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“Managua en la memoria”


Porque allí florecieron  amores... los ratos felices...      ensueños y promesas. 
INDIGENA


Cinco leguas de tierra llana con florestas y arboledas en las cuales hay algunas estancias de ganado mayor y obrajes de añil (que de uno y otro hay mucho en esta provincia), está el pueblo de Managua fundado a la orilla de la laguna, el pueblo es grande de mucha amenidad y regado; suele asistir a él, el corregidor que provee el Presidente de esta Provincias. Lábrase en él cantidad de carmin, jarcia para navios, viven en el muchos españoles, y en los tambos o ventas, hay mercaderes que llaman quebrantahuesos o mercanchifles, por sus caudales cortos. Venden entre los indios ropa de la tierra y de España, sombreros, cuchillos y otras menudencias, cacao, que les sirve de moneda, rescatan y truecan unos géneros por otros. Cógese de este pueblo cantidad de maiz, frijoles, con otras semillas y legumbres, hay abundancia de pescado, que pescan de la laguna la cual dista de la grande donde desagua menos de 100 pasos, aunque esta laguna tiene mas de 25 leguas de circunferencia,. hay en este pueblo muchas frutas de la tierra regaladas, y aunque es de temple caliente es sano de suelo arenisco.

Fray Antonio Vásquez Espinosa


Compendio y Descripción de las Indias Occidentales
Principios del Siglo XVII.

No puede afirmarse todavía - como diría en su informe sobre las huellas de Acahualinca el arqueólogo Richardson en 1942 -, si los pobladores del territorio managüense que existian a la llegada de los españoles, en 1522, fueron descendientes en linea directa de los pobladores a quienes abatió la erupción del Volcan Masaya, ya que "no se ha establecido o confirmado si fue continua" la ocupación y permanencia en esta región del primitivo Managua - acahualincense, es decir, si su existencia se prolongó hasta cuando las huestes de Gil González Dávila y Francisco Hernández de Córdoba.

Lo que sí se puede afirmar es que en los años anteriores a la Conquista, cada una de las distintas etnias de los nativos pobladores de Nicaragua, tanto los de origen Chibcha como los de origen Azteca, ya se habían asentado definitivamente en distintas áreas del territorio nacional; los Niquiranos ocupaban la region comprendida entre ambos lagos; al Sur del pais se habian establecido los Orotinas; al noroeste, en lo que es hoy el Sur del Golfo de Fonseca se fincaron los Cholutecas.



Posteriormente los Chorotegas se dividieron en dos grandes núcleos: los Dirianes u hombres de los altos y los Nangrandanos u hombres de los bajos. " Los hombres de los bajos o Nangrandanos, a pesar de la igualdad de origen e idioma, con los Dirianes, se separaron de éstos después de una guerra encarnizada, dejando un odio mortal entre los pueblos. Abandonaron sus antiguas moradas, conquistaron sobre los Niquiranos la parte entre el Lago Xolotlán y el mar, fundando Imatibia en la orilla occidental del mismo lago y Sutiaba, en el centro de la comarca". (1) Pbro Félix Pereira, Cartilla de la Historia de Nicaragua, segunda edición, León , Nicaragua, 1928.

Refiriendose a los Chorotegas, Jaime Incer Barquero dice que "la irrupción posterior de tribus nahuas (entre ellas los Nicaraos), partió sus antiguas heredades en tres porciones: una situada al noroeste (Nagrando, al occidente del Lago de Managua; otra central (La Maquesa), donde es hoy Masaya y la Meseta de los Pueblos y, finalmente, la parte más suroriental, junto al Golfo de Nicoya, dominada por los Orotinas".



Son los Nagrandanos, pues, los primitivos pobladores de Managua que se fincaron a lo largo de la costa del lago ' después de una guerra encarnizada (contra los Dirianes), dejando un odio mortal entre ambos pueblos. Abandonaron sus antiguas moradas, conquistaron sobre los Niquiranos la parte entre el Lago Xolotlán y el mar".

Reconstrucción de la historia
Como la de Nicaragua, la historia de Managua, escrita en códices por las etnias primitivas, fue destruida por los conquistadores. Desde su llegada tuvo lugar un acontecimiento especialmente funesto en Managua durante los primeros años de la guerra de ocupación, de la Conquista: la quema de los libros aborígenes en los cuales los güegües - los hombres más viejos y sabios del pueblo - registraban y conservaban la historia de su ciudad y de su tiempo, así como el testimonio de su existencia, sus heredades, sus ríos y demás cosas que les interesaba conservar.

