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MONUMENTO A MONTOYA
Al
frente del monumento se lee la siguiente inscripción:
Namasigüe
1907 y atrás grabada en plancha de mármol:
Ramón
Montoya. Héroe de la jornada que rindió la vida en aras de
la patria a los 14 años de edad
!Gloria
a su nombre¡ La patria gradecida. Namasigüe 1907".
Promotor:
Gobierno de Zelaya Ejecutor: Fundacion Pascuali

El monumento dedicado
al soldado nicaragüense (liberal) representado en el niño-héroe,
Ramón Montoya en 1909.
El monumento al
niño-héroe -como le llamaban en esa época- fue construido,
después de la cruenta guerra que Nicaragua libró contra los
ejércitos de Honduras y El Salvador entre enero y mayo de 1907.
Ese monumento al soldado raso, representado por un niño desconocido,
obedecía a una necesidad de reconocer la participación de
esos peones y obreros urbanos que históricamente y durante toda
la administración Zelaya fueron reclutados por la ley o por la fuerza,
exponiendo sus vidas y muriendo en muchos casos, en unos lugares que no
conocían y en unas guerras que tampoco entendían. Además
de las inevitables preguntas y respuestas que muchos managuas se han hecho
y se hacen todavía, acerca de la identidad, tiempo y méritos
de ese héroe que yace olvidado y arruinado por la acción
del tiempo y la indiferencia. Existen ciertos datos curiosos, de tipo histórico
y estéticos
que pudieran renovar
el interés por este monumento. Una de esas curiosidades tiene que
ver con el modelo en que se inspiraron los autores de esta obra para diseñarlo;
otro tiene que ver con su trágico peregrinar, víctima de
las rencillas políticas, que lo llevó hasta el sitio donde
hoy se encuentra. ¿Quién era Ramón Montoya? Era un
niño, según la propaganda semi-oficial del gobierno de Zelaya,
que tenía 14 años al morir y pertenecía a una familia
humilde de Managua, cuyo padre se ganaba la vida trabajando en la Banda
de los Supremos Poderes. También se dijo en la prensa de la época,
que los Montoya siempre acudían a las convocatorias militares, ya
que esa actividad les permitía obtener ciertos ingresos en especies
o moneda líquida para sostener a su numerosa familia. ¿Cómo
surgió la idea de construir el monumento? Primero hay que hablar
de la famosa batalla de Namasigüe, donde las tropas nicaragüenses
escribieron una hermosa página en la historia militar, al derrotar
a un enemigo que lo superaba en efectivos y técnica. Conflicto que
se inscribe dentro de las pretensiones hegemónicas regionales que
Zelaya propició y mantuvo, a lo largo de sus 16 años de gobierno.La
batalla se desarrolló en un poblado conocido como Namasigüe,
cercano a Choluteca, Honduras, y duró tres días. Las tropas
nicaragüenses compuesta por unos 600 hombres, al mando de los generales
Aurelio Estrada, y Roberto González habían decidido instalar
en ese lugar el cuartel general, y desde ahí coordinar el avance
del resto de tropas, integradas por las del general nicaragüense Nicasio
Vázquez y las de los aliados generales hondureños exilados,
Miguel Oqueli Bustillo y Terencio Sierra.El General José Dolores
Preza que dirigía una tropa de aproximadamente 5000 soldados, entre
hondureños y salvadoreños, decidió atacar a sus "enemigos"
nicaragüenses que acampaban en Namasigüe, ya que un posible triunfo,
ante esas fuerzas, podía decidir la guerra. Ese fue el cálculo
y el 17 de marzo de 1907, amparados por la noche, iniciaron las acciones
de ablandamiento con artillería sobre las posiciones nicaragüenses,
reanudándose por la mañana del 18, acompañadas por
el avance de la infantería que intentó con denuedo romper
la defensa nica, sin alcanzar su objetivo.Por la mañana del día
20, luego de una serie de fallidos y temerarios intentos del enemigo por
romper la defensa que dejaron enormes pérdidas para ambos bandos,
las tropas de los generales Vázquez y Sierra llegaron al auxilio,
de la casi diezmada guarnición nicaragüenses de Namasigüe,
derrotando por fin al General Preza y su tropas. Esta sangrienta e infeliz
batalla que dejó un balance de más de 1000 muertos y otro
millar de heridos por el bando hondureño-salvadoreño y alrededor
de 500 en las filas nicaragüenses y varios centenares de heridos,
provocó la inmediata caída del gobierno del General Manuel
Bonilla de Honduras. En este contexto, el gobierno del General Zelaya comenzó
a sacarle el beneficio político que esta acción representaba.
