La Capilla de Las Ánimas
Un paseo por un lugar que alberga
lo mejor de la arquitectura de campos santos de todo
el país
Emilio Zambrana
Nada más
entrar al cementerio de Granada, salta a la vista imponente la Capilla
de Las Ánimas, que fue trazada en 1871 por Teodoro Emilio
Hocke, con inspiración neoclásica a la manera de un
templo griego, de acuerdo a datos suministrados por el historiador
José Joaquín Quadra Cardenal.
La capilla fue realizada en piedra por el arquitecto granadino Carlos Ferrey
Aragón. Tallada con pórtico de cuatro columnas jónicas
y frontón triangular, todo el conjunto sobre la consabida escalinata.
LA PIEDRA COMO MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN
el historiador Quadra Cardenal. Sobre Ferrey
Aragón, el historiador sostiene que dicho arquitecto nos debe
importantes obras como la Catedral de esta ciudad, la Cruz en Homenaje
a Cristo el Redentor y la capilla del Santísimo de la Iglesia La
Merced.
Según un estudio del arquitecto Fernando López Gutiérrez,
así como las perillas de Granada hechas de piedra basáltica
éstas tienen, según parece, un origen común y están
emparentadas al resto de construcciones y obras del que se usó el
material del cerro Posintepe, al sur de la ciudad, “cantera histórica
y otrora refugio seguro de la familia granadina en tiempos difíciles”.
Además —sostiene el arquitecto López— se usó con columnas,
cornisas y, paredes de la Capilla de las Ánimas en el cementerio
de esta ciudad, donde adquiere categoría y estilo que bien pudiera
elevarla a condición de monumento nacional, quizás
por ser, aparte de su valor histórico, el único construido
totalmente de piedra en el país. Esta piedra es de Posintepe —pequeño
cerro ubicado al sur de la ciudad— que se regó por toda Granada.
LA INFLUENCIA NEOCLÁSICA
La Capilla de Las Ánimas en el Cementerio de Granada es una suerte
de réplica de la Magdalena de París.
El granadino se enorgullece de sus reliquias y monumentos históricos
como el Templo
y Convento de San Francisco, Capilla
de Las Ánimas del cementerio,
la Iglesia de La Merced, los
Muros de Xalteva, la Plaza de la Independencia, entre otros.
“Aldea señorial y antañona, Granada de Nicaragua es única
en Centroamérica. Única por su arquitectura armónica,
por su privilegiada topografía, por su historia cuatro veces
secular y por los tradicionales y distintivos rasgos de sus habitantes”,
escribió el destacado intelectual Jorge Eduardo Arellano.
Quadra Cardenal sostiene que la fundación de los cementerios se
originó a partir de un decreto en el período de 30
años de gobiernos conservadores. “Antes de esa época algunas
personas eran sepultadas en las iglesias”, dice el historiador.
Los mausoleos en los alrededores de la capilla, palmeras y árboles
de mango sirven de acompañantes de las bóvedas o mausoleos
que se encuentran en los alrededores de la Capilla de Las Ánimas.
Entre los mausoleos se encuentran algunos cuyas arquitecturas o construcciones
son complementarias a las de la capilla. Antes de llegar a la Capilla de
Las Ánimas, encontramos una bóveda construida por el escultor
Pedro Vargas, donde reposan los restos de la señora Ana Manuela
Ferrari Argüello.
Es una bóveda donde un Cristo yace dormido esculpido totalmente
en piedra. En uno de los lados se pueden leer los siguientes versos
del poeta Silvio Navas Ferrari:
“En este lecho/hay sueño tranquilo/y si descanso aquí /háblenme
a que despierte”.
Al lado izquierdo de la capilla también está un pequeño
cementerio judío en cuyo portal se puede leer: “Cementerio israelita
perteneciente a Teodoro Téfel”, y exactamente detrás de la
Capilla de Las Ánimas fue construida una pileta que sirve de abrevadero
para las aves que se posan en el campo santo. Consta de 13 tumbas
—número cabalístico— y en ellas están sepultadas Mauricio
Salomon, Ana de Wolff y Reinaldo Jacobo Téfel, entre otros.
Don Enrique Guzmán —escribió el historiador Eduardo Pérez-Valle—
quien acababa de regresar del exilio dijo de la Capilla de Las Ánimas:
“Será sin disputa el edificio más bonito de Granada”.

Tomado el 25 DE JUNIO DEL
2002 / La Prensa
10 DE AGOSTO DEL 2003 / La Prensa
Parecida a un templo griego
Frente a la Capilla de Ánimas
El maestro Carlos Ferrey construyó la famosa
Capilla de Las ánimas con un estilo neoclásico. Se encuentra
en la entrada del cementerio de la ciudad. La capilla fue realizada en
piedra y tallada con pórtico de cuatro columnas jónicas y
frontón triangular. (LA PRENSA/CORTESÍA RAFAEL MARTINEZ)
Emilio Zambrana
Al entrar al cementerio de Granada, salta a la
vista imponente la Capilla de Las Ánimas, que fue trazada en 1871
por Teodoro Emilio Hocke, con inspiración neoclásica a la
manera de un templo griego, de acuerdo a datos suministrados por el historiador
José Joaquín Quadra Cardenal.
La capilla fue realizada en piedra por el arquitecto
granadino Carlos Ferrey Aragón; tallada con pórtico de cuatro
columnas jónicas y frontón triangular, todo el conjunto sobre
la consabida escalinata.
La Capilla de Ánimas en el cementerio de
Granada es una suerte de réplica de la Magdalena de París.
“Creo que es la única iglesia construida en su totalidad con piedra
sólida”, señala Quadra Cardenal.
Sobre Ferrey Aragón, el historiador sostiene
que dicho arquitecto nos debe importantes obras como la Catedral de esta
ciudad, la Cruz en Homenaje a Cristo el Redentor y la Capilla del Santísimo
de la iglesia La Merced.
Según un estudio del arquitecto López
Gutiérrez, las perillas de Granada hechas de piedra basáltica
tienen, según parece, un origen común y están emparentadas
al resto de construcciones y obras del que se usó el material del
cerro Posintepe, al sur de la ciudad, “cantera histórica y otrora
refugio seguro de la familia granadina en tiempos difíciles”.
Además –sostiene el arquitecto López
Gutiérrez– se usó con columnas, cornisas y, paredes de la
Capilla de Ánimas en el cementerio de esta ciudad, donde adquiere
categoría y estilo que bien pudiera elevarla a condición
de monumento nacional, quizás por ser, aparte de su valor histórico,
el único construido totalmente de piedra en el país. Esta
piedra es de Posintepe –pequeño cerro ubicado al sur de la ciudad–
que se regó por toda Granada.
25 DE JUNIO DEL 2002 / La Prensa
La Capilla de Las
Ánimas
Un paseo por un lugar que alberga
lo mejor de la arquitectura de campos santos de todo el país
Emilio Zambrana
Nada más entrar al cementerio de Granada,
salta a la vista imponente la Capilla de Las Ánimas, que fue trazada
en 1871 por Teodoro Emilio Hocke, con inspiración neoclásica
a la manera de un templo griego, de acuerdo a datos suministrados por el
historiador José Joaquín Quadra Cardenal.
