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MUNICIPIOS DE MASAYA 
FORTALEZA DE EL COYOTEPE MASAYA NICARAGUA



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Basílica de Nuestra Señora de la Asunción

TOUR
COLONIAL
NICARAGUA
Fortaleza de 
«El Coyotepe»
Masaya, Nicaragua

 

A 28 kilómetros de la capital rumbo a Masaya se encuentra la fortaleza de  «El Coyotepe» que a lo largo de más de un siglo de existencia ha dejado su  huella,


El 4 de octubre de 1912 esta fortaleza y La Barranca fueron el teatro de la Batalla final en contra de los marines yanquis.  En la guerra desatada por intereses partidarios, tenemos cuatro puntos de referencia inolvidables: El Coyotepe y La Barranca, donde soldados nicaragüenses pelearon contra soldados norteamericanos y en el Coyotepe se cubrió de gloria el Coronel Isidoro Díaz Flores, que por su valentía en la defensa de El Coyotepe, le reconoció heroísmo en la defensa de dicha fortaleza el jefe vencedor de la soldadesca de la bandera de las barras y las estrellas.Conservadores toman la ciudad. En esta Fortaleza el Gral. Benjamín Zeledón fue masacrado.

Fortaleza de  «El Coyotepe»
GENERAL BENJAMIN ZELEDON

El General Benjamín Zeledón luchó contra una fuerza militar conjunta integrada por la Oligarquía conservadora y el imperialismo yanqui, aunque cuantitativamente y cualitativamente el peso mayor de ésta fuerza fué aportada por la amrinería estadounidense. esta intromisión yanqui fue solicitada y apoyada por los conservadores vende patria Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro.

El 12 de septiembre de 1912 desembarcan 2,500 yanquis en nuestro país. El General Zeledón precursor de la lucha antiimperialista de Nicaragua al mando del núcleo principal de sus fuerzas ocupa posiciones en el Cerro el Coyotepe y La Barranca, departamento de Masaya. El resto de las tropas liberales combatían en Carazo y los pueblos aledaños, así como en los departamentos de León y Chinandega.

El 4 de octubre de 1912 se retira hacia Jinotepe, cabecera departamental de Carazo con la certeza de encontrarse con el resto de las fuerzas liberales en el camino viejo Diriá Nandaime cae herido por balas asesinas disparadas por las fuerzas conservadoras y poco despueés es asesinado. Su cadáver
montado sobre una carreta fué exhibido como trofeo de guerra en divetsas poblaciones y frente a la ira del pueblo.

El General Zeledón había cumplido 33 años de edad. Un día antes de su muerte escribió una carta a su esposa, Esthercita Ramírez, donde le decía:

"Cada gota de mi sangre derramada en defensa de mi Patria y de su libertad, dará vida a cien nicaraguenses que, como yo, protestarán a balazos el atropello y la tarición de que es actualmente (1912) 
VICTIMA NUESTRA HERMOSA PERO INFORTUNADA NICARAGUA"
 





 *Fue cárcel política en tiempos de los Somoza y los sandinistas 
   *Después de 1983, muchos lo consideraron como un centro satánico 
                 *Hoy está a cargo de los scouts, pero no tienen el dinero suficiente para mantenerlo 
22 de Octubre de 2000 |  END
»El Coyotepe»   —OCTAVIO ENRIQUEZ—                        René Oviedo, guía turístico del centro, cuenta que al lugar han llegado turistas que en su mayoría son canadienses y norteamericanos    Según René Oviedo la fortaleza fue construida en 1893, durante la administración de presidente liberal José Santos Zelaya, con el objetivo de hacer una zona de protección a Masaya ya que entonces esa ciudad estaba amenazada por la guerra entre liberales y conservadores.  Oviedo explicó que el nombre de «El Coyotepe» es de origen navoa y significa cerro de los coyotes. «Para mí lo más original son las cuatro torres y  los muros que se encuentran a sus costados», añade. 

   También mencionó que la fortaleza militar fue elemento importante en la  guerra de 1912, en la cual participó el célebre general Benjamín Zeledón.   Entonces «El Coyotepe» contaba, nos dice Oviedo, con una planta. Pero para 1936 Anastasio Somoza García, o Tacho Viejo como le conoció la  gente, mandó a construir túneles para presos políticos.  En la compleja edificación existen 43 «recámaras», 28 de las cuales están en  la primera planta que es donde se tenían las mejores condiciones, pues había  algo de aire y luz. 