Se organizaron fastuosos recibimientos de las tropas nicaragüenses
que regresaban victoriosas del frente de guerra y en publicitados actos
públicos condecoraron a los principales jefes militares. El Ministro
de Gobernación de ese entonces, don José Dolores Gámez,
en una comunicación enviada al Jefe Político y Comandante
de armas de Managua y publicada el 10 de abril en el diario El Comercio,
le señalaba que los jefes no pueden triunfar en una batalla "si
hace falta ese factor indispensable de todo victoria como es el soldado",
mencionándole la gesta heroica del niño Ramón Montoya,
que murió defendiendo su trinchera durante el sitio de Namasigüe.
Más adelante le pide iniciar una recolecta para "costear la construcción
de un monumento que debe erigirse en el Parque Central de esta ciudad para
perpetuar la memoria en bronce, el recuerdo glorioso del heroico muchacho".
La marmolería de los italianos Luisi y Ferracutti, la de mayor prestigio
del ramo en ese entonces en Nicaragua, hizo el diseño que fue aprobado
sin mucha reticencia por el ministro Gámez, quien firmó
el contrato el 11 de setiembre de 1907, con un valor de 2500 pesos oro
americano y un plazo de entrega de 8 meses. El monumento de mármol
blanco de Carrara, y piedra pómez con la estatua de bronce, fue
instalado en el Parque Central de Managua, en noviembre de 1908 e inaugurado
a inicios de enero de 1909. El diario El comercio en la edición
del 20 de noviembre de 1908 describió de la siguiente manera el
monumento, ya instalado en el Parque Central: "Montoya aparece con el equipo
-"ideal"- del soldado nicaragüense, sombrero de palma echado hacia
atrás, con el ala levantada, su cantimplora pendiente en la cintura,
dando un paso para descargar. En la cintura lleva enrollada la chamarra,
en un costado lleva colgado el salveque de cartuchos, blusa desabrochada
y arremangada, al igual que sus pantalones y descalzo. Su mano derecha
señala el occidente y en la mano izquierda lleva un rifle
Mauser"....A un costado del pedestal de mármol que sostiene la alegoría
de Montoya, está la figura simbólica de la República,
esculpida y asentada sobre el basamento, cubierta con el gorro frigio de
la libertad, descansando su brazo derecho sobre el escudo de armas de Nicaragua
y en la mano izquierda lleva una corona de laureles. Cuatro pequeñas
columnas decoran los ángulos del pedestal donde se levanta la estatua
del niño-héroe. Lo interesante es que el diseño que
Luisi y Ferracutti le presentaron al gobierno de Zelaya, no es del todo
original. Las dos figuras alegórica, la de Montoya y la de la República
tienen cierta semejanza con el famoso cuadro del pintor romántico
francés Eugenio Delacroix, "La Libertad guiando al pueblo" (1830).
Tanto La Libertad, representada por una mujer vital (en el sentido bersogniano
del término), como la del niño del tambor, son figuras alegóricas
como las de la República y la del niño Montoya. De igual
manera hay coincidencia temática ya que ambos glorifican una acción
de tipo militar, ya que Delacroix (1798-1863) se refiere al levantamiento
revolucionario de París del 27 de julio de 1830, contra la restauración
monárquica. El cuadro de Delacroix presenta en una composición
dramática toda la crudeza de la violencia armada. Lo que distingue
a La Libertad es el movimiento y esos "gestos de arenga que transmite al
resto de miembros". El pintor francés pone en primer plano de la
composición uno de los ideales por los que lucharon los revolucionario
del 30, La Libertad. El Montoya que Luisi y Ferracuti esculpen es una alegoría
del niño, no es el retrato de ese desventurado adolescente, sino
una imagen sublimada, que busca representar también al soldado nicaragüense,
con gestos de arenga, por su acción patriótica. La posición
y el gesto de la Libertad y la de Montoya son idéntico. La Libertad
agita una bandera con su mano derecha levantada hacia adelante, Montoya
levanta su mano derecha para señalar. De igual manera tanto La Libertad
como el niño-héroe llevan un fusil en la mano izquierda y
tienen su pie izquierdo ligeramente adelante en posición de avance,.
Otra coincidencia con Delacroix, es que el pintor francés también
incorpora a un niño como parte de ese pueblo que lucha en defensa
de la libertad. Luisi y Ferracutti incorporan la alegoría de la
República representada en una mujer vital, en una pose de congoja
o tristeza ante el martirio de sus hijos que la defienden. La enorme
semejanza de los rostros de los personajes, no hace más que confirmar
la sospecha que indica, que los escultores italianos tomaron como modelo
para diseñar el monumento a Montoya, el cuadro del pintor francés.
