| TEMPLO PARROQUIAL SAN JERONIMO
La Ermita vieja se destruyó el 30 de Septiembre de 1925, a causa
de un temblor muy fuerte. Estaba formada de una sola nave y era bien pequeña.
Los trabajos de reconstrucción de la Iglesia se comenzaron en 1929.
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San Jeronimo
NACIO COMO PROMESA A SAN JERONIMO
El Torovenado de doña Carmen Toribio fue fundado hace 55 años,
y
nació como una procesión en pago de una promesa de la señora
a San
Jerónimo, pero al año siguiente lo convirtió en un
carnaval.
El Torovenado de doña Carmen fue denominado de "El Malinche", porque
sus participantes salían con ramas del árbol de malinche.
Esta festividad,
que es una de los que sobrevive aún con apoyo popular y de los artesanos
de Masaya, fundamentalmente del populoso barrio Monimbó, sale de
la
casa de la familia Toribio todos los años.
Después de morir doña Carmen hace unos años, la tradición
y
organización fue heredada a sus hijos René y Róger
Toribio y a su nieta
Martha Toribio.
El Torovenado del Pueblo, fundado en 1961 por la Cofradía de Elías
e
Israel Rodríguez, también de Monimbó, es el más
grande de todos, pero
en él han participado carrozas motorizadas pagadas por empresas
comerciales, lo que lo alejó un poco de las raíces populares,
de acuerdo a
doña Felipita Cermeño, de la Casa de la Cultura.
SOLO HOMBRES Y ALGUNO QUE OTRO "RARO" PARTICIPAN
Este año, sin embargo, sólo se permitió la participación
de una carroza
motorizada, en un intento por volver a lo original.
En estos carnavales, en la práctica, sólo participan hombres,
muchos de
los cuales van hasta los "queques" disfrazados de mujeres, ahuizotes,
cadejos, chanchas brujas, carretas nahuas, mocuanas, padre sin cabeza,
entre una buena cantidad de seres de los mitología nicaragüense
tanto
urbana como rural.
También dentro de la procesión, los participantes se disfrazan
de
personajes diabólicos como brujas y diablitos, los cuales son normalmente
representados por niños con largas túnicas negras y caras
terroríficas.
Entre más estrafalario va el personaje, mejor.
Pero junto a esas manifestaciones que ponían como seres malignos
a los
dominadores, y cuyas tradiciones subsisten, también es llevada en
hombros la imagen de San Jerónimo, que de acuerdo a la tradición
sustituyó a la de la Virgen de la Asunción, que era la patrona
de Masaya.
San Jerónimo era bochinchero, la Virgen no. El bochinche va con
la
manera de ser de los masayas y a San Jerónimo, que va en su peaña,
lo
podían bailar un grupo de personas que van guardando un precario
equilibrio bajo la influencia de licor blanco o chicha de maíz.
CARNAVAL ES UNA MUESTRA DE SINCRETISMO CULTURAL
Ese sincretismo cultural, místico-religioso, cristiano y pagano,
ha tenido sin
embargo influencias poco gratas a los folkloristas, como la aparición
de
máscaras de Drácula, o de seres diabólicos extraídos
de fiestas como la
Hallowen, que nada tienen que ver con nuestras raíces.
Doña Felipita Cermeño advierte que la lucha actualmente es
por preservar
lo original, lo tradicional y que en ese sentido la Casa de la Cultura
de
Masaya conversa con los organizadores para evitar una invasión de
expresiones culturales foráneas.
Los Torovenados en realidad culminan con tres meses de festividades de
Masaya, la ciudad con fiestas más largas del país, y cuya
última expresión