"Ruinas del Mercado Viejo"
 

Parque Nacional Volcán Masaya 

 

Los Coches de Masaya 
 

Casona- Casa Cural de Masaya

 

 

 

                 En cada cárcel de primera clase (las de arriba) podían alcanzar de 15 a 20  reos, mientras en las otras un número mayor. Entre las cárceles de las dos plantas se llegaba aproximadamente a mil prisioneros, según confía el  entrevistado. 

               «Los de la parte de abajo sufrían tortura psicológica, porque en la oscuridad perdían la noción del tiempo», narra el guía. 

                 ¿CENTRO SATANICO? 

                 Ya para la década de los ochenta, el gobierno sandinista le dio igual uso. Conforme a Oviedo fue utilizado para «hospedar» a adversarios políticos. Pero esto duró hasta 1983. 

                 «De 1983 a 1992 quedó abandonado y nadie supo de ese lugar hasta cuando los scouts lo tomaron», relata Oviedo. En ese tiempo, según rumores populares, el lugar fue usado como un centro satánico ya que no había ninguna condición de seguridad


30 de Mayo de 2001 |  La Prensa    El Coyotepe y Cailagua   Momumentos nacionales abandonados en   Masaya   —EDWIN SOMARRIBA.—   La capital del folclore nicaragüense está llena de monumentos  históricos, sin embargo sólo cuatro fueron declarados Patrimonio  Nacional en 1998, de los cuales fueron restaurados el antiguo Mercado y La Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, que todavía sigue en proceso de reparación, pero los otros dos están abandonados. Nos referimos a la histórica fortaleza de El Coyotepe y a Los Petroglifos del Cailagua.  La ciudadanía propone que tanto El Coyotepe en la parte norte  como los petroglifos de Cailagua en la parte sur sean aprovechados como centros turísticos para consolidar la formación   histórica de nuestro pueblo y apoyar a la economía de Masaya. Construido hace dos siglos en la cúspide de una colina, El  Coyotepe todavía preserva su estructura original, a pesar de que  fue escenario de grandes batallas militares y de por lo menos tres  revoluciones.  En El Coyotepe se combatió durante la revolución liberal de 1893, y  varios años más tarde, el 1912, el General Benjamín Zeledón se  parapetó en los históricos muros para resistir la invasión de tropas   norteamericanas que intentaban llegar a Masaya. Desde ahí   mismo, en 1979, la guardia del general Somoza, desalojada del  centro de la ciudad, bombardeó los barrios de Masaya durante la  ofensiva final del FSLN.

                El 18 de julio de 1888, el entonces alcalde de Masaya, doctor  Rafael Zurita, concedió a los señores Gill Pimenthel y Willian Climie, el derecho de traer agua potable desde el llamado Río  Grande de Ticuantepe a una altura de 1638 pies sobre el nivel del  mar, de donde fue llevada por medio de una cañería de metal de 16 millas de largo hasta llegar a la ciudad. Una pila fue construida en las faldas del legendario Coyotepe, con  capacidad de seiscientos mil galones. El lugar donde estaba  colocada la presa de Ticuantepe es 716 pies más alto que el fondo  de dicha pila instalada en el cerro.

                Como único galardón a su historia, este famoso cerro de El Coyotepe, que se resiste a ser vencido por el tiempo y el descuido,  debería ser convertido en un museo nacional, pero antes las  autoridades municipales y del Gobierno Central, deberán   restaurarlo y acondicionarlo definitivamente para tal fin.     Al Coyotepe, una vez restaurado y convertido en museo, bien   podrían trasladarse las bellas joyas antiguas precolombinas, o  piezas arqueológicas que están en la alcaldía municipal, como vasijas, ídolos, ánforas y ollas de barro. Además podrían estar en la  fortaleza los instrumentos musicales del insigne maestro don   Alejandro Vega y del marimbero monimboseño don Trinidad Dávila.

                AL RESCATE DE LOS PETROGLIFOS DEL CAILAGUA.

