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MUSEOS Y GALERIAS DE NICARAGUA

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En cada lugar...algo especial...

 
Localización: 
El museo de sitio se encuentra ubicado en el Barrio Acahualinca al oeste de la ciudad de Managua; de la Iglesia Santa Ana 4 cuadras arriba, 1 c. Al lago, a mano derecha. 
Galeria 
Platos de Acahualinca
 
  • Huella Encantada
  • Dulces Pasos
  • Huellas Descalzas
  • Pure de Pollo
  • Huellas Solitarias
  • Huellas Familiares
  • Huellas Cenizas

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    INFORMACIÓN GENERAL

    Horarios de Atención:

    Lunes a Viernes. 8:00 am - 5:00 pm.
    Sabado. 8:30 am - 2 pm
    Tarifas:
    Niños: C$ 3.00.
    Estudiantes de secundaria y universitarios: C$ 5.00 Adultos: C$ 12.00. Visitantes extranjeros $ U.S. 2.00.



     
     
     
     
     

     

    ACAHUALINCA  PAGINA 1   PAGINA 2

    Las Huellas de Acahualinca

    Galeria Protejamos Las Huellas 
    de Acahualinca
    Proposición: 
      Cual es la mejor forma de evitar derrumbes en las paredes de ésta excavacion de unos 4 metros de profundidad ?
     
  • Circulos Unidos de Protectores del Museo de  Acahualinca
  • Cenas Pro-Museo de Acahualinca
  • Pared de Paneles de piedra prefabricado.
  • Combinacion de Pilotes de Concreto con malla metalica y papel de construccion.
  • Billetes para las Huellas de Acahualinca
  • Pared de paneles de malla metalica.
  • Huellas de Pollo
  • Protejamos las Huellas de Acahualinca
  • Museo Huellas de Acahualinca
    El Museo Huellas de Acahualinca consiste en la exhibición de un sustrato de lodo solidificado, a unos cuatro metros de profundidad del nivel que se sitúa el visitante, donde se aprecian impresas huellas de pisadas humanas unas 12 personas entre adultos y niños, probablemente cazadores-recolectores; además de huellas de animales.

    Son vestigios del primer gran desastre natural rescatado por la historia, miles de años después de haber sucedido; fue una criminal mezcla de aluvión y erupción. Las huellas tienen cerca de unos siete mil años de antigüedad y se ubican en el período paleoindio.

    Huellas humanas y de animales de 4,000 años de antigüedad

    Que paso en Acahualinca ?
    Su conservación ha sido posible debido a la ceniza volcánica que la cubrió y que sirviera de aislante entre las impresiones y las sucesivas capas de tierra que recibió. Las cenizas, agua, arena y el sedimento dieron origen a una amalgama que se conoce como tufa volcánica lo que ha hecho posible su conservación. El Museo Huellas de Acahualinca posee una sala de Paleontología, donde funciona el laboratorio de arqueología del Museo Nacional, donde se estudian las múltiples evidencias antiguas y los diversos objetos arqueológicos procedentes de diferentes zonas del país. “El laboratorio se trasladará al Museo Nacional con el objetivo de contar con más espacio y ampliar la Sala que alberga varias piezas arqueológicas e instrumentos de la época precolombina. Este espacio se denominará Sala de Arqueología de Managua y se creará la Sala de la Actividad Volcánica”, dijo el director del Museo Nacional, Edgard Espinoza

    “Fue en plena estación lluviosa probablemente en un temporal bastante largo y torrencial donde los vientos soplaban de Oriente a Occidente”, según el libro "Acahualinca", de Joaquín Matillo Vila.  El volcán Masaya “estalló súbita y siniestramente, lanzando con estruendo cantidades increíbles de piedra ceniza, gases, desechos volcánicos de toda clase… La prolongada y densa lluvia desatada algún tiempo después, originó torrentes destructores… arrastraron cuanto hallaron a su paso”. Todo esto “cogió desprevenidos a los confiados habitantes de las riberas lacustres. Presos de pánico, huyeron a todas partes sin rumbo fijo. Esta masiva huida  quedo grabada en impresiones de pies humanos y de animales sobre una capa de barro húmedo”,

    El hermano Hildeberto María (Joaquín Matillo Villa) escribía en su libro “Acahualinca en el Panorama Arqueológico de Nicaragua”, que el Hombre de Acahualinca, llamado así porque vivió y evolucionó por miles de años en el lugar del mismo nombre a orillas del Lago de Managua, es uno de los representantes más importantes de aquella época lejana, único en su clase, ya que se han encontrado sus huellas a muchos metros de profundidad junto con otras de animales”.

