TEMPLO PARROQUIAL SAN JERONIMO

La Ermita vieja se destruyó el 30 de Septiembre de 1925, a causa de un temblor muy fuerte. Estaba formada de una sola nave y era bien pequeña. Los trabajos de reconstrucción de la Iglesia se comenzaron en 1929.

En 1934, fue elevada a Parroquia cuando murió el Pbro. Francisco Robleto. La dirección de la nueva Iglesia, estuvo a cargo del Maestro Rocha. Actualmente, guarda una imagen antigua del Santo Doctor, que recibe gran veneración del pueblo, especialmente el 30 de Septiembre de cada año. Tiene una hermosa cruz Procesional de planta barroca.

Es la tercera Iglesia que se construye en el mismo sitio. (Ver esquema No. 2). Su cúpula y ornamentaciones tanto interna como externas son obras de verdadero valor y ornato local. (Ver fotos No. 14, 15 y 16).

PARROQUIA DE SAN JERONIMO
"Es la tercera Iglesia que se construye en el mismo sitio.
Su cúpula, ornamentaciones internas y externas son obras de verdadero valor y ornato local".

PARROQUIA DE SAN JERONIMO
Perspectiva interna de la Parroquia de San Jerónimo, puede observarse el techo abovedado 


Cúpula y remates de cornisa de la Parroquia de San Jerónimo

San Jeronimo

NACIO COMO PROMESA A SAN JERONIMO

              El Torovenado de doña Carmen Toribio fue fundado hace 55 años, y
              nació como una procesión en pago de una promesa de la señora a San
              Jerónimo, pero al año siguiente lo convirtió en un carnaval.

              El Torovenado de doña Carmen fue denominado de "El Malinche", porque
              sus participantes salían con ramas del árbol de malinche. Esta festividad,
              que es una de los que sobrevive aún con apoyo popular y de los artesanos
              de Masaya, fundamentalmente del populoso barrio Monimbó, sale de la
              casa de la familia Toribio todos los años.

              Después de morir doña Carmen hace unos años, la tradición y
              organización fue heredada a sus hijos René y Róger Toribio y a su nieta
              Martha Toribio.

              El Torovenado del Pueblo, fundado en 1961 por la Cofradía de Elías e
              Israel Rodríguez, también de Monimbó, es el más grande de todos, pero
              en él han participado carrozas motorizadas pagadas por empresas
              comerciales, lo que lo alejó un poco de las raíces populares, de acuerdo a
              doña Felipita Cermeño, de la Casa de la Cultura.

              SOLO HOMBRES Y ALGUNO QUE OTRO "RARO" PARTICIPAN

              Este año, sin embargo, sólo se permitió la participación de una carroza
              motorizada, en un intento por volver a lo original.

              En estos carnavales, en la práctica, sólo participan hombres, muchos de
              los cuales van hasta los "queques" disfrazados de mujeres, ahuizotes,
              cadejos, chanchas brujas, carretas nahuas, mocuanas, padre sin cabeza,
              entre una buena cantidad de seres de los mitología nicaragüense tanto
              urbana como rural.

              También dentro de la procesión, los participantes se disfrazan de
              personajes diabólicos como brujas y diablitos, los cuales son normalmente
              representados por niños con largas túnicas negras y caras terroríficas.
              Entre más estrafalario va el personaje, mejor.

              Pero junto a esas manifestaciones que ponían como seres malignos a los
              dominadores, y cuyas tradiciones subsisten, también es llevada en
              hombros la imagen de San Jerónimo, que de acuerdo a la tradición
              sustituyó a la de la Virgen de la Asunción, que era la patrona de Masaya.

              San Jerónimo era bochinchero, la Virgen no. El bochinche va con la
              manera de ser de los masayas y a San Jerónimo, que va en su peaña, lo
              podían bailar un grupo de personas que van guardando un precario
              equilibrio bajo la influencia de licor blanco o chicha de maíz.

              CARNAVAL ES UNA MUESTRA DE SINCRETISMO CULTURAL

              Ese sincretismo cultural, místico-religioso, cristiano y pagano, ha tenido sin
              embargo influencias poco gratas a los folkloristas, como la aparición de
              máscaras de Drácula, o de seres diabólicos extraídos de fiestas como la
              Hallowen, que nada tienen que ver con nuestras raíces.

              Doña Felipita Cermeño advierte que la lucha actualmente es por preservar
              lo original, lo tradicional y que en ese sentido la Casa de la Cultura de
              Masaya conversa con los organizadores para evitar una invasión de
              expresiones culturales foráneas.

              Los Torovenados en realidad culminan con tres meses de festividades de
              Masaya, la ciudad con fiestas más largas del país, y cuya última expresión

              anual son los bailes folklóricos que se desarrollarán este fin de semana.