                Mientras tanto, 200 petroglifos que dejaron los aborígenes que  habitaron Masaya, están impresos a golpe de cincel en un antiguo  paredón de roca fina en el pasadizo secreto El Cailagua, ubicado   al este de la Laguna, que actualmente se encuentra contaminada  por las aguas putrefactas que le caen por el costado norte del   barrio San Carlos, donde están las siete pilas de oxidación.

                Estos petroglifos aún no son descifrados y el tiempo y el descuido     podrían borrarlos totalmente, después de más de 500 años. En el   único «cuaderno» que les dio la naturaleza, los indígenas   precolombinos tallaron la génesis de su pueblo y otros mensajes  importantes sobre la historia de este territorio.

                Después de más cinco siglos, estos petroglifos conservan su   integridad de los dibujos a lo largo, alto y ancho de la pared pétrea  conformada por piedra cantera fina, donde los aborígenes  esculpieron dos épocas diferentes con toda clases de signos y de  figuras.

                En un escenario de 15 metros cuadrados, se agrupan   cómodamente 31 figuras de todo tamaño y extensión, entre las que  sobresalen nítidamente círculos, caras zoomorfas, espirales y unos  monos de cola larga, extraños dibujos, así como una mezcla de símbolos heliolátricos y geométricos que impresionan y obligan a  pensar.

                A tres metros de distancia de los anteriores petroglifos están siete  dibujos más aglomerados a un figura central muy llamativa, que insinúa claramente unas líneas verticales, simulando rayos luminosos y dos máscaras rectangulares, cada una de las cuales  llevan aditamentos cefálicos.

                Otros dibujos ocupan la parte superior e inferior del paredón del Cailagua, distribuidos en ocho figuras arriba y nueve abajo entre  donde resaltan representaciones zoomorfas de monos y serpientes gigantes y dejan entrever la leyenda de un monstruo marino en la  Laguna.



                Dos figuras más remedan unas máscaras de buen tamaño  triangulares y ejecutan La Danza Sagrada. Un conjunto de 31   grabados dispuestos en dos secciones de 19 máscaras  ceremoniales, es el símbolo que revela la finalidad y la razón del  petroglifo, aunque de cierta manera se encuentra oculto entre las figuras.

                Otro importante dibujo representa a un personaje lujosamente ataviado, arrodillado en actitud de muda adoración y descansado  al estilo propio del aborigen, como lo hacen en la actualidad los promesantes de las fiestas patronales del 30 de septiembre honrando a San Jerónimo.

                ¿Qué intentaron decir?, ¿Cuál es el mensaje? ¿Quién se atreve a  descifrar los petroglifos del Cailagua?. Para mientras nos entregan su enigma, lo primero que deben hacer las actuales generaciones  es protegernos y salvarlos de la erosión destructiva, del mismo  modo que se han protegido en Managua Las Huellas de Acahualinca..


Esta es una gran hacienda a la entrada de Masaya, construida con el contraste de lo moderno
Diviertase a lo grande!!
Y admire su alrededor con árboles milenarios, gigantes, de todo tamaño, muchos árboles frutales, cítricos, chagüitales, cantidades de garrobos, iguanas, zanates, palomas, loros, chocoyos paselo de lo mejor en Masaya. Aqui las margaritas si que estan bien frias.!!
 





                 Los ocho años de El Paraje en Masaya
                 Vergel vestido de restaurante
                 * Un sueño materializado del «turco» Silwany
                 * Chontaleño atrapado por una flor de Masaya

                  —AUGUSTO CERMEÑO—
                      El que se propagandiza como «El mejor ambiente de Masaya», El Paraje Campestre, propiedad del ingeniero Nasser Silwany, arribó a sus ocho años de servir a los turistas nacionales y extranjeros que deciden hacer una breve  estación en la carretera Panamericana para refrescarse, respirar aire puro, consumir exquisitos manjares de la cocina criolla e internacional, y espantar el  estrés.

                 El ingeniero Sylwany, al ser entrevistado por EL NUEVO DIARIO, nos  narró toda la odisea que le tocó vivir para poder ir construyendo, con el pasar  del tiempo y haciendo grandes sacrificios, uno de los restaurantes campestres  más cotizados y visitados del país.