    Por consiguiente, las Huellas de Acahualinca, son el mayor tesoro arqueológico existente en Nicaragua, constituyendo además, un sitio de estudio de vital importancia en América. 

    Pero, a pesar de su incalculable valor histórico y arqueológico, en Nicaragua no se le ha dado el valor que se merece y las diligencias por preservar y conservar este valioso patrimonio, han sido mínimas. 


    LAS HUELLAS
    Por muchos años la vida del paleoindio discurría plácida y tranquila en las riberas lacustres, los volcanes apagados, los temblores aunque frecuentes, no le preocupaban demasiado; sus quehaceres diarios: pesca, caza, preparación de alimentos, colección de frutas, hechura y reparación de objetos caseros, etc. se sucedían ininterrumpidamente dentro de la seguridad ambiental.

    Fue en plena estación lluviosa, probablemente un temporal bastante largo y torrencial; los vientos soplaban de oriente a occidente.
     

    PRESERVACION
    Tan importante recuerdo de la presencia del paleoindio en Nicaragua hubiera desaparecido a no mediar una circunstancia muy especial: la ceniza volcánica sirvió de elemento conservador y las guardó para la posteridad.

    Al evaporar el sol el barro húmedo se solidificó éste, endureciéndose; al poco tiempo (se ignora cuándo), cayó una capa de ceniza volcánica que absorbió la escasa humedad restante y taponeó las huellas, preservándolas para la Historia. (Howel, 1952, pág. 20, encontró tres estratos superpuestos de estas cenizas (le color negro).

    El resto, esto es, las diferentes capas geológicas que cubren las Huellas hasta una altura de cuatro metros, es el resultado de la acumulación sucesiva de materiales volcánicos, de erosión y de descomposición de los mismos, depositados en espesor variable durante los últimos seis mil años que tienen de existencia.

    ESTRATIGRAFIA

    Las HUELLAS DE ACAHUALINCA están casi a cuatro metros de profundidad: Howel (1952) halló catorce capas o estratos geológicos compuestos de tierra vegetal, talpetate, cenizas, barro volcánico, piedra pómez, etc. dispuestos en estratos horizontales más o menos gruesos como lo indica el corte vertical adjunto:

    14.-Tierra vegetal: en este estrato se encuentran restos de lítica y de cerámica precolombina de 2.000 años.
    13.-Barro volcánico-, ("lahar") de color amarillo café. 
    12.-Tierra en depósitos parchosos (talpetate) hasta de 0.70 m. de espesor.
    11.-Barro volcánico de color verde aceituna ("lahar"). 
    10.-Tierra en depósitos parchosos de un metro de espesor.
    9.-Arena blanca formada casi exclusivamente de piedra pómez.
    8.-Tierra en depósitos parchosos de 0.07 m. de espesor con cauces de quebradas desaparecidas.
    7.-Barro volcánico gris ("lahar") depositado en rápida sucesión.
    6.-Ceniza volcánica de color negro.
    5.-Barro volcánico de color grisáceo.
    4.-Tres capas sucesivas de ceniza volcánica de color negruzco.
    3.-Barro volcánico o lacustre sobre el que se encuentran las Huellas.
    2.-Ceniza volcánica negra.
    1.-Nivel de la tierra en la que vivían los paleoindios autores de las huellas. Luego sigue tierra compuesta de diversos materiales arrastrados por el agua y depositados en desorden, tales como polvo amarillo, gris, arena, piedras, residuos besálticos y de piedra pómez, etc.

    El corte estratigráfico adjunto es cual sencillo prontuario geológico en el que las diferentes capas son otras tantas páginas del denso libro que nos relata y dice a su manera el atormentado y largo historial de la región de Manigua de seis mil años de duración.

