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DE LA CIUDAD DE MANAGUA, NICARAGUA
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MANAGUA ANTES DEL TERREMOTO DE 1972.

 25 DE JULIO DEL 2005 / La Prensa

Puntos de referencia en la vieja Managua

 
La sorbeteria la hormiga de oro, la más antigua de Managua, estaba situada entre los barrios San Sebastián y San Antonio, sobre la Calle Momotombo, cuatro cuadras abajo de la Bolívar.
 

Roberto Sánchez Ramírez*/

A HORMIGA DE ORO, UNA DULCE REFERENCIA

Era una pequeña casa esquinera, situada del entonces Teatro González cuatro cuadras abajo, sobre la Calle Momotombo. Un rotulito decía: Sorbetería La Hormiga de Oro, Tel. 5125. Así de sencilla, pero significó para los managuas un punto de referencia entre los barrios San Sebastián y San Antonio.

Mientras no me demuestren lo contrario, me atrevería a señalar que fue la más antigua sorbetería de Managua, cuya vida terminó al iniciar el día 23 de diciembre de 1972. Desde 1937 en que fue fundada por doña Lucila Miranda Orozco, cantidad de niños y hasta adultos saborearon aquellos sorbetes.

En 1947, doña Lucila se la vendió a su pariente, don Adolfo Muñoz López, quien junto con su esposa doña Luisa Otero Bermúdez, iniciaron la novedad de ofertar sorbetes de varios sabores: ciruela, cocoa, vainilla, fresa, helados de albaricoque y uno llamado ‘ladrillo’, que era cuadrado y tenía cuatro sabores.
 
 

Pese al crecimiento de la ciudad, los managuas siempre han tenido sus propias direcciones, el lago al norte, montaña por sur, arriba y abajo en lugar de este y oeste. Hasta cantinas, pensiones y prostíbulos han sido puntos de referencia para dar direcciones, como la pensión de Chepito, Las Delicias del Volga, Chico Tobal, La Conga Roja, El Cuarto Bate, Pedro Tuco, El Nilo Blanco o La Caimana. Entre los barrios de San Sebastián y San Antonio estaba la sorbetería La Hormiga de Oro

Los managuas han sufrido dos grandes pasadas de cuenta con los terremotos de 1931 y 1972. Los desastres naturales han sido una prueba a la vieja costumbre de inventar direcciones sin tomar en cuenta los puntos cardinales ni nomenclaturas numéricas.

El extremo es que cuando el último desastre eliminó físicamente el punto de referencia, simplemente se decía: “de donde fue...”, y así se simplificaban las direcciones, en un verdadero reto a la memoria. Los managuas nunca han tenido reparos en dar las direcciones, incluyendo nombres de cantinas y prostíbulos.

Pese a los dos terremotos, el Lago Xolotlán y la Loma de Tiscapa han permitido darle a la ciudad una ubicación física y una identidad inconfundible, sumado a que estaba dividida por la Calle y la Avenida, llamadas ambas Central, conocida como Roosevelt o Sandino.
 
 

PUNTOS DE REFERENCIA

Uno de los puntos de referencia fue la Loma de Chico Pelón, situada al este, sobre la 15 de Septiembre, que llegaba hasta un tope que luego fue abierto, prolongando la calle y pasando en el costado sur de La Aviación, conocida ahora como el Complejo Policial Ajax Delgado.

Cerca estaba el Campo de Aviación, donde por años estuvo la Fuerza Aérea de Nicaragua (FAN) y antes de ser cerrado servía para pequeñas aeronaves, en 1967 yo despegué de allí rumbo a San Carlos, para ir a Solentiname. Ahora está allí la Dirección de Migración y Extranjería. En esos terrenos fueron asesinados los generales Augusto C. Sandino, Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, sepultados donde están las instalaciones policiales, junto con Sócrates Sandino y el niño muerto en la casa de don Sofonías Salvatierra, estuvieron allí hasta 1944.

