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NiKa Cyber Municipio PARQUE
NACIONAL DEL VOLCAN MASAYA!!!!
Leyenda
de
La
leyenda de la anciana
Monimbó, en la parte suroccidental de esta ciudad, se encuentra lo más puro del pueblo indígena Romeria
Mascotas de San Lázaro
“Bailes
de Negras,”
Conozca a los alcaldes y vicealcaldes por el Departamento de Masaya Basílica de Nuestra Señora de la Asunción La
insurrección de Monimbó
Lugares de interes en Masaya Hotel Azcárate se hospedó el poeta Rubén Darío, el general Zelaya Hamacas del Barrio de San Juan, donde José Esteban Flores. Area del Parque Central Parroquia de la Asunción, reliquia de Arquitectura Barroca. San Miguel y Monimbó Por aqui salieron huyendo los filibusteros de William Walker para Granada, derrotados por los vecinos del citado barrio indígena. .Instituto de Masaya, Vieja Corte de Apelaciones Iglesia El Calvario fue teatro de guerra, pues las fuerzas acantonadas ahí fueron duras con los liberales de Zeledón, con tropas en los alrededores de nuestra Iglesia de la Asunción. .
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Capital del Folclore de Nicaragua Masaya elevada “Capital del Folclore de Nicaragua” por la Asamblea Nacional en una sesión en el Antiguo Mercado de Masaya realizada el 23 de octubre.del 2000
santo
patron de Masaya
ALCALDE DE VARA breve historia de Monimbó Costumbres de Monimbó MASAYA VOLCAN MASAYA DIRECTORIO DE ARTESANOS DE MONIMBO 1 2 3 4 SAN JERONIMO San Jerónimo, la leyenda asegura que a este santo se le vio en las trincheras de guerra vividas en Masaya en 1856, 1912 y 1979, curando heridos y confortando a los desvalidos con mucha fraternidad. Soldados de esos encuentros bélicos dieron testimonio de que "vieron" a un viejecito, delgado, encorvado, blanco, con poblada barba, como de algodón y con sombrero de palma, acercarse a los heridos en las guerras fratricidas, para cuidarlos y rezar por ellos. ![]() NACIO COMO PROMESA A SAN JERONIMO El Nuevo Diario Marzo 2000 El Torovenado de doña Carmen Toribio fue fundado hace 55 años, y nació como una procesión en pago de una promesa de la señora a San Jerónimo, pero al año siguiente lo convirtió en un carnaval.
El Torovenado de doña Carmen fue denominado de "El Malinche", porque sus participantes salían con ramas del árbol de malinche. Esta festividad, que es una de los que sobrevive aún con apoyo popular y de los artesanos de Masaya, fundamentalmente del populoso barrio Monimbó, sale de la casa de la familia Toribio todos los años.
Después de morir doña Carmen hace unos años, la tradición
y organización fue heredada a sus hijos René
y Róger Toribio y a su nieta Martha Toribio.
SOLO HOMBRES Y ALGUNO QUE OTRO "RARO" PARTICIPAN Este año, sin embargo, sólo se permitió la participación de una carroza motorizada, en un intento por volver a lo original. En estos carnavales, en la práctica, sólo participan hombres, muchos de los cuales van hasta los "queques" disfrazados de mujeres, ahuizotes, cadejos, chanchas brujas, carretas nahuas, mocuanas, padre sin cabeza, entre una buena cantidad de seres de los mitología nicaragüense tanto urbana como rural. También dentro de la procesión, los participantes se disfrazan de personajes diabólicos como brujas y diablitos, los cuales son normalmente representados por niños con largas túnicas negras y caras terroríficas. Entre más estrafalario va el personaje, mejor. Pero junto a esas manifestaciones que ponían como seres malignos a los dominadores, y cuyas tradiciones subsisten, también es llevada en hombros la imagen de San Jerónimo, que de acuerdo a la tradición sustituyó a la de la Virgen de la Asunción, que era la patrona de Masaya.
San Jerónimo era bochinchero, la Virgen no. El bochinche va con
la manera de ser de los masayas y a San Jerónimo,
que va en su peaña, lo podían bailar un
grupo de personas que van guardando un precario equilibrio
bajo la influencia de licor blanco o chicha de maíz.
Ese sincretismo cultural, místico-religioso, cristiano y pagano, ha tenido sin embargo influencias poco gratas a los folkloristas, como la aparición de máscaras de Drácula, o de seres diabólicos extraídos de fiestas como la Hallowen, que nada tienen que ver con nuestras raíces. Doña Felipita Cermeño advierte que la lucha actualmente es por preservar lo original, lo tradicional y que en ese sentido la Casa de la Cultura de Masaya conversa con los organizadores para evitar una invasión de expresiones culturales foráneas.