                 Nasser, con 22 años de residir en Masaya, casado con una masayense de pura cepa, como es la licenciada Lissette González, no olvida sus raíces chontaleñas, ese sitio del centro de nuestra amada Nicaragua, que el profesor Carlos A. Bravo identificaba muy gráficamente como el lugar «donde los ríos son de leche y las piedras son cuajadas».

                 «Pero ahora soy «come yuca», aquí he entregado gran parte de mi juventud,  he entregado mi vida y alma a una preciosa flor de la Ciudad de las Flores y  he logrado con mucho esfuerzo y sacrificio levantar este lugar de recreación del que se quedan prendados todos los que nos visitan, sean nacionales o extranjeros», comenta el próspero empresario de la industria turística.

                 TRES AMBIENTES PARA ESCOGER EN UN SOLO LUGAR

                 Según la descripción que Silwany hace de «El Paraje Campestre», ubicado en el empalme de «Las Flores», aquí en Masaya, este ofrece tres espacios para  que el visitante escoja y pase un buen rato con la familia: Bar y Restaurante, El  Rancho Campestre y un precioso nido de amor que denomina «Rincón  Romántico». Este último esta dotado de todo lo necesario para que las   parejas bailen, coman, beban y disfruten toda su vida en un solo momento.

                 Resulta, además, «un ambiente apropiado para la realización de seminarios,  talleres y todo evento de capacitación que empresarios, instituciones y ONGs  deseen realizar aquí. El mismo ambiente natural, donde usted puede ver estos  típicos ranchitos nicaragüenses bien acondicionados en medio de frondosos  árboles, pedagógicamente apropiados para que alguien se sienta abierto al   conocimiento».

                 Para Nasser, su gran logro después de 8 años de lucha es el haber llegado a   construir un lugar donde hasta los pajaritos con su precioso cantar le dan a «El Paraje» un toque paradisíaco. Cualquier turista extranjero que entre al  país, ansioso por disfrutar del contacto con la naturaleza, encontrará aquí «esa   sensación especial, que podrá oír, ver, tocar, oler y gustar, aquí la tenemos en El Paraje: Ese es mi gran orgullo», expresa Nasser.

                 El Paraje Campestre nació un 13 de junio de 1992, con el nombre de «La  Pasadita», pero como ese nombre ya lo tenía otro negocio, Nasser decide, luego de consultarlo con su esposa, de bautizarlo con el nombre de «El Paraje  Campestre» y así se quedó, levantándose en el camino como un exótico oasis en el desierto del Sahara.

                 TODO HA SIDO «CON ESFUERZO PROPIO»

                 Nasser insiste en subrayar que «El Paraje Campestre» surge como un   pequeño negocio humilde, que ha ido creciendo gracias al esfuerzo tesonero  de sus propietarios, sumado al apoyo crediticio que les han brindado prestigiosas instituciones bancarias como el BDF, BANIC, Banco Popular y  BANCENTRO.

                 El también líder de los restauranteros del país, deja abierta invitación a la  familia nicaragüense para que visite «El Paraje» con toda la familia, «porque  hemos pensado mucho en convertir este lugar en un sitio ideal para el disfrute  de toda la familia. Existen las condiciones para que niños y adultos la pasen  bien».

                 Asegura que el menú que ofrece «El Paraje» se oriente a la comida típica  nacional, al menú internacional y se esmeran mucho en hacer de la especialidad de la casa un platillo exquisito que todos desean degustar: el cordero y el cabro, que se ofrece, principalmente «en parrilladas dominicales,  apropiadas para disfrutarlas en familia».

                                  La proyección de «El Paraje Campestre», alcanza las organizaciones propias  de los propietarios de restaurantes y dueños de pequeños negocios de la  industria turística que están organizados en CAN-TUR y en ADRENIC, la organización de los restauranteros, de la cual Nasser es su presidente.




On a leisurely drive to Masaya from  Managua, looming up on the left of the highway
is the old mountaintop  fortress, Coyotepe. Many tales have been told about it, usually
bloodcurdling stories of torture during the rule of Somoza or the Sandinistas, depending
on one's political bent. What is almost never  heard about is something that really
 happened on this hill. One of Nicaragua's national heroes, Benjamín Zeledón, is associated
with this place. It is an interesting story with a variety of versions.

