Sébaco
es uno de los principales municipios productores de arroz en el país,
ya que cuenta con más de cinco mil manzanas de tierra de ese rubro,
en su mayoría de exportación. Asimismo es el principal productor
de cebolla, hortalizas, tubérculos y granos básicos ...
Población: 26,000 habitantes - Extensión territorial:
282 Km2 - Densidad poblacional: 92.19 habitantes pos Km2
- Producción: Arroz, sorgo, maíz, y hortalizas (cebolla,
tomate, zanahoria, pepino, remolacha, repollo, lechuga, etc.)
- Clima promedio: 21-30°C - Altura sobre el nivel del mar:
469.67 metros LIMITES: - Norte: Municipio
La Trinidad y Municipio de Jinotega. - Sur: Municipios Terrabona y Ciudad
Darío. - Este: Municipio de Matagalpa. - Oeste: Municipio
de San Isidro
A 103 kilómetros
al norte de Managua, sobre la ruta Panamericana,
Sébaco está
asentado a orillas del Río Grande de Matagalpa
Sébaco
1 2
3 Museo
Precolombino de Chaguitillo(MPCH)
Sébaco
¿En el valle o en Moyoá
En hora bien, ¿Pero
eso de que Sébaco estaba asentado a orillas de la Laguna de Moyoá,
para cuando se origina la leyenda de La Mocuana, que de cierto hay? El
tema del supuesto asiento ya fue tratado ampliamente en el libro "Rasgando
el Velo". La leyenda comenzó a ser mal hilvanada por historiadores
del siglo pasado, enredando en esa misma madeja a los ya conocidos historiógrafos
tradicionales, la misma que hoy enreda a los que repiten ese cuento sin
fundamento.
Según el Sr.
Jaime Incer, fue el indigenista Dr. Alejandro Dávila Bolaños
el que dijo (por tradiciones recogidas), que Sébaco estaba ubicado
a orillas de la laguna de Moyoá. Pero lo más sorprendente
es la afirmación que hace el Sr. Incer cuando (hablando de la misma
laguna) dice: "...en cuyas orillas mercaderes aztecas fundaron Sébaco
". Es inexplicable la ligereza del Sr. Incer, porque si él mismo
dice que la labor del historiador es "... intuir ciertas posibilidades
", entonces ¿por qué hace tal afirmación? Y en otra
parte, afianzándose en el hallazgo de unas monedas de plata encontradas
en el lecho seco de la laguna (citando una vieja Geografia de Nicaragua
publicada por el Dr. Jorge Bravo en 1909), hace su propio juicio, que,
lamentablemente, enredó más el ovillo al decir: "Parece que
ahí estuvo (Sébaco) aún en tiempos de la colonia—.
Y como si fuera poco, añade otro argumento: "Las evidencias arrojan
conclusiones sobre la existencia de un Sébaco primitivo, aborigen,
establecido junto a la laguna, o quizás en la isla, con el nombre
de una deidad azteca... "
Tomando como base
lo dicho por el Sr. Incer, (evidencias, conclusiones y afirmaciones), de
que "...mercaderes aztecas fundaron Sébaco... " a orillas de la
laguna de Moyoá, haremos las siguientes consideraciones:Si tal afirmación,
fuera del todo cierta, nos permite ubicar la supuesta fundación
de Sébaco (así como la construcción del templo; labrar
sus rectangulares y cilíndricas columnas de piedra, la representación
de ídolos de "brazos cruzados" en estas últimas, trabajo
arduo y de mucho tiempo hasta concluirlo) para la época en que Ahuizotl
era el general en jefe de los ejércitos de la triple alianza (México,
Texcoco y Tacuba) o durante su reinado (14861502). Período en que
alcanza el apogeo de su carrera militar y política. Aunque William
H. Prescott dice, que en los primeros años de reinado de Moctezuma
II, la bandera azteca se vio ondear en las remotas regiones de Nicaragua.
Esto es, más o menos, para el mismo tiempo en que Cristóbal
Colón llegaba a las costas de Nicaragua (1502). Prácticamente,
el templo en Moyoá tendría aproximadamente a la llegada de
los españoles (1528), más o menos, como unos treinta años
de haberse erigido.
Pero lamentablemente,
lo aseverado por el Sr. Incer no encaja por ningún lado, porque
los tiestos o restos de cerámica que se encuentran diseminados por
toda la isla y orillas de la laguna denotan mayor antigüedad, en comparación
a la perfeccionada y policromada artesanía azteca, que se encuentra
superpuesta en los basureros precolombinos en el paraje de Carreta Quebrada.