Para concluir quiero referirme al largo y difícil peregrinaje que
ha padecido el monumento (o lo queda de él) durante sus 90 años
de existencia, vinculada a la trágica intolerancia política
que nos ha acompañado como una maldición, durante toda nuestra
vida republicana. Ni un año había cumplido el monumento cuando
su principal promotor, el General Zelaya cayó del poder, asumido
posteriormente por los conservadores, quienes con todo el rencor acumulado
hacia los liberales, no tardaron mucho en desmontar gran parte del aparato
jurídico y legal en que se apoyó el regimen anterior. El
7 de febrero de 1912 los conservadores aprobaron una ley que prohibió
"la erección o conservación en los parques o lugares públicos
de monumentos u obras que tiendan a perpetuar recuerdos de guerras centroamericanas".
Esta medida falsamente impregnada de ecos unionistas tuvo entre sus primeras
víctimas al monumento a Montoya. En una caballeriza del antiguo
palacio Nacional, -según cuentan la historia- durmió
el sueño, más que el de los justos el de los "pecadores"
el monumento. Hasta que otro presidente conservador (Emiliano Chamorro
al parecer) decidió regalarle la estatua al obispo de Granada para
que la fundiera e hiciera una campana. Pero antes de que la fragua transformara
el monumento liberal en otro de factura católica, un señor
granadino de nombre José Cuadra se enamoró de la estatua,
quien se la compró al obispo en 250 dólares. Cuando al final
de los años 20, los liberales vuelven al poder, rehabilitan la figura
de Zelaya como uno de sus próceres y "recuperan" el monumento de
Montoya con el fin de reubicarlo en el mismo sitio en que se erigió
originalmente. Sin embargo eso no se realizó y durante mucho tiempo,
tanto a Montoya como a la República se les vio por separado en los
andenes del antiguo Parque Central. No fue, sino hasta que se construyó
la "Avenida del Ejército" (1945-6) que el ministro del D.N don Andrés
Murillo decidiera ubicar, en el lugar donde todavía hoy puede verse,
lo que aún queda del monumento. Para ese entonces, el gerente del
Ferrocarril, Manuel Guerrero Parajón mandó a traer un cañón
del fuerte de El Castillo, que presumiblemente usó la heroína
Rafaela Herrera en su acción heroica de 1762 contra los piratas
ingleses, donándolo a la municipalidad, quien lo instaló
junto al monumento de Montoya. No hay duda que el monumento de Montoya,
junto al restaurado monumento a Darío son dos de los más
antiguos y de los más populares de la capital. Cada uno recuerda
un hecho glorioso y cada uno tiene una historia que contar. Quizás
el que mejor suerte ha tenido, por su condición de poeta, reconocido
por moros y cristianos es el del panida, mientras que Montoya sigue con
su dedo acusador señalando a los culpables de su desgracia.
26/09/99 Instituto de Historia de Nicaragua y Centro América-UCA
Bibliografía consultada
El Nuevo Diario 20/11/99
-Montoya está disgustado y la República está triste,
Los lunes de La Nueva Prensa , Enero, 7, 1946, Nº 4092, p.2 y 3- -Inauguración
de la Avenida del Ejército, La Nueva Prensa, Febrero, 5, 1946,
Nº5003, p.1.
-José D. Gámez, Monumento a un héroe, El Comercio,
Abril, 10, 1907, Nº. ...P.2 -Ramón Montoya, El Comercio, abril,
11, 1907, Nº.. p.2 Nicasio Vasquez, Informe oficial de la batalla
de Namasigüe, El Comercio, abril, 12 y 13, 1907, Nº... p.2 -El
monumento al heroe-niño, El Comercio, mayo, 5, 1907, Nº...p.2
-El monumento a Montoya, El Comercio, septiembre, 12, 1907, Nº...,
p-2. -La consagración del héroe, El Comercio, noviembre,
20, 1908, Nº.., p.2. -Halftermayer, Gratus, Historia de Managua,
Managua, Talleres nacionales,1959, 408 p.
El primero de Enero de 1909 se inauguró
en el Parque Central un monumento erigido en memoria a Ramon Montoya, héroe
nicaraguense de catorce años que lucho en la Batalla de Namasigue,
en territorio hondureño durante la guerra de 1907 entre Nicaragua
y Honduras. Dicha estatua fue trasladada años mas tarde al extremo
sur de la avenida del Ejército.
El cañón al pie del Monumento,
es el que uso la heroina Rafaela Herrera, cuando el ataque a El Castillo
y Puerto San Juan por parte de Piratas.
Escultura en bronce de un joven soldado esculpida
con fúsil, mochila y descalzo. A sus pies, es una escultura de marmol
alegorica a la patria, de un romanticismo escultorico neoclasico, asumiendo
una actitud triste o contemplativa.
escultura 2.7 mts de alto X 70 cms de largo X
91 cms de ancho..
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