Los Torovenados en realidad culminan con tres meses de festividades de
Masaya, la ciudad con fiestas más largas del país, y cuya
última expresión
LA FUERZA DEL ESPAÑOL CONTRA LA ASTUCIA DEL INDIO "Aquí nos encontramos al conquistador español de cruz y espada, que se sentía fuerte, dueño del rebaño de vacas y preñador, contra el venado que preña en movimiento, corriendo el macho y corriendo la hembra". El Torovenado profesor folklorista José Bayardo Ortíz. Un animal mitológico que simboliza una protesta transformada en burla perdida en el tiempo desde la conquista española. Representa la Astucia contra la fuerza del sometimiento, la inteligencia del indio para sobrevivir contra el esclavismo del español. Ser mítico, mitad toro, mitad venado, es la expresión de esa lucha y unidad, juntos pero en contienda. El toro es la fuerza bruta, el español arrogante, altivo; y el venado es el indio que usa su sagacidad para no dejarse atrapar, para sobrevivir. El Torovenado es en realidad una expresión organizada de la población,mimetizada en un carnaval que culmina con toda una temporada de fiestas folklóricas en Masaya, población y plaza en lucha interna, resistencia del dominado a la dominación
Procesión
de la octava
Con el paso
de los años, muchos pobladores indígenas de Masaya han afirmado
que esta tradición folclórica preservada desde hace tiempo
se originó en el propio suelo masayés, pues recordemos que
Masaya deriva se nombre del idioma mejicano formado por las palabreas "MAZALT"
que significa venado y la partícula "YAN" que denota lugar. Es decir,
lugar de los venados. Por consiguiente El Torovenado es una danza
festiva popular, un verdadero areito de estas tierras.
Otra investigación realizada por S. Montenegro afirma que, según recopilaciones orales entre la población de Masaya, los entrevistados coincidían en afirmar que en los primeros años del mestizaje cuando se celebraban las fiestas de San Jerónimo, se hacía con un toro y un venado como símbolos de la lucha entre dos poderes -el sol y la luna- y luego con máscaras de toro y de venado, de donde devendría la representación danzaria del Torovenado. El toro era un símbolo de fuerza para los españoles y el venado era un símbolo mágico asociado con la deidad solar y con la luna señora del bosque. Para los masayas estas versiones son el inicio particular de caracteres popular de una tradición heredada desde hace más de un siglo de generación en generación.
El torovenado es una mezcla de lo precolombino con lo actual, que en Nicaragua nace con las fiestas de San Jerónimo por Don Pedro Castillo. Esta mezcla que hoy conocemos es el ritmo de una danza precolonial junto con las danzas que trajeron los españoles conocidas como: "INFARINOTO"'o el "TAPAZO", pero que en sí es la dualidad náhuatl en la creencia religiosa, es decir que se presenta a la mujer que simboliza la fuerza reproductora y al hombre que es la fuerza del engendro "testlastipocalt". El enemigo
le representa un tigre y los demás personajes que aparecen son
representados por animales. En esta danza el hombre sujeta a la mujer de
la cintura y la nuca sacudiéndola varias veces imitando al tigre
que lo hace para quebrar las vías respiratorias. Los españoles
al observar la danza y desconocer su significado le atribuyeron un
sentido vulgar y sexual entre dos animales llamándolos "TORO
EN VENADO".
La revista Panorama Folclórico Masayés, del Sr. Avelino Escorcia, narra que El Torovenado nació en Masaya como un girón de fe, que luego fue devoción en las festividades de las procesiones de San Jerónimo. Señala
un dato curioso y original donde expresa que en hatos ganaderos situados
sobre el camino real que conduce de la ciudad de Masaya, hacia la
Villa de Tipitapa, en sitios conocidos como Los Altos y Guanacastillo,
lugares montañosos y de ubérrima vegetación de rastrojos
y pastizales, el ganado era abundante pero muy perseguido por
animales de la fauna como los tigres, los que hacían estragos
en los rodeos ganaderos de las haciendas devorando ganado.
Ese día
hubo regocijo en la hacienda, el animal fue pelado y su cuero secado al
sol. Hubo alegría entre patrón y empleados, campistos, enrejadores,
ordeñadores y demás peones que junto a cocineras y servicios
del lugar hicieron animada fiesta, tragándose unas cuantas
botellas de sabrosos vinos.