En un viaje de placer a Masaya desde Managua, encaminando hacia la Fortaleza El Coyotepe aquel edificio sobre el cerro ..aquel edificio que tiene muchas historias sangrientas durante las dinastias somocista y sandinista, pero que es lo que realmente paso alli, la historia que no se cuenta, esa es la historia de uno de los héroes de Nicaragua, Benjamin Zeledón, su historia esta asociada con este lugar..Una historia interesante con muchas versiones..

One battle was fought there in October 1912. Lasting perhaps one hour, maybe less, it
established Zeledón as a national hero and martyr, kept President Adolfo Díaz in power
until the 1916 elections, and began the tradition of direct, American involvement in
Nicaragua's internal politics.

La batalla tuvo lugar aqui en octubre de 1912, fué una batalla quizas de una hora ó talvez menos, Pero fué la batalla que estableció la figura de Zeledón con el mérito de héroe nacional y martir. La batalla que mantuvo al Presidente Adolfo Díaz en poder hasta las elecciones de 1916. Con ésta batalla comeinzan también una serie de tradición de envolvimeinto americano en la politica interna de Nicaragua. 

1909 was a turbulent year in Nicaragua. The regime of José Santos Zelaya, subject to
many Conservative uprisings and a poisonous relationship with the Catholic Church,
finally tottered and fell when a Conservative "revolution" headed by Juan J. Estrada in
Bluefields finally appeared to have the military power to defeat Zelaya. Two
mercenaries from the United States contracted by Conservatives to sabotage ships in
the harbor had been caught by the authorities and summarily executed. U.S. Marines
were sent to the rescue and landed in Bluefields to insure that the revolution would not
fizzle out.

1909 fé un año turbulento en Nicaragua. El régimen de José Santos Zelaya, quien estaba acosado por levantamientos de conservadores, y una relación venenosa con la iglesia Católica, finalmente cae cuando la Revolución Conservadora encabezada por Juan J. Estrada en Bluefields finalmente parecia tener el poder militar para derrotar a Zelaya. Dos mercenarios de los Estados Unidos contratados por los Conservadores para sabotear los barcos habian sido capturados por las autoridades y finalmente ejecutados. Los marines enviaron una tropa a rescatarlos y asegurar de que en Bluefields la revolucion no reventara.

 Zelaya reportedly consulted with his friend to the north, Dictator Porfirio Díaz of
 Mexico, who advised him to get on a boat and leave. With the end of the Zelaya
 regime, a period of instability took hold in Nicaragua that was supposed to end with the
 naming of mining accountant Adolfo Díaz as president. A member of a shaky
 Conservative coalition that was supported by only a small minority of Nicaraguans, Díaz
 did not lead many except his immediate followers and members of his household.

 Soon he had a rebellion on his hands when two generals -one Conservative, General
 Mena, and one Liberal, General Benjamín Zeledón- joined forces at Masaya, formed a
 rival government, and threatened to march on Managua. Díaz hit the panic button and
 asked for the Marines to land and save his regime. Mena's forces had commandeered
 U.S.-owned river steamers and the railroad for strategic reasons, and so the U.S.
 obliged and sent 3,000 Marines to protect "American lives and property." They
 marched on Masaya and Granada.

 General Mena finally capitulated and agreed to keep his garrison in its barracks in
 Granada, but Zeledón still had to be disarmed. In 1910, at the age of 31, Zeledón had
 been Minister of War in the cabinet of Zelaya's presidential appointee José Madriz,
 earning that post for his fame as a hero in the victorious war with Honduras and El
 Salvador in 1907. Zeledón -born in San Rafael del Norte, Jinotega- was strongly
 opposed to the U.S. intervention and was prepared to die in order to defend his country
 from what he called "foreign despotism."

 By 1912 he was the last leading Liberal still in the field who actively desired the
 immediate toppling of the Díaz government, which he regarded as a puppet of the
 Americans. Zeledón's hostility toward the Díaz regime, and subsequently toward the
 U.S. Marines, brought on the confrontation at Coyotepe in October 1912.