La capilla fue realizada en piedra por el arquitecto
granadino Carlos Ferrey Aragón. Tallada con pórtico de cuatro
columnas jónicas y frontón triangular, todo el conjunto sobre
la consabida escalinata.
LA PIEDRA COMO MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN
“Creo que es la única iglesia construida
en su totalidad con piedra sólida”, dijo a LA REVISTA el historiador
Quadra Cardenal. Sobre Ferrey Aragón, el historiador sostiene que
dicho arquitecto nos debe importantes obras como la Catedral de esta ciudad,
la Cruz en Homenaje a Cristo el Redentor y la capilla del Santísimo
de la Iglesia La Merced.
Según un estudio del arquitecto Fernando
López Gutiérrez, así como las perillas de Granada
hechas de piedra basáltica éstas tienen, según parece,
un origen común y están emparentadas al resto de construcciones
y obras del que se usó el material del cerro Posintepe, al sur de
la ciudad, “cantera histórica y otrora refugio seguro de la familia
granadina en tiempos difíciles”.
Además —sostiene el arquitecto López—
se usó con columnas, cornisas y, paredes de la Capilla de las Ánimas
en el cementerio de esta ciudad, donde adquiere categoría y estilo
que bien pudiera elevarla a condición de monumento nacional, quizás
por ser, aparte de su valor histórico, el único construido
totalmente de piedra en el país. Esta piedra es de Posintepe —pequeño
cerro ubicado al sur de la ciudad— que se regó por toda Granada.
LA INFLUENCIA NEOCLÁSICA
La Capilla de Las Ánimas en el Cementerio
de Granada es una suerte de réplica de la Magdalena de París.
El granadino se enorgullece de sus reliquias y
monumentos históricos como el Templo y Convento de San Francisco,
Capilla de Las Ánimas del cementerio, la Iglesia de La Merced, los
Muros de Xalteva, la Plaza de la Independencia, entre otros.
“Aldea señorial y antañona, Granada
de Nicaragua es única en Centroamérica. Única por
su arquitectura armónica, por su privilegiada topografía,
por su historia cuatro veces secular y por los tradicionales y distintivos
rasgos de sus habitantes”, escribió el destacado intelectual Jorge
Eduardo Arellano.
Quadra Cardenal sostiene que la fundación
de los cementerios se originó a partir de un decreto en el período
de 30 años de gobiernos conservadores. “Antes de esa época
algunas personas eran sepultadas en las iglesias”, dice el historiador.
Los mausoleos en los alrededores de la capilla,
palmeras y árboles de mango sirven de acompañantes de las
bóvedas o mausoleos que se encuentran en los alrededores de la Capilla
de Las Ánimas.
Entre los mausoleos se encuentran algunos cuyas
arquitecturas o construcciones son complementarias a las de la capilla.
Antes de llegar a la Capilla de Las Ánimas, encontramos una bóveda
construida por el escultor Pedro Vargas, donde reposan los restos de la
señora Ana Manuela Ferrari Argüello.
Es una bóveda donde un Cristo yace dormido
esculpido totalmente en piedra. En uno de los lados se pueden leer los
siguientes versos del poeta Silvio Navas Ferrari: “En este lecho/hay sueño
tranquilo/y si descanso aquí /háblenme a que despierte”.
Al lado izquierdo de la capilla también
está un pequeño cementerio judío en cuyo portal se
puede leer: “Cementerio israelita perteneciente a Teodoro Téfel”,
y exactamente detrás de la Capilla de Las Ánimas fue construida
una pileta que sirve de abrevadero para las aves que se posan en el campo
santo. Consta de 13 tumbas —número cabalístico— y en ellas
están sepultadas Mauricio Salomon, Ana de Wolff y Reinaldo Jacobo
Téfel, entre otros.
Don Enrique Guzmán —escribió el
historiador Eduardo Pérez-Valle— quien acababa de regresar del exilio
dijo de la Capilla de Las Ánimas: “Será sin disputa el edificio
más bonito de Granada”.

3 de Mayo de 1999 | El Nuevo Diario
"Los
hijos de la Misión" —SERGIO CRUZ—
El autor de la obra «Los Hijos de la Misión»,
el ingeniero Róger Araica Salas, tiene toda la razón cuando
aclara que su libro no es un frío relato cronológico de los
tormentosos, agitados y apasionados 100 años de la Misión
Centroamericana en Nicaragua.
«Este trabajo es un anecdotario de los
primeros cien años de la Misión Centroamericana en Nicaragua»,
dijo el autor de la obra durante la presentación la semana pasada
en el auditorio del Centro de Investigaciones de Estudios Sociales (CIES).
«Estos acontecimientos, aparecen descritos
como una especie de fotos fijas que no expresan lo que hay detrás
de cada foto ni la vinculación que hay detrás de cada una
de ellas. La explicación de cada foto es lo que constituiría
la historia y esa sigue sin escribirse», dice.
Por ejemplo, es de trascendental interés
los conflictos y atropellos de los representantes de la Iglesia Católica
por evitar la presencia de la Misión Centroamericana en sus primeros
días, a tal punto que no dejaron sepultar en el cementerio de Granada
a Clarence M. Wilbur que pereció en Nicaragua el 20 de junio de
1894 cuando se dirigía a cumplir misión en El Salvador.
EL PRIMER MISIONERO MARTIR
El señor Wilbur fue el primer mártir
de la obra Misionera en Centroamérica, fue sepultado el mismo día
de su muerte fuera de los muros del cementerio.
Historias trágicas como la del señor
Wilbur están presentes en el relato de «Los Hijos de la Soledad».
También están los personajes que dan a la narrativa un ambiente
literario, son personajes que aparecen y desaparecen dejando señales
por la memoria del lector. Son personajes con su propio aliento.
«Al escribir esta investigación he
tenido la oportunidad de conocer más de cerca los altibajos de la
historia nacional, y de levantar el pecho del patriotismo con el alma heroica
del Doctor y General Benjamín Zeledón. Después de
transcribir su proclama dirigida a la tropa antes de la última batalla,
me sentí impelido de visitar su tumba en el Cementerio
de Catarina», dice el ingeniero Róger Araica en la introducción.
«... el autor no regala un valioso trabajo
en el que, en una forma amena e interesante, podemos apreciar esos hechos
y esos personajes que hicieron historia y dieron vida y brillo a los cien
años, no de soledad como la famosa novela de García Márquez,
sino cien años de vida y bendiciones», dice en el prólogo
del libro Rafael Baltodano Zeledón, uno de los veteranos hijos de
la Misión Centroamericana.
Es una rica historia cultural, no sólo
de la misión evangelizadora, la que ha resultado al final del trabajo
del ingeniero Róger Araica. El mismo confesó haber quedado
contento y hasta enamorado de su propio libro.
