Sébaco
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3 Museo
Precolombino de Chaguitillo(MPCH)
El colonial Santiado
de Sébaco, fue honrado con la célebre visita del Obispo y
Cronista Fray Agustín Morel de Santa Cruz, llegando al pueblo el
17 de abril de 1752.
Esta población,
para la época señalada había perdido importancia política
y militar. El Corregidor, había establecido su residencia en el
vecino pueblo de matagalpa a causa de las constantes invasiones inglesas
anteriormente referidas. La numerosa población había sido
reducida a una poquedad. Dice Morel de Santa Cruz, que la iglesia "estaba
dedicada a la Concepción, era de tres naves con su sacristía
sin torre y cuatro altares decentes... Este pueblo en lo antiguo fué
muy numeroso, asegúrase tenía trece parcialidades con sus
respectivos alcaldes ...y últimamente que los indios con sus malas
artes y venenos mortíferos se quitaban unos a otros la vida".
El desvastador
invierno de 1762 como otros ocurridos posiblemente, dieron cuerpo a la
leyenda de los varios asientos que ha tenido Sébaco, entre los cuales
está (según afirman sin fundamento), las ruinas de un templo
antiguo en una bella isla de la laguna de Moyoa.
"Fue tan copioso
el invierno -refiere don Tomás Ayón- que alcanzó el
renombre de diluvio". En muchos lugares se hundió la tierra, se
perdieron los sembrados, los ríos que irrigan la inmensidad del
valle se salieron de sus cauces destruyendo las propiedades inmediatas.
Esto motivó a los temerosos pobladores de Sébaco a solicitar,
tres años más tarde (1775), al Capitán General y a
La Audiencia, permiso para trasladar la población a Tecuanapa.
Los temores de
los sebaqueños, "carecían de fundamento... porque la elevación
de la orillas del cauce daba toda seguridad por aquel punto contra la recelada
inundación'. Aunque el Capitán General les concedió
el permiso a los temerosos moradores, este quedó en un simple proyecto
como se verá a continuación.
El Alcalde José
Vargas y los Regidores Martín Huerta y Bernabé Díaz
"poseían fincas rurales en el paraje denominado Los Congos; y queriendo
darles mayor valor y proporcionarse facilidades para sus labores, fabricaron
una ermita en este punto, trasladaron a ella los retablos e imágenes
de la parroquia e indujeron a algunos indígenas a levantar allí
sus casas para formar el pueblo...".La respuesta de los sebaqueños
no se hizo esperar: "... alejándose el temor a las inundaciones
por la consideración de que nunca había causado el río
daño alguno... se presentaron (1769) ante el obispo, quejándose
de la arbitrariedad cometida por el alcalde, al llevar las imágenes,
sin acuerdo superior, a la ermita de Los Congos, en contravensión
a io dispuesto por la Real audiencia y pidiéndole permiso para colocarles
en el antiguo templo".
El prelado, tomando
en consideración que la iglesia de Sébaco se hallaba en pie
y con la decencia conveniente al ejercicio del culto, concedió la
licencia el 13 de noviembre de aquel año y mandó que se diese
cuenta al Capitán General con el expediente formado, para que en
su visita, resolviese si debía llevarse a cabo la traslación
del pueblo a Tecuanapa o restablecerse el antiguo Sébaco, puesto
que los temores a desbordes del río carecían de fundamento.
Congo el alcalde
José Vargas insistiera en formar el pueblo, recurrió a su
protector, don Juan de la Rosa, Corregidor, Teniente Capitán General
y Capitán de Guerra, dirigiéndole una carta en la que le
manifestaba que la determinación del obispo descansaba en falsos
informes proporcionados por unos pocos y no por todo el pueblo. Con este
engaño, el corregidor escribió al prelado asegurándole
lo que Vargas informaba, sin comprobante alguno, sólo su palabra,
manifestando además que la iglesia de Sébaco se encontraba
en estado de ruina.