Entonces, Fray Francisco de Bobadilla instruyó a los soldados que los libros aborígenes fueran descomisados a los güegües. Luego de una eficaz labor de requisa y decomiso, se procedió a la quema en un acto preparado como escarmiento contra los nativos, espectadores forzados del brutal acto inquisitorial. Bobadilla, que había llegado procedente de Panamá, habría de ser tambien el fundador del primer convento que hubo en Nicaragua.

Habían libros escritos sobre tiras de cuero de venado, en ellos se pintaban las heredades, los caminos, los cerros, los ríos, los bosques y las ceremonias, las leyes, los trastornos de la naturaleza y las vicisitudes de los pueblos, escribíaseles con tinta ya roja, ya negra, y se doblaban al modo de los aztecas, también en la escritura usaban, además de imágenes, caracteres, y leían sus libros tal como ahora lo hace el hombre moderno.

La primeras descripciones históricas sobre Managua se deben a los Conquistadores y a los llamados cronistas de Indias, siendo Gonzalo Fernández de Oviedo el principal entre ellos, quien alcanzaría gran renombre como Cronista de Indias. Managua era una ciudad, relata el cronista, "extendida e desvaciada", es decir una ciudad, larga y extendida, casi sin solución de continuidad, formada por una hilera de casas de amenos huertos, asentada efectivamente a la orilla del lago que el español llamó laguna. Las casas de Managua estaban distanciadas entre sí a "hartos intervalos", en forma muy parecida por la ubicación de sus viviendas y su topografía a algunas poblaciones españolas ubicadas en los valles de Alava, Vizcaya, Galicia e Ibarra.

La extensión de la ciudad, calculada anteriormente en tres leguas por el Conquistador Francisco Hernández de Córdoba, había disminuido cuando la observó Fernández de Oviedo: de los galpones y los centros ceremoniales sólo quedaban los horcones; en los campos de pelota pastaban los caballos de los conquistadores, y en algunos de estos vestigios de galpones los españoles hacían levantar refugios a manera de hospitales, para sus heridos.

Sobre la relación de los nativos managüenses con sus vecinos de Tipitapa, Heliodoro Cuadra dice que:
    "...la villa de Tipitapa estaba gobernada por el cacique de su nombre cuya residencia se hallaba en la margen derecha del curso del río, perteneciéndole Managua por derecho de conquista; pero usurpado este terreno por el Cacique Xolotlán, quien de hecho, ya dominaba con su tribu, el jefe de aquella Villa se propuso reivindicar su posesion, declarándole la guerra al Cacique Xolotlán , a quien logró vencerlo, debido a la poca gente que éste tenía para defenderse; pero la victoria alcanzada por el Cacique Tipitapa fue efimera, pues nuestro bravo y vengativo Xolotlán  emprendió una lucha feroz contra su ambicioso e insolente enemigo, infringiéndole, según la tradición, una tremenda derrota en el río La Mocuana, cercano de la Villa".

Resistencia de los managuas:
Los habitantes de Managua enfrentaron desde el primer momento y de manera tenaz a las fuerzas de los conquistadores. Durante la resistencia, cuando la superioridad militar de los españoles los obligaba a ceder terreno, se replegaban en grupos a las Sierras para desde ellas aprovechando las ventajas de las alturas, hostigar a las tropas extranjeras que los habían invadido. Desde la Sierras, considerables grupos de los primitivos pobladores de Managua mantuvieron por varios años la resistencia, según informaciones de las propias autoridades españolas.



En unas tierras cerca de esta ciudad y de la ciudad de Granada escribió en 1529 el Alcalde Mayor Francisco de Castañeda, "andan cantidad de indios levantados que no quieren servir ni obedecer". El Gobernador Pedrarias, como servidor de su majestad provee que vayan a sojuzgarlos y tiene proveido que vaya un capitán para ello.

Los managuas que no podían ganar posiciones para continuar el combate, se mataban, evitando con el suicidio caer prisioneros. Antiguas historias contadas oralmente y transmitidas de generación en generación, relatan el heroísmo del Cacique Stepedult, uno de los caciques managüenses que resistía en las Sierras en defensa de sus ancestrales tierras.