10 DE AGOSTO DEL 2003 / La
Prensa
¡Cara de Palo ha muerto!…
Velas y entierros de barrios
El carruaje fúnebre,
una tradición de los granadinos
Uno de los carruajes fúnebres conduce el
féretro hacia el camposanto granadino, donde esta tradición
se mantiene arraigada desde tiempo de la Colonia. (LA PRENSA/Archivo)
Emilio Zambrana
“Atención, atención… nota de duelo.
El señor Pedro Pérez, cariñosamente conocido como
“Cara de Palo”, ha muerto. Su esposa, hijos y demás familia doliente,
los invitan a su vela esta noche en su casa de habitación en el
barrio El Enredo, saliendo el cortejo fúnebre mañana a las
4 de la tarde. Por su asistencia, la familia doliente quedará profundamente
agradecida”, recopiló Avilés Avilés, al escribir sobre
las velas y los entierrros en los barrios granadinos.
“El carruaje, lento dromedario del circo social
granadino, negro, hueco, alto, transparente las puertecillas de vidrio.
Pajarote azopilotado conducido por caballos, blancos, cubierto el espinazo
y adornada la cola…”, dice Avilés Avilés.
“Pesado, muerto y viaje –sin discurso– de un solo
tirón al mundo de Caronte. Entre hilera de palmeras, damas de compañía,
agitan sus ramas, reverenciando, dándole la bienvenida al recién
llegado. El estallido se desborda en la primera palada. El albañil
continúa indiferente pegando ladrillos que, poco a poco, van cerrando
la bóveda, imponiendo la distancia entre el que se deja y los que
regresan a sus casas con sólo la ausencia y los recuerdos del muerto”,
así describe Avilés Avilés el corolario del funeral,
cuando el albañil con su cuchara y su mezcla termina el rito.
Para muchos granadinos siempre ha existido división
de clases en el cementerio. Pero para el Alcalde de Granada, Luis Chamorro
Mora, “eso no se ha dado porque cada quien entierra a su deudo dependiendo
de sus recursos”.
Según Chamorro Mora, dentro de unos cuatro
años termina la vida útil del cementerio pero que las futuras
autoridades municipales pueden adquirir lotes de tierra de los alrededores
para expandir el panteón, y sugirió la construcción
de un cementerio privado.
“Aquellas personas que no tienen recursos económicos
son exoneradas de impuestos para ser sepultadas”, agregó el edil.
La oficina de Registro Civil de las Personas de la Alcaldía Municipal
no cuenta con un número preciso de defunciones. “No tenemos un numero
preciso, pues hay actas desde 1830 y pico”, dijo una funcionaria de la
municipalidad.
Uno de los famosos albañiles en el cementerio
de Granada, fue el señor Armando Bustamante, y uno de los panteoneros
más famosos fue uno apellido Berríos.
EL HISTÓRICO FUNERAL DE "QUICO" FERNÁNDEZ
Llamado por el poeta ya fallecido, Pablo Antonio
Cuadra, “Maestro de los Cinco Continentes del Arte”, el funeral de Enrique
Fernández Morales fue prácticamente un homenaje que terminó
hasta la medianoche, entre lecturas de poemas, cantos, fogatas y fecundas
oratorias exaltando la figura del mentor y mecenas de las artes y letras.
“Fue uno de los entierros memorables que se registraron
en Granada”, dijo el periodista Francisco Carcache Franco. Casi la mayoría
de los intelectuales nicaragüenses, acompañaron a los deudos,
el poeta Francisco de Asís Fernández, “Chichí” y su
musa y esposa, Gloria Gabuardi. De eso ya hace más de 15 años.
TODA UNA PARAFERNALIA
“El féretro entró al cementerio
más allá de las 5:00 p.m. y el entierro se prolongó
por la espera de la hija que venía de México, y estuvimos
hasta la medianoche”, dijo María Cecilia Bravo, hija de don Carlos
A. Bravo. Obviamente se registraron “amenas libaciones”. Entre los poetas
e intelectuales que asistieron a los funerales y aunque no todos se quedaron
hasta el final, están: Pablo Antonio Cuadra, Carlos Martínez
Rivas, Rolando Steiner, Francisco Pérez Estrada, Luis Rocha, Fernando
Silva, Ernesto Mejía Sánchez, Alvaro Urtecho, Iván
Uriarte, Edwin Yllescas Salinas, Raúl Xavier García, Gioconda
Belli, Erick Blandón, Alejandro Bravo, Jimmy Avilés, y pintores
como Genaro Lugo y Róger Pérez de la Rocha, entre otros
7 de Marzo de 2004 | El Nuevo Diario
Exhuman restos de primer Presidente
de Nicaragua
Mausoleo esperó 40 años por Don
Fruto Chamorro
* Primero fue sepultado en La Merced durante
la guerra nacional y luego trasladado adonde sería enterrada su
esposa
* Mausoleo de mármol italiano ha estado
vacío desde que lo construyeron hace 40 años
* Forman comité para actos solemnes de
la histórica exhumación
—AUGUSTO CERMEÑO—
GRANADA.--
Observan las labores de exhumación,
José Joaquín Quadra Cardenal, Ernesto Horacio Chamorro Martínez,
Jimmi Jarquín Avilés (descendiente de doña Mercedes
Rivas) y Ernesto Chamorro Benard.
Los restos del primer presidente de la República
de Nicaragua, don Fruto Chamorro, fueron exhumados junto con los de su
esposa, doña Merceditas Avilés, para ser trasladados al mausoleo
que desde hace 40 años se construyó y que nunca fue “habitado”.
Don Fruto sólo tuvo hijas: Mercedes Jacinta,
Josefa, Carlota, Adela y Carmen. Esto explica el porqué son las
hermanas Emilia y Adela Zavala, conocidas como las Zavalitas, las que llevan
adelante el proyecto del mausoleo hecho totalmente de mármol italiano.
Eso fue hace más de 40 años.
El mausoleo se construyó y los restos no
se pasaron. Aunque, según nos relató don José Joaquín
Quadra Cardenal, la Juventud Conservadora hizo el intento (1957), pero
no hubo el aporte económico necesario.
Agrega JJQ que en años posteriores hizo
el intento, hace unos 20 años, el joven Martín Chamorro Chamorro,
hijo de don Alberto Chamorro Benard, pero el proyecto se vio frustrado
por la fatalidad, ya que Martín falleció, por un ataque cardíaco,
en Inglaterra. Martín ya tenía hasta la cajita de madera
preciosa lista para depositar los restos del primer presidente de Nicaragua
y su esposa.
Huesos de don Fruto
estuvieron en La Merced
José Joaquín nos reveló,
además, que las circunstancias que llevan a los huesos de don Fruto,
enterrados en la misma bóveda de doña Mercedita, su esposa,
tienen como antecedente el hecho de que, al morir, a la una de la mañana
del 12 de marzo de 1855, no había cementerio en Granada y los restos
del primer presidente fueron enterrados en la Iglesia de La Merced.
Al morir doña Mercedita, el 12 de mayo
de 1890, los restos de don Fruto fueron exhumados por primera vez, en la
Merced, y depositados en el mismo ataúd de su esposa.