    Leemos convulsiones tectónicas, intensísima actividad volcánica del Masaya con abundantes lluvias de ceniza negra y de piedra pómez, seguidas de períodos más o menos largos de quietud y de calma. Detectamos las lluvias torrenciales ("temporales") de los inviernos, inundaciones en rápida sucesión que erosionaron y deshicieron el material volcánico, lo transportaron hacia el lago y rellenaron a su paso las partes bajas.
    Y también, otros períodos tranquilos que permitieron al HOMBRE DE ACAHUALINCA, miles de años después, el desarrollo gradual de su incipiente cultura hasta el establecimiento de diversos grupos urbanos que, desde Chiltepe hasta Tipitapa, formaron la ciudad precolombina de Managua y que como dice Oviedo: "se extendía a lo luengo (le la laguna".

    EL MATERIAL EN EL QUE ESTAN IMPRESAS LAS HUELLAS

    Debido a la mucha confusión al respecto, conviene dar una explicación referente a la capa geológica en la que fueron estampadas las huellas. El material (le erosión arastrado Sierras abajo por las corrientes invernales, rellenó e hizo retroceder paulatinamente las riberas lacustres; éstas, en el quinto milenio antes de Cristo se extendían, sin duda, más hacia el Sur y Acahualinca debía hallarse en plena orilla.

    Tres hipótesis aluden al origen y naturaleza del material sobre el que se imprimieron las Huellas:
     

    a).-Se trata de barro volcánico, conocido en geología como "lahar" vocablo de los nativos de Java y adaptado en geología: tufa volcánica. Dicho barro, solidificado y que en enormes cantidades forma el subsuelo de los Departamentos de la Costa del Pacífico, se le conoce en Nicaragua como "piedra cantera" o "piedra de cantera".

    Brinton (1887) repite lo mismo que Flint (1884) el descubridor de las Huellas de Acahualinca: un grueso depósito de toba volcánica; Richardson (1941) dice que cayeron cenizas y que una corriente Ele lodo inundó una ancha región echándose luego al lago; Howel (1952) a su vez y sin especificar más, cree que es barro volcánico, detalle que repiten de una manera u otra los diversos autores que han escrito sobre Acahualinca.

    b).-Las Huellas se estamparon en barro lacustre el cual presenta una granulación mucho más fina, coherente y compacta. El barro volcánico o "lahar" se encuentra en capas de mucho grosor, mezclado con, sustancias piroclásticas diversas de' color negruzco y porosas; el barro de las Huellas, en cambio, no contiene tales materiales o en grado mucho menor. Sin embargo, no se ha efectuado, por lo menos no eÁste constancia de ello, el examen microscópico del mismo. Haciéndolo, quizá detectaría la presencia (le diatomeas, lo cual apoyaría la tesis segunda; su ausencia, confirmaría la primera.

    c).-Al afirmar que las Huellas de Acahualinca están impresas en "barro volcánico" o "lahar" o "tufa volcánica" , no debe tomarse en sentido estricto, esto es, barro volcánico primitivo, cabe decir, recién arrojado por los volcanes en sus erupciones iniciales, fenómeno sucedido hace millones de años en la Epoca Terciaria. Dicho barro forma el subsuelo de gran parte de la Costa del Pacífico.

    Debe entenderse en sentido general: barro volcánico deshecho y transformado por las aguas invernales, erosionado de las laderas serranas, mezclado con otros materiales, teriales, arrastrado por las torrentadas y depositado en capas diversas según la violencia de los elementos.

    Seguramente, el barro volcánico de las Huellas de Acahualinca pertenece total o parcialmente a este tercer grupo, esto es, barro fresco y húmedo, recién depositado por la lluvia y capaz de moldear cualquier objeto bajo la menor presión.
     

    ANTIGUEDAD
    El sensacional descubrimiento de las Huellas de Acahualinca hecho por el #Dr. Earl Flint (1874), coleccionador de antigüedades para el Peabody Museum de la Universidad de Harvard, y la consiguiente divulgación, produjo considerable revuelo entre las entidades académicas de la época, publicándose, en diarios y revistas europeas y americanas, muchos artículos concernientes a su descubrimiento y posible antigüedad, siguiéndose por unos veinte años acalorada controversia.

