LAS HUELLAS
Por muchos años la vida del paleoindio
discurría plácida y tranquila en las riberas lacustres, los
volcanes apagados, los temblores aunque frecuentes, no le preocupaban demasiado;
sus quehaceres diarios: pesca, caza, preparación de alimentos, colección
de frutas, hechura y reparación de objetos caseros, etc. se sucedían
ininterrumpidamente dentro de la seguridad ambiental.
Fue en plena estación lluviosa, probablemente
un temporal bastante largo y torrencial; los vientos soplaban de oriente
a occidente.
PRESERVACION
Tan importante recuerdo de la presencia del paleoindio
en Nicaragua hubiera desaparecido a no mediar una circunstancia muy especial:
la ceniza volcánica sirvió de elemento conservador y las
guardó para la posteridad.
Al evaporar el sol el barro húmedo se solidificó
éste, endureciéndose; al poco tiempo (se ignora cuándo),
cayó una capa de ceniza volcánica que absorbió la
escasa humedad restante y taponeó las huellas, preservándolas
para la Historia. (Howel, 1952, pág. 20, encontró tres estratos
superpuestos de estas cenizas (le color negro).
El resto, esto es, las diferentes capas geológicas
que cubren las Huellas hasta una altura de cuatro metros, es el resultado
de la acumulación sucesiva de materiales volcánicos, de erosión
y de descomposición de los mismos, depositados en espesor variable
durante los últimos seis mil años que tienen de existencia.
ESTRATIGRAFIA
Las HUELLAS DE ACAHUALINCA están casi a
cuatro metros de profundidad: Howel (1952) halló catorce capas o
estratos geológicos compuestos de tierra vegetal, talpetate, cenizas,
barro volcánico, piedra pómez, etc. dispuestos en estratos
horizontales más o menos gruesos como lo indica el corte vertical
adjunto:
14.-Tierra vegetal: en este estrato se
encuentran restos de lítica y de cerámica precolombina de
2.000 años.
13.-Barro volcánico-, ("lahar") de color
amarillo café.
12.-Tierra en depósitos parchosos (talpetate)
hasta de 0.70 m. de espesor.
11.-Barro volcánico de color verde aceituna
("lahar").
10.-Tierra en depósitos parchosos de un
metro de espesor.
9.-Arena blanca formada casi exclusivamente de
piedra pómez.
8.-Tierra en depósitos parchosos de 0.07
m. de espesor con cauces de quebradas desaparecidas.
7.-Barro volcánico gris ("lahar") depositado
en rápida sucesión.
6.-Ceniza volcánica de color negro.
5.-Barro volcánico de color grisáceo.
4.-Tres capas sucesivas de ceniza volcánica
de color negruzco.
3.-Barro volcánico o lacustre sobre el
que se encuentran las Huellas.
2.-Ceniza volcánica negra.
1.-Nivel de la tierra en la que vivían
los paleoindios autores de las huellas. Luego sigue tierra compuesta de
diversos materiales arrastrados por el agua y depositados en desorden,
tales como polvo amarillo, gris, arena, piedras, residuos besálticos
y de piedra pómez, etc.
El corte estratigráfico adjunto es cual
sencillo prontuario geológico en el que las diferentes capas son
otras tantas páginas del denso libro que nos relata y dice a su
manera el atormentado y largo historial de la región de Manigua
de seis mil años de duración.
Leemos convulsiones tectónicas, intensísima
actividad volcánica del Masaya con abundantes lluvias de ceniza
negra y de piedra pómez, seguidas de períodos más
o menos largos de quietud y de calma. Detectamos las lluvias torrenciales
("temporales") de los inviernos, inundaciones en rápida sucesión
que erosionaron y deshicieron el material volcánico, lo transportaron
hacia el lago y rellenaron a su paso las partes bajas.
Y también, otros períodos tranquilos
que permitieron al HOMBRE DE ACAHUALINCA, miles de años después,
el desarrollo gradual de su incipiente cultura hasta el establecimiento
de diversos grupos urbanos que, desde Chiltepe hasta Tipitapa, formaron
la ciudad precolombina de Managua y que como dice Oviedo: "se extendía
a lo luengo (le la laguna".
EL MATERIAL EN EL QUE ESTAN IMPRESAS
LAS HUELLAS
Debido a la mucha confusión al respecto,
conviene dar una explicación referente a la capa geológica
en la que fueron estampadas las huellas. El material (le erosión
arastrado Sierras abajo por las corrientes invernales, rellenó e
hizo retroceder paulatinamente las riberas lacustres; éstas, en
el quinto milenio antes de Cristo se extendían, sin duda, más
hacia el Sur y Acahualinca debía hallarse en plena orilla.
Tres hipótesis aluden al origen y naturaleza
del material sobre el que se imprimieron las Huellas:
a).-Se trata de barro volcánico,
conocido en geología como "lahar" vocablo de los nativos de Java
y adaptado en geología: tufa volcánica. Dicho barro, solidificado
y que en enormes cantidades forma el subsuelo de los Departamentos de la
Costa del Pacífico, se le conoce en Nicaragua como "piedra cantera"
o "piedra de cantera".
Brinton (1887) repite lo mismo que Flint (1884)
el descubridor de las Huellas de Acahualinca: un grueso depósito
de toba volcánica; Richardson (1941) dice que cayeron cenizas y
que una corriente Ele lodo inundó una ancha región echándose
luego al lago; Howel (1952) a su vez y sin especificar más, cree
que es barro volcánico, detalle que repiten de una manera u otra
los diversos autores que han escrito sobre Acahualinca.
b).-Las Huellas se estamparon en barro
lacustre el cual presenta una granulación mucho más fina,
coherente y compacta. El barro volcánico o "lahar" se encuentra
en capas de mucho grosor, mezclado con, sustancias piroclásticas
diversas de' color negruzco y porosas; el barro de las Huellas, en cambio,
no contiene tales materiales o en grado mucho menor. Sin embargo, no se
ha efectuado, por lo menos no eÁste constancia de ello, el examen
microscópico del mismo. Haciéndolo, quizá detectaría
la presencia (le diatomeas, lo cual apoyaría la tesis segunda; su
ausencia, confirmaría la primera.
c).-Al afirmar que las Huellas de Acahualinca
están impresas en "barro volcánico" o "lahar" o "tufa volcánica"
, no debe tomarse en sentido estricto, esto es, barro volcánico
primitivo, cabe decir, recién arrojado por los volcanes en sus erupciones
iniciales, fenómeno sucedido hace millones de años en la
Epoca Terciaria. Dicho barro forma el subsuelo de gran parte de la Costa
del Pacífico.
Debe entenderse en sentido general: barro volcánico
deshecho y transformado por las aguas invernales, erosionado de las laderas
serranas, mezclado con otros materiales, teriales, arrastrado por las torrentadas
y depositado en capas diversas según la violencia de los elementos.
Seguramente, el barro volcánico de las
Huellas de Acahualinca pertenece total o parcialmente a este tercer grupo,
esto es, barro fresco y húmedo, recién depositado por la
lluvia y capaz de moldear cualquier objeto bajo la menor presión.
ANTIGUEDAD
El sensacional descubrimiento de las Huellas
de Acahualinca hecho por el #Dr. Earl Flint (1874), coleccionador de antigüedades
para el Peabody Museum de la Universidad de Harvard, y la consiguiente
divulgación, produjo considerable revuelo entre las entidades académicas
de la época, publicándose, en diarios y revistas europeas
y americanas, muchos artículos concernientes a su descubrimiento
y posible antigüedad, siguiéndose por unos veinte años
acalorada controversia.
Argüía Flint por una antigüedad
de por lo menos 50.000 años que podían llegar hasta los 200.000,
pertenecientes en consecuencia, según él, al Hombre del Terciario.
El geólogo norteamericano G. Crawford que visitó personalmente
el sitio poco después, supuso también una arcaicidad de 50.000
años.
Stephen Peet, editor del AMERICAN ANTIQUARIAN,
principal y acérrimo opositor de Flint, rechazó de plano
la idea del Hombre Terciario ciando como razón la perfecta estructura
del pie humano de Acahualinca y descartó, también como exagerada,
la opinión de Crawford.
Calmáronse un tanto los ánimos con
la muerte de Peet, y El Cauce y sus Huellas quedaron más o menos
relegadas al olvido. Al descubrirse en 1941 los escritos y correspondencia
de Flint, la Carnegie Institution de Washington, D. C. encargó a
Francis Richardson hiciera una investigación a fondo del asunto.
El diligente arqueólogo excavó cuidadosa
y científicamente en dos temporadas u ocasiones diferentes, logrando
desenterrar numerosos huellas de hombres, mujeres, niños y de animales
que, al parecer, caminaban en tíos o más grupos, huyendo,
se supone, de algún cataclismo (erupción volcánica
o torrentada) : son las huellas que admiramos en la actualidad.
Después de las excavaciones de Richardson
llegó el Dr. Howell Williams, geólogo de la Universidad de
California, con el fin de precisar con exactitud la sección estratigráfica
estudiada por Richardson. Su informe a la Carnegie Institution, publicado
en forma de folleto muy bien documentado (1952), concluía diciendo
que las Huellas de Acahualinca no eran muy antiguas, calculando su edad
entre 2.000 y 5.000 años, coincidiendo más o menos con la
opinión de Richardson.
(1) Cortando piedras en
una cantera situada a unas ni¡¡ varas del antiguo Reformatorio
(le Menores, en terrenos de la Sucesión del Sr. Fólix Pedro
Zelaya, el pedrero Tobías García descubrió, a siete
varas de profundidad y en la última capa de piedra, grandea huellas
de animales al parecer rumiantes.
Oportunamente avisado, el Dr. Richardson
hizo la investigación pertinente. Muestras de las huellas fueron
enviadas al Laboratorio de la Carnegie Institution de New York la cual
dictaminó se trataba de rastros de bisonte que existió en
c:aoa lugares en épocas prehistóricas (Managua 1852-1952,
por Barahona L. y Vivas R. pp. 10 y 11).
Hasta hace unas cuantas décadas,
el método, ordinario para detectar la edad aproximada de los yacimientos
prehistóricos -Acahualinca por ejemplo- se basaba en la evidencia
relativa e indirecta de los fósiles hallados en estratos similares,
en la geología y en la arqueología, procedimientos todavía
en uso al no poder emplear métodos mas modernos.
a). Fósiles: Fuera de una o dos quijadas
de ciervo o venado encontradas en El Recreo, cerca del Barrio El Carmen
actual (antes del terremoto de 1972 las guardaba el Dr. Fernando Fuentes),
de un gasterópodo (caracol) de agua dulce (perdido al remitirlo
para su examen) y las huellas de bisonte, materiales hallados en capas
geológicas iguales a las de Acahualinca, constituyen todo el material
disponible que, después de seria investigación por especialistas,
no denota la gran antigüedad que se suponía (Howel Williams
1952, pág. 28)
b).-Geología: La mayor parte de los estratos
excavados en El Recreo y en Acahualinca fueron formados mecánicamente,
esto es, transportados por el agua o el viento y depositados como sedimentos
en las partes llanas; igual cosa puede afirmarse de los terrenos de los
alrededores de Managua.
Ahora bien, el material volcánico de las
laderas serranas y parte del sedimentario fueron lavados y arrastrados
hacia el Lago de Managua.
En climas tropicales, el desgaste y erosión
de la superficie terrestre son mucho más acelerados que en las regiones
de clima frío o templado por razones fáciles de comprender:
lluvias abundantes, prolongadas y torrentosas. En consecuencia, los diversos
estratos o capas geológicas de Acahualinca fueron depositados a
un ritmo muy acelerado y en un tiempo más corto que en otras regiones:
nuevo detalle negativo de la arcaicidad excesiva dada a las Huellas.
c).-Arqueología: Crawford (1891: 160-166),
afirma haber visto "in situ' implementos de piedra, tales como hachas,
puntas de dardos, etc. casi a nivel de las Huellas; pero, desgraciadamente,
se ignora su paradero y, por lo tanto, ninguna deducción puede hacerse
al respecto.
Otros objetos líticos y pedazos de cerámica
hallados por Richardson y Ruppert (Howel William 1952,
pág. 30) en las cercanías (le El
Recreo y de Acahualinca (no de las Huellas), a unos tres metros y medio
de profundidad, parecen pertenecer al Periodo Pre-Clásico, esto
es, más o menos, 1.400 años antes de Cristo; quizá
procedan de un horizonte arqueológico datado entre los 2.000 y 3.000
años, lo que tampoco robustece la opinión de un pasado muy
remoto de las Huellas.
d).-Así, pues, ninguna de las fuentes evidenciales
examinadas, sea por falta de datos o de elementos aprecia
tivos, sea por insuficiencia metodológica,
han suministrado una respuesta satisfactoria de la edad de las Huellas
de Acahualinca.
Los especialistas echan mano en la actualidad de
nuevos métodos detectores de la arcaicidad de los objetos prehistóricos
y los perfeccionan y ponen al día continuamente.
Desde hace algunas décadas se emplea con
mucho acierto en arqueología el método del radio carbono
(Carbono 14) que proporciona fechas muy aproximadas mientras los restos
no excedan los 20.000 años. Por su medio se ha determinado últimamente
(1973) la edad de las Huellas de Acahualinca.
En 1969, el Sr. Alan L. Bryan, '1) de la Universidad
de Alberta, Provincia de Saskatchewan, Canadá, a su paso por Managua,
con la debida autorización obtuvo restos de sustancias orgánicas
inmediatas al estrato de las "En mi visita a Acahualinca en 1969, comparé
la estratigrafta de la sección cubierta con la que está al
descubierto; recogí un baldo de tierra correspondiente al nivel
inferior de las huellas y lo dejé se secara en el balcón
del hotel.
A mi regreso al Canadá, lo entregué
al Saskatchewan Research Council Iaboratory, en Saskatoon, Saskatchewan,
que se especializa en determinar la fecha de los suelos orgánicos
y ácidas.
I.a fecha obtenida pertenece a la época
en que se formó el suelo examinado, cello que cesó repentinamente
al ser inundado por una capa de lodo.
Las huellas fueron hechas después: por
lo tanto, el pueblo a que pertenecen no puedo llamarse en realidad el "hombre
más primitivo" en el sentido exacto de Huellas. Sometidas al radio
carbono (Carbono 14) en el Laboratorio de Saskatchewan, dio como resultado
una edad de 5.945, más o menos 145 años de antigüedad,
con lo que se puede asegurar con mucha exactitud la época en que
fueron impresas las Huellas del Hombre de Acahualinca.
Concediendo un margen de 1.000 años necesarios
en la formación de la capa superficial originaria, las Huellas pueden
datarse alrededor de los 4.000 años antes de Cristo, época
en que el primitivo habitante centroamericano comenzaba a domesticar y
cultivar plantas tales como frijoles, maíz, calabaza, etc.4(ARCHAEOLOGY:
26-2, 1973).
En el Viejo Mundo (Eurasia y Africa) comenzaban
las civilizaciones del Próximo Oriente; en Egipto se iniciaban las
famosas dinastías de los Faraones y a orillas de). Tigris y del
Eufrates surgían las ciudades sumerias y acadias; en Mohenho-Daro
y en Harappa, a orillas del Indo, recién comenzaban su vida urbana;
en Europa, perdidas por causas diversas las tradiciones artísticas
de Altamira y de Lascaux, dominaban pueblos semi-bárbaros.
En aquella lejana época, a orillas de los
lagos de Managua y de Nicaragua vivía el Hombre de Acahualinca en
grupos más o menos numerosas dedicados a la caza; gran parte de
su dieta alimenticia la obtenían del lago (pescado, tortugas, etc.)
y de animales de la selva, junto con frutos y tubérculos diversos.
De modo que la primitiva población que
más tarde constituyó Managua precolombina, fue cazadora y
recolectora, antes de iniciar la vida sedentaria y relativamente urbana:
los principios de Managua en las orillas del Lago son milenarias. La capital
de Nicaragua ocupa el lugar inicial y las inmediaciones donde se fijara
el Hombre de Acahualinca, el más antiguo en la Prehistoria de la
República.
la frase, ya que, seguramente, sus antepasados
se establecieron en la región muchos siglos antes.
De todos modos, Acahualinca, es la evidencia arqueológica
más antigua, definitivamente comprobada, del hombre en Nicaragua.
Cualquier nuevo hallazgo realizado en niveles
más bajos, máximo durante le etapa de reconstrucción
de Managua, debe ser cuidadosamente examinado y chequeado, por tratarse
de material arqueológico de trascendental importancia- . (Extracto
de la correspondencia del Sr. Alan f.. Bryan con fecha 11 de junio do 1974
al autor del presente folleto).
Las Huellas del Hombre de Acahualinca -existen
otras en el mismo sector, localizadas sin buscarlas expresamente, como
también en diversas regiones del territorio nacional y que conviene
estudiar conjuntamente con las de El Cauce- puntualizan una población
paleoindia relativamente densa, sobre todo a orillas del Lago de Managua
hace muchos milenios y que llegó en épocas mucho más
remotas. Pero, carentes de confirmación arqueológica o paleontológica,
tentativamente se sugiere la fecha de 12.000 años por lo menos:
Managua es, pues, la más arcaica de las poblaciones prehistóricas
de Centroamérica 111.
Más hacia el Sur, en El Recreo, antigua
cantera situada detrás del Barrio El Carmen, en donde se explotaba
una pedrera de "piedra fina', se encontraron a muchos metros de profundidad,
huellas de bisonte (el Museo Nacional conserva varias), mamíferos
de clima templado o frío.
¿Fue el Hombre de Acahualinca contemporáneo
y