En lo que hoy es el actual Departamento de Managua, la guerra de conquista no se libró solamente entre conquistadores y nativos, ni la destrucción de la ciudad fue únicamente consecuencia de las sangrientas luchas que la tuvieron como campo de batalla. Cuando un contingente invasor conseguía apoderarse de una plaza, inmediatamente ese contingente era atacado por otro igualmente español. Al ocurrir esta situación, uno y otro procedía a destruir lo que encontraba en pie. Daban fuego a los ranchos y asesinaban hasta los animales que podían servir de comida a los otros.

El nativo a su vez, no sólo era victima de las fuerzas conquistadoras en sus conjunto, sino tambien de las rivalidades y luchas hegemónicas que desarrollaban entre sí las diversas facciones españolas. Muchos nativos eran obligados a pelear como carne de cañón por las diferentes facciones. esta situación se prolongó por bastante tiempo, según anotaría el Alcalde Castañeda.


Managua de los cronistas

Por occidente, Managua empezaba frente a la Plaza que por muchos años los conquistadores llamarón Plaza Mayor y que después de la Independencia los criollos bautizaron como Plaza de La República; de allí seguía para el oriente hasta concluir en Tipitapa. Precisamente la máxima autoridad habia adoptado el nombre de Cacique Tipitapa, y bajo su señorío se desenvolvían los habitantes cuando llegaron los españoles.

A la llegada de los españoles a Nicaragua en 1522, y a Managua en Junio de 1524, bajo el liderazgo del capitán Francisco Hernández de Córdoba, Managua era una importante Plaza Indígena, y según el cronista de Indias Gozalo Fernández de Oviedo, se extendía desde la Peninsula de Chiltepe hasta Tipitapa. Fue entonces - en el vórtice de la guerra a muerte que los capitanes españoles protagonizaban por la conquista de Nicaragua - cuando empezó a extenderse entre la realeza de Madrid la noticia de que a orillas de una hermosa laguna había una ciudad indígena a la que bien podía considerarsele la más importante de la Región.

Los comentarios habían tenido origen en un informe "sellado y firmado" enviado al emperador Carlos I por el entonces Gobernador de Nicaragua, Pedro arias de Avila - históricamente conocido como Pedrarias Dávila - , quien a su vez los habia obtenido de Francisco Hernández de Córdoba, su lugarteniente en la Conquista de Nicaragua.



Desconfiado de los noticiadores a quienes consideraba fabulistas capaces de engañar a su Majestad, y a quienes adversaba, Gonzalo Fernández de Oviedo propuso verificar por sí mismo lo cierto o fantasioso del relato. Su principal interés era desmentir a Pedrarias. en estas circunstancias, por primera vez resonó el nombre de Managua allende de los mares, cuando solamente habían transcurrido unos pocos meses después de haber sido ocupado el país por las fuerzas conquistadoras.

Fernández de Oviedo cumplió su propósito de venir a Nicaragua; en realidad hizo tres viajes durante 1527, pero sería hasta un año mas tarde (1528) que dispuso conocer Managua y escribir su testimonio sobre la ciudad. Cuando lo hace, redacta su escrito en tiempo pasado, como si escribiera sobre algo que ya no existe o que había cambiado desde la fecha del informe. En el corto lapso de cuatro años (1524 a 1528, Managua ya no era la Ciudad que Pedro Arias de Avila había descrito a su emperador. No obstante, conservaba vestigios que el cronista anota y comenta.

Junto con la descripción que de Managua hizo Fernández  de Oviedo, otros cronistas de la conquista hicieron lo propio con las formas de vida practicadas por los nativos de aquella época. Conforme a sus testimonios, los nicaraguenses de hace un poco más de 500 años habían desarrollado ya una impresionante evolución cultural que, a su hora y de acuerdo a su tiempo, determinaba la existencia de una sociedad en ascenso. Esta evoluciónn arrancaba desde varios siglos antes que Cristóbal Colón anduviera golpeando puertas de palacios y ministerios europeos en procura de financiamiento para izar velas, con rumbo incierto, hacia las Indias.