    Argüía Flint por una antigüedad de por lo menos 50.000 años que podían llegar hasta los 200.000, pertenecientes en consecuencia, según él, al Hombre del Terciario. El geólogo norteamericano G. Crawford que visitó personalmente el sitio poco después, supuso también una arcaicidad de 50.000 años.

    Stephen Peet, editor del AMERICAN ANTIQUARIAN, principal y acérrimo opositor de Flint, rechazó de plano la idea del Hombre Terciario ciando como razón la perfecta estructura del pie humano de Acahualinca y descartó, también como exagerada, la opinión de Crawford.

    Calmáronse un tanto los ánimos con la muerte de Peet, y El Cauce y sus Huellas quedaron más o menos relegadas al olvido. Al descubrirse en 1941 los escritos y correspondencia de Flint, la Carnegie Institution de Washington, D. C. encargó a Francis Richardson hiciera una investigación a fondo del asunto.

    El diligente arqueólogo excavó cuidadosa y científicamente en dos temporadas u ocasiones diferentes, logrando desenterrar numerosos huellas de hombres, mujeres, niños y de animales que, al parecer, caminaban en tíos o más grupos, huyendo, se supone, de algún cataclismo (erupción volcánica o torrentada) : son las huellas que admiramos en la actualidad.

    Después de las excavaciones de Richardson llegó el Dr. Howell Williams, geólogo de la Universidad de California, con el fin de precisar con exactitud la sección estratigráfica estudiada por Richardson. Su informe a la Carnegie Institution, publicado en forma de folleto muy bien documentado (1952), concluía diciendo que las Huellas de Acahualinca no eran muy antiguas, calculando su edad entre 2.000 y 5.000 años, coincidiendo más o menos con la opinión de Richardson.
     

    (1) Cortando piedras en una cantera situada a unas ni¡¡ varas del antiguo Reformatorio (le Menores, en terrenos de la Sucesión del Sr. Fólix Pedro Zelaya, el pedrero Tobías García descubrió, a siete varas de profundidad y en la última capa de piedra, grandea huellas de animales al parecer rumiantes.
    Oportunamente avisado, el Dr. Richardson hizo la investigación pertinente. Muestras de las huellas fueron enviadas al Laboratorio de la Carnegie Institution de New York la cual dictaminó se trataba de rastros de bisonte que existió en c:aoa lugares en épocas prehistóricas (Managua 1852-1952, por Barahona L. y Vivas R. pp. 10 y 11).
    Hasta hace unas cuantas décadas, el método, ordinario para detectar la edad aproximada de los yacimientos prehistóricos -Acahualinca por ejemplo- se basaba en la evidencia relativa e indirecta de los fósiles hallados en estratos similares, en la geología y en la arqueología, procedimientos todavía en uso al no poder emplear métodos mas modernos.

    a). Fósiles: Fuera de una o dos quijadas de ciervo o venado encontradas en El Recreo, cerca del Barrio El Carmen actual (antes del terremoto de 1972 las guardaba el Dr. Fernando Fuentes), de un gasterópodo (caracol) de agua dulce (perdido al remitirlo para su examen) y las huellas de bisonte, materiales hallados en capas geológicas iguales a las de Acahualinca, constituyen todo el material disponible que, después de seria investigación por especialistas, no denota la gran antigüedad que se suponía (Howel Williams 1952, pág. 28) 

    b).-Geología: La mayor parte de los estratos excavados en El Recreo y en Acahualinca fueron formados mecánicamente, esto es, transportados por el agua o el viento y depositados como sedimentos en las partes llanas; igual cosa puede afirmarse de los terrenos de los alrededores de Managua.

    Ahora bien, el material volcánico de las laderas serranas y parte del sedimentario fueron lavados y arrastrados hacia el Lago de Managua.