El obispo don Juan
Vilchez y Cabrera, se vió obligado a suspender la anterior disposición
y, para
lo justo en los
intereses de la población sebaqueña, comisionó el
9 de enero de 1770, a don Francisco Carmenate, teniente Cura de la parroquia
de san Pedro de Metapa, para que pasara al pueblo vecino de Sébaco
y levantara un informe con testigos fidedignos. Principalmente le encargaba
averiguar si la iglesia de Sébaco se hallaba en buenas condiciones
de seguridad y decencia para los oficios del culto, y si el paraje conocido
con el nombre de Los Congos, era superior al del antiguo pueblo.
Del informe que
hizo el cura Carmenate, resultó comprobado por el testimonio de
gran número de testigos, que la ermita costruida en Los Congos era
insuficiente y que carecía de toda decencia para las funciones del
culto divino y finalmente, que la iglesia de Sébaco era muy capaz,
sólida y decente, confirmando ser ventajosas las condiciones del
antiguo Sébaco y desfavorables las del paraje de Los Congos. Agregaba,
además, que el Corregidor había dado orden a su protegido,
el alcalde indio, de que incendiara las casas y siembras que existían
en el pueblo viejo y a orillas del río, para obligar a los dueños
de esas propiedades a edificar sus habitaciones alrededor de la ermita
de Los Congos.
A pesar de los
ambiciosos deseos del alcalde sebaqueño, Santiago de Sébaco
conservó su original asiento.
Ya para 1830, "según
última estadística", Santiago de Sébaco contaba con
una población de 1240 habitantes. La situación económica
para la fecha señalada era lamentable, "la agricultura con que se
sostienen, maíz, frijoles, cebolla y dulce, ha decaído tanto
su valor que no suministra a sus habitantes, más que el alimento
necesario".
Los edificios públicos
se encuentran en lamentable estado de destrucción; la cárcel
no presta la seguridad necesaria: "sus paredes están rotas". La
sacristía de la vieja iglesia colonial, "está en gran peligro
de caerse".
El 8 de abril del
siguiente año, se le pide al ecónomo Valentín Pravia,
para que determine la compra de 500 tejas en Chocollos (Darío),
y citan al vecindario para el acarreo de la madera que se utilizará.
Los torrenciales
aguaceros de junio del mismo año fueron "causa de que las crecientes
del río" les inutilizaran la mayor parte de los adobes fabricados
para la reedificación de los locales mencionados.
El 2 de octubre
de reúne de urgencia el Cuerpo Municipal, informando que la casa
vieja donde están los adobes se había caído, quedando
el material fabricado en pleno campo.Independencia
Nicaragua consiguió
su Independencia como las otras provincias de la Capitanía General
de Guatemala, el 15 de septiembre de 1821.
El día 27
de octubre del mismo año se recibe en Sébaco, el instructivo
donde se manda declarar aquel grandioso suceso.
El juzgado constitucional
de este pueblo compuesto por don Valentín Pravia, Juan Segundo Roa
y Miguel Pastora, citan a todo el pueblo para que el día 2 de noviembre
se reunan en la sala consistorial para su publicación.
Fué hasta
el día 4 de noviembre que el Ayuntamiento y todo el vecindario,
tuvieron 'el honor y complacencia de jurar y haber jurado por Dios y sus
Santos Evangelios la Independencia total y absoluta del gobierno español",
publicándose copias anunciando el trascendental acontecimiento en
todos los pueblos del partico.
Mientras tanto
en México, Agustín de Iturbide había disuelto la junta
de gobierno mediante un golpe de estado y se proclama emperador. Nicaragua
se incorporó con los demás estados de América Central
a México, adhiriéndose al naciente imperio de Iturbide.
El 2 de febrero
de 1823, el Ayuntamiento sebaqueño, compuesto por los ciudadanos
don Felipe Pravia, Francisco Morales, José de los' Santos Monsalvo,
Bernardino Rodríguez, Juan Antonio Gómez, Pedro Leiva y Francisco
Vázquez como procurador y secretario, convocaron al pueblo para
darles a conocer el "... superior decreto de la coronación y proclamación
de su Majestad Imperial el Señor Don Agustín de Iturbide,
primer Emperador de México".
