Es
con voz de Agateyte o versos Nangrandanos que habría que dirigirme
a tí, oh linda Chinandega, cuna horcón y petate del aguerrido
Cacique colonial.
Es con voces de tambores
llenos de vigor y de gloria que habría que llegar hasta tus oidos
Oh Gobernador Indígena. Que redoblen y se oigan los claros clarines
de nuestra heroica marcha triunfal. Que se oigan los cantos de amor, progreso
y ternura de nuestras juventudes que al paso acompasan con ritmos marciales,
los jóvenes llegan: ! llegó la Victoria !
Que retumben desde
Chinantlan y que lo oigan los pescadores de Cosiguina, que vibren los corazones
de la antiquísima JuanaMostega,ejes territoriales del gran cacicazgo
de Agateyte.
Que el Chonco, el Momotombo
y el San Cristobal juntos bañen de bravura y nitrógeno nuestros
suelos patrios para que broten de nuevo el arroz, el frijol y el maíz
y volvamos a ser Granero de Nicaragua y dejemos de importar nacatamales
de Honduras. y que canten de nuevo el saltapiñuelas, el Chichiltote
y el Alcaraban.
Porque no es con
lenguaje POWER POINT, ni ondas celulares que habría que saludarte
oh noble Cacique Occidental, permanente luciernaga encendida en la oscuridad
de la noche. Faro de luz, contralor eterno de los bienes del pueblo. Cantor
poético del verso y de la prosa. de la paz y la guerra. De la Ciencia
y el arte. Del genio y la Sabiduría. De la luz y la tinieblas. Del
bien y el mal.
Donde no estuvo Agateyte.
Cultivando ocote. Observando astros. Dirigiendo tropas. Sembrando matas
de caco en el Acome. Pintando ilusiones en los Tiangues de Chichigalpa.
Forjando esperanzas en los campos de Posoltega, en fín cantando
bellos poemas de amor hacia los hombres en los caminos.
Te recordamos Viejo:
andando, andando, andando. Te vió la luz del día, te vió
la noche pálida y siempre el gran patriarca sembrando cercos de
palos de piñuela, tejiendo ilusiones de añil, tatuados de
amor y de ternura. Desde Sutiava hasta Chorotega, te recordamos Indio inventando
flechas, orquestando estrategias, resistiendo: entrando y saliendo en guerreras
aventuras en tu Sempiterna Villa El Realejo, ayer, antro de vicios para
los Pedrarias, hoy, sumida en la pobreza y el abandono.
Te recordamos como
Gobernante Transparente, aplicando penas, investigando delitos junto a
tus Concejos de Ancianos convertidos hoy en Honorables Tribunales de Jurados.
Te adoramos Viejo !.
Que luces de Nueva York ! Que calles de la Habana, Cuba. Que rotondas de
Washington D.C. Sí las mejores calles del mundo, los mejores monumentos
del planeta están en mi Chinandega natal Que nada... Ni nadie te
doblegue ! Con nada ni nadie te comparen. Así es Chinadega: Mi tierra
natal.
No importa que hoy,
un gran vuelo de Cuervos manche tu azul celeste. Que un grupo temerario
de hombres cierren fábricas, supriman filosofías, quiebren
bancos, se corrompan son así. Siempre habrán hombres como
vos que te amen tanto como yo a ti, Oh mi linda Nicaragua, Nicaragüita.
Que se sepa que siempre
habrán hombres como Agateyte que tenderán sus manos llenas
de luz sobre tanta alma loca, corrupta y envilecida.
Y que importa que
se nos hallan metido en las mismísimas bóvedas del Banco
Central y se nos hallan saqueado el oro del mundo y que nos hallan sellado
en nuestra frente con su espada invasora !. Que horror diría Rubén
Darío ! Solo pedimos que nos confisquen nuestros sentimientos de
amor y de ternura hacia los hombres. Que no se roben nuestros corazones
para que no te abandonemos y que te dejemos sembrado para siempre rodeado
de paz, progreso y democracia, salpicado por la dulce brisa de tu inagotable
Río Acome. Que sirvas de Faro de Luz a las generaciones venideras.
Auditor eterno de los bienes del pueblo. Que tu tatuaje indígena
sea semáforo eterno dando vía, señalando caminos de
progreso, libertad y armonía.