    En climas tropicales, el desgaste y erosión de la superficie terrestre son mucho más acelerados que en las regiones de clima frío o templado por razones fáciles de comprender: lluvias abundantes, prolongadas y torrentosas. En consecuencia, los diversos estratos o capas geológicas de Acahualinca fueron depositados a un ritmo muy acelerado y en un tiempo más corto que en otras regiones: nuevo detalle negativo de la arcaicidad excesiva dada a las Huellas.

    c).-Arqueología: Crawford (1891: 160-166), afirma haber visto "in situ' implementos de piedra, tales como hachas, puntas de dardos, etc. casi a nivel de las Huellas; pero, desgraciadamente, se ignora su paradero y, por lo tanto, ninguna deducción puede hacerse al respecto.

    Otros objetos líticos y pedazos de cerámica hallados por Richardson y Ruppert (Howel William 1952,
    pág. 30) en las cercanías (le El Recreo y de Acahualinca (no de las Huellas), a unos tres metros y medio de profundidad, parecen pertenecer al Periodo Pre-Clásico, esto es, más o menos, 1.400 años antes de Cristo; quizá procedan de un horizonte arqueológico datado entre los 2.000 y 3.000 años, lo que tampoco robustece la opinión de un pasado muy remoto de las Huellas.

    d).-Así, pues, ninguna de las fuentes evidenciales examinadas, sea por falta de datos o de elementos aprecia
    tivos, sea por insuficiencia metodológica, han suministrado una respuesta satisfactoria de la edad de las Huellas de Acahualinca.

    Los especialistas echan mano en la actualidad de nuevos métodos detectores de la arcaicidad de los objetos prehistóricos y los perfeccionan y ponen al día continuamente.

    Desde hace algunas décadas se emplea con mucho acierto en arqueología el método del radio carbono (Carbono 14) que proporciona fechas muy aproximadas mientras los restos no excedan los 20.000 años. Por su medio se ha determinado últimamente (1973) la edad de las Huellas de Acahualinca.

    En 1969, el Sr. Alan L. Bryan, '1) de la Universidad de Alberta, Provincia de Saskatchewan, Canadá, a su paso por Managua, con la debida autorización obtuvo restos de sustancias orgánicas inmediatas al estrato de las "En mi visita a Acahualinca en 1969, comparé la estratigrafta de la sección cubierta con la que está al descubierto; recogí un baldo de tierra correspondiente al nivel inferior de las huellas y lo dejé se secara en el balcón del hotel.

    A mi regreso al Canadá, lo entregué al Saskatchewan Research Council Iaboratory, en Saskatoon, Saskatchewan, que se especializa en determinar la fecha de los suelos orgánicos y ácidas.

    I.a fecha obtenida pertenece a la época en que se formó el suelo examinado, cello que cesó repentinamente al ser inundado por una capa de lodo.

    Las huellas fueron hechas después: por lo tanto, el pueblo a que pertenecen no puedo llamarse en realidad el "hombre más primitivo" en el sentido exacto de Huellas. Sometidas al radio carbono (Carbono 14) en el Laboratorio de Saskatchewan, dio como resultado una edad de 5.945, más o menos 145 años de antigüedad, con lo que se puede asegurar con mucha exactitud la época en que fueron impresas las Huellas del Hombre de Acahualinca.

    Concediendo un margen de 1.000 años necesarios en la formación de la capa superficial originaria, las Huellas pueden datarse alrededor de los 4.000 años antes de Cristo, época en que el primitivo habitante centroamericano comenzaba a domesticar y cultivar plantas tales como frijoles, maíz, calabaza, etc.4(ARCHAEOLOGY: 26-2, 1973).

    En el Viejo Mundo (Eurasia y Africa) comenzaban las civilizaciones del Próximo Oriente; en Egipto se iniciaban las famosas dinastías de los Faraones y a orillas de). Tigris y del Eufrates surgían las ciudades sumerias y acadias; en Mohenho-Daro y en Harappa, a orillas del Indo, recién comenzaban su vida urbana; en Europa, perdidas por causas diversas las tradiciones artísticas de Altamira y de Lascaux, dominaban pueblos semi-bárbaros.

    En aquella lejana época, a orillas de los lagos de Managua y de Nicaragua vivía el Hombre de Acahualinca en grupos más o menos numerosas dedicados a la caza; gran parte de su dieta alimenticia la obtenían del lago (pescado, tortugas, etc.) y de animales de la selva, junto con frutos y tubérculos diversos.