El secretario Francisco
Vazquez, permite conocer los momentos vividos ese día, cuando dice:
' ... a quien reconocemos y juramos por nuestro soberano Emperador, a quien
damos nuestra obediencia como fieles vasallos, cuyo juramento se verificó...
con la pompa y solemnidad que lo exige acto tan augusto, a quien a viva
voz, hemos proclamado y recibido por nuestro Rey y Señor...'.
Mientras el pueblo
de Sébaco le proclamaba como su augusto soberano, el congreso mexicano
declaraba ilegítimo el Imperio iturbidiano y le imponía el
exilio en Italia.
iturbide fue declarado
fuera de la ley y en julio de 1824 fue arrestado y ejecutado.B- La destrucción
de Sébaco y su traslado:
El año de
1833 y los subsiguientes, fueron de mucho dolor y desesperación
para los moradores del legendario pueblo. El río Viejo, por las
constantes lluvias, se salió nuevamente de su lecho y les obligó
a abandonar precipitadamente y de manera definitiva su milenaria cuna,
estableciéndose en una predominante colina rocosa al sureste de
la abandonada población, donde encontraron refugio seguro.
Allí iniciaron
un nuevo poblado:
el Nuevo Sébaco
de la Asunción.
El primer documento
redactado en esta improvisada población, con fecha 13 de octubre
de 1833, permite conocer, sin temor a equivocación, que el traslado
se efectuó en el mismo mes de octubre. Con caracter de urgencia
se manda a construir un cementerio y la casa del lazareto (hospital). El
cementerio para dar respuesta inmediata a los que morían por causa
de epidemias. El lazareto para prestar auxilio y poner en cuarentena a
todo el que viniese de los parajes afectados por el desastre.
Una ermita fue
levantada de forma provisional en esta despoblada colina mientras hacían
preparativos para la construcción de un edificio de idénticas
proporciones al que habían abandonado a orillas del Río Viejo.
Parte del maderamen
de ese viejo edificio colonial, tejas, clavos, etc., fueron utilizados
en esta nueva obra. Lo que no se pudo rescatar, se procedió a adquirirlo,
según testimonio dejado por los que vivieron dicha odisea: "...madera
para la iglesia e número de 39 trozas de cedro, en la montaña
del valle de Quebrada Seca,... mil y tantas tejas en el punto del Río
Viejo y los pilares de la iglesia en varios puntos de esta jurisdicción...
diciembre 24, 1836". Y otro documento de la misma década dice: "...se
le ha entregado al encargado de la mayordomía del fondo de fábrica
de la iglesia de este pueblo, ciudadano Mauricio Fajardo; la cantidad de
arroba y seis libras de clavos y pedazos que resultaron de las que se sacaron
de la ermita vieja".
Mientras tanto,
una nueva amenaza acecha a esta desdichada población. El 5 de junio
de 1837, en una sala provisional del Nuevo Sébaco de la Asunción,
el cuerpo municipal se reunió con caracter de urgencia, para conformar
una junta de sanidad y preparar a la población contra la mortal
epidemia del cólera morbus.
Un decreto nacional
fechado el 3 de mayo del mismo año, alertaba a los nicaragüenses
a tomar medidas de prevención a través del plan de acción
que la ley del 11 de mayo de 1835 señalaba. El mismo decreto daba
a conocer que el flagelo del cólera, azotaba el vecino estado de
El Salvador. La junta de sanidad del agobiado pueblo, quedó integrada
por los ciudadanos Alejandro Rodríguez, José de la Cruz Roque,
Damián Galllardo y Lorenzo González.
Los trabajos de
construcción de la casa de culto, tan necesaria para los devotos
moradores, continuaron adelante. Terminada esta, fué adornada con
sus hermosos retablos y frontales de estilo barroco, púlpito, confesionario,
imágenes y sus respectivos obtensorios de oro y plata, todo ello
rescatado del colonial santuario abandonado por las razones antes dichas.En
el libro de conocimientos en el que se asentaron todos los protocolos del
año 1836, se registró para constancia a la posteridad: "un
cuaderno compuesto de 42 hojas, sobre las diligencias de la pasada del
pueblo del antiguo a este". Actualmente perdido.C-El Nuevo Sébaco
de La Asunción: Sucesos políticos y obras de progreso.