En el mismo sitio fue desenterrada una placa con
el nombre del presidente Fruto Chamorro, estableciendo su fecha de nacimiento
el 20 de octubre de 1804, “en Guatemala probablemente...”, escribe en su
libro biográfico sobre Fruto Chamorro, don Pedro Joaquín
Chamorro Zelaya.
Sobre la fecha de nacimiento de don Fruto hay
algunas dudas. En el Diario Íntimo de don Enrique Guzmán
(28 de enero 1891) se dice que “Fruto Chamorro nació el 30 de octubre
de 1805”, basado en datos que le suministrara don Anselmo H. Rivas.
Chamorro Zelaya dice en su libro que don Fruto
“fue hijo ilegítimo de don Pedro José Chamorro Argüello
y Josefa Pérez”. Las circunstancias en que nace don Fruto se dan
cuando su padre, don Pedro José, “había llegado a Guatemala
a completar sus estudios. Permaneció allá entre 1803 y 1807,
año en que consta se recibió de bachiller...”.
Don Pedro falleció, dejando en la cláusula
10 de su testamento plasmada su voluntad de que se continúe, después
de muerto, el apoyo económico a Fruto Pérez, “niño
que se haya estudiando en Guatemala”.
No continuó su carrera como maestro porque
poco tiempo después fue llamado por su madrastra, doña Josefa
Alfaro viuda de Chamorro. Poco antes de morir, don Pedro habría
recomendado a su esposa que “llamara a Fruto, le entregara la administración
de sus bienes y le confiara la formación de los hijos...”, se lee
en el libro de Chamorro Zelaya.
De Fruto Pérez
a Fruto Chamorro
A la llegada de Fruto Pérez a Nicaragua,
“a principios del año 1827, quizás en enero”, su madrastra,
doña Josefa, le pidió que llevara el apellido Chamorro. Fruto
resistía a la honrosa oferta “por amor y respeto a su madre natural,
la señora Josefa Pérez, dando así, muestras de que
deseaba servir sin el estímulo del interés personal y que
no se avergonzaba de su madre ni de su origen humilde. Mas la viuda de
su padre ordenó, y él hubo de someterse”.
Fruto de inmediato se hizo cargo de la educación
de sus hermanos: Rosendo, Carmen, Dionisio, Mercedes, Pedro Joaquín
y Fernando, éste último convertido después en un célebre
y heroico general, gran estratega de la batalla de El Jocote y principal
ancestro de la familia Chamorro Benard y Chamorro Chamorro.
En 1836 don Fruto fue electo diputado para la
Asamblea Ordinaria, logrando entre otras cosas la creación de la
Junta Promotora de Instrucción Pública y de la Universidad
Oriental. Puso buenos oficios para que la universidad comprara su imprenta,
siendo la primera que llega a Granada en 1841.
La Constitución de 1854
Familiares y testigos de la exhumación
de los restos de don Fruto Chamorro y su esposa, doña Mercedes Avilés,
apostados a los lados de la escultura de mármol italiano construida
hace mas de 40 años.
Don Fruto, acompañado del diputado y Presbítero
Pedro Solís “metió en cintura al poder militar”, subraya
Chamorro Zelaya. El poder militar estaba representado por Bernardo Méndez,
alias “El Pavo”, comandante de las Armas, puesto que había logrado
“como consecuencia del asesinato del Jefe de Estado, coronel José
Zepeda, el 25 de enero de 1837”. “El Pavo” era conocido como un hombre
vulgar y criminal.
Según don Emilio Álvarez Montalván
en su “Recorrido Histórico de las principales figuras de la familia
Chamorro”, don Fruto “fue presidente de la Dieta Centroamericana, Director
Supremo del Estado y el primer presidente de Nicaragua. También
fue Prefecto (1845) del Departamento Oriental, con un sueldo de 41.50 pesos
al mes. El 13 de octubre de ese mismo año fue nombrado ministro
de Hacienda por el Director Supremo José León Sandoval (proclamado
el 4 de abril de 1845).
Álvarez Montalván valora que “La
Constitución que se dictó en 1854, creando la Presidencia
de la República, se debió a las ideas de orden de don Fruto,
quien fue el primer presidente de Nicaragua”.
Escribe don Pedro Joaquín Chamorro Zelaya:
“Por aquellas fechas era Managua un pueblecito miserable y despoblado,
que merecía bien el modesto apelativo de villa.
Comisión para realizar evento histórico
José Joaquín nos revela que para
realizar lo que comenzaron a las diez de la mañana del jueves en
el Cementerio de Granada, con el apoyo de don Dionisio “Nicho” Montiel,
se formó una comisión de personalidades, a instancias de
don Ernesto Chamorro Benard, descendiente directo de don Fruto.
Están en la misma comisión el ingeniero
Mauricio Chamorro Chamorro, Ernesto Horacio Chamorro Martínez, José
Joaquín, doctor Horacio Bermúdez, encargado de redactar el
acta de exhumación y don René Morales Tamariz.
En el sitio del mausoleo se ha colocado una placa
con los nombres de los presidentes de Nicaragua que han sido enterrados
en el Cementerio de Granada. Entre estos presidentes están Pedro
Joaquín Chamorro Alfaro, Fernando Guzmán, Joaquín
Zavala, Diego Manuel Chamorro y Lorenzo Guerrero Gutiérrez, entre
otros. Además, está enterrado en dicho campo santo el ex
presidente hondureño José Sierra.
10 DE AGOSTO DEL 2003 /
La Prensa Emilio Zambrana
Con el sello israelí
Distinción de un cementerio
judío en Granada
Consta de 13
tumbas
“Cementerio israelita perteneciente
a Teodoro Téfel”, se lee en la entrada de este pequeño cementerio
ubicado frente a la Capilla de Ánimas.
En el sector izquierdo de la Capilla
de Ánimas se encuentra un pequeño cementerio judío,
en cuyo portal se puede leer: “Cementerio israelita perteneciente a Teodoro
Téfel”, y exactamente detrás de la Capilla de Ánimas
fue construida una pileta que sirve de abrevadero para las aves que se
posan en el camposanto. Consta de 13 tumbas –número cabalístico–
y en ellas están sepultados Mauricio Salomón, Ana de Wolff
y Reinaldo Jacobo Téfel, entre otros.
Entre los mausoleos se encuentran
algunos, cuyas arquitecturas o construcciones son complementarias a las
de la Capilla de Ánimas. Antes de llegar a la capilla encontramos
una bóveda construida por el artista y maestro de noveles pintores
granadinos, Pedro Vargas, donde reposan los restos de la señora
Ana Manuela Ferrari Argüello.

17 DE JULIO DEL 2004 / La
Prensa / Ocurrencias de don Simón / Jimmy
Avilés Avilés
Con
visible apariencia de extranjero, en la Granada iglesiera, probablemente
en los últimos años del siglo, se afincó en la ciudad
el judío Simón Wolf,
de origen polaco-alemán. Emprendedor
y ahorrativo, pronto estableció una de las fuertes y surtidas ferreterías
de la localidad, donde se expendían los más variados productos
del ramo. Nicaragua, que se proveía de artículos europeos,
apreciaba los de fabricación germana, que por su calidad ya gozaban
de fama en el país.