    De modo que la primitiva población que más tarde constituyó Managua precolombina, fue cazadora y recolectora, antes de iniciar la vida sedentaria y relativamente urbana: los principios de Managua en las orillas del Lago son milenarias. La capital de Nicaragua ocupa el lugar inicial y las inmediaciones donde se fijara el Hombre de Acahualinca, el más antiguo en la Prehistoria de la República.

     la frase, ya que, seguramente, sus antepasados se establecieron en la región muchos siglos antes.

    De todos modos, Acahualinca, es la evidencia arqueológica más antigua, definitivamente comprobada, del hombre en Nicaragua.

    Cualquier nuevo hallazgo realizado en niveles más bajos, máximo durante le etapa de reconstrucción de Managua, debe ser cuidadosamente examinado y chequeado, por tratarse de material arqueológico de trascendental importancia- . (Extracto de la correspondencia del Sr. Alan f.. Bryan con fecha 11 de junio do 1974 al autor del presente folleto).

    Las Huellas del Hombre de Acahualinca -existen otras en el mismo sector, localizadas sin buscarlas expresamente, como también en diversas regiones del territorio nacional y que conviene estudiar conjuntamente con las de El Cauce- puntualizan una población paleoindia relativamente densa, sobre todo a orillas del Lago de Managua hace muchos milenios y que llegó en épocas mucho más remotas. Pero, carentes de confirmación arqueológica o paleontológica, tentativamente se sugiere la fecha de 12.000 años por lo menos: Managua es, pues, la más arcaica de las poblaciones prehistóricas de Centroamérica 111.

    Más hacia el Sur, en El Recreo, antigua cantera situada detrás del Barrio El Carmen, en donde se explotaba una pedrera de "piedra fina', se encontraron a muchos metros de profundidad, huellas de bisonte (el Museo Nacional conserva varias), mamíferos de clima templado o frío.

    ¿Fue el Hombre de Acahualinca contemporáneo y cazador de bisontes? Muy probablemente; pero mientras no se hallen restos de su habitación o utensilioá caseros, tales como hachas, punzones, cinceles, etc. en los estratos correspondientes, no podrá confirmarse la hipótesis.

    Como se echa de ver, Managua y sus vecindades, ofrece el campo más propio conocido hasta la fecha en Nicaragua, para estudiar al hombre primitivo y sus manifestaciones culturales en una de las épocas más arcaicas de la Prehistoria de Nicaragua.

    Las riberas del Xolotlán, por su misma naturaleza geológica y ecológica, guardan páginas inéditas de la vida y de la cultura del Hombre de Acahualinca, páginas que es preciso desenterrar y conocer mediante la cooperación cíe las autoridades competentes y de todos los nicaragüenses.

    (1) Las huellas humanas prehistóricas localizadas en diversos lugares de le llanura costera al oeste de El Salvador (fincas La Carrera y La Raina y en el Rio Gunlacho) a pocos kilómetros de la ciudad de Usulutón, son, según opinión del Dr. Wolfgang Haberland, "muchísimo menos antiguas y arcaicas que las de Acahualinca"; el conocido investigador alemán las coloca entre los 200-800 de nuestra era.



    ADDENDA
    ACAHUALINCA, paraje en las afueras de Managua (en la actualidad dentro de la capital) célebre por guardar huellas paleoindias impresas en barro hace más de seis mil años.

    Cabe distinguir dos ACAHUALINCAS: la prehistórica y la contemporánea.

    ACAHUALINCA PREHISTORICA

    Comúnmente se acepta el vocablo aborigen con significado de: lugar rodeado de agua o con mucha agua, lo cual puntualiza estaba situada cerca del Xolotlán, en cuyas orillas existían caños o cauces lacustres o lagunas de menor cuantía, como la que todavía podemos ver y guarda el nombre primitivo.

    Aunque se ignore su topografía exacta hace siete mil años, las excavaciones lo muestran como terreno bajo, anegadizo por las crecidas lacustres, peligrosamente expuesto a los torrentes procedentes de Las Sierras.
    De hecho, los elementos naturales y los agentes hidráulicos y eólicos, en su incesante y milenaria labor de desgaste y de relleno, los terremotos y movimientos tectónicos, la inestabilidad constante de la corteza terrestre -muy acentuada por las fallas existentes- hundieron o levantaron la costa del lago.

