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Cuesta
del Plomo
Monumento
a
los
Héroes y Martires
de
La
Cuesta del Plomo
Pared
conmemorativa, 606 cms de alto por 23 cms de ancho por 242 cms de largo.
Promotor
: Gobierno decada 80 Sandinista.
Ejecutor:
Escultor anónimo.
Pared
Conmemorativa ostentando unacorona de laureles y pintas rojo y negro, simulando
la bandera del Frente Sandinista.
La
Cuesta del Plomo desde la decada de los 20 se ha caracterizado por ser
un lugar donde se realizaban ejecuciones politicas de determinado partido
hacia sus adversarios.
Posteriormente
en la decada de los 70, muchos fueron los jovenes guerrilleros que fuerón
llevados a ese lugar para ser vilmente ejecutados y arrojados sus cuerpos
ya sin vida. es la década de los 80, que el gobierno Sandinista
erige un Monumento a "Los Martires de La Cuesta del Plomo", no solo en
memoria de sus mártires sino de todos aquellos hombres que un dia
independiantemente de Partido politico en que militaban, luchaban contra
alguna dictadura..
11 DE JULIO DEL 2005
/ La Prensa
Aquel monumento
del 77
Virgilio Gurdián*
Sobre la Cuesta del
plomo, al noroeste de la ciudad de Managua, buscando la intersección
de la carretera nueva a León, de la entrada de la Refinería
300 metros hacia esa intersección, se encuentra un monumento semicircular
adornado con laureles y señales de placas conmemorativas que fueron
retiradas, que hoy lleva el nombre de Héroes y Mártires de
La Cuesta, al haber sido rebautizado por las autoridades sandinistas.
El monumento en mención
fue inaugurado en la mañana del 11 de julio de 1977, por las autoridades
del Partido Liberal de esa época, correspondiéndome el honor
de haber tomado participación activa en dicho acto como miembro
de la agrupación Jóvenes Profesionales Liberales de Nicaragua,
generación 73.
Aquel monumento era
un reconocimiento que se daba ese año a la gesta del general Zelaya
y su legión de valientes liberales, que precisamente entraron triunfantes
por la Cuesta del Plomo, como un pasadizo hacia la renovación, el
25 de julio de 1983, poco después del grito revolucionario liberal
del día 11 de ese mes. Se abrían las puertas hacia la reforma
y transformación profunda de Nicaragua, marcando huellas indelebles,
el gobierno liberal, para realizar los cambios fundamentales de un país
que saliendo del provincianismo pasaba a insertarse en los mecanismos modernos,
que por aquel entonces exigía la galopante industrialización
mundial, dejando trazado el camino hacia un progreso que urgentemente el
país necesitaba.
Zelaya mejoró
notablemente la agricultura, especialmente la producción del café,
que fue exitosamente comercializado sobre todo en los mercados de Europa
y constituyó importante ingreso para el desarrollo nacional. Consciente
también el general Zelaya de la necesidad de rehabilitar el comercio
interno y los mecanismos para la exportación, trazó un estratégico
plan de infraestructura mejorando decididamente la red de línea
férrea, que fue incrementada en los departamentos de Chinandega,
León, Managua, Granada, Masaya, Carazo, e hizo las inversiones necesarias
para la de Matagalpa y su sueño dorado de construir la del puerto
de San Miguelito a Monkey Point, se vio truncado por su caída en
1909.
El general Zelaya
rehabilitó también la navegación marítima y
lacustre como preámbulo para el traslado de ciudadanos y mercadería,
visualizando la necesidad de diversificar el comercio externo e interno
aparejado esto con incremento fundamentales en la redes telegráficas
y sus oficinas, que a la postre de su período de gobierno fueron
duplicadas.
En la educación,
Zelaya dio pasos fundamentales haciendo verdadero eco de la educación
primaria gratuita y dignificando al magisterio nacional, creando además
una policía escolar que vigilase permanentemente que los niños
asistieran a la escuela, evitando lo más posible lo que hoy se conoce
como trabajo infantil.
El general Zelaya
mejoró fuertemente la balanza de pago, canceló la deuda externa
de gobiernos anteriores, transformó, dignificó y ratificó
la soberanía nacional, incorporando en forma definitiva la Mosquitia,
región del Atlántico, dándose así la plena
integración nacional.
El gobierno del general
Zelaya también forjó al país de innumerables leyes
y decretos de vasta cobertura, como civil, municipal, del trabajo, de agrupaciones
gremiales, de higiene, etc., e indujo a la plena libertad del varón
para el futuro sufragio universal, sin diques, ni condicionamientos económicos,
lo que fue completado posteriormente con el voto femenino que a instancia
del liberalismo fue consagrado en la Constitución Política
de 1950.
La entrada triunfante
de la revolución liberal, por la Cuesta del Plomo, representó
los cambios fundamentales con los que Nicaragua culminaría el siglo
XIX, entrando vigoroso al siglo XX con ideas reformadoras de vitalidad
política, social y económica, como piedra angular, de ejemplo
para las nuevas generaciones que con mucho respeto vemos y leemos a lo
largo del tiempo a los patricios liberales que acompañaron a Zelaya
en su obra y en su administración, destacando entre ellos a Rigoberto
Cabezas, Benjamín Zeledón, José Madrid, Adolfo Altamirano,
los hermanos Camilo y José María Castellón Lacayo,
Francisco Castro, Luciano Gómez, José Dolores Gámez,
Luciano Astorga, Julián Irías, Enrique Cerda, Antonio Medrano,
Luis H. Debayle, Mariano Barreto, Salvador Lacayo, Gilberto Saballos, Santiago
Argüello, Roberto Espinoza, Ignacio Chávez, Sebastián
Salinas, y muchos otros liberales que tendrían su máxima
culminación en un esplendor de lira en la lengua castellana con
Rubén Darío, quien fuera amigo, diplomático y asesor
personal del general Zelaya.
Honremos pues la
memoria de todos aquellos abanderados que con su esfuerzos y sacrificios
lograron las trasformaciones necesarias y marcaron para siempre al liberalismo
nacional, con mística, con fe inquebrantable en sus ideales y sus
principios los que no deben entregarse nunca por nada y por nadie, ni empañar
su ideario en componendas que sólo benefician a algunos pocos; mantengamos
firme la llama liberal de libertad y justicia social y que se siga escuchando
el coro de ser “los hijos denodados, los soldados del honor”.
* El autor es Ministro
del Trabajo
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