Discurso
pronunciado por el Lic. Walterio Espinoza Mercado, el día 28 de
Marzo del 2001, con motivo de la develización del monumento al Cacique
Agateyte.
De
Férnandez de Oviedo y Valdés, data de un jueves
2 de Enero de 1528. Un interesantísimo relatoTomado de Chinadega
por Ramón Romero pág 25 y 26.
"El
Cacique Viejo"
En que cuenta la historia la manera de cómo
halló é vido el choronista al cacique de Tecoatega, por otro
nombre llamado el Viejo, é su proprio nombre era Agateyte, lo qual
fué un jueves dos dias de enero de mill é quinientos é
veynte y ocho años.
En Tecoatega estaba una grande é quadrada
placa, á la entrada de la qual, á la mano derecha, avia un
buhio grande con mahiz é bastimento, á manera (le despensa;
y enfrente deste, á la mano siniestra de la mesura entrada, avia
otro buhio muy grande, descubierto hasta en tierra, que tenia bien cient
passos de luengo, donde el cacique é sus mugeres dormían.
E hácenlos así baxos y escuros por dos efettos: el uno porque
son más rescios para los huracanes é temblor de la tierra,
ques allí muy usado; e ninguna puerta ni ventana tienen, por lo
que están muy escuros, sino es una pequeña puerta, ques menester
abaxarse hombre para entrar; é aquesta está de día
siempre cerrada, porque no entren mosquitos, quehay muchos en aquella tierra.
Entrando en la placa e passando destos dos buhios adelante, está
un portal que llaman barbacoa,' de ochenta passos ó más de
luengo é diez de ancho, de tres naves, sobre postes ó estantes
de muy buena é rescia madera, cubierta de cañas, llana é
sin ninguna corriente, é sobre las cañas, que son de las
gruessas, que cada cañuto es tan gruesso como la pantorrilla de
la pierna, é muy bien atadas. El qual portal es hecho para defensa
del sol, é puesto del Leste al Hueste porque nunca le dé
por los lados el sol, sino poca cosa é quando llega á los
extremos de los trópicos: de manera que quassi continuamente passa
el sol sobre el dicho portal, é quando á la mañana
sale, no entra por la cabecera por más de un breve espacio, é
aun aquel le defienden los árboles que están enfrente de
la placa de fructales; e lo mesmo subcédele, quando se va á
poner ó de vísperas adelante. E por las aguas tiene alguna
paja sobre las cañas, aunque en aquella tierra llueve pocas veces,
é tambien para más defensa del sol é que no entre
por entre las junturas de las cañas. Este portal es la estancia
ordinaria del cacique en lugar de casa de su corte; é á la
parte oriental, á siete ú ocho passos debaxo deste portal,
está un lecho de tres palmos altos de tierra, fecho de las cañas
gruessas que dixe, y encima llano é de diez ó doce piés
de luengo é de cinco ó seys de ancho, é una estera
de palma gruessa encima, e sobre aquella otras tres esteras delgadas é
muy bien labradas, y encima tendido el cacique desnudo é con una
mantilla de algodon blanco é delgada revuelta sobre sí: é
por almohada tenia un banquito pequeño de quatro piés, algo
cóncavo, quellos llaman duho, é de muy linda é lisa
madera muy bien labrado, por cabecera: la cabecera de aqueste lecho era
á Oriente, é los piés á la parte del Poniente.
É de un estante ó poste, allí cerca, colgado un arco
é ciertas flechas é una calabaca pequeña con miel,
é á diez passos delante del dicho escaño avia en la
una é otra nave, en don rengles, dos órdenes de esteras tendidas,
de más de treynta passos el trecho de luengo de muchas dellas.