    En efecto, el Xolotlán, se hunde, según los estudios realizados después del terremoto de 1972, a razón de 1,25 metros cada 10.000 años, bien sea por los motivos apuntados más arriba o por el peso de los estratos superficiales incrementado al paso de los siglos y milenios.

    El suelo en donde viviera el-Hombre de Acahualinca está ahora a cuatro metros de profundidad, hondura que decrece a medida que se procede hacia el lago. No sería extraño que en aquella lejana época existiera comunicación terrestre directa de Acahualinca a Chiltepe. (A mediados del siglo pasado la gente cruzaba "sin mojarse", pero no en lancha, entre los dos lugares, en busca de ladrillos y de tejas.)


    ACAHUALINCA ACTUAL

    Es un barrio pobre nacido de la extensión periférica de Managua. Gracias a la abundancia ilimitada de agua, funcionan en sus cercanías varias fábricas y curtiembres. La línea férrea Managua-León-Corinto la atraviesa de Oriente a Occidente.

    El cauce occidental recoge las aguas invernales de la sección sur y las vierte al lago; dicho cauce, "El Cauce", fue desviado para preservar las Huellas.

    En la densa población de Acahualinca contemporánea predomina el elemento obrero y vive apiñada a ambos lados de las calles orientadas de Norte a Sur en casas que muchas veces carecen de comodidad y salubridad.

    Sólo el lugar donde se exhiben las Huellas recuerda el pasado prehistórico y milenario del Hombre de Acahualinca.

    ¿Cómo llegar a las Huellas de Acahualinca? La Calle El Triunfo lleva al visitante hasta la Fábrica de Tejidos Gadala-María; a los 200 m. a la derecha y previo cruce de la vía férrea se topa con el edificio y pequeño museo local.

    La importancia científica y cultural que revisten las Huellas de Acahualinca, el honor cívico y patriótico, el turismo nacional e internacional exigen que las autoridades competentes: Ministerio de Educación, de Fomento y Obras Públicas, de Gobierno y del Distrito Nacional, acondicionen y proporcionen al sitio las comodidades que un centro de tal índole y trascendencia amerita.


    BIBLIOGRAFIA
    BARAHONA, L. Y VIVAS, R.
    1952 Managua 1852-1952
    BRINTON, DANIEL G.
    1887 "On Ancient Human Footprints from Nicaraguan'. En Proceedings of American Philos. Soc. Vol. XXIV. No. 126
    CRAWFORD, .1. 
    1886 "Pre-Adamite Trach". En American Antiquarian, vol. VII: 361-367, Chicago 18.:6

     


     
     
     

    27 de Febrero de 1999 |  El Nuevo Diario
                  Las huellas de Acahualinca
                  Los casuales descubridores nunca se  imaginaron en ese momento que estaban dando a conocer uno de los restos prehistóricos más antiguos no  sólo de Nicaragua sino también del mismo proceso de poblamiento del continente americano.

                  Su edad fue calculada a través del método de radio y carbono dio como resultado casi seis mil años. Las huellas tanto de humanos como de aves y  mamíferos se encaminan hacia una sola dirección, la particularidad que ha alimentado la hipótesis de que los mismos iban huyendo de una erupción volcánica. 

    El problema principal en el Museo Huellas de Acahualinca, es una pared que colapsó por lo que es prioridad su restauración, la cual se impermeabilizará para proteger el sitio. “La política actual es que las alcaldías asuman la promoción y conservación de sus patrimonios, por lo cual la Alcaldía de Managua velará por este sitio histórico”, agregó Espinoza. Actualmente el Museo no cuenta con proyectos para mejorar en gran medida este sitio contando con una escuálida partida presupuestaria de trescientos mil córdobas. 

    Su conservación fue posible gracias a que fueron impresas  durante la temporada lluviosa, al barro endurecido en el verano le cayó ceniza volcánica logrando preservar de forma definitiva las huellas. 
    A pesar de que se han localizado restos similares en otras partes del territorio, las de Acahualinca constituyen hasta hoy el hallazgo más estudiado. En este afán se han involucrado distintos especialistas del mundo desde Earl Flint  en 1885 hasta el Dr. Jorge Espinosa en la década de 1970.