Como
otros compatriotas, este don Simón, a pesar de los años de
residir en el país y el continuo ejercicio, que por el negocio tenía
del idioma, llegó hasta 1932, (año
de su muerte) sin hablar bien el español.
Muy a lo nicaragüense aprendió y abusó del genérico
término "chunche", para nombrar cualquier objeto no incluido en
su vocabulario personal.
Frente
a la banda este del parque Central o Colón, en espaciosa casa de
corredor porticado y doble planta, esquinas de puertas con pilar al centro,
muestra de los pocos que se conservan en la ciudad, colateral al edificio
del Club Social, que en el centro del centro de Granada, con las sedes
del poder religioso, social y civil de vecinos, estaba ubicado el negocio
de don Simón, cuando ocurrió un insólito hecho.
Floreciente
el comercio, a las ventas de rutina, se agregaban "pedidos especiales",
—por encargo— que previa "muestra" del objeto solicitado, era pedida su
fabricación en Alemania. El cliente de la ocasión, un hacendado
chontaleño, para el cercado de su propiedad, encargó a don
Simón, 500 barriles de clavos, que por sus especificaciones muy
concretas, del mismo presentó —en madera— un modelo con largo grosor.
Pasado
el plazo estipulado, en función del transporte marítimo de
la época, la mercancía, luego de trámites de aduana
y demás...estuvo en la bodega de la ferretería de don Simón
y revisada que fue a solicitud del cliente, la sorpresa no fue menor, cuando
al destapar los barriles, se dieron cuenta que los clavos solicitados eran
—como la muestra— de madera y no de metal. Ante lo que expresó don
Simón con desencanto: "¡500 barriles perdidos!", pensando
que ese importe no engrosaba su haber.
Casado
con la señora Ana Salomón Jacovy, y nacidos todos sus hijos,
habitando en la misma casa de la tienda, por obra y gracia de don Simón
y porque en estas tierras la realidad supera la fantasía, como preludio
de alguna maldición para la ciudad, llovió mierda sobre Granada.
El asombro de los "envijados", tenía una lógica explicación.
El
rezagado embarque de 100 barriles de carbono que por vencidos don Simón,
negándose a pagar 5 centavos al carretero por botarlos en lugar
adecuado, a favor de su práctica económica, decidió
y ordenó al dependiente echarlos al "pon-pón" que en el patio
de a casa había.
Caído
al fondo, la reacción química no se hizo esperar. Mientras
tertuliando en los salones del club se encontraban los señores más
conspicuos de la sociedad granadina, hasta quienes llegó la erupción.
Es una bóveda donde un Cristo
yace dormido y está esculpido totalmente en piedra, en uno de los
lados se pueden leer los siguientes versos del poeta Silvio Navas Ferrari:
“En este lecho
hay sueño tranquilo
y si descanso aquí
háblenme a que despierte
4 de Enero de 1998 |
El Nuevo Diario
Un funeral sin ritos, pero con gran simbolismo
Granada acoge restos de PAC
—AUGUSTO CERMEÑO—
Los restos mortales de PAC entran al cementerio
de la ciudad de Granada. (Foto Róger Mejía).
Al poeta Pablo Antonio Cuadra Cardenal "lo siente
la familia Cuadra, lo siente la familia nicaragüense y lo siente la
familia católica", manifestó José Joaquín Quadra
Cardenal, hermano del poeta y único sobreviviente de los hermanos
Cuadra Cardenal. J.J.Q, dice que le ha tocado enterrar a todos sus hermanos
y que sólo queda él, con 76 años cumplidos, gozando
de buena salud.
Los restos mortales del poeta y periodista entraron
a Granada en un carro fúnebre a eso de las 3:24 de la tarde seguido
de una gran caravana de vehículos que hicieron un alto frente al
viejo edificio de lo que fue el Hospital San Juan de Dios, donde un féretro
de madera de modesta manufactura, comprado en la Funeraria Bustamante,
de esta ciudad, fue trasladado a una carroza fúnebre de la misma
funeraria, negra como la noche, en la que se traslado al gran PAC a su
última morada.
Según nos explicó José Joaquín
Cuadra, se hizo el cambio frente al viejo hospital granadino porque del
San Juan de Dios salió, ya fallecido, su padre, don Carlos Cuadra
Pasos. Esto significó una parada obligada de la gran caravana que
después siguió su rumbo hacia el Camposanto, pasando por
la Capilla de María Auxiliadora, donde el padre Augusto Gutiérrez
le ofreció un responso a los restos del magno poeta nicaragüense.
Los familiares, hijos y nietos, sobrinos y el
único hermano sobreviviente (JJQ), siguieron a pie el cortejo fúnebre,
la carroza labrada de fina madera y pintada de negro, halada por un par
de corceles blancos y conducida por el legendario "Conejo". Al llegar a
la centenaria Capilla de Animas, mucha gente, la mayoría vistiendo
elegantes trajes negros, esperaban el sepelio.
La familia bajó el ataúd, sin mayores
protocolos, todo sencillo, ingresaron los restos de PAC al interior de
la capilla, donde varios sacerdotes le ofrecieron otro responso. Los deseos
de PAC es que no se le anduviera para uno y otro lado y siempre pidió
que una vez que falleciera lo trajeran a esta ciudad, que si bien es cierto
no es su ciudad natal, porque él nació en Managua, por accidentes
de la vida, pero amaba Granada como la cuna de sus padres y donde se origina
la familia Cuadra, una de las familias más antiguas del país.
CARLOS MEJIA LO DESPIDIO CON "LOS CANTOS DE CIFAR"
El cantautor nicaragüense, Carlos Mejía
Godoy, dentro de la Capilla de Animas, le regaló al poeta un mini
concierto en el que musicalizó "Los Cantos de Cifar", obra poética
de PAC de gran renombre, que para el doctor Sergio Ramírez Mercado
"define un territorio real y a la vez mítico, que es el Gran Lago
de Nicaragua, con personajes extraídos de la pura vena popular".
Ramírez, abordado por EL NUEVO DIARIO,
mientras caminaba por el Camposanto granadino, dijo que el mismo PAC "nos
enseña que la literatura nicaragüense tiene sus relevos. Pablo
Antonio es uno de los relevos más importantes de la literatura del
siglo XX, a través de la generación de Vanguardia. Su obra
pasa para la posteridad. Su poesía siempre fue magistral".
En tanto, el alcalde Luis Jerónimo Chamorro
Mora, saludó al poeta al salir de la capilla, dio el pésame
a la familia y cedió lugar al doctor Jaime Barberena para que se
encargara de leer un decreto del honorable Concejo Municipal declarando
tres días de duelo en Granada. Un tanto hizo el señor Fernando
Alemán Cruz, Director general de Cultura, al dar lectura a un decreto
presidencial decretando tres días de duelo nacional por la muerte
de Pablo Antonio.
A eso de las 4:45 de la tarde, el féretro
de PAC entró a la bóveda de la familia Cuadra Bendaña.