 Storm the heights

 Located on the end of the Masaya Lagoon are two large hills, one called Coyotepe and
 the other called La Barranca. Before the Marines showed up, Liberal forces fortified
 both hills. Coyotepe was the more strategic of the two as the main railroad leading from
 Granada to Managua passes directly under its heights; a few small pieces of artillery on
 Coyotepe can effectively disrupt traffic since it also overlooks the main road between
 Masaya and Granada. It was obvious that the Marines would have to take the hill in
 order to control access to Granada and defeat the rebel coalition of Zeledón and Mena.

 Telegrams were exchanged between the U.S. forces and Zeledón: the Marines asked
 him to leave Coyotepe: he politely refused and told them they would have to fight him.
 Before dawn on October 4, 1912, Company "C" of the First Battalion, First Provisional
 Regiment, U.S. Marines, Nicaraguan Expedition, under the command of Colonel
 Joseph H. Pendleton, assembled at the foot of Coyotepe Hill and made ready their
 assault.

 At first light they started up the hill. They shot their way to the top, and took control of
 Coyotepe Hill. Zeledón's forces had retreated off the hill as the Marines approached the
 summit. Irregulars from Conservative forces began combing the area for Zeledón and
 his men. The next morning near Diriomo, Zeledón ran into a Conservative force and
 shot it out with them.

 He was struck in the spine by a bullet. He was taken by mule or by wagon, according
 to different versions, to Catarina. The wound had been fatal and he was dead on arrival.
 Another version has Zeledón being captured in Catarina and taken to Masaya where he
 was executed on orders from the Marines. The corpse was then paraded through the
 streets. A young Augusto César Sandino may have witnessed this procession, or
 perhaps his burial in the cemetery at Catarina. Zeledón lay there, unremarked upon, until
 Sandinista Comandante Tomás Borge dedicated a large monument in the form of a
 Winchester rifle to him in 1980.

 Charge!

Regarding the assault, the only accurate account of the battle and the condition of
 the hill at the time of the battle is found in an address that Colonel Pendleton gave in
 1913 at the dedication of a plaque to honor the dead who took part in that battle. That
 plaque is mounted on a wall in the Marine barracks in Boston, where the great
 majority of the men who took part in the assault had come from. Pendleton finally
 told what happened on the hill outside of Masaya.

 Commanded in the field by Captain Fortson, Company "C" had made it part way up the
 hill before they were detected by a sentry stationed on the summit of Coyotepe, who
 started waving a sword.

 The strategy of the Marines was to have one group of soldiers pin down the defenders
 with accurate rifle fire as the others climbed the hill. This worked until the Marines
 reached an open space right under the summit. A machine gun had been placed to
 cover it, and it was also blocked with barbed wire.

 As soon as the Marines made it there, three were shot dead and several others were
 wounded seriously. A fourth Marine named Durham continued forward and was shot
 down, but not before he had managed to cut the barbed wire. The Marines then took
 the summit. The assault on Coyotepe was over. American losses were four killed and
 several wounded; Nicaraguan losses unknown.

 It is also clear from Pendleton's description that the summit of Coyotepe was lined with
 trenches and that there were no buildings there at that time. This lays waste to versions
 that have the fortress being built late last century.

 Judging from the architecture, it appears that the fortress was built between the two
 world wars. Though it surely does command the Masaya Highway and old railway line
 to Granada, it could easily be destroyed by one 500-pound bomb.

 In the mid-1960s, the Somoza family had turned the old fortress over to the Boy
 Scouts, who used it for their annual jamboree. Somoza's National Guard apparently
 used it briefly during the insurrection against him in 1979 to shell the Masaya. The
 dungeons below were reportedly used to isolate political prisoners then, and again
 during the 1980s when the Sandinistas were in power. However, the tales of brutal
 torture of prisoners during either regime are undocumented, though they lend an aura of
 intrigue while one walks around inside. In the early years of the Sandinista revolution,
 the authorities turned Coyotepe over for use by the Association of Sandinista Children,
 a Nicaraguan version of the Pioneers in Cuba.