                  Fue la Institución Carnegie Washington la que entre 1941 y 1942 la que  realizó el primer ciclo de excavaciones; divulgó con mayor amplitud su   presencia y además construyó una edificación para proteger las huellas.

                  Labor que fue continuada por Joaquín Matilló, Allan Bryan y Espinoza en los años 60 y 70.

                  En la actualidad sigue siendo centro de atención para científicos de  distintas especialidades en el campo de la historia, la arqueología, antropología, etc.

    Julio León Báez y Róger Iván Pineda P.  laprensa.com.ni 

    El Proyecto Palma Ibarra 
    Este proyecto consiste en la protección, mejoramiento y embellecimiento del Museo Huellas de Acahualinca, para transformarlo en un centro que contenga dignamente uno de los vestigios más antiguos en tierra de América.

    “Debe acondicionarlo de manera que se presente en un centro cultural adecuado para rescatar al mismo tiempo una de las zonas mas deprimidas de Managua, el barrio de Acachualinca y dotar a la capital de un centro histórico y cultural a nivel internacional digno de ser declarado Patrimonio de la Humanidad”, dijo Hugo Palma. 
    El Instituto de Turismo debe también de asumir este proyecto e invertir en tiempo y dinero, ya que Managua está olvidada por el Intur, preocupándose únicamente por realizar un turismo de aventura. 

    Pese a la gran importancia que revisten las Huellas de Acahualinca en la historia natural de Nicaragua, las autoridades de Managua le han dado poca atención, lo que ha incidido en el peligroso deterioro del sitio ubicado al sur de la capital. 

      Este Patrimonio Nacional no cuenta con una promoción turística para que el turista extranjero conozca este sitio de capital importancia, ya que es uno de los vestigios más antiguos de la presencia del hombre en tierras americanas. Acerca de la promoción turística de este sitio histórico, Bayardo Granados Doña catedrático de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), dijo que “el problema fundamental podría ser que el sitio como tal no funciona como una empresa, sino que depende de un presupuesto y esto ahoga cualquier intento de mejoramiento y promoción del Museo como tal; hay que tratar de mejorar la imagen del lugar donde se ubica, ya que se cree que es un sitio peligroso y con mal olor por estar cerca de la costa del Lago de Managua. Añadió que “para hacer una promoción turística del sitio es necesario mejorar el edificio, los guías, etc. La promoción turística de este tipo de museo no es masiva. Hay que elaborar una Página Web y coordinar la promoción con el INC y el Intur”. El proyecto Museo Huellas de Acahualinca Ante la indiferencia de los diferentes gobiernos como de las autoridades culturales, la Fundación Hugo Palma Ibarra preparó el proyecto “Puesta en Valor del Sitio Arqueológico Huellas de Acahualinca”, el cual será presentado en el mes de mayo. Dentro de algunos objetivos plasmados por la Fundación están el mejoramiento de la infraestructura, para preservar el sitio de agentes naturales, realizar despliegue museográfico, basado en estudio museológico para que el sitio cuente con un adecuado enfoque didáctico y científico. Involucrar al barrio como factor social del cambio, protección y orgullo del sitio. Crear una estructura que permita al público, sobre todo escolar disfrutar del lugar como bien arqueológico, pero que contribuya al desarrollo de otro tipo de actividades colaterales de estudio y proyección cultural. 


    El presidente de la Fundación el artista Hugo Palma Ibarra, dijo acerca de este diseño que “se trata de un proyecto para la construcción de un Centro Cultural que contenga en su interior las Huellas de Acahualinca para darles la dignidad que se les debe por ser uno de los vestigios más antiguos de la presencia del hombre en tierras americanas”. “Recordemos que el patrimonio monumental, artístico, e histórico, constituye motivo de gran interés para los visitantes extranjeros que desean conocer no sólo una ciudad, sino todo el cúmulo de historia que la conforman”, señala la Fundación Palma Ibarra. 

     

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    Diseño y recopilación de datos por Eduardo Manfut P. (mayo - 2001).
    internet: Eduardo Manfut P  Diciembre 2000 revisada Octubre 2008