Si el Sr. Incer estuvo en Isla Honda, pudo darse cuenta a lo inmediato
del detalle, además, las columnas rectangulares que él alcanzó
ver y las cilíndricas ya mencionadas, no corresponden a la cultura
que él describe.
Por lo tanto, el
pueblo náhuatle que se asentó en las islas Honda y Seca,
así como en los contornos de La Laguna de Moyoá y constructor
del templo aborigen, era más arcaico que lo supuesto por el Dr.
Jaime Incer.
Ahora bien, no se
descarta que la laguna de Moyoá con sus respectivos islotes, estaban
dentro del señorío de lo que era la confederación
indígena de Sébaco a la llegada del invasor, y por las huellas
destructoras de ídolos y del templo mismo (del que no quedó
piedra sobre piedra), se infiere, que los ejércitos confederados
libraron en ese lugar, una de las más fuertes batallas contra el
conquistador español, ayudados por el cacique Tipitapa, que gustoso
apoyó al extranjero en la conquista y derrota del aguerrido pueblo.Tipitapa
había tenido varios encuentros con los indios de Sébaco sacando
siempre la peor parte. Cuando los peninsulares le preguntaron el porqué
su cuerpo tenía tantas marcas o cicatrices, dijo que habían
sido hechas en combate con los pueblos serranos o chontales, refiriéndose
a los indios náhuatle de Sébaco cuyos dominios se extendían
por el sur hasta cihuatepetl o cerro de la mujer, en la famosa cuesta de
El Coyol.
Después de
todo lo dicho, se desprende una incógnita que no puede quedar en
el misterio y debe ser develada por los que afirman y reafirman que el
primitivo pueblo de Sébaco estaba fundado en las orillas de la laguna
de Moyoá (cuando se originan las mancomunadas leyendas de La Mocuana
y Los Tamarindo de Oro).
Es bien sabido que
los españoles, por regla general, levantaban sus pueblos en las
inmediaciones u orillas de los poblados principales conquistados (o hubiese
riqueza mineral), para un mayor control y evitar posibles sublevaciones
de los indígenas. León fue fundado junto al poblado indígena
de Imabite e igualmente lo fue Granada, junto a Xalteva, por citar dos
ejemplos.
Entonces:
¿Por qué
los españoles, después que conquistaron a los indios de Sébaco
no trazaron o levantaron el pueblo colonial en los alrededores de la laguna
de Moyoá, en donde supuestamente se encontraba el pueblo aborigen?
Y si lo hicieron;
¿Quién
puede decir, donde están sus cimientos?
¿Por qué
hay restos de un pueblo español en el gran valle de Sébaco,
muy alejado de Moyoá (50 kilómetros rumbo norte) en un sitio
conocido como Río Viejo, hacienda La Perla?
¿Por qué
en esas ruinas esta grabado (aun puede verse) en una de las principales
basas que sostenía una columna de lo que fue el templo colonial,
el escudo de la orden de la Merced?
¿Por qué
ese escudo que identifica a la antigua orden religiosa que llegó
a Nicaragua en 1528 está grabado en los fundamentos del viejo templo?
¿Qué
razones o motivos pudieron haber tenido los invasores españoles
para levantar una población tan alejada de Moyoá, en donde
supuestamente "estuvo " el asiento indígena?Bueno, por el momento
es suficiente, aunque hay otras interrogantes que deben dársele
respuesta para establecer la verdad histórica. Pero una cosa es
cierta y muy ciertísima, que las fuertes y contundentes evidencias
de un Sébaco aborigen y otro colonial, ya lo hemos dicho un sinnúmero
de veces, se encuentran en el valle del mismo nombre. Los arqueólogos
los encontrarán sin ninguna dificultad, cuando abandonen esa indiferencia
apática que han venido demostrando por las culturas asentadas en
el gran valle de Sébaco.
«La Puerta del Norte»
Tierra de los hijos de Cihuacóatl
!!
Municipio
de Sébaco
elevada
a categoría de Ciudad Sébaco, (28 de septiembre 1997)
Sébaco,
que en lengua náhuatl significa “Mujer Serpiente”,
tuvo su origen en
los alrededores de la Laguna de Moyoá, a cuya isla llegaban
los primeros habitantes a
realiza sus
ceremonias y sacrificios, según Moisés Palacios Alaniz, cacique
de esta tribu.
-Posteriormente tuvo cuatro asientos: Sébaco Viejo, en el centro
del valle; el del paraje de Los Congos; el de Tecuanapa y el
que ocupa actualmente, al margen del Río Grande
de Matagalpa.