El poeta Leonel Calderón de Jinotepe le ofreció, como despedida,
un soneto, que recitó ante la gran concurrencia que se mantuvo en
el sitio hasta el último momento.
Los cuerpos de Gloria María y su amante
Luis Alexander fueron sepultados por separado, mientras el cadáver
del autor del crimen no fue reclamado por nadie
23 DE ENERO DEL 2003 / La Prensa
Reflexiones en camposanto
LA PRENSA/Cortesía/R. Martínez
Maryórit Guevara G.
maryorit.guevara@laprensa.com.ni
Esculturas monumentales con motivos alegóricos
entre ellos, ángeles, querubines, cruces, cruficicados, personajes
bíblicos y bustos de los difuntos, así como los interiores
de algunos mausoleos son parte de las imágenes tomadas del Cementerio
de Granada y que conforman la exposición: “Reflexiones en camposanto”.
Dicha exposición está conformada
por 38 fotografías, de 11” x 14” en papel metálico y semi-mate
y serán expuestas hasta el 14 de febrero en la Casa de los Tres
Mundos de Granada.
Las imágenes, que captan un pasado en reposo
y nos hacen reflexionar sobre el mismo, fueron captadas en un período
de tres meses por el fotógrafo profesional Rafael Martínez.
“Las fotografías las realicé en
un lapso de tres meses, aunque el trabajo lo tenía en mente desde
hace un año. Todas las terminé el año pasado cuando
me dediqué a trabajar en lleno”, afirmó Martínez.
CONEXIÓN CON EL PASADO
Para Martínez las 38 fotografías
que conforman su exposición, son una conexión con el pasado,
con la maravillosa historia de la bella Granada y con los grandes personajes
de la ciudad, de los cuales ahora sus cuerpos yacen enterrados en el cementerio.
“Las fotos hicieron que me encontrara con el pasado,
con unos u otros personajes de la ciudad, con la gran historia de Granada.
Porque en este cementerio está gran parte de la historia de esta
ciudad”, expresó.
Martínez, quien se dedica a trabajar como
fotógrafo de eventos sociales, manifestó que durante su labor
“salieron algunas fotos de entierros en los cuales había estado
presente y le lograron animar a tocar el tema”.
La muestra, contiene la vista de ciertos conjuntos
dentro del cementerio, como la cripta del presidente Fruto Chamorro.
BELLEZA ESCULTÓRICA
Pero el cementerio además de haberle ofrecido
a este artista su tranquilidad, le presentó la belleza escultórica
de sus mausoleos, logrando de esta forma que la calidad de la fotografía
se conjugara con el enfoque artístico y romántico de la escultura
de este espacio susceptible de los granadinos.
Un ejemplo es la capilla de don Santiago Morales,
un hombre de mucha fortuna en el siglo XIX y propietario de muchos inmuebles
del sector del Antiguo Convento de San Francisco y comerciante. Esta Capilla
está elaborada en regio mármol original de Carrara, Italia,
traído expresamente para su construcción, su estilo gótico
esta sustentado en una filigrana de tallados que la adornan totalmente.
Las fotografías fueron tomadas al atardecer,
durante el “ángelus”, por lo que recogen interesantes y curiosos
detalles de las criptas. Asimismo, logran una conjugación del objeto
con la luz, las sombras y el cielo nubloso, lo que hace pensar en las largas
tardes de trabajo del artista
10 DE AGOSTO DEL 2003 /
La Prensa Emilio Zambrana
¡Aquí yace fulano de tal…!
De lo popular y lo ingenioso
Destacan curiosas leyendas
en las lápidas y los versos en entierros
Este precioso ángel construido completamente
con mármol italiano, expresa su estilo de la escuela romántica.
Existe un lado curioso en cada una de las lápidas.
En ellas se mezclan lo popular y lo ingenioso que mueve de la risa al asombro.
Por ejemplo, en una lápida puede leerse lo siguiente: “El licor,
las mujeres y el tabaco se llevaron a este hombre en el saco”. Y otra sobre
un personaje cuya fama de ocioso se la llevó hasta su sepultura
y un ingenioso granadino le dedicó el siguiente epitafio: “Aquí
continúa descansando fulano de tal….”. Cuentan, como una ironía,
que el hombre murió un primero de mayo –….Día Internacional
de los Trabajadores.
El historiador y estudioso de la cultura popular,
Fernando López Gutiérrez, refiriéndose al cementerio
de Granada, comenta que un conocido granadino, de nombre Juan Gutiérrez,
apodado “Boca Abajo” –su apodo obedecía a que era corcovado–, cuando
éste murió, al pasar el féretro frente a la iglesia
La Merced, mientras doblaban las campanas, el poeta del barrio Cuiscoma,
don Procopio Vado Zurrizana, hizo detener el cortejo fúnebre para
decir lo siguiente:
“El golpe de ese badajo
que el sentimiento reaviva
es por don Juan Boca Abajo
que ahora va boca arriba”.
EX PRESIDENTES DE NICARAGUA SEPULTADOS:
- General Frutos Chamorro, primer Presidente de
Nicaragua. Pedro Joaquín Chamorro Alfaro, Fernando Guzmán.
- Joaquín Zavala, Diego Manuel Chamorro,
Lorenzo Guerrero, Benjamín Lugo Sacasa.
- Un ex presidente hondureño de apellido
Sierra, fundador de la famosa pensión El Esfinge.
FAMOSOS ORADORES DE HONRAS FÚNEBRES
- Fernando “El Diablo” Zelaya, José Joaquín
Quadra Cardenal, Héctor Mena Guerrero, Procopio Vado y Alejandro
Barberena Pérez.
POETAS Y PERSONAJES:
- Pablo Antonio Cuadra, Carlos Martínez
Rivas, Ernesto Mejía Sánchez, Enrique “Quico” Fernández
Morales, Carlos A. Bravo, Francisco Pérez Estrada. Mariana Montiel,
“La Marucha”, Fernando Urbina, “Papa Q”, Lorenzo Mendoza, “Liranza”.
14 DE MARZO DEL 2004 / La Prensa
El cochero fúnebre de Granada
Jehú Hernández Sandoval
Aunque ha llevado a su última morada a
más de nueve mil personas,
cuando muera no quiere carroza fúnebre para él, “porque todos
me van a querer llevar y quiero evitarles ese pleito”,
presume
Don José Esteban Duarte es desde hace 32
años, el cochero fúnebre por excelencia de Granada. “Éste
es un vehículo del que nadie quiere ser pasajero”, expresa
en tono de broma.
Los pasajeros que han subido en las tres últimas
décadas suman más de nueve mil. Entre los que más
recuerda, figuran: el poeta Carlos Martínez Rivas, el también
poeta y periodista Pablo Antonio Cuadra, el arquitecto Lorenzo Guerrero,
la “Marucha”, famosa vendedora de vigorón en el estadio de Granada
y el cronista deportivo Heberto Portobanco.
Además, dice haber llevado hasta su última
morada a políticos, ex alcaldes y personalidades de Granada, pero
también lo ha hecho con gente humilde y de escasos recursos económicos.