Y en la una nave estaban diez ó doce indios
principales, y en la otra otros tantos, echados en tierra sobre las dichas
esteras, y enfrente dellos otros tantos, los piés de los unos hácia
los piés de los otros, é por cabecera ó almohada sendos
banquillos, sin hablar é con mucho silencio todos. A los quales
manda é ordena el cacique lo que han de hacer; é assi aquel
á quien él manda, se levanta en pié é se pone
cerca dél para entender su voluntad, é va luego á
lo poner por obra, si es cosa que ha de yr en persona: é si no é
lo ha de mandar á otros, sale aquel capitan ó principal fuera
de la placa, y en unas casas é buhios que están á
un tiro de piedra de la placa, ó dando unas ó dos voces,
vienen de aquellas casa corriendo luego diez ó doce hombres (le
la guarda continua que allí está, é provee lo que
conviene; porque de los indios é criados destos principales siempre
están allí diez ó doce de cada uno. Y en la voz que
dá, quando llama, no dice sido su nombre proprio, para que los que
vinieren sean suyos é no de los otros capitanes ó principales;
é proveydo, tórnase á su lugar á aquella rama
da ó portal, dó estaba acompañando al cacique. Estos
capitanes mandan á todo el resto de la señoria é provincia
del cacique é á todos los otros indios, é les refieren
la voluntad del cacique, y en especial en las cosas que tocan á
la guerra: é para coger sus tributos, tienen sus officiales é
recaudadores, que en ellos entienden. Quando algun mensajero viene ó
trae alguna embaxada, no le dice al cacique á lo que viene, sino
á uno de los dichos
Es voz antillana, para designar esencialmente
una estructura hecha con ramas entrecruzadas. El uso de tal armazón
es vario: sirve para asar alimentos, para proteger del sol y la lluvia,
o como lecho.
hay muchos en aquella tierra. Entrando en la
placa e passando destos dos buhios adelante, está un portal que
llaman barbacoa,' de ochenta passos ó más de luengo é
diez de ancho, de tres naves, sobre postes ó estantes de muy buena
é rescia madera, cubierta de cañas, llana é sin ninguna
corriente, é sobre las cañas, que son de las gruessas, que
cada cañuto es tan gruesso como la pantorrilla de la pierna, é
muy bien atadas. El qual portal es hecho para defensa del sol, é
puesto del Leste al Hueste porque nunca le dé por los lados el sol,
sino poca cosa é quando llega á los extremos de los trópicos:
de manera que quassi continuamente passa el sol sobre el dicho portal,
é quando á la mañana sale, no entra por la cabecera
por más de un breve espacio, é aun aquel le defienden los
árboles que están enfrente de la placa de fructales; e lo
mesmo subcédele, quando se va á poner ó de vísperas
adelante. E por las aguas tiene alguna paja sobre las cañas, aunque
en aquella tierra llueve pocas veces, é tambien para más
defensa del sol é que no entre por entre las junturas de las cañas.
Este portal es la estancia ordinaria del cacique en lugar de casa de su
corte; é á la parte oriental, á siete ú ocho
passos debaxo deste portal, está un lecho de tres palmos altos de
tierra, fecho de las cañas gruessas que dixe, y encima llano é
de diez ó doce piés de luengo é de cinco ó
seys de ancho, é una estera de palma gruessa encima, e sobre aquella
otras tres esteras delgadas é muy bien labradas, y encima tendido
el cacique desnudo é con una mantilla de algodon blanco é
delgada revuelta sobre sí: é por almohada tenia un banquito
pequeño de quatro piés, algo cóncavo, quellos llaman
duho, é de muy linda é lisa madera muy bien labrado, por
cabecera: la cabecera deaqueste lecho era á Oriente, é los
piés á la parte del Poniente.
É de un estante ó poste, allí
cerca, colgado un arco é ciertas flechas é una calabaca pequeña
con miel, é á diez passos delante del dicho escaño
avia en la una é otra nave, en don rengles, dos órdenes de
esteras tendidas, de más de treynta passos el trecho de luengo de
muchas dellas. Y en la una nave estaban diez ó doce indios principales,
y en la otra otros tantos, echados en tierra sobre las dichas esteras,
y enfrente dellos otros tantos, los piés de los unos hácia
los piés de los otros, é por cabecera ó almohada sendos
banquillos, sin hablar é con mucho silencio todos. A los quales
manda é ordena el cacique lo que han de hacer; é assi aquel
á quien él manda, se levanta en pié é se pone
cerca dél para entender su voluntad, é va luego á
lo poner por obra, si es cosa que ha de yr en persona: é si no é
lo ha de mandar á otros, sale aquel capitan ó principal fuera
de la placa, y en unas casas é buhios que están á
un tiro de piedra de la placa, ó dando unas ó dos voces,
vienen de aquellas casa corriendo luego diez ó doce hombres (le
la guarda continua que allí está, é provee lo que
conviene; porque de los indios é criados destos principales siempre
están allí diez ó doce de cada uno. Y en la voz que
dá, quando llama, no dice sido su nombre proprio, para que los que
vinieren sean suyos é no de los otros capitanes ó principales;
é proveydo, tórnase á su lugar á aquella rama
da ó portal, dó estaba acompañando al cacique.
