre en León y en otros departamentos, donde
es la tortilla el bastimento que sustituye al pan. Los árboles frutales
están mereciendo actualmente la atención de los cultivadores
por
la creciente demanda que hay de ellos.
Esta circunstancia
explica el también creciente precio de los terrenos de agricultura.
LUGARES HISTÓRICOS
El sitio en que está
el Palacio Nacional,
donde existió una casona de alto, de corredores a la calle y de
piso de cerca de dos varas sobre el nivel de aquella, residencia primero
de los curas, fué ocupada por los filiibusteros, quienes la dealojaron
al tener noticias de la proximidad de las fuerzas aliadas.
Allí celebró
el General Martínez el 24 de Septiembre de 1856 el triunfo de
San Jacinto.
Ellos son nuestros
héroes managuenses del pasado:
Pbro.
Julián García
Maestro
Gabriel Morales
Doctor
Cleto Cajina
Doctor
Jesús García
General
José Santos Zelaya
Doctor
Serapio Orozco
General
Aurelio Estrada
Coronel
don José Dolores Estrada
don
Félix Pedro Largaespada
don
Faustino Martínez
don
Luis López
don
Deoclesiano Chávez
don
Benjamín Ortega D.
don
Chico Bermúdez
don
Juan Manuel Doña
don
José Angel Robleto
don
Zacarias Guerra
don
Antonio Silva
don
Marcial Solís
don
Perfecto de Trinidad
don
Juan de Dios Matus
don
Carlos Solórzano
Samuel
Portocarrero |
 |
Muchos extranjeros
honorables quisieron a Managua como a su propia ciudad natal. Aquí
formaron su hogar y aquí murieron, casi todos, y cada uno de ellos
dió su aporte en pro de la localidad. Recordamos a los siguientes:
don
Enrique Gottel
don
Fabio Carnevalini
don
Enrique Bernard
Mr.
Ronfaut
don
Victor Lesage
don
Julio Wiest
don
Pablo Grommeyer
don
Constantino Stefen
don
Julio Balcke
don
Francisco Bunge
don
Pablo Adam
don
Alejandro Lazarenko
don
Adolfo Handler
don
Juan Halftermeyer
don
Alberto Peter
don
Otto Miller
don
Daniel Frixione
don
Alejandro Remotti
don
Pablo Giusto
don
Carlos E. Nicol
doctor
David Campari
doctor
Fidel Nóbil
don
Luis Lairac
don
Napoleón Re
don
Enrique Low
don
Federico K. Morris
don
Antonio Belli
don
Antonio Vechioni
doctor
Gustavo C. Lembke
don
Vicente Rodríguez
don
Damián Nogués y Taulet
don
Angel Caligaris
doctor
José Leonard
doctor
José María Izaguirre
don
Desidero Fajardo Ortíz
don
Pedro C. Salcedo
don
Juan T. Aguirre
don
Juan F. Aguirre
don
Indalecio Hernández
don
Alfredo Cousin
don
Eduardo Kattengell
don
Fernando Kattengell
don
Tomás Wheelock
don
Carlos Wheelock
don
Juan Hactasch
don
Hermann Munkel |
 |
Continue con la historia de Managua |