“Yo no distingo colores políticos, yo ando vestido de negro y de
blanco, no me interesa que sea liberal, sandinista o cachureco (conservador)
A todos los llevo”, dice
10 DE AGOSTO DEL 2003 / La Prensa
Y las apariciones
La Capilla de La Moralona
Además del neoclásico,
el arte gótico está presente en el cementerio. En la gráfica
de Rafael Martínez, se aprecia, si no la mejor, una de las estructuras
más bellas ubicada en el cementerio. Se trata de la capilla donde
está sepultada doña Encarnación Hurtado viuda de Morales,
llamada popularmene “La Moralona”.
Emilio Zambrana
Una de las joyas arquitectónicas con estilo
gótico, que se encuentran en el cementerio de “La Gran Sultana”,
es la Capilla de La Moralona. Allí está sepultada doña
Encarnación Hurtado viuda de Morales, de donde descienden los actuales
propietarios. Su esposo era Santiago Morales, un hombre alto y, algunos
sostienen que ella era de baja estatura (de allí deviene el apodo
de Moralona). Este dato fue proporcionado por el arquitecto López
Gutiérrez, único historiador que encontró en sus archivos
el nombre de La Moralona. La capilla fue disputada por dos familias, pero
según parece, el asunto no pasó a más. La gente en
Granada ha tejido varias historias sobre la fortuna de la famosa Moralona,
de cuyo nombre casi nadie se acuerda, ni los historiadores granadinos.
Sólo saben que era casada con un señor de apellido Morales.
Pero bueno, una de las historias es que esta señora, quien vivió
frente al Convento e iglesia de San Francisco, enterró su fortuna
y que cuando ella murió empezó a “salir” por las noches con
un áurea azulada. Pero más allá de ello, la capilla
donde está sepultada es toda una belleza arquitectónica y
si no es la más bella, por los menos es una de las más preciosas
4 DE OCTUBRE DE 2003
La Prensa
Martha
René Scheneegans. 2003.
María Cecilia Bravo
El cuidador de tumbas
A Dionisio Montiel
quien me contó esta historia.
Dionisio Montiel había dedicado la mitad
de su vida a trabajar en el cementerio de la ciudad, desempañando
su oficio de albañil construyendo bóvedas, se conocía
el cementerio como la palma de su mano y además sabía de
memoria la genealogía de cada habitante de la ciudad silenciosa.
El vivir cerca del cementerio le había
permitido ese contacto permanente con los celadores del mismo y compartir
sus experiencias en este sitio tan temido por muchos y al que inevitablemente
todos tenemos que llegar.
Dionisio se había hecho amigo de Ceferino
que era el celador por la noche y al que los fines de semana religiosamente
le llevaba un nacatamal para que cenara. Siempre platicaban acerca de su
trabajo y de las rondas nocturnas que Ceferino realizaba en una extensión
de veintiocho manzanas y auxiliado sólo por una lámpara y
una clava de madera pues a veces tenía que enfrentarse con uno que
otro vago que llegaban a robarse los mangos más ricos de la ciudad
y los mejores abonados también, y con los brujos que venían
desde Diriomo a llevar tierra de muerto para sus quehaceres cotidianos.
En una ocasión Dionisio le preguntó a Ceferino si no le habían
asustado, nunca a lo que el otro respondió que no, que él
a quien le tenía miedo era a los vivos, pues los muertos no le andaban
saliendo a nadie y que a él en años de cuidar de noche no
le habían espantado.
Dionisio le dijo: apuesto que no pasas por el
mausoleo de la Moralona. Ceferino le dijo: no sólo paso sino que
puedo entrar yo no conozco el miedo, cuidado y no pasa esta noche sin que
lo haga.
Un domingo por la tardecita ya oscureciendo se
dispuso a cenar para después hacer su ronda de rutina y le iba cumplir
lo acordado a Nicho Montiel, pasar por el mausoleo de doña Encarnación
Hurtado de Morales, mejor conocida como “La Moralona”, quien había
sido en su época una de las mujeres más ricas del país
y cuya tumba era una de las mejores del cementerio, una réplica
de la capilla de María Auxiliadora en Turín, en mármol.
Luego de revisar el cementerio de arriba abajo dejó por último
la visita al mausoleo, tomó agua y aliento y dirigió sus
pasos hacia allá. Empujó la verja, entró y no supo
más de sí. Al día siguiente lo encontraron tirado
inconsciente junto al mausoleo, cuando Nicho le ayudó a levantarse
le preguntó: qué te pasó hombre Ceferino. Éste
le dijo que por favor no le preguntara jamás sobre lo ocurrido la
noche pasada que ni en voz de muerte iba a contar lo ocurrido ese domingo.
Nicho Montiel y los demás trabajadores
creen que Ceferino pudo haber visto el espanto de “La Moralona”.
San Francisco,
Granada, septiembre 2003.
10 DE AGOSTO DEL 2003 /
La Prensa
Reliquias, historia e ingeniosidad, el camposanto
de La Gran Sultana
Emilio Zambrana
Ángeles, rostros, Cristos, Madonas,
frailes, crucifijos, cruces, rosarios, bustos e, inclusive, detalles ornamentales
de la arquitectura de algunas criptas, realizados en excelentes estilos
neoclásico, gótico y algunos barroquismos, se pueden apreciar
en el cementerio de Granada. Este camposanto fue inaugurado después
del 22 de noviembre de 1856, cuando William Walker incendió Granada.
Precisamente en la calidad de los detalles de esas obras se observa “un
excelente dominio escultórico”, dice el arquitecto e historiador
Fernando López Gutiérrez.
Esculturas, ornamentos, criptas y mausoleos trabajados
en su mayoría en mármol de Carrara (uno de los mejores del
mundo y llamado así por el nombre de la mina de donde es extraído),
el cual fue traído especialmente de Italia, conforman el conjunto
y el entorno del famoso cementerio de Granada, con una riqueza patrimonial-artística
novedosa, en la que, con la cultura popular como aderezo –historias, rituales,
apodos de muertos famosos, así como grandes ex presidentes que allí
descansan– constituye un sitio inigualable en Nicaragua.
La mayoría de las esculturas que están
en el cementerio, son creaciones de artistas y artesanos italianos. Pero
también se encuentran esculturas de los maestros granadinos Pedro
Vargas Mena y Carlos Ferrey Aragón.
En el cementerio de Granada existen obras escultóricas
de muy alta calidad artística, trabajos en su mayoría en
mármol, desde ángeles hasta capillas, destaca el arquitecto
e historiador.
A su juicio, “no existe otro cementerio arquitectónicamente
como el granadino, en Nicaragua, es decir con sus preciosidades en los
estilos de las esculturas y los mausoleos”, agrega.
En cuanto al aspecto simbólico, el panteón
o cementerio granadino, es un punto de referencia obligado en la ciudad.
Uno de sus atractivos es la variedad de símbolos de la iconografía
religiosa que ilustran pasajes del Evangelio o son elementos alegóricos
a los personajes allí sepultados.