Estos capitanes mandan á todo el resto
de la señoria é provincia del cacique é á todos
los otros indios, é les refieren la voluntad del cacique, y en especial
en las cosas que tocan á la guerra: é para coger sus tributos,
tienen sus officiales é recaudadores, que en ellos entienden. Quando
algun mensajero viene ó trae alguna embaxada, no le dice al cacique
á lo que viene, sino á uno de los dichos Es voz antillana,
para designar esencialmente una estructura hecha con ramas entrecruzadas.
El uso de tal armazón es vario: sirve para asar alimentos, para
proteger del sol y la lluvia, o como lecho. principales; y este principal
lo refiere al cacique, aunque está pressente, para que provea lo
que fuesse su voluntad é sepa lo que hay de nuevo; e assi lo provee
luego é con pocas palabras de la forma ques dicho, mandando en el
caso á un capitan ó más de aquellos lo que le paresce;
é si es cosa de mucha importancia; aconséjase luego con ellos
todos, é acuérdase lo ques más provechoso á
su estado é persona. En el buhio del portal cubierto están
siempre quarenta ó ginqüenta mugeres de servicio, moliendo
ó despicando mahiz para el pan que cada dia come el señor
é sus principales: los dos buhios chiquitos eran sepolturas de dos
hijos suyos del cacique, que se murieron niños. En lo baxo de la
placa estaban hincadas quatro cañas de las gruessas é muy
altas, llenas de cabecas de ciervos de los quel mesmo cacique avia muerto
por su flecha, ques una representacion de estado é de ser diestro
en tal arma. La casa que está cerca de las dichas cañas es
el buhio en que están las mugeres del cacique de dia é las
que las sirven: de noche duermen aquellos principales en aquel portal;
é la guarda que está de fuera en algunos buhios por allí
cercanos, se vienen á velar la plaga por sus horas de tantos en
tantos hombres, segund es el tiempo, é con cada quarto vela un capitan,
cuya es la vela ó quarto. Hasta quel sol es salido media hora, siempre
está la guarda en la plaga, e despues se vuelven á sus estancias.
Es cosa de ver la gravedad con quel cacique está y el acatamiento
que se le tiene. En torno de la plaga é buhios della hay muchos
árboles de fructa, assi como ciruelas é mameyes é
higüeros é otras fructas de diversas maneras; é tantos,
que la placa ni buhios della no se pueden ver hasta que está el
hombre á par della (Lámina III°).
Estando yo allí, truxeron de comer al cacique,
é como hombre sojuzgado é puesto en sevridumbre, e no comoquando
en su prosperidad é sin chripstianos estaba 1k tierra; porque de
lo que yo ví á lo que solia ser era lo diferencia como de
liebre á ciervo, e como de un grand príncipe á uno
de sus comunes ó medianos vassallos, c como de blanco á prieto.
Y está muy fácil para se juzgar, porque vino una sola india,
é truxo una cacuela cíe barro de tres piés llena de
pescado, é una higüera con bollos de mahiz é otra con
agua, é púsolo en la nave que estaba hácia el Sur
ó hácia el portal, donde le hacen el pan; é puesto
en tierra lo ques dicho, á seys ó siete passos del escaño
en que estaba echado en la otra nave de enmedio déste portal, fuésse
la india, y el cacique se levantó é tomó el banquillo
que tenia á la cabecera e llevólo en la mano é sentóse
en él á par de la comida. E assi como él fué
sentado, volvio la mesma india e dióle aguamanos, é lavóse
las manos é la cara é comió de su espacio. É
as¡ como el cacique comentó á comer, truxeron de comer
á los principales otras indias pescado assimesmo, é sentáronse
á comer los más dellos juntos sobre los banquillos en gircuyto,
puestos entre las unas é las otras esteras en el medio de la latitud
de aquel portal ó barbacoa; é algunos otros de los dichos
principales se estuvieron echados é no comieron sino pocos, y estos
eran los más baxos é apartados de los que allí avia
desviados del dicho escaño. Yo no sabré decir si esto era
por indispusicion de enfermedad ó menos quilates del valor de sus
personas.