Llegada la fecha comenzaron los preparativos de la numerosa comitiva que irán acompañados de otros campesinos, vecinos del lugar. El próspero hacendado disfrazó a sus trabajadores con variada ropa vieja de su propiedad. La mayoría vestían trajes enteros mal aliñados, de colores negruzcos y pardos. Otros lucían con humor y gracia enaguas de mujer, blusas descoloridas, sombreros viejos y otros disfraces para llevar la picardía y la sal del momento. La mayoría llevaba el rostro cubierto con máscaras de expresiones en su remedo de rostros foráneos. Eran las últimas hora del amanecer del día 30 de septiembre cuando la comitiva salió rumbo a Masaya. A lo largo del camino cortaban ramas de guanacaste y malinche y otras flores de la compañía florecida que encontraban por los cercados vecinos, portándolas en alto con las cuales iban bailando, dándole el desfile un colorido ameno y jocoso y así desfilaron a lo largo de la procesión. El peón de la hacienda que recorría vestido de tigre, junto a otro que hacía de toro, formaban la pareja de bestias rivales que iban escenificando una empeñada lucha a muerte durante su recorrido, como hubo en aquella hacienda. Unas veces el toro lanzaba feroces cornadas al tigre, otras tirándolas ásperas manotadas al toro que escurría su pesado cuerpo como un venado y así engrosaron a la procesión dando algarabía, sonando sus pitos y el ronco sonar del juco; alternaban los acompañantes repitiendo en coro este jocoso estribillo "HUUUY TORITO QUE TE CAZA EL TIGRE", mientras que el felino iba manteando el cuero por los escurridizos ijares del toro. Desde entonces, singularizados estos conjuntos de disfrazados, los universalizó la tradición bautizándolos con el nombre de TOROVENADOS.
ROSA AMANDA PADILLA FLORES UNICA, Carné # 99619897
Caracteres de esta procesión: ![]() Bayardo Ortiz Pérez,
Prof. Folklorólogo
19 DE NOVIEMBRE DEL 2000 / La Prensa Las negras: un baile de hombres
Este peculiar baile está conformado por parejas de hombres
que danzan al son de la marimba. Algunos de ellos dejan los
pantalones para ponerse enaguas y danzan con una gracia y elegancia
envidiada por muchas damas
Este peculiar baile, de la capital del folclore, está conformado por parejas de hombres que bailan al son de la marimba. Algunos de ellos dejan los pantalones para ponerse enaguas y simular la feminidad de la mujer.
René Chavarría, quien lleva bailando y estudiando sobre los
“Bailes de Negras” por 40 años, señala que esta danza
nace en 1834, como una rama del “baile
Manifestó que en sus inicios los bailarines usaban indumentaria cotidiana, usaban máscaras de madera guachipilín pintadas en negro, sin faltar el tradicional abanico, costumbre heredada por los españoles. “Los hombres querían imitar a las inditas, es por eso que ellos deciden salir a bailar y conforman el Baile de Negras”, dijo. Relató que el nombre de “Baile de Negras” se debe al color de las máscaras, porque la gente decía “ahí van las negras”.
Para ese mismo año, se comienzan a usar máscaras de cedazo fino, material traído de Alemania. Explicó que en 1950 se da una nueva transformación en el vestuario, adoptando los trajes folclóricos de todos los países del mundo como el mexicano, chino y el tradicional español.
Los “Bailes de Negras” pueden ser vistos recorriendo las calles de Masaya,
en los meses de octubre y noviembre de cada año, como parte
de las celebraciones al santo patrono de los come yuca “San Jerónimo”.
Chavarría lleva 40 años bailando. Su nombre forma parte de la historia cultural en Masaya. Su elegancia y prestancia al bailar marimba lo convirtió en uno de los mejores bailarines de Negras. “La marimba es mi vida”, dice. Su relación con esta danza folclórica es muy fuerte, sin embargo tuvo que abandonarla por problemas de salud hace tres años. En 1963, formó su grupo al que llamó “Estelar,” el cual continúa recorriendo las calles de Masaya, todos los segundos domingos del mes de noviembre, bajo su dirección. Los que lo vieron bailar lo recuerdan vestido de mujer, con una gracia y elegancia envidiada por muchas damas, al tomar uno de los bordes de su falda y revolotear el abanico.
“Yo me caractericé siempre porque primero tomaba un son y luego
hacía los pasos, sentía el sabor de ellos, además
siempre bailé de todo, y me encantaba complacer a la gente,”
dijo.
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