El propio Fernández de Oviedo haría tambien una descripción general de la Nicaragua de 1527. Al efecto escribió:

"Nicaragua es un gran reino de muchas y buenas provincias, y las más de ellas anexas leguas distintas apartadas y diversas las unas de las otras.    La principal es la que llaman Nicaragua, y es la misma que llaman Chorotega, y la tercera es la Chontal. Es de las más hermosas y apacibles tierras, los llanos de Nicaragua que se puede hallar en estas Indias, porque es fertilísimo de maizales y legumbres, de frijoles de diversas maderas, de muchas y diversas frutas. de mucho cacao, que es aquella fruta que parece almendra, y corre entre aquella gente por moneda, con la cual se han de comprar todas las otras cosas que de mucho o poco precio son asi como el oro, los esclavos, la ropa y cosas de comer y todo lo demás. Hay mucho acopio de miel y cera y mucha montería de puercos, venados y otras salvajinas y conejos y otros animales y muchas y muy buenas pesquerías, así de mar como de los ríos y lagunas, mucha abundancia de agodón y mucha y buena ropa que de ello se hace. y lo hilan y tejen las indias. Sus gentes son de buena estatura y mas blancos que loros".

Las observaciones de Fernández de Oviedo serían ampliadas por otros cronistas españoles, entre ellos Fray Nemesio de la Concepción Zapata, quien escribió lo siguiente en 1684: " Estos indios habitadores de estas regiones eran extremadamente discurridos y despejadores de entendimiento, se veían en todo su artificio, su industria, su trabajo de sabiduría, tenían grandes semejanzas con los de Nueva España. Estaba en el uso el mismo sistema cronológico, se daba con los mismos nombres a los días del mes y a los meses del año y se hablaba el idioma    natural por buena parte de los moradores".

Jaime Incer Barquero recoge otras opiniones, a las que agrega sus propios conceptos:
"Cuando en 1523 y 1524 - Dice Incer Barquero - Los conquistadores españoles se internaron por primera vez en el territorio de Nicaragua, sometiendo por consentimiento a fuerza a los caciques, una geofrafía se abría ante sus ojos, el territorio se presentaba con más exhuberancia que el correspondiente a las islas del caribe o al antiplano Mexicano. el escenario tropical era semejante al observado en Castilla de Oro (actual Panamá) pero Nicaragua contaba con destellantes lagos y volcanes fumantes junto a los cuales prosperaba la sociedad indígena con una cultura más avanzada que la descubierta por los conquistadores en el itsmo de Darién. No poseía Nicaragua la imponencia monumental de la capital azteca, ni la riqueza áurea de los Incas, pero su territorio producía con mayor prodigalidad que los de México y el Perú, como para sustentar una población indígena de casi el millón de habitantes a lo largo de un corredor de fértiles y renovables suelos volcánicos. el incasable viejaero y acucioso, fray Bartolomé de las Casas, quién visitó el país en tres ocasiones, escribía al respecto: -Esta Nicaragua un paraíso del Señor, Es uno de los deleites y alegrias para el linaje humano..todo cumplimiento y provision para vivienda, recreación y suavidad de los hombres".

Con las fundaciones de Granada, el 9 de Diciembre de 1524, y de León casi simultáneamente, el poblado de Managua, si no pasó al olvido total de los conquistadores, perdió la caracteristica de principal y hermosa plaza que le había reconocido Fernández de Oviedo en 1528. No obstante, su posición intermedia entre esas ciudades le confirió categoria especial" la de servir de puente o paso que inevitablemente tenían que transitar los viajeros de oriente a occidente y viceversa. esa posición geográfica dentro del territorio nacional habría de ser determinante para el futuro que le esperaba.

Managua despoblada 

En general todos los cronistas, de los años de la conquista primero y de la colonización después, que vinieron a Nicaragua legaron en sus escritos los testimonios descriptivos y admirativos sobre el país que se abrió ante sus ojos, con su impresionante geografia y sus gentes que le provocaban admiración. Particularmente impresionó a varios de ellos la densidad  demográfica de Nicaragua: "Parecía que hervía de gentes aquella tierra, según yo lo supe de ella" escribiría Fernández de Oviedo - , y fray Bartolomé de las Casas calcularía una población en más de un millón y cien almas, sosteniendo en uno de sus escritos que "Nicaragua era una de las más pobladas del mundo".