Las calles y avenidas tenían a su vez sus puntos de referencia. La 15 de Septiembre iba desde el mencionado tope hasta el Cementerio Occidental o Central. A todo lo largo se tomaban los puntos más conocidos. De este a oeste, oriente a occidente, de arriba hacia abajo estaban la Loma de Chico Pelón, la casa de la conocida somocista Nicolasa Sevilla, El Calvario, las cantinas El Abanico (a media cuadra estaba la casa de don Sofonías Salvatierra, donde mataron a Sócrates Sandino), Sangre y Arena. La Sala Evangélica hasta 1972 fue un conocido sitio para dar direcciones, igual que en las inmediaciones la comidería conocida como La Crucita y la luneta del cine Tropical.

Las casas comerciales, colegios y dependencias públicas determinaban las direcciones. En la intersección entre la Avenida Roosevelt y la Calle 15 de Septiembre estuvo el Jardín Cervecero y enfrente el Hotel Roosevelt, donde también funcionó la primera parada de taxis que hubo en Managua. Después estuvo allí el Colegio de La Inmaculada.

La cantina Las Delicias del Volga era una conocida referencia, donde la calle era atravesada por la Avenida del Ejército. El Plantel de Carreteras fue otro punto. Cuando la Calle Colón estaba en las afueras de Managua, los principales puntos eran la gasolinera del gobierno, el Club de Clases de la G.N., la Casa del Obrero y la Estatua de Montoya que era el inicio de la Carretera Sur y la Avenida del Ejército, por donde doblaban los buses de la ruta “Colón, Cementerio y Aviación”, lo que nos da una idea de la poca extensión que tenía Managua.

Otra calle con muchos puntos de referencia era la de El Triunfo, llamada así por ser el camino donde entraron a Managua las tropas del general José Santos Zelaya López, en 1893. Iniciaba en el tope del Parque Central, a lo largo estaban el edificio Zacarías Guerra, el diario LA PRENSA, el Monte de Piedad, la Escuela Nacional de Comercio, el Happy Boy de los hermanos Evertz Vélez, el Parque San Sebastián, El Arbolito, el Centro Destilatorio; La Industria de la familia Cabrera, de donde salían los caballistas para las fiestas agostinas. Las diversas empresas de la familia Pellas.

Dos calle históricas de Managua, fueron la Candelaria y la Momotombo. La primera salía del tope en el parque del mismo nombre, pasaba frente al ahora Palacio de la Cultura y el de Comunicaciones, hasta terminar con la Avenida llamada Monumental.
 
 

LOS VIEJOS BARRIOS

Los viejos barrios, a falta de una nomenclatura que identificara calles y avenidas, inventaron sus puntos de referencia. Recuerdo cuando yo era niño y venía de Masatepe, mi pueblo natal, me hospedaba donde una anciana que yo mucho quería, doña Josefana “Mamá Chepanita García de Sánchez”; como veníamos en tren, le dábamos al cochero la dirección tomando como referencia la chibolería Gil o el cine Bóer.

Después que se construyó el Instituto Ramírez Goyena, donde fue la plaza de El Caimito, el imponente edificio, para su época, desplazó al Colegio Bautista para dar direcciones. En el barrio Santo Domingo se construyó una de las primeras gasolineras que hubo en Managua, la estación Caldera, que fue importante punto de referencia.

La mención de las cantinas era tan conocida que un prestigioso y conocido médico, ya fallecido, vivía frente a la cantina Noche Criolla; irónicamente, para dar la dirección del doctor Rodrigo Quezada, se decía, frente a... y se mencionaba la citada cantina. Cerca quedaba también la de Cachecho, a donde llegaban frecuentemente numerosos poetas. La comidería de Chico Tobal.

Cuando en la Carretera Norte, a la entrada de la avenida principal del barrio San Luis, don Armando Guido construyó una casa de varios pisos, de inmediato y todavía se dice: del edifico Guido, tantas cuadras al sur. En el barrio Altagracia, casi todas las direcciones eran a partir de La Fosforera. En la actualidad , el Ceibo es punto de referencia en el barrio San Judas, igual la fritanga La Racachaca.