El palo Brasil:
causa de la creación del primer camino carretero que unió
Sébaco con León.
Para la época
referida, en las agrestes montañas del gran valle de Sébaco,
abundaba la preciosa madera del palo del Brasil. Su explotación
origina la construcción del camino de carretas que conectaba con
la ciudad de león.
Los entusiastas
moradores sebaqueños recibieron en 1846, una oferta que les hizo
el mayor explotador de la época, hábil y astuto comerciante,
el exconsul británico, Thomás Manning.
Manning residía
en Chinandega y poseía grandes intereses en este paraíso
nicaragüense, los que se vieron seriamente afectados al iniciarse
la guerrra absurda entre Democráticos y Legitimistas. Pero su mayor
preocupación fue la llegada del aventurero William Walker.
El ofrecimiento
que hizo a los sebaqueños consistía en "tres campanas inutilizadas",
una inglesa y las otras españolas. Los alcaldes aceptan dicha propuesta
y de inmediato se trasladan a Chinandega el 19 de julio del mismo año,
para confirmar el ofrecimiento. El 4 de agosto, se elaboró el oneroso
contrato, redactado y firmado por el astuto comerciante, que le permitía
despalar por muchos años, las montañas legendarias de Sébaco,
extrayendo grandes cantidades de la preciosa madera, pagando a los castos
sebaqueños precios irrisorios o con chatarra inservible.
Las campanas que
el pueblo esperaba con tanto entusiasmo, jamás llegaron a Sébaco,
las montañas quedaron limpias y el vergonzoso contrato archivado.El
telégrafo llega a Sébaco.
Transcurría
la segunda mitad del año de 1876, la comunicación con la
capital (Managua), y otras ciudades, era sólo posible por medio
de carretas, mulas y caballos, empleando muchos días por los incómodos
caminos, aún más difíciles durante la época
lluviosa.
El pueblo de Sébaco,
atendiendo invitación del señor Prefecto de Matagalpa, licenciado
Gregorio Cuadra (granadino), sobre la importancia que traería a
los pueblos del norte, una línea telegráfica que se comunicara
con las del interior de la república, abrazó con mucho entusiasmo
tan importante obra de progreso.
El día 19
de noviembre del mismo año, la corporación municipal y todo
el vecindario, acordaron solicitar del Gobierno Supremo que presidía
Don Joaquín Zabala, la implantación de una línea telegráfica
que partiendo de la capital llegara hasta Jinotega pasando por Tipitapa,
Metapa (Darío), Sébaco y Matagalpa
A su vez, la corporación
y el vecindario, se comprometían a poner los postes necesarios y
levantarlos bajo la dirección del encargado.
El pueblo de Metapa
tomó a bien plantar 2.936 postes en ocho leguas, calculadas desde
Tipitapa hasta la quebrada de Amaya. Sébaco por su parte se comprometió
a continuar el postéo desde Amaya a Acese, levantando 734 postes.
Matagalpa determinó plantar 5.872 en diez y seis leguas, calculadas
desde Acese a Apamico, cerca de Cerro Largo. Por último Jinotega
haría desde este punto, situado antes de Matagalpa, hasta sus oficinas,
las trece leguas restantes: 4771 postes.
Dentro de los acuerdos,
pedían que el gobierno seobligara a reconocer y a pagar a los fondos
municipales respectivos, el número de postes que hubiese puesto
cada contingente, a razón de 0.80 centavos, con los primeros ingresos.
Cinco años
más tarde, agosto de 1881, el tendido telegráfico se había
concluido. Cinco largos años que para las castas indígenas
fueron de injusticia, obligados como fueron a trabajar 'voluntariamente",
provocando la rebelión más sangrienta y encarnizada de la
patria. Matagalpa fue escenario de esta sublevación indígena.