Cómo el cacique ovo comido, se levantó
é salió de la placa solo, á lo que bien le estuvo
ó á se proveer de alguna vaquacion natural, ó porque
assi fuesse su costumbre. Y en tanto la india, que le tuxo de comer, llevó
los relieves de la comida é las vassijas é higüeras,
en que lo avia traydo; e tornado el cacique, tomó aquel su banquilo
6 duho por su mano, e púsolo sobre el escaño, y echóse
como primero avia estado tendido, é los pies hacia los indios principales:
los quales assimesmo, cómo acabaron de comer, se tornaron á
tender en sus lugares acostumbrados.
Tenia el cacique una mantilla delgada de algodon
blanco con que se cubria, é su persona dél estaba todo
el cuerpo é bracos é piernas é
pescuego é garganta pintado; y el cabello largo, é la barba
luenga, en la qual solamente tenia en la punta de la barba y en el beso
muy pocos pelos é blancos, y en su aspecto yo le juzgué por
un hombre de septenta años ó más. Era alto de cuerpo
é seco é grave en el hablar, en tal manera, que cómo
yo era nuevo en la tierra, é le fuí á ver en compañia
de un capellan del gobernador Diego Lopez de Salcedo, é otros dos
ó tres hombres de bien, e vido que aquellos me honraban, é
nunca me quiso hablar ni responder, hasta que la lengua le dixo que era
yo capitan é criado del Emperador, nuestro Señor, é
pariente del gobernador. Y entonges trocó la gravedad, é
me mostró otra cara, é respondió á lo que le
preguntaba, como hombre de gentil entendimiento, y en la verdad mostraba
bien la ventaja de su persona. E quiso saber mi nombre é qué
debdo tenia con el gobernador; é aquel padre clérigo le dixo
que la muger del gobernador é la mía eran primas, é
desde á más de dos horas preguntó en mi ausencia á
un criado mío este debdo é mi nombre, por ver si le engañaba
el clérigo, y en fin quedamos amigos.
Una manera de jugar ó de voltear usan los
indios en Nicaragua, que no dexa de dar admiracion á los que no
lo han visto, y es de la manera que aqui está pintado (Lám.
V°, figura II.) : que hacen una horca de tres palos, los dos fixos
en tierra y el alto atravessado é muybien atado sobre dos horcones;
y en estos horcones uno: palos cortos atados para que sirvan de escalones
por don, de suban los volteadores al palo atravesado alto (ó á
h menos el uno de los que han de voltear, porque el otr( desde tierra puede
ponerse como ha de estar). Y er aquella horca ó palo alto anda otro
horadado e má: gruesso que dos de los otros ó como ambos
horcones pero es de madera ligeríssima, assi como igua o ceybr ú
otros tales ó guacuma, que son maderas livianas; é aqueste
palo grueso dánle tal medida, que quando lo: extremos dél
están en la parte inferior ó baxa, haya tres palmos ó
quatro, porque el que voltea no toque con li cabeca en tierra. É
perca de los extremos hay otros do: palos, que passan de parte á
parte el palo que anda al. rededor, á los quales se tienen los que
voltean. Es sir dubda cosa para holgar, viéndola, é (le ningun
peligre (esta manera de rehilero) ; é assi anda alrededor tar rescio
e con tanta violencia como un rehilero, por el con trapesso quel un volteador
hace al otro. La primera ve, que yo vi este rehilero fué en Panamá
en casa del gober. nador Pedrarias Dávila, quando vino de Nicaragua
á hacer residencia, é truxo dos muchachos que volteaban en
este artificio ó rehilero, y eran de la lengua de lo: chorotegas;
pero despues vi yo el mesmo artificio ó columpio en aquella gobernacion
de Nicaragua, é llámanl€ comelagatoazte. Es exercicio
para mancebos é muchachos, para hacerse más sueltos é
hábiles, é mostrar poi su placer una cosa que á otros
servia de pasatiempo é á los que lo hacen de contentamiento.