Managua fue una hermosa y populosa plaza, la mas hermosa de todas. Cuando más prospera estuvo - antes que entrase en ella la polilla de la guerra - tenía cuarenta mil habitantes, diez mil de los cuales eran guerreros de arco y flecha, las armas de mayor jerarquía que los nativos usaban en sus contiendas. No obstante, esta población habría de diminuir dramaticamente pocos años después, y para 1525 el fraile defensor por antonomasía de los nativos, Bartolomé de las Casas, anotaba que en sólo veinticuatro meses sus compatriotas habían hecho desaparecer del territorio nicaragüense "más de doce mil ánimas y todos son muertos ya que no escapó alguno", "más de otras quince mil".

Otras causas del despoblamiento sostiene Jorge Eduardo Arellano, "fueron los masacres de las pacificaciones (....) y los muertos en las luchas de resistencia, las exterminaciones provocadas por los trabajos forzados de las encomiendas, servicios y demás obligaciones esclavistas", El Obispo Antonio Zayas, anota Arellano, confirmó que la población indígena en 1538  se redujo a trescientos mil , y a 30 mil diez años después. El despoblamiento continuó sucesivamente y de 600 mil habitantes que se calcularon en 1524, se redujo a ocho mil en 1578.

Organización Social
En la Nicaragua de 1522, los ancianos, sacerdotes, caciques, guerreros., oficiales regidores y oficiales ejecutivos formaban el grupo dominante. Los ancianos distinguidos gozaban de gran prestigio por lo que eran elegidos de preferencia para ingresar al Monexico, equivalente en la época precolombina a la actual Asamblea Nacional; "y muchas de ellas (las provincias) no se gobernaban por cacique o único señor, sino a manera de comunidad por ciertos viejos escogidos por votos".

" La propiedad era comunal y se otorgaba en parcelas individuales a los cabeza de familia en usufructo que se podia heredar (...). Los Indios precolombinos de Nicaragua, Nahuas, Chorotegas, Subtiavas y otros tenían el Calpal como patrón de la tenencia de la tierra, propiedad común de un grupo familiar. El padre de la familia traspasaba la posesion de la tierra al hijo que se casaba, definiendo la organización social de un patrilinaje local y territorial. Ello correspondia a una producción comunal y a una economía de consumo directo".

Algunos estudiosos de aquel sistema de tenencia de la tierra de nuestros antepasados, sostienen que cuando el varón abandonaba a la compañera o esposa, perdía todo derecho a la propiedad, perdiendo tambien la posibilidad de adquirir otra. Asimismo el varón separado, mientras la esposa estuviera viva no podía volverse a casar con otra. El divorcio no existía, pero si la mujer incurría en adulterio quedaba libre el marido. El matrimonio excluía a las hermanas.

Era prohibido que el sirviente se casara con la hija del amo. La mujer pedida en matrimonio por los padres del novio a los de la novia y concedida gustosamente, pasaba una temporada en preparación.a fecha de matrimonio era acordada entre los padres de los novios, y llegado el día se celebraban grandes banquetes, bailes y bebederas de chicha de maiz.

Los españoles abolieron el patrón Calpul y lo sustituyeron con un nuevo concepto de propiedad consistente en "caballerias y peonías". Las primeras se destinaban a quien habia hecho la conquista a caballo y se median azotando varios caballos seleccionados entre los más fuertes y al caer exámine el último, cualquiera fuese la extensión de los terrenos, hasta allí llegaba la propiedad asignada. A los caballeros se les dotaba también de una considerable suma de ganado y de bestias de carga asi como cereales y de nativos que pasaban a serviles en condicion de esclavos. Las peonías teóricamente destinadas a los conquistadores de a pie no funcionaron nunca.

A ea época se remonta el origen de la propiedad privada en Nicaragua; siglos despuéa, al ser proclamada la independencia en 1821, los españoles dejaron dos figuras jurídicas referidas a la posesión de la tierra los terrenos municipales o ejidos y las comunidades indígenas de las cuales sobreviven en el presente, entre otras, la de Subtiava en León.