El 12 de agosto
de 1881, comenzó a operar el telégrafo. La señal llegaba
por primera vez a los pueblos del norte a costa de un alto precio; la sangre
india.Educación
La dictadura liberal
encabezada por el Presidente José Santos Zelaya, se inicia promulgando
la constitución de 1893, estableciendo la libertad de enseñanza.
Circula en todo el país el decreto que prescribe el restablecimiento
de las escuelas, y por acuerdo de la Jefatura Política de Matagalpa,
con fecha 12 de noviembre de 1896, manda el restablecimiento inmediato
de la enseñanza en esta población de Sébaco, por ser
"uno de los sucesos más trascendentales para los intereses de los
mismos".
En el mismo acuerdo,
se mandó sin dilación, el arreglo de dos locales para las
escuelas mencionadas, recabar el paradero de los útiles, inventariar
y entregar a los respectivos educadores en el acto de la toma de posesión.
El siguiente día
13 de noviembre, el alcalde de Sébaco, recibe nota de la Jefatura
Política de Matagalpa, haciéndole saber el nombramiento del
señor Abelino Icabalceta como director de la escuela de varones
de este pueblo y a la señorita Sabas Fúnes, como directora
de las niñas, los cuales tomaron posesión de dicho cargo
el 20 del mismo mes.
Durante la pugna
libero-conservadora de 1909, que puso fin al régimen de Zelaya,
la educación en este población había entrado en una
profunda crisis. La enseñanza estaba a cargo de una empírica
"colaboradora niña Cándida R. Miranda", quedando suspensa
de sus deberes a la llegada de la nueva directora, señora María
Luisa Guzmán, que tomó posesión el 10 de agosto de
1911, sustituyéndola a partir del 20 de mayo de 1912, nueve meses
más tarde, la señorita Clorinda Pineda, por disposición
del Jefe Político del Departamento.Sébaco recuerda a otro
ejemplar e infatigable educador de generaciones; Señora Mercedes
Galeano vda. de Paniagua Prado, cariñosamente conocida como 'maestra
Mecha'. Esta incansable mujer, desterraba con dulzura la ignoracia de este
pueblo. Ejercía, entre otras cosas, la virtud de ser poeta; organizaba
grupos teatrales, presentando obras de profundo contenido social. A la
edad de 17 años, se entregó por entero a sembrar la semilla
de la educación.
Una mañana
fresca de diciembre de 1912, el señor alcalde de Sébaco,
José María Salgado, daba el cargo de directora de la escuela
mixta a la señorita Mercedes Galeano, hija dilecta del legendario
pueblo. Aquella jovencita de escasos 20 años, se entregó
por entero y repartió sus maravillosas virtudes; heredó su
gracia de educadora a muchas hijas de Sébaco que hoy se dedican
a impartir el pan del saber.
Murió esta
ejemplar mujer, profesora de generaciones, el 5 de mayo de 1969 a los 77
años de edad, dejando un profundo vacío en los corazones
de los que la conocieron y amaron.El gobierno de José Santos Zelaya
La reelección
del Presidente José Santos Zelaya en 1899, originó de inmediato
una nueva revolución que produjo fusilamientos y encarcelamientos
a los intelectuales del conservatismo.
Se persiguió
la religión católica por considerar al clero traidor a los
principios zelayistas.
Se dictó
la orden para que todo clérigo vistiera como un seglar y se prohibieron
las procesiones religiosas al aire libre. Mientras tanto los sacerdotes
desde el púlpito incitaban a los feligreses a la desobediencia civil.
El 12 de enero
de 1905, las autoridades sebaqueñas ofrecían al General Zelaya
y su gobierno el más decidido apoyo, para repeler todo procedimiento
que adversare contra la autoridad constituida y dispuestos a salir al frente
con sus "vidas e intereses".
"Aplaudimos -expresaron
los sebaqueños- la actitud que el Señor Presidente de la
República y Jefe del Partido Liberal de Nicaragua, procedió
contra los clérigos que se opusieron a la ley que prohibe el uso
del vestido talar (sotana)".