-En sus orígenes fue un centro ceremonial poblado por indios de
habla náhuatl, cabeza de la gran provincia chontaleña,
conquistada por los españoles en 1527 y llamada Santiago de
Cihuacóatl.
-Durante la nueva época colonial la doctrina cristiana fue administrada
por los religiosos mercedarios, Fray Lázaro de Guido,
compañero de Fray Francisco de Bobadilla, y permanecieron
aproximadamente ocho años trabajando en la conversión
de los indios, consiguiendo sacarlos de las montañas y prepararlos
para el bautismo.
-En 1693,
el pueblo de Sébaco, víctima de graves opresiones, se reveló
contra la autoridad del gobernador de la provincia de Nicaragua,
derramándose mucha sangre indígena y española,
narró el cacique.
-Al correr
de los años, las tierras de Sébaco han sido ocupadas y confiscadas
por los gobiernos y hacendados, para finalmente regresar a su dominio
|

El pueblo de Sébaco
se asentó en ese sitio en el año 1833 a raíz de la
inundación del Río Viejo. El
templo de Sébaco
Viejo es de la época colonial. En 1528 los colonizadores dejaron
muchas huellas
de su cultura.
Al lado izquierdo
del templo se encontraba un edificio llamado antes Cabildo, donde estaban
las oficinas municipales, el antiguo telégrafo, y las cárceles.
Algunos alcaldes inescrupulosos botaron la estructura del cabildo
para venderla a personas particulares, siendo esto un abuso, porque al
botar estos antiguos edificios borraban las huellas de la cultura e historia
de este maravilloso pueblo colonial.
En el costado sur
de la plaza había una cantidad de casas de gente muy importante
de este pueblo; todavía alrededor de la iglesia se encuentran cercos
de piedras antiguos, aunque prácticamente fueron tumbados quedando
casi nada. Actualmente en este costado hay casas nuevas que
no tienen nada que ver con los estilos arquitectónicos tradicionales
nicaragüenses, pero se pueden ver los arranques de aquellas casas
majestuosas donde vivieron personas muy importantes de lo que fue
el pueblo de "La Asunción".
En este mismo costado se encontraba la Casa Cural que sirvió de
habitación a los prelados, hoy en ese lugar hay un Colegio de Preescolar
para los niños pobres.
El asiento original
de este pueblo fue a orillas del Río Viejo, pero una inundación
que ocurrió en octubre de 1833, obligó al pueblo a trasladarse
inmediatamente a esta loma, hoy "Sébaco Viejo".
Los habitantes comenzaron
a construir el templo con las mismas estructuras y diseño de la
iglesia original que habían construido a orillas del Río
Viejo.
El altar principal es uno de los estilos más bellos. Fue construido
en 1529, cuando se fundó como Santiago de Sébaco.
Todo esto tiene los sellos distintivos, como son: los Escudos Mercedarios
y el emblema característico de la Orden de la Merced, porque este
templo fue dedicado a la patrona de la Merced.
La pintura de los altares no es la original. Estos altares fueron mencionados
por el Obispo Morel de Santa Cruz, el 17 de Abril de 1742 (mencionó
cuatro altares).
En la antigua iglesia
hay un Cristo de la época colonial. En uno de los costados tiene
un agujero. Se cree que allí se encontraron algunos documentos que
fueron trasladados a Matagalpa.
En la parte del tórax
hay unas letras que no han podido ser leídas ya que al Cristo no
se le permite bajar por el
delicado estado
en que se encuentra.
El antiguo templo,
fue declarado Monumento Histórico, en la ciudad de Managua, en la
sala de sesiones de la Asamblea Nacional, a los doce días del mes
de septiembre de mil novecientos noventa y seis, por el decreto A.N. Número
1538, y en él se encuentra enterrado el reverendo Alvaro González
Carvajal, muerto en un accidente de tránsito el 27 de julio de 1999.
La
prensa 10/03/00
¿Quien no
escuchó alguna vez la leyenda de la Mocuana o los famosos Tamarindos
de Oro? Seguramente no solo esas, sino otras tantas de las que giran en
torno del encantador pueblo, que por ser muy antiguo, roboza de mucha tradición.
A propósito
del terna, recuerdo a dos apreciadas matronas que en vida fueron muy simpáticas
y queridas por el pueblo. Tenían la cualidad de narrar sorprendentemente
y con lujo de detalles, acontecimientos del pueblo desde tiempos remotos.
La abuela Amelia,
(as¡ la conocían cariñosamente) contaba con auténtico
realismo, (citando nombres de personas y pueblos) la leyenda del ermitaño:
Un
hombre - según decía- que a pesar de haber llevado una vida
de maldad, crímenes y otras acciones abominables, un buen día,
cansado de tantos desaciertos, decide practicar la santidad retirándose
a una cueva para expiar sus pecados.