Recopilación: Ed Manfut P.
Apuntes sobre la historia de Managua, Marcia Traña Galeano
 

SáBADO 10 DE AGOSTO DE 2002

                      PORTADA
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                  NICARAGÜENSE
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                               Moctezuma, o el guerrero chorotega

                                                               Clemente Guido Martínez

                                                               El Guerrero Chorotega. Éste
                                                               sería, a mi manera de observar,
                                                               el mejor nombre que merece la
                                                               estatuaria denominada
                                                               oficialmente como B-6 y a la que
                                                               la tradición de Squier denominó,
                                                               por sugerencia de los indios que
                                                               le acompañaban, como
                                                               “Montezuma”, en referencia al
                                                               Gran Emperador Azteca, que
                                                               efectivamente tuvo dominada
                                                               Nicaragua durante su Imperio.
                                                               Sin embargo, este guerrero
                                                               chorotega, desnudo en su
                                                               cuerpo, cubierto solamente en su
                                                               cabeza y espaldas por un tocado
                                                               de serpiente emplumada, de
                                                               cuyas mandíbulas abiertas surge
                                                               el rostro del hombre que la
                               carga, es sin lugar a dudas una muestra de los vínculos culturales entre los
                               chorotegas y las altas Culturas Mesoamericana, pero más que con los
                               aztecas, con los Toltecas-Mayas del Chichén Itzá. 

                               Al respecto, tengo un trabajo inédito mucho más amplio de lo que aquí
                               puedo exponer, por medio del cual demuestro estas vinculaciones
                               culturales, entre la Estatuaria de la Isla Marota (Específicamente la B-6), la
                               Estatuaria de Sébaco (Hombre con Tocado de Serpiente, SI-4), y la
                               cerámica de la Isla de Ometepe reportada por Samuel Kirkland Lothrop
                               (Mujer con tocado de serpiente); en estrecha vinculación artística con la
                               Estatuaria de los Guerreros Toltecas de Chichén Itzá. 

                               Arellano, le atribuye una altura de 172 cms, clasificada como B-6, y
                               agrega que “sin duda, las dos primeras estatuas de La Marota —y en
                               especial la B-6— revelan una marca Nahua y Maya, como lo hemos visto”.
                               Tolteca-Maya, diría yo. 

                               Efectivamente, si uno estudia los altorelieves del Templo de los Guerreros
                               en Chichén Itzá, podrá reconocer que el motivo artístico es el mismo que
                               fue representado en la B-6 de Marota. Se diferencian en cuanto al
                               vestuario, pues la B-6 carece de vestido, lo que caracteriza a todas las
                               Estatuarias de la zona cultural Chorotega y tiene una explicación en la
                               cultura ancestral: Andan desnudos porque “assi está en costumbre é de
                               sta manera andovieron nuestros padres é antecessores” (Oviedo
                               1976:350). 

                               En cambio, si bien no usan los vestidos que caracterizan a los
                               Toltecas-Mayas, en Nicaragua los Chorotegas gustan de pintar sus cuerpos
                               desnudos (Oviedo 1976: 429,431 y 466), de tal forma que no parecen que
                               lo estén. “Si andaban todos desnudos, pintábanse de colorado los cuerpos
                               y las caras, y si alcanzaban plumas, sobre aquellas tintas se emplumaban”
                               (Fray Bartolomé de las Casas, Cronistas No. 1, 1975: 89). De igual forma
                               pintan a sus Estatuarias ( Oviedo, 1976: 429). 

                               La B-6, es un personaje que tiene sentadas sus caderas sobre el suelo, no
                               en ningún tipo de asiento, formando sus piernas un arco. No por eso, deja
                               de ser un personaje de importancia, pues su tocado de Serpiente
                               Emplumada, es lo que le caracteriza y dignifica, dado que en la Cultura
                               Mesoamericana, la Serpiente Emplumada representa a Quetzalcóatl, quien
                               es el Sol mismo. 

                               En Nicaragua, encontramos evidencias del culto a Quetzalcóatl en
                               diferentes muestras del Arte Rupestre, como en la Laguna Asososca en
                               Managua; así como en los petroglifos de diferentes sitios en el Pacífico de
                               Nicaragua (Ver trabajos de Rigoberto Navarro sobre “Arte Rupestre del
                               Pacifico de Nicaragua”, 1996); y en la Cerámica Managua Policroma y
                               Cerámica Luna de las zonas culturales chorotegas; como también en la
                               Estaturia y Toponimias de Sébaco, Zapatera y Marota. 

                               Los Cronistas reportan este culto al Sol, tanto en el llamado “Juego de los
                               Voladores” en El Viejo, como en la entrevísta que sostuvo el Cacique de
                               Nicaragua con el Capitán de Conquista Gil González de Avila. El Cronista
                               Francisco López de Gomara, en su “Historia General de las Indias” (1551),
                               incluye en el interrogatorio de Nicaragua a Gil, la pregunta referida a “qué
                               honra y gracias se debían al Dios trino de los Cristianos, que hizo los cielos
                               y el sol, a quien adoraban por Dios en aquellas tierra, el mar, la tierra, el
                               hombre, que señorea en las aves que vuelan, peces que nadan y en todo el
                               resto del mundo”, (Gomara , Cronistas No. 1, 1975: 114). 