Las autoridades
de este pueblo, hablando en nombre de toda la población, no estimaban
como un ataque el catolicismo la suspensión de la sotana y las procesiones
religiosas en las calles, era, según decían, la realización
de los principios del clero liberal, tendente a desaparecer antiguas tradiciones
que el progreso rechaza y evitar futuros conflictos públicos.Emiliano
Chamoro en Sébaco
El primero de enero
de 1917, el General Emiliano Chamorro subió al poder como candidato
único cuando los interventores norteamericanos descalificaron al
candidato liberal, doctor Julián Irías.
Durante sus cuatro
años de gobierno, el país gozó de una relativa paz.
Una coalición de partidos de oposición (liberales y conservadores
progresistas), contrarrestaron las aspiraciones reeleccionistas del General
Chamorro que se vio obligado a desistir del continuismo presidencial.
Las elecciones
de 1920 fueron agitadas, el gran jefe del conservatismo, Emiliano Chamorro,
es esperado en los departamentos del norte por sus correligionarios, apoyando
al candidato de su partido, Dr. Diego Manuel Chamorro.
El 11 de abril,
el alcalde Municipal de Sébaco, don Buenaventura Duarte, al tener
conocimiento de tan importante visita, se prepara con la municipalidad
para agasajar el ingreso del Presidente, Gene-ral Emiliano Chamorro, primer
mandatario en funciones que visitara este legendario pueblo. Se manda,
para que "todos los vecinos... sin distinción de colores... ayuden
de la manera que fuere posible al recibimiento de tan distinguido huesped".
Las calles de la
población fueron engalanadas, en especial, las del barrio antiguo
de San Jerónimo, pasada principal en aquella época del transporte
vehicular. Se contruyeron ramadas en el mencionado barrio "para el reposo
de los autos presidenciales".
Todo estaba listo,
pero la municipalidad no disponía de fondos suficientes para refrescar
a tan distinguido personaje, del agobiante calor que le ocasionaría
el inclemente sol del verano y el asfixiante polvo del camino.Se comisionó
al Alcalde Duarte a levantar una colecta voluntaria de todos los vecinos
en general " y con dicho producto compre lo que fuese posible, a fin de
que se le brinde a nuestro jefe, algo en el arribo".
Lo recaudado no
cubrió los gastos que ocasionó la fugaz visita del Señor
presidente, pero dejó a la municipalidad de Sébaco una deuda'...
de diez y ocho pesos y ochenta centavos córdobas".
Mediante un golpe
de estado, el 16 de enero de 1926, el General Emiliano Chamorro se apoderó
de La Loma, deponiendo al gobierno aceptado por la ciudadanía.
La noche del 25
del mismo mes, las autoridades de este pueblo integradas por los señores:
Sebastián García, Lino Galeano, Raymundo Mairena y el síndico
Catarino Medal, acuerdan como medida salvadora por los desequilibrios económicos
y políticos que atravesaba la patria, aceptar la disposición
del Congreso Nacional en la que ordenaba el depósito de la presidencia
de la república en el Senador General Emiliano Chamorro "quien es
un viejo conocido en el desempeño de tales funciones, pues de ellos
conservamos muchos y gratos recuerdos de progreso y adelanto", al mismo
tiempo que ofrecían al nuevo presidente golpista, a nombre del vecindario
que representaban, su mayor adhesión y apoyo en la forma que les
fuera solicitado.
Posiblemente los
sebaqueños desconocían que Chamorro, caprichosamente se había
hecho proclamar Presidente con el voto de un Congreso incompleto, desconociendo
el tratado de paz y amistad, celebrado en 1923 que prohibía el reconocimiento
de gobiernos golpistas o salidos de revoluciones intestinas.
Esta acción
generó la más cruel y sangrienta guerra entre hermanos nicaragüenses.Fundación
de Chagüitillo
El 19 de mayo de
1918, el valle dei Chagüitillo fue erigido y designado como barrio
del pueblo de Sébaco.