Doña Zoila
Salgado, otro personaje de nuestra historia, vivió toda su vida
a la sombra de la casa Santa, la vieja iglesia del Sébaco Viejo
de la colina. Como fieles y buenas diaconisas, las dos señoras envejecieron
sirviendo y cuidando celosamente los bienes de la iglesia sin esperar retribución
alguna, solo el anhelo de alcanzar gracia ante los ojos del Dios Todopoderoso,
en la vida venidera.
Doña Zoila,
contaba acerca de una terrible maldición que -según ella-
escuchó de sus antepasados. Maldición que gira en torno a
una supuesta destruccián del pueblo en consideración, sin
precisar en que tiempo se dio.
":Sébaco volverá
a ser destruido cuando alcance su mayor esplendor.. " la escuché
anunciar con aire de profetisa, ese terrible presagio.
Respentando su memoria,
trataré de ser fiel a su relato transliterando a continuación
esa maravillosa leyenda que me refirió, recuerdo muy bien, en el
atrio de la vieja iglesia de la colina.
"Era un antiguo pueblo
de indios, asentado a orilla del río Viejo, tenía el cacique
por compañera, una bellísima mujer de extraños y misteriosos
comportamientos. Tenía por costumbre, ir todos los viernes a un
lugar secreto del río llevando abundantes alimentos.
*La abuela Ameba
Rivas era originaria de Rio Nuevo y vivió largos años hasta
su muerte en el Barrio San Jerómimo..
Muchos hijos de
Sébaco, aprendieron a leer bajo su amorosa y tierna mirada.
Uno de los servidores
del Cacique, extrañado por la actitud de la mujer, la siguió
y lo que vió lo aterró tanto y temblando aún demiedo
corrió a contárselos a su señor. El siguiente Viernes,
el cacique fingiendo no saber nada, siguió a su mujer confirmando
lo que le habían referido.
Sentada la misteriosa
mujer en una piedra junto a la vera del río, golpeaba con su mano
el agua, emergiendo de pronto al llamado, una inmensa e imoresionante serpiente.
El reptil, posaba
cabeza sobre las piernas de la mujer y una vez saciado su voraz apetito,
la serpiente y mujer se entregaban al placer sexual. El esposo indignado
mató a la infiel mujer, la serpiente reaccionó enfurecida
agitando las aguas del río a tal grado, que las corrientes desbordadas
destruyeron el antiguo pueblo. Los que sobrevivieron al desastre, reconstruyeron
el pueblo. y le llamron desde aquel día, mujer serpiente, (cihuacoalt;
ciuaco=cebaco)
Este interesantisimo
relato que con gusto y seriedad me refirió la apreciada anciana,
se torna mas interesante porque curiosamente en la leyenda de los antiguos
mexicanos se encuentra a la "mujer serpiente". a la cihuacoatl, diosa de
la guerra, de la fertilidad y- de la vida, con poderes sobrenaturales,
como transformarse en ave o cuadrúpedo según le convenía,
incluso. trastornaba los montes v el curso de los ríos.
¿Será
posible que Sébaco tenga su origen en esa romántica y fabulosa
leyenda referida por Doña toila''.
¿Que fue lo que
sucedió realmente para que se originara la susodicha leyenda y la
supuesta maldición o destrucción que persigue al pueblo en
mencion ''.
Tratando de responder
estas interrogantes, es necesario tener presente que el aborigen pueblo
de Sébaco (mucho antes que apareciera en el valle el invasor español)
adoró efectivamente a la mujer serpiente=cihuacoatl, una de las
principales deidades del panteón azteca, y por consecuencia lógica,
los primitivos sebaqueños estaban familiarizados con las leyendas
de sus ancestros y de los poderes sobrenaturales atribuidos a la diosa
mencionada; mudar los montes y trastornar el curso de los ríos.
En tiempos de la
colonia española, a 175 años de establecido ese nefasto y
brutal sistema de esplotación que diezmó los pueblos confederados
que conformaban el Sébaco aborigen, se registra un acontecimiento
histórico que raya entre lo mítico y lo fabuloso, por lo
que se puede ver lo arraigado que se encontraba la leyenda (un culto a
la falsa deidad ) en la mente popular.
Se cuenta que un
día de invierno del año 1703, llegó a Santiago de
Sébaco un hombre con los hábitos rotos, recogidos hasta la
cintura y completamente enlodado. La población extrañada
vio como del cordón que ceñía la vistidura, le colgaba
un calavera y aferrando un misal, cantaba;
"Alabado sea el Santísimo
sacramento del altar y maría concebida sin pecado original ".