ORÍGENES
Algunos historiadores como el doctor Héctor
Mena Guerrero afirman que el cementerio fue construido en 1830, sin embargo
el historiador don José Joaquín Quadra Cardenal sostiene
que fue después del incendio de Granada, en 1856 de manos de William
Walker y sus filibusteros.
Para Quadra Cardenal, el lugar donde actualmente
se encuentra el cementerio fue inaugurado prácticamente luego del
incendio de Granada en 1856 y asegura que antes estaba ubicado exactamente
frente a la Casa Pellas, esquina opuesta al que es hoy el parque Central
o Colón.
“Antes de construir el cementerio, los muertos
eran sepultados en los atrios de las iglesias o detrás de ellas”,
recuerda Quadra Cardenal, al señalar que fue con la llegada a la
Presidencia de la República del general José Santos Zelaya,
que se secularizó los cementerios.
“Granada me ha parecido la ciudad más linda
de Nicaragua y la que tiene más unidad urbana en sus volúmenes,
composición y material constructivo”, escribió el escritor
mexicano Miguel González Galván, quien en la década
de los 50 estuvo en nuestro país.
“Aldea señorial y antañona, Granada
de Nicaragua es única en Centroamérica. Única por
su arquitectura armónica, por su privilegiada topografía,
por su historia cuatro veces secular y por los tradicionales y distintivos
rasgos de sus habitantes”, escribió el destacado intelectual Jorge
Eduardo Arellano.
Fundada en 1524 por Francisco Hernández
de Córdoba, junto al poblado indígena de Xalteva, Granada
constituyó, desde el siglo XVI, un activo centro comercial, comunicado
directamente con el Mar Caribe. Junto al edificio del antiguo ferrocarril
–que será próximamente un museo–, la Casa de los Leones,
la iglesia y el Convento de San Francisco, el antiguo Hospital San Juan
de Dios, la casa del poeta, pintor y escultor Enrique “Quico” Fernández
Morales, la iglesia de Xalteva y la Gran Francia, entre otros edificios,
el cementerio goza de ese entorno colonial y neo clásico que la
convierte en una ciudad atractiva para los turistas.
23 DE JUNIO DEL 2002 /
La Prensa
La Gran Sultana, mosaico de estilos
Derroche de ornamentación
y uso de mármol
Para el deleite visual, en el Cementerio de Granada,
el mausoleo de William Jacoby y familia es otro ejemplo del estilo Neogótico
flamígero.
Es en el cementerio de Granada, más que
en el de León, donde se concentran los mausoleos con mayor derroche
de ornamentación y mayor uso del mármol en sus monumentos
fúnebres, muchos de ellos con más de 120 años de antigüedad,
los cuales se conservan en perfecto estado.
Este camposanto tiene la característica
especial de poseer varios mausoleos que son auténticas casas en
diversos estilos arquitectónicos, que más bien parecen construidas
para que las habiten los vivos: con amplios jardines, verjas decoradas
y andenes de mármol bien acabados.
Como referencia se puede tomar el mausoleo de
la familia Pasos-Benard Lacayo, ubicado entre los primeros de la entrada
principal. En la misma calle, pero del lado izquierdo, también se
destaca el monumento de la familia César-Aguirre.
Pero sin duda alguna, uno de los mausoleos que
más atrae por su estilo y valor histórico, es el dedicado
al general Frutos Chamorro, que fue uno de los primeros jefes de Estado
de Nicaragua, fallecido el 12 de marzo de 1855. El conjunto lo forma la
efigie, toda de mármol, del legendario general conservador, sentado
frente a la entrada principal, elaborada en formas geométricas simples,
en un estilo no muy conocido llamado Nousentismo. Al fondo de la imagen
del General, está la cripta adornada con dos mosaicos con referencias
cristianas.
Otro que también atrae la mirada por su
frontis neoclásico con sus columnas parecidas al palacio nacional
es el monumento de Adolfo Benard y Amalia Guzmán y familia. Frente
a los nichos, se aprecia en todos sus detalles la imagen bonachona de un
monje capuchino en tamaño natural leyendo la Biblia junto a un ataúd,
todo de mármol, de la familia Martínez.
Un caso interesante es el monumento o capilla,
dedicada a don Vicente y José Joaquín Cuadra y familia. Se
trata de un conjunto arquitectónico neobarroco que tiene un toque
ecléctico, que es una mezcla de estilos. Tiene una cúpula
distorsionada con columna adosada, cornisas cortadas y hace uso de vitrales
y verjas cargadas en decoración.
En otro extremo, con su forma de templo romano,
la capilla de la familia Pellas se presenta ante la vista majestuosa y
sobria dentro de un amplio predio adornado por un jardín y una senda
que lleva a una puerta hacia el Más Allá.
Otra obra que sobresale por su estilo neogótico
flamígero es la capilla, toda de mármol, de José María
Hurtado y familia. Es una estructura que hace referencia a varias formas
del gótico, por ejemplo, las agujas en que terminaban las catedrales
góticas, arbotantes que terminaban en pináculos, columnas
que parecen troncos con decoraciones vegetales y ventanas lobuladas.
En el mismo estilo neogótico flamígero
está construido también el monumento en mármol en
que aparece una ninfa dentro de un mausoleo que termina en puntas con llamas.
Esta obra arquitectónica, digna para el deleite visual del visitante,
pertenece a William Jacoby y familia.
Dignos de mención también son los
mausoleos y monumentos de la familia Fernández, con la imagen escultórica
de una mujer inconsolable a los pies de la cruz, con una coroza de flores,
y de la familia de Luis Benard y Julia Guzmán, en la cual, en mármol,
está esculpida la imagen de Dios junto a la cruz, con Jesús
a sus pies. Lo mismo se puede decir de la cripta de la familia Báez,
donde hay una escultura en la que aparece una ninfa con Jesús dándole
una hostia.
La lista es interminable, pero no se pueden dejar
de mencionar algunos monumentos dedicados a personalidades que influyeron
en la vida política y social de nuestro país, como el busto
de don Alejandro Chamorro, fundador del Partido Conservador. Igualmente
se puede hacer referencia a la escultura que recuerda a doña Blanca
Berta Morales.
Una muy interesante es la de doña Angélica
Balladares viuda de Castillo, una señora que al morir su marido
mandó construir un monumento, todo de mármol, con dos corazones
atados con una cadena que simbolizaba la unión para la eternidad,
pero que al volverse a casar, mandó a romper la cadena y a quitar
el otro corazón.
Con 23 manzanas y casi doscientos años
de historia, son miles de difuntos y centenares de mausoleos y monumentos
los que merecen mencionarse por la belleza de sus esculturas de mármol
o cemento, que nos recuerdan a los que ya se fueron, y que nos advierten
que ricos y pobres, al final, llegamos al mismo lugar, donde en la superficie
pueden notarse las diferentes clases sociales, pero en nuestras tumbas,
bajo la tierra, todos somos iguales.
(Se agradece al arquitecto Porfirio García
Romano, profesor titular de la Universidad de Ingeniería UNI y de
la Unicit el apoyo brindado para este reportaje).
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