En un supuesto
escrito que adolece de firmas y redactado en el mismo valle por el jefe
político de Matagalpa (?), comparecieron los vecinos solicitando
ante esa autoridad, el trazo de la localidad escogida y designada, comprendida
en un rectángulo de 1.977 mts. de base por 1000 mts. de altura según
el plano correspondiente, levantado por el ing. Felix Pedro Fajardo.
Ese mismo día
se manda sembrar árboles apropiados en las calles centrales, nivelar,
macadanizar las calles y avenidas, mantenerlas en buen estado de tránsito,
plantar árboles que den frescura y modifiquen las condiciones climáticas
dei lugar y presten confortable descanso a los pasajeros, visitanes y moradores.
Para edificar, se recomendó observaran la línea que está
determinada o adaptada en el plano levantado al efecto, teniendo por lo
menos, cinco varas de luz.
El día 27
del mismo mes y año, los señores Marcelo Osejo, Marcos Palacio,
Salomón y Estanislao Miranda, Prudencia Osejo, Nicacio Palacio y
Felicito Cruz, residentes del mismo caserío, presentaron acusación
formal ante la municipalidad de Sébaco bajo la presidencia del señor
Alcalde don Buenaventura Duarte, en contra de don Nicolás Salgado
por practicar los trazos, con la intención de formar dicho barrio
en ese lugar. Rompiendo las cercas de varias propiedades y exigiendo un
día de trabajo a los vecinos.
Los quejosos pidieron
a dicha corporación medidas reparadoras para recuperar la propiedad
dañada, yaque no habían recibido ninguna indemnización
y se aplicara el debido castigo 'si los autos relacionados tiene caracter
criminosos con tales antecedentes'.
Las autoridades
sebaqueñas consideraron ilegal la acción del señor
Salgado por pretender usurpar las facultades encomendadas por la ley de
policía de la municipalidad, que trataban de formación de
nuevas poblaciones y alineamientos de calles.
También
se reprobó el proceder inconsulto que ejecutó, declinando
en él todas las responsabilidades morales y materiales que vinieran
de la ley, ya que para haberse llevado a efecto el trazo en el valle de
Chagüitillo, se necesitaba "ley expresa, aprobada por el ejecutivo
para expropiar previa indeminización".
El acta fue transcrita
con caracter de urgencia al señor Ministro de la Gobernación
y a la Suprema Corte, para que estimara lo conveniente.El periodista Carleton
Beals pasa por Sébaco. La rápida pasada por Sébaco
del periodista Carie
ton Beals en febrero
de 1928, a su regreso de San Rafael, permite conocer con detalles la situación
política, social y urbana del pueblo en estudio.
Beals, después
de entrevistar a Sandino, el guerrillero insurrecto, pensaba nada más
llegar a Sébaco conseguir un auto que lo llevara a Managua.
Para la época
señalada, el barrio San Jerónimo (la hielera) en la parte
baja del pueblo, era el de más importancia, más circulación
tanto peatonal, como vehicular y comercial, aunque en la loma, como dice
Beals, estaban las oficinas públicas y las del telégrafo,
las cuales tuvo que visitar continuamente para contactarse desde allí
con la capital pidiendo un auto. "¡Ni siquiera contestaban! Me estuve
caminando de arriba para abajo en el camino polvoso".
El norteamericano
visitó la tienda fuerte de la época, que era la de don Perfecto
Galeano, para comprarse unos pantalones y camisa; la cantina de don Pancho
Montoya para echarse unos tragos y durmió en la posada del Sr. Hernández,
empleado del Gobierno y a la vez barbero del pueblo.
El tránsito
vehicular hacia Managua era continuo pero el norteamericano no conseguía
uno, esto le desesperaba y estaba dispuesto a pagar cualquier precio para
llegar a su destino. La razón de este flujo vehicular, según
el periodista, era que "... la noticia de que Sandino estaba a las puertas
de Jinotega se había regado como pólvora. De un momento a
otro se esperaba la batalla...'.
Mientras tanto,
la carretera constituía para los desesperados pasajeros una verdadera
pesadilla, pues los caminones de los marines habían abierto zanjones,
haciendo de su viaje un terrible y penoso calvario.De 1938 a nuestros días
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