Lo qual es de la manera que aquí lo he debuxado por lo dar mejor
á entender, porque, como he dicho otras veces, muy al propóssito
é del que lee es el debuxo para aquel auctor mejor sea entendido,
y el que lee más enteramente quede informado. Tambien vi este juego
en la placa de Tecoatega, y por esso me paresció ponerlo aqui; porque
aquel cacique era el de más auctoridad de todos los que yo vi en
aquella tierra é de los mayores señores della. Y aquel portal
ó barbacoa en quél estaba é sus principales, segund
he dicho, otros muchos caciques lo tenian, assi como Mistega é otros
muchos, que eran señores principares en aquella gobernacion de Nicaragua.
CAPITULO XIV
De la muerte del gobernador Pedrarias Dávila,
por la qual quedó el licenciado Francisco de Castañeda alcalde
mayor en la gobernacion cierto tiempo, é quando supo que yba proveydo
del officio el gobernador Rodrigo de Contreras, fuésse al Perú,
por no atender la residencia; é tambien se tractan otras cosas,
que tocan á la historia, con la brevedad que se requiere en semejantes
materias.
Era ya el gobernador Pedrarias Dávila hombre
constituydo en mucha edad, é antes passaba de ochenta años
que no le faltaba alguno para llegar á ellos, é aun segund
decia, eran noventa. Y cómo fué hombre templado en el comer
y en el regimiento de su persona, conservóse hasta la edad que tengo
dicho, que lo llevó Dios en la ciddad de Leon de Nicaragua. É
quedó en el cargo de la gobernagion el licenciado Francisco de Castañeda,
su alcalde mayor é contador official de Sus Magestades: el qual
se dió todo el recabdo quél pudo á enriquescerse;
e púdolo bien hacer, pues no le quedó quien le fuesse á
la mano. Más como en España se supo que Pedrarias era muerto,
fué proveylo de la gobernacion de Nicaragua Rodrigo de Contreras,
un cavallero de Segovia, yerno del mesmo Pedrarias, casado con doña
Maria, su hija, hombre de gentil crianca é prudente, é bastante
para el cargo é otro mayor, al qual el Emperador,nuestro señor,
hijo su capitan general gobernador de Nicaragua é sus anexos. É
assi cómo el licenciado Castañeda supo que Rodrigo de Contreras
yba por gobernador, acordó de poner tierra é mar en medio,
á no dar lugar á que personalmente fuesse fatigado con la
residencia, que avia de hacer, ni atender á los que avia que rellosos
dél; é fuésse al Perú, donde se hico rico muy
presto y en cantidad de muchos millares de pessos de oro, que por allá
ovo. É cómo los de Nicaragua dieron noticia á Sus
Magestades de la fuga del licenciado, fué proveydo que lo llevassen
á Castilla. Esto no se pudo facer, porque él estaba léxos
por entonces; mas como despues, desde algun tiempo, vino á esta
Isla, el presidente y los señores oydores desta Real Audiencia enviaron
por él al puerto de la Yaguana, desde donde fué traydo á
esta cibdad. Y aqui él se dió tal recabdo, aunque estaba
en son de presso, que lo enviaron por juzgar á la isla de las Perlas
é á la Tierra-Firme, entre el gobernador Hierónimo
Dortal y el gobernador Antonio Sedeño. É porque en otras
partes está dicho el subcesso de de su camino, no hace aquí
el caso decirlo, sino que allá en pocos meses ovo más quexoso
del de los que primero lo estaban, y el Hierónimo Dortal el primero,
por cuyo juez él yba, e á desagraviarle, é quedaron
amigos. Y estando el Castañeda dando órden para yr á
cierta entrada, lo enviaron á llamar estos señores de la
Audiencia de Sus Magestades, é vino aqui con el dicho Ortal, muy
trabados en sus libelos; e despues que en aquellos se puso silencio, fué
á España el dicho licenciado, porque los señores del
Consejo de Indias querian pedirle cuenta dessos sus caminos en el cargo
de Nicaragua.