Era Fray Antonio
Margil de Jesús de la orden de Los Recoletos, que llegaba expresamente
a combatir o exorcisar tanto a los brujos sebaqueños como a la mismísima
cihuacoatl..
El propósito
de la visita de dicho personaje, según el biógrafo que recopiló
los escritos del misionero descalzo, hizo que la leyenda trascendiera sus
fronteras enriqueciéndola aún más, perpetuándola
por los siglos venideros.
Informado el frayle
por los parroquianos de las hechicerías y encantamientos de los
indios de Sébaco, salió muy de mañana en busca de
la cueva de la cihuacoatl a pesar del mal tiempo que se avecinaba.
Cuentan que Margil
de Jesús perdió el rumbo, porque sobrevino con mucha fuerza
una tormenta semejante a un huracán, el viento era tan fuerte que
arrancaba de cuajo los grandes árboles elevándolos por los
aires. Las cañadas se inundaron arrastrando los ranchos de los indígenas,
los torrenciales aguaceros sanjearon los caminos y ahogó casi todo
el ganado del valle.
El mismo Margil de
Jesús cuenta, que tuvo que esperar que el viento y la lluvia amainara,
para regresar a la población pidiendo ayuda por el camino, porque
estaban perdidos y su acompañante se le moría, por los abundantes
vómitos de sangre. Los lugareños, tanto criollos como indígenas,
achacaron de inmediato a la cihuacoatl aquel terrible acontecimiento.
Dicen que el frayle
se enfrentó mas tarde a la terrible mujer serpiente y pensando que
se trataba del mismísimo diablo le dijo con voz fuerte: ;F,n el
nombre de Cristo nuestro Señor te ordeno Satanás que regreses
a los infiernos!. La cihuacoatl abriendo su boca le respondió: ¡No
soy Satanás, hombre tonto! ¿No ves que soy tambien una mujer?
¿Por que no quieres que la gente me conserve en su memoria para
siempre? ¿Por que quieres separarnos?.
La fábula
sigue desarrollándose en torno a la falsa deidad adorada por los
aborigenes sebaqueños. Cuentan que Fray Margil de Jesús,
regresó a Granada prometiéndoles a los vecinos de Sébaco
que regresaría, para develar a la misteriosa mujer serpiente y convertirla
a Cristo.
Con el terrible y
desbastador invierno de 1762, se consolida la supuesta maldición
y nace como consecuencia, la falsa leyenda de los varios asientos que ha
tenido Sébaco.
Es común para
el bulgo cuando se refieren a la susodicha madición, asegurar sin
fundamento alguno, que la bella laguna de Moyóa fue cuna del legendario
pueblo, incluso, historiadores connotados lo repiten sin molestarse en
citar fuentes para soportar lo aseverado.
Tomás Ayón,
es el único historiador que cita los acontecimientos sufridos por
los moradores del valle sebaqueño el año antes referido,
aunque es importante añadir, que algunos historiadores tradicionales
minimizan lo referido por el Sr. Ayón, por el simple hecho, de que
ningún otro de cuenta del suceso.
Veamos lo que dice
Ayón:
"Fue tan copioso
el invierno que alcanzó el renombre de diluvio... En muchos lugares
se hundió la tierra, se perdieron los sembrados, los ríos
se salieron de sus cauces destruyendo propiedades y animales ".
Nótese como
los hechos narrados por el citado historiador, se asemejan en gran manera
a lo descrito anteriormente por el biógrafo de Margil de Jesús,
y más aún, con la recién catástrofe ocacionada
por el huracán Mitch. Lo que acontinuación veremos, es lo
que ha permanecido en la mente por generaciones dando vida a las susodichas
leyendas de maldiciones y desastres.
Ante la desbastadora
destrucción causada por las lluvias de ese año, los temerosos
pobladores, previendo futuros desastres que lamentar, solicitaron a la
Capitanía General de Guatemala y a la Real Audiencia, permiso para
trasladar la población* al paraje de Tecuanapa**.
Aunque los temores
de los sebaqueños -sigue diciendo el Sr. Ayón- no teneían
fundamentos porque la elevación del cauce daba seguridad ante una
futura inundación.
A pesar de que el
Capitán General concedió el ansiado permiso a los temerosos
pobladores, el traspaso quedó, despues de una larga controversia,
en un simple proyecto, ya que nunca se llevó a efecto como veremos.
El alcalde de esa
época José Vargas, los concejales Martín Huerta y
Bernabé Díaz, tenían fincas rurales en Los Congos
y queriendo darle valor a sus tierras, fabricaron una ermita en dicho punto
y trasladaron retablos e imágenes,
*Asentada, para
la fecha señalada, en la margen oeste del Río Viejo. hacienda
"La Perla'.