Cerca del Gancho de Caminos, donde inicia el Mercado Oriental, estaba la fábrica de cohetes y morteros de Carmen Aguirre, más conocida como La Caimana, una mujer que solía vestirse de hombre y actuaba como tal. En el barrio Monseñor Lezcano, un punto determinante es la estatua de quien fuera el primer Arzobispo de Managua.

A las cantinas ya mencionadas como puntos de referencia hay que agregar el Nilo Blanco y el Nilito, famosos por sus conchas negras, también El Malinche, El Gato Abraham, Papum, La Chispa, cerca de la antigua estación del ferrocarril; el Lucky Seven, al que íbamos los masatepinos pues quedaba frente al mercado El Bóer, de donde salían los buses hacia los pueblos.

Los acompañantes a entierros en el Cementerio Oriental casi siempre terminaban en La Miel de los Pájaros. Hubo cantinas de obligada referencia, en el barrio Cristo del Rosario, donde vivía la familia de Carlos Doña, el estimado fotógrafo, estaba la cantina El Foker, nombre de los aviones que trajeron los marines norteamericanos cuando intervinieron Nicaragua.

Nombres inolvidables para los viejos managuas fueron los de Pedro Tuco, Los Balcanes. Las pensiones son parte de este original listado, me acuerdo que por La Fosforera había una de mala muerte conocida simplemente como la pensión de Chepito, con tijeras de lona y cabuya.

Los prostíbulos y lugares de citas fueron parte de esta original nomenclatura. Por ejemplo en la Carretera Norte, durante muchos años, la dirección más conocida era la de El Dancing; otra fue la Casa Amarilla. En la zona del Mercado Oriental hubo dos prostíbulos famosos: la Conga Roja y el Cuarto Bate, frecuentados por los alistados de la G.N.

También sirvieron como puntos de referencia el Baby Doll, el Pez que Fuma, la Estela Alfaro, Mandrake el Mago, La Hortensia, La Negra Adilia. Un punto muy particular fue El Lago de los Cisnes, al que por las características de los concurrentes se le llamaba El Charco de los Patos.

Una radio que fue especial referencia es La Mundial, cuando quedaba en el barrio San Sebastián, igual lo era La Antena, cerca del Seminario Nacional, entonces en las afueras de Managua. Iglesias, parques, restaurantes, en fin todo lo que fuera un sitio fácil de identificar sigue siendo un punto de referencia para que los managuas den las direcciones.

Me acuerdo de una dirección muy particular, bastaba con decirle al taxista: llevame de la cantina de Juan Culón, tantas cuadras al lago, y de inmediato el vehículo arrancaba. ¿Cuál era el apellido de Juan?, ni idea tengo, pero era la mejor referencia en su barrio.
 
 
 
 

PUNTO DE REFERENCIA

Aunque en los alrededores vivían personas muy conocidas, había clínicas, consultorios, oficinas de abogados, restaurantes, la verdad es que una de las referencias para dar direcciones era la sorbetería La Hormiga de Oro. La casa era alquilada y pertenecía a doña Emilia Stadthagen de Mejía.

Frente a la sorbetería quedaba la Clínica Ocón, del doctor Evaristo Ocón, antes había sido de don Dionisio Martínez Sanz, intelectual y hacendado, quien en Chiquilistagua tuvo grandes y valiosas propiedades. Este señor de origen español, instaló en ese sitio la primera fábrica de pinol que hubo en Nicaragua, con el nombre de La Nutritiva.

Doctor Gustavo Manzanares, abogado y dirigente del Partido Conservador, participó en las pláticas de paz en febrero de 1933, con el general Augusto C. Sandino y el presidente, doctor Juan Bautista Sacasa. El consultorio del odontólogo Guillermo López Solórzano y su esposa, María Antonieta Siero Barahona, una de las más conocidas y excelentes bailarinas que ha tenido Nicaragua, alumna predilecta del maestro Adán Castillo.