En tanto, desde que Rodrigo de Contreras fué
á aquella tierra, estuvo exercitando su officio, como buen go
que así le
llamaban porque era muy viejo- conservaba su verdadero nombre Agateyte,
(teyte, cacique) y por otro nombre Tezoatega, era uno de los mayores señores
de áquella Gobernación de Nicaragua.
Tenía un ejército
seis mil hombres de arco y flecha y más de veinte mil vasallos.
Fuí un día
a Tezoatega a ver un areyto que los indios llaman "mitote",. Era la época
de la recolección del cacao, de esas almendras de las cuales preparan
una bebida excelente (tixte y chocolate). Sesenta hombres bailaban y entre
ellos algunos hechos mujeres con hermosos penachos y jubones vistosos,
con sus labores y colores; iban desnudos: los adornos y jubones eran pintados
con una pintura borra de algodón picado (primero hilado). Algunos
llevaban máscaras representando aves y animales. El contrapás
dábanlo alrededor de La Plaza.
En medio de La Plaza
sembraban un palo como de ochenta palmos y encima en la punta del palo
colocaban un idolo muy pintado, al que llamaban CACAGUAT o CACAO, y en
torno al idolo formaban un cuadrado de palos de donde pendían de
sus extremos dos muchachos de siete u ocho años más o menos,
el último con un arco en la mano y en la otra con un manojo de flechas,
y el otro tenía en la mano un moscador de lindas plumas y en la
otra un espejo. Dábanle vuelta al palo con una cuerda gruesa de
bejuco o de cabuya, enrollándola en el palo y tirando luego para
darle el impulso que le hiciesa dar vuelta: desenvolviendo la cuerda, y
a cierto tiempo del contrapás, salían aquellos muchachos
de fuera de aquel cuadro, volando alrededor, mientras se distorcia lo cogido
de la cuerda. entre tanto que duraba el vuelo danzaban los sesenta el contrapás
muy ordenamente, al son de los atambores y atabales, entre los que habría
diez o doce personas de cantores y tañedores de mala gracia.
La gente de Tezoatega
cazaban ciervos o venados, y Agateyte quien era un gran cazador tenía
en sus haberes por lo menos varias cabezas de venado que el había
cazado demostrando así la destreza en el ejercicio de la flecha.
Constantemente montaban guardia los señores principales, turnándose
en ciertas horas.
En torno de la Plaza
y en los solares de las casas había muchos árboles frutales,
ciruelos (jocotes), mameyes, higueros (jicaros), y otras frutas.
Estando yo allí
- agrega Férnandez de Oviedo y Valdés en un interesantísimo
relato - le llevó comida al cacique una india: colocó en
un banquillo una cazuela llena de pescado, y otros luego, en otra, púsole
una higuera con bollos de maíz y otra con agua, y una vez sentado
el cacique al lado del banquillo comió sosegadamente. Otras indias
llevaron de la misma manera la comida a los principales que allí
estaban; sentáronse en las esteras formando un círculo.
"Cuando el cacique
terminó su comida se levantó, lavóse las manos y la
cara, y se dirigió a La Plaza, sólo, según sus costumbre".
Se cubría
el cacique con una mantilla de algodón blanco; su cabello era largo,
en la punta de la barba y en el boso aparec1an unos cuantos pelos blancos;
su cuerpo, brazos, piernas y garganta aparec1an pintados; era alto, seco
grave en el hablar. a mí me pareció por su aspecto que su
edad era de setenta años. Lo ví un jueves 2 de Enero de 1528,
en un Palenque: me acompañaba un Capellán del Gobernador
Diego López de Salcedo y dos o tres hombres de bien, y cuando vió
el cacique que tales personas me honraban. no quiso hablar ni responder,
pero cuando se le dijo que yo éra Capitán del Ejército
del Emperador se trocó su gravedad en acogida cariñosa y
respondió a mis preguntas con sutileza de pensamiento, demostrando
así la ventaja de su persona. Quiso entonces saber mi nombre, si
tenía parentesco con el Gobernador, y como le respondiera que era
prima mía la esposa del Gobernador, hizo más presente sus
atenciones,. Más tarde, dos o tres horas de haberme retirado de
su presencia preguntó al criado mío si en realidad era el
nombre que le había dado y si era pariente del Gobernador, todo
para averiguar si no lo había engañado.