                               Un significativo dato en el inventario del Oro recopilado por los
                               Conquistadores, nos indica Pedro Martir de Angleria, cuando se refiere a
                               “cascabeles fundidos de oro, a que son muy aficionados, ha enviado seis
                               mil ochenta y seis pesos”(Anglería, Cronistas No. 1, 1975: 18) ; y Fray
                               Bartolomé de las Casas, aclara que “poníanse a las gargantas de los pies , y
                               en las muñecas de las manos sartales de muchos cascabeles, hechos de oro
                               y otros de hueso”, (De las Casas, Cronistas No.1, 1975: 89). 

                               Estos cascabeles son representaciones de Quetzalcóatl, la serpiente
                               emplumada, tanto como sus propios cuerpos pintados, sobre los cuales
                               ponen plumas: ¿Qué puede ser, sino una representación viva de
                               Quetzalcóatl?. La Serpiente Cascabel, que tiene la capacidad de cambiar de
                               “piel”, y su cascabel representa ciclos de vida, ha sido identificada
                               plenamente como la serpiente en la cual se inspiraron los Mayas y
                               Toltecas, para crear la mitología de Quetzalcóatl y sobre la que se
                               fundamentó el Sacerdote Tolteca que invadió Chichén Itzá y dominó a los
                               Mayas, imprimiendo una nueva dimensión de Conquista a la religión
                               ancestral Maya. La presencia de su culto en Nicaragua no es por lo tanto
                               extraña. 

                               Este culto a Quetzalcóatl, seguramente era compartido tanto por los
                               Nahuas de Nicaragua, como por los Chorotegas-Mangües. Recordemos
                               que en Nicoya, que también compartía la lengua Chorotega-Mangüe, la
                               primer sangre del sacrificado es ofrecida al Sol, como nos dice Oviedo:
                               “Toman una muger ú hombre (el que ya ellos tienen elegido para
                               sacrificar) é súbenlo en el dicho monton é ábrenle por el costado é sácanle
                               el corazón, é la primera sangre dél es sacrificada al Sol” (Oviedo 1976:
                               439). 

                               Oviedo asegura que “los de la lengua de Chorotega, que son sus enemigos
                               (de los Nicaragua), tienen los mesmos templos; pero la lengua, ritos é
                               cerimonias é costumbres diferentes de otra forma, tanto que no se
                               entienden”(Oviedo 1976: 305). Desde mi punto de vista, cuando Oviedo
                               dice que tienen “ los mesmos templos”, está refiriéndose no solamente a la
                               estructura física de sus templos, sino a sus teotes, aunque la lengua, ritos ,
                               ceremonias y costumbres para honrar a estos mismos teotes, sea tan
                               diferente que “no se entienden” (entre ellos). 

                               El P. Guillermo Terrazas, no comparte la opinión de que sea un guerrero:
                               “Si hubieran querido representar a un guerrero , por noble que fuese, lo
                               hubieran puesto en actitud de combate; pero no, esta imagen representa
                               uno que de un asiento y con calma espera algo; es, pues, más bien la
                               actitud de un dios. Qué dios sería?, se pregunta (Terrazas 1924: 85). Y
                               luego, citando de Mendieta el dato de que los dioses habían sido antes
                               hombres como Quetzacoatl y comparando la estatua de éste procedente
                               de Tlaxcala con la cabeza de la B-6, al igual que refiriendo otras
                               representaciones de la misma deidad, concluye que representa a
                               Quetzacoatl”, (Arellano 1979: 150). 

                               Yo no veo la contradicción, pues como refiero en mi trabajo inédito sobre
                               “Quetzalcoatl en el Arte Preshispánico de Nicaragua”, este tipo de
                               representaciones de Quetzalcoatl muestran la esencia misma de la deidad,
                               como “Señor Creador”, dando vida a los guerreros Toltecas-Mayas y
                               también, ¿por qué no decirlo?, a los guerreros chorotegas de Nicaragua. 

                               (Fragmento)

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