El vecindario de La Hormiga de Oro era de lo más variado. Estaba la Cámara de Comercio; el restaurante La Nacional, de Rafael Saravia, donde se servían unos bisteks tan grandes y buenos, sólo comparables con los de la popular Chumila, doña Eudomilia Cajina. El doctor Carlos Callejas Moreira, conocido abogado. Punto de referencia fue la Chibolería Gil, de don Héctor Lacayo Lacayo, frente a la casa de la familia Frixione-Saravia.

El matrimonio Murillo-Zambrana, progenitor de la poeta Rosario. El doctor Manuel F. Zurita, uno de los políticos de mayor influencia en el somocismo. El poeta Carlos Martínez Rivas; el pintor Rodrigo Peñalba, entonces director de la Escuela de Bellas Artes. El fundador y director de la Revista Conservadora, Joaquín Zavala Urtecho.

Había en las inmediaciones una conocida barbería, la de Marcelo Martínez, hermano de Raúl, el popular Peyeyeque, que deambulaba en el Parque Central. El doctor Joaquín Cuadra Chamorro, distinguido jurisconsulto, quien ocupó importantes cargos durante el gobierno del FSLN. El poeta Eudoro Solís.

El doctor Alejo Icaza, abogado y político antisomocista, contiguo vivía el doctor Enrique Lacayo Farfán, antes de ser encarcelado y torturado brutalmente en las cárceles del régimen somocista y salir luego al exilio. Tomando hacia San Antonio estaba la panadería La Casa Blanca, cerca vivía don Daniel Ortega Cerda con su señora, doña Lidia, sus hijos Germania, Daniel, Humberto y Camilo.

Otros conocidos profesionales del vecindario eran el doctor Tomás Pereira y el doctor Carlos González Dubón. Punto importante en mi recuerdo fue el Club Universitario, donde igual se conspiraba que nos divertíamos, con sus personajes como Yolanda ‘La Gaviota’, la Teresita, la presencia constante de Cristian Pérez Leiva, ‘Cristianón’, Omar Cabezas Lacayo, Hugo Mejía, Alfonso García, en fin tantos entrañables compañeros, varios caídos en la lucha de liberación contra la dictadura somocista.

Eran tiempos de palmazón tan grande, que una copa de sorbete a veces la saboreaban hasta cuatro muchachos, y eso que valía un córdoba con 50 centavos. Eran unas copas metálicas marca Liy Cups a las que metían un cono de cartón que se descartaba fácilmente. El helado llamado ‘ladrillo’, era el más popular entre los estudiantes universitarios.

En La Hormiga de Oro también vendían variedad de bebidas; las que tenían más demanda eran la semilla de jícaro y el fresco de granadilla. Cuando la empresa Siemens comenzó a instalar los teléfonos automáticos, gran cantidad de alemanes llegaban a comer sorbete o tomar cerveza, se expendían sólo cuatro por cliente; al que llegaba con tragos no se le vendía ninguna.

Durante años el sorbete fue hecho en forma manual, una cubeta de madera con hielo y sal, adentro el recipiente metálico con los ingredientes. La leche primero era pura de vaca, luego fue pasteurizada, de la que producía La Selecta.

En 1971 falleció don Adolfo, conocido en el barrio San Sebastián como ‘120’, pues tenía una motocicleta que conducía a tan baja velocidad que los jóvenes del vecindario le hacían bromas que le causaba mucho enojo. Ese año vendieron la sorbetería, que llegó a su fin con el terremoto de 1972. Doña Luisa murió hace pocos meses, a la edad de 104 años.

Sobre la antigua Calle Momotombo, hacia abajo del que fue el Teatro González, está el edificio Terán, una cuadra abajo quedaba La Hormiga de Oro. Quién lo creería al pasar en medio de la desolación y la basura. Sólo el recuerdo queda de lo que fue un punto de los que tenían los managuas para dar direcciones. A veces en el predio vacío pareciera escucharse el rugir de una moto y el batir de una cubeta en la que se están haciendo sorbete.

* ACADEMIA NICARAGüENSE DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
 
 

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