 By 1988, it was completely abandoned, adorned with spray-painted graffiti, including
 some elaborately drawn pornographic sketches. It has been returned once again to the
 Boy Scouts, probably its most effective use. Meanwhile, you can visit the installation
 and let your imagination run rampant as you walk the underground corridors past the
 cells in this 20th century dungeon.

Lea Intervención en Nicaragua    en ingles
 

La Barranca: algo más que un cerro 
—Miguel Bolaños Garay*—
Managua
 
 

Desde mediados de los años ochenta he ido recogiendo información histórica sobre la gesta histórica acaecida en los cerros El Coyotepe y La Barranca, así como dentro de la ciudad de Masaya, en los días que antecedieron al 4 de octubre de 1912 en que la resistencia y sitio de la ciudad culminaron con la toma de la misma por los conservadores y de las alturas de los cerros antes mencionados por los marines norteamericanos. 
Mi propósito inconcluso ha sido la publicación de un libro sobre esta gesta que duró mes y medio, en la que se dieron hechos poco conocidos posteriormente, e incluso distorsionados. Estos hechos sirvieron para ser incluidos en la letra del Corrido a Masaya hecho por don Agustín Salinas allá por los años 50 del siglo anterior que en una parte reza: “Coyotepe, La Barranca, son historia de un valor, donde todos los masayas defendieron la Nación, porque todo come yuca sabe dar su corazón”. Los masayas cantan con alegría su corrido, pero pocos saben el verdadero significado de estas líneas. 

Ese mismo cerro La Barranca está siendo despiadadamente borrado del mapa, destruido poco a poco y día a día por excavadoras y camiones que se llevan parte por parte un pedazo de nuestra historia, todo por el pretexto de la construcción de la nueva carretera Ticuantepe - Granada, tan cuestionada estos días por su adjudicación, pero nadie ha cuestionado la destrucción de La Barranca y ésta continúa haciéndose sin que las autoridades de Nindirí (municipio al que pertenece el cerro) hayan movido un solo dedo ante la barbarie. 

Tal como nos recuerda don Noel Carcache Gonzaga (END, 27/4/04), El Coyotepe y La Barranca fueron declarados monumentos nacionales en 1967 y por ende, la ley faculta a la alcaldía de Nindirí para SUSPENDER toda obra que dañe o transforme ese monumento, no sólo a los depredadores (la compañía constructora en este caso), sino a los mismos dueños de los terrenos y cómplices en este acto debidamente tipificado como delito y sujeto a sanciones penales por la Ley de Patrimonio. 

Insólitamente, la alcaldía de Nindirí no ha dicho esta boca es mía, mucho menos hacer algo para detener la destrucción de La Barranca, camionada tras camionada, delante de sus propias narices. Recordamos la actitud blandengue de la administración edilicia anterior en esa ciudad, por la cual una importante obra como era la construcción de una carretera con bulevar que uniera Masaya y Nindirí no se pudo llevar a cabo como se planeó originalmente, todo porque cuatro malos ciudadanos se opusieron a que se le “cercenara” en un par de metros su propiedad y dicha alcaldía, pudiendo declarar estos terrenos de utilidad pública, no lo hizo. Resultado: tuvo que hacerse por otro lado la obra. Blandenguerías como ésta perjudican al progreso y a la comunidad, ya no digamos a la historia como es el caso actual de La Barranca. 

Así que el histórico cerro La Barranca, el mismo que fue testigo y escenario de combates contra tropas de ocupación extranjeras, el mismo que defendió bajo su mando el general Juan R. Núñez junto con Alfredo Castillo, Pedro Pablo Álvarez, Aurelio Montenegro y otros veinte hombres más, a menos de un siglo de su histórica gesta, se apronta a morir lentamente bajo la mirada indolente de, quienes pudiendo evitar el crimen, nada hacen por detenerlo. 

Quizá haya otra autoridad que preste atención a este asunto, porque de parte de las autoridades municipales de Nindirí ya no hay nada que hacer por lo visto. Tiempo han tenido para accionar y no lo hicieron. Y no por ignorancia, porque perfectamente sabían o saben lo que está pasando con La Barranca. 

¿Podrá alguien hacer algo? 
 

*Periodista y Abogado.

 

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internet: Eduardo Manfut P  Mayo 2000 revisada Octubre 2008 y la última en del Mayo 2009