EL
CACIQUE DE TEZOATEGA
En las costas del
Mar Pacífico, después de la Isla de Iagüei hasta el
tormentoso Chorotega, desde el esbelto San Cristóbal, (Padre de
los Marrabios) hasta el decrépito Cosigüina, se asienta la
exhuberante llanura de Chinantla, señorío de la aguerrida
tribu nangrandana.
Las milpas lucían
frondosas sus cuchillas de esmeralda, poruqe Centeolt hab1a pasado besándolas.
El indio estaba alegre: Tlaloc había rezongado sobre la cordillera
y pronto caería de los cielos el agua de los dioses buenos. Ya Dax-Kalú
había dejado prendida en las faldas del monte su cabellera de oro
y se hundía tras la raya plúmbea de un ocaso moribundo.
Se encendían
ocotes en los Chinamitl donde los indios apuraban en cumbas la efervescente
y embriagante Lya-Mitaú. En la mansión real El Viejo Cacique
Acayetl deliberaba en concejo. Hablaban del regreso de Agateyte, el único
descendiente de Acayetl y, por lo tanto, heredero al trono de Tezoatega.
El Nahual había dicho que el jóven indio se encontraba en
peligro, de ahí la preocupació que reinaba en el poblado
indígena. Agateyte era guerrero a la vez que cazador. Cuantas veces
allá en la Cordillera Maribia su formidable puntería dejó
clavada la flecha en la paleta de un venado, y cuantes veces el pedernal
de su lanza se había hundido en el testuz del jabalí.
Acayetl estaba viejo
y se había vuelto filósofo. Era muy creyente en el nahualismo
como fiel descendiente de la tribu nangrandana. Ahuitzotl, bravo guerrero,
conquistador de estas tierras había traido consigo las costumbres
pipiles, y después con la invasión de estos últimos
a las costas del Golfo de Chorotega, los pueblos nangrandanos se fueron
mezclando, poco a poco, con pipiles. en la tribu de Acayetl había
numerosos y buenos guerreros, además de una población civil
extensa. Acayetl había sido casado con una princesa pipil, había
tenido únicamente un hijo, el mismo que ahora se encontraba ausente
de su padre. El Viejo cacique quedó viudo desde muy jóven,
habiendo tenido Agateyte que ser amamantado por una Chichithua de la tribu.
Desde entonces Acayetl no había vuelto a tomar una rabagú
(mujer), que le sirviera de compañera. Era magnánimo y sabía
impartir la justicia entre sus súbditos por lo que era muy querido.
Se interesaba sobremanera por los asuntos de estado y le había dado
un gran impulso a la agricultura. (Cuando los españoles llegaron
a Tezoatega se admirarón de ver el adelanto de los nangrandanos,
pues tenían hermosas y bien cultivadas sementeras de maíz
y grandes corrales de piedras donde había toda clase de animales
contaraces.)
A menudo se le miraba
conversando en su Chimamitl con el nahuel de la tribu, pues no ejecutaba
antes una maniobra de guerra o una invasión a los pueblos vecinos
sin consultar por medio del hechicero con Ahulneb (Dios de la Guerra).
Pero esta vez Acayetl no consultaba el futuro de un combate ni la buena
cosecha de la milpas. Se trataba de la vida de su hijo, que hacía
varios días se había marchado con rumbo al territorio de
los Chontales, con quienes los nangrandanos sostenían a menudo guerras
por la posesión de los ocotales de la cordillera Maribia. Aunque
Agateyte se había ausentado del pueblo con cuatro de los mejores
guerreros, en el Consejo de Ancianos existía procupación
y ansiedad por la suerte del futuro Cacique de Tezoatega. Acayetl estaba
enamorado de Zuhuy, una hermosa jóven india de su cacique Chontal,
enemigo cuyos dominios se extendían al otro lado de la cordillera
Maribia sobre una verde llanura que se prolonga hasta las tierras del Lempira.
Entre las sombras
se la noche una piragua se desliza cautelosa. Cuatro remeros le hacían
avanzar con vigor cortando con la quilla las aguas del Estero Real. Una
brisa salobre que llegaba del Golfo mecía los mangles, despabilando
a las aves marinas que chillaban entre el ramaje......
continua..la historia
de Agateyte este fin de semana.