**Dos leguas al sur
del asiento colonial tierras pertenecientes a la Comunidad Indígena
de Sébaco.
induciendo a los
indígenas levantar sus casas para formar el pueblo. A estas alturas,
los sebaqueños habían perdido el temor a posibles inundaciones
por considerar, de que nunca el río les había causado daño.
Por lo que se presentaron ante el obispo, quejándose por la arbitrariedad
cometida por el alcalde al llevar las imágenes sin acuerdo superior,
no acatando lo dispuesto por la Real Audiencia y pidieron permiso para
colocarlas nuevamente en el antiguo templo
El 13 de Noviembre
de 1769, el obispo concedió la petición de los parroquianos
y mandó que el Capitan General determinara si debía llevarse
a cabo el traslado del pueblo a Tecuanapa o restablecer el antiguo Sébaco,
ya que los temores a desbordes del río habían terminado.
Es evidente que con
la venia del obispo y mientras se barajaba el posible traslado a Tecuanapa,
Sébaco continúa en su viejo asiento, a pesar de la arbitraria
actitud del alcalde Vargas, de iniciarlo en Los Congos.
A pesar de lo determinado
por el obispo, el alcalde Vargas insiste en formar el pueblo en el paraje
ya mencionado y para ello, recurre a su protector, Don Juan de la Rosa,
Corregidor, Teniente Capitan General y Capitan de Guerra, dirigiéndole
un escrito en el que le manifestaba, que el informe del obispo carecía
de valor alguno, porque descansaba en falsos testimonios de unos pocos
y no de todo el pueblo, añadiendo ademas, que la iglesia de Sébaco
se encontraba en estado de ruina.
Ante tanta falsedad
del alcalde, el obispo Don Juan Vílchez y Cabrera, se vio obligado
a retirar la disposición y para dictar lo justo en beneficio de
la población sebaqueña, comisionó el 9 de enero de
1770, al padre Francisco Carmenate, cura de la parroquia de San Pedro de
Metapa (Darío), para que pasara a Sébaco y levantara un informe
con testigos fidedignos para averiguar, principalmente, si la iglesia de
Sébaco se hallaba en buenas condiciones de seguridad y decencia
para los oficios del culto y si el paraje de Los Congos, era superior al
del antiguo pueblo. Resultando, por el testimonio de gran número
de testigos, que la ermita construida en Los Congos, era insuficiente y
sin decencia para las funciones del culto y que la iglesia de Sébaco,
era muy capáz, sólida y decente. Añadiendo además,
las ventajosas condiciones del antiguo Sébaco y desfavorable las
del paraje de Los Congos.
Derrotados los ambiciosos
planes del alcalde y consejales, Sébaco conservó su original
asiento junto al Río Viejo (hacienda La Perla).
El conflicto entre
el alcalde Vargas y el obispo Vílchez y Cabrera, extendido a lo
largo de ocho años por la terquedad inescrupulosa del primero, es
razón suficiente para deducir lo siguiente:
1.- Tanto el acontecimiento
imprevisto causado por el desborde de los ríos.
2.- La intención
de trasladar la población al paraje de Tecuanapa, y,
3.- La actitud abusiva
del alcalde en forzar un traslado precipitado a Los Congos, permitió
dar pie a la supuesta leyenda de los varios asientos del singular pueblo
y lógicamente, la verdad histórica fue alterándose
poco a poco, por la transmisión oral de generación en generación.

Para 1830, según
la estadística de ese año, Santiago de Sébaco tenía
una población de 1240 habitantes. A pesar de la mala situación
económica que atravesaban, emprenden la restauración de los
edificios públicos que se encontraban en un lamentable estado de
destrucción, siendo la cárcel y la sacristía de la
vieja iglesia colonial los prioritarios, por el avanzado deterioro.
Se convocó
al vecindario que con mucho optimismo se organiza para acarrear los materiales
necesarios, tejas, madera y otros implementos para dicha empresa. Pero
los terrenciales aguaceros de Junio del mismo año, les impide continuar
con los planes de restauración, ya que el Río Viejo saliéndose
nuevamente de su cauce, les juega una mala pasada, destruyéndoles
los adobes fabricados para la reedificación de los locales antes
mencionados.
Las fuertes lluvias
se prolon+earon causando gran preocupación a la poblacion sebaqueña,
acabando por completo con el entusiasmo de yer su pueblo remozado. Ll 2
de octubre se reunen con caracter de urgencia para evaluar la situacion,
informando ese día. que la casona vieja en la que almacenaban los
adobes, había sido derribada por las fuertes correntadas del rio,
quedando todo el material fabricado, completamente unitilizable.
Los moderados im
Ternos de los años subsiguic ntes, apaciguaron de inmediato los
temores de la población, acostumbrados posiblemente. a los constantes
amagos del Rio Viejo de salirse de su profundo cauce y abalanzarse sobre
la ya sufrida población
DI A I Rt 1(('l(
)N Y I:XODO
( )ctubre de 183
es una fecha para recordar. tina lecha fatídica en la larga histot
ta del legendario pueblo. Sobaco sucumbe ante la fuerza destructora del
Río Viejo (s el fin del colonial e histórico Santiago de
Sobaco fundado por las huestes españolas en 1528, permaneciendo
en su original asiento (hacienda 1.a Perla) 305 años.
tse año,
o mejor dicho ese dia, fue definitivo para los moradores_ tanto criollos
como indigenas, era como la culminación del tnundo para ellos_ Por
todo el xalle se oian lamentos desgarradores. el dolor y la angustia compungía
el corazón de aquellos que hablan perdido a sus seres queridos arrastrados
por las corrientes del rio.
31 DE AGOSTO
DEL 2003 / La Prensa
En Sébaco
la Leyenda de Oyanka y los tamarindos de oro
Bordeando el Río
Grande de Matagalpa, a un kilómetro al este del Puente de Sébaco,
se ubica un gran árbol de tamarindo y a unos 50 metros, en la ladera
de una colina, se aprecia una enorme roca, coronada por otra de menor dimensión
que es conocida como La Piedra de la Mocuana. El árbol de tamarindo
y la roca, son parte esencial de la antigua leyenda de “La Mocuana”, que
atrae a muchas personas hacia el lugar.
Pero, el escritor
matagalpino Eddy Kühl Arauz relaciona al árbol de tamarindo
con una romántica leyenda que, en su libro Matagalpa y sus Gentes,
tituló Oyanka y los Tamarindos de Oro, que relata el idilio amoroso
entre una hermosa princesa indígena y un ambicioso joven español
que se aprovechó del amor de la noble muchacha y finalmente, mientras
dormía, esperando a su galán, se convirtió en una
gigantesca montaña, la que se observa imponente al norte del poblado
de Sébaco.
Gilberto Alvarado
Montoya considera que la leyenda que relata Kühl Arauz, es una distorsión
de la Leyenda de la Mocuana, de la que asegura ha sido distorsionada.
A la existencia antiquísima
del árbol, se debe el nombre de la finca “El Tamarindo de Oro”,
donde funciona un centro recreativo que también así se llama
y que pertenece a la familia Miranda.
En el río
de débiles corrientes, varias lugareñas lavan ropa sobre
las piedras, mientras sus hijos se divierten nadando río abajo y
río arriba. Muy cerca está la entrada principal a la finca,
donde las frondosas ramas de un centenario árbol de tamarindo parecieran
brazos abiertos, recibiendo al viajero.
GANADOR DEL PREMIO
CEIBO DE ORO
Bajo la sombra del
árbol, trabajadores de la finca escogen los recién cosechados
frutos de las tomateras, mientras don Carlos Miranda Salgado, el dueño,
sale al encuentro de los visitantes y explica: “Este tamarindo tiene su
historia. Hace algunos años, ganó el premio ‘Ceibo de Oro’
como el árbol más antiguo de Nicaragua. Tiene como 600 años,
según el cálculo que hicieron cuando entregaron el premio”.
Una combinación
de ambas leyendas, con uno que otro agregado fantasioso, es relatada amenamente
por el papá de don Carlos, del mismo nombre pero de apellidos Miranda
Sobalvarro.
Don Carlos es un
hombre de cabello cano que ya sobrepasa las siete décadas de edad
y cuya imaginación trasciende hasta el punto de convencer a los
más incrédulos.
LA APARICIÓN
DE LOS VIERNES SANTO
“Los Viernes Santo,
a las doce de la noche, se ve a una mujer que está sentada sobre
una peña. Aunque esté oscuro se ve a la mujer”, dice don
Carlos Miranda Sobalvarro, un lugareño convencido de la aparición
que se remonta a la historia de nuestros antepasados, “yo no sé
si es La Mocuana o la tal Oyanka, pero que la mujer se ve, sí que
se ve”, asegura.
SáBADO
23 DE JUNIO DEL 2001 / La Prensa
Maquilas,
sustituyen azadones en Sébaco
El Valle de Sébaco es una extensa zona de ricas y fértiles
tierras que ha sufrido una transformación económica radical.
Sin que muchos lo advirtieran, la principal actividad del pueblo salió
del campo, abandonó las hortalizas y el arroz, y se trasladó
a las maquilas. Ahora, de Sébaco, salen diariamente más piezas
de ropa que hortalizas
Mientras en los caminos
de las comunidades rurales de Sébaco hay pocos trabajadores, las
maquilas chinas están totalmente llenas.
José
Adán Silva
Las cosas han
cambiado en este pueblo. No sólo porque lo hayan nombrado recientemente
como el primer municipio libre de desempleo de Nicaragua, sino porque el
color de su producción principal ha cambiado, entre otras cosas
más que también han cambiado en los últimos años
en Sébaco.
Oscar Galeano, un
anciano campesino de 63 años, nunca había visto el cambio
de esa manera. Tan radical. Antes de este Valle fértil salían
“camionadas” de hortalizas y granos básicos. Ahora lo que salen
son furgones llenos de las 16 mil piezas de ropa que diariamente se fabrican
en las dos empresas textileras que los inversionistas taiwaneses instalaron
en el sector desde 1999.
“Es cierto que en
la pasadita del sandinismo no estuvimos bien, pero no dejamos nunca de
sembrar y había más gente trabajando en el campo. Después
vino la señora (la presidenta Violeta Chamorro) y bueno, se puso
un poco feíta la cosa, pero ahora es mentira, no hay época
más peor que ésta que ahorita estamos viviendo”, se quejó.
23
DE JUNIO DEL 2001 / La Prensa
Sébaco,
del campo a la maquila
José
Adán Silva
Sébaco es
uno de los lugares en la Zona Norte del país que mayor desarrollo
económico ha alcanzado en los últimos tres años, a
tal grado que el pasado jueves fue declarado el primer municipio libre
de desempleo de Nicaragua.
Antaño fue considerada
la tierra de las hortalizas. De sus campos salían camiones repletos
de cebollas, zanahorias, pepinos, chilotes y demás legumbres, granos
y hortalizas. Ahora el producto de la tierra no es el principal proveedor
de trabajo en Sébaco.
En sus cuatro costados
han surgido supermercados, gasolineras, empresas textileras, constructoras
y negocios de todo tipo, que dan al municipio aires de modernidad. Pero
mientras en el casco urbano el progreso va llegando por otras vías,
en el campo las fincas están en abandono, las tierras ociosas y
los jóvenes emigran de todas partes en busca de trabajo.
VISITE
EL MUSEO SITIO DE SEBACO CHAGUITILLO

Don Isidro, el tractorista
Orlando Valenzuela
Sólo el que no sabe cuanto cuesta sembrar y cosechar el arroz, se
iimagina que este delicioso y nutritivo grano se produce con la
misma facilidad con que se cosechan otros productos agrícolas de
consumo básico de la población.
El Valle de Sébaco es, desde tiempos remotos, una zona muy rica
para el cultivo de hortalizas, legumbres y cereales, pero desde hace algunas
décadas se ha constituido en uno de los sitios de mayor cultivo
de arroz del país.
Don Isidro González Flores, tiene 22 años de trabajar
en medio del fango de los arrozales del gran Valle de Sébaco.
Por 750 córdobas la catorcena, don Isidro tiene que laborar
a veces hasta 10 horas diarias sobre el potente tractor con orugas de acero
para hacer el “banqueo” para la siembra del preciado grano.
Su trabajo consiste en preparar la tierra para el cultivo de arroz a
gran escala, proceso que puede durar hasta unos cuatro meses y medio
entre arar el terreno, limpiarlo de maleza, “banquearlo”, sembrar
la semilla, esperar los cuatro meses para levantar la producción
y llevarla al trillo, donde el grano es secado, trillado y empacado, quedando
listo para llevarlo a la cocina de restaurantes, comedores y el hogar
de ricos y pobres.
Don Isidro dice que empezó a los 30 años a trabajar como
tractorista en fincas arroceras del valle y durante todos estos años
a laborado como tractorista en todas las actividades que demanda
el proceso productivo del arroz, entre las que están el uso de
niveladoras, arado, gradas, romploneo, banqueo y otras, por eso el dice
que “este es el trabajo más arrecho que hay para la máquina
y el hombre”.
Aunque el trabajo es duro, don Isidro disfruta removiendo la tierra
fangosa de cada una de las terrazas, donde al secarse el agua, las
prodigiosas manos de obreros y obreras agrícolas sembrarán
con delicadeza las semillas geminadas que después darán
de comer, no sólo a los habitantes del valle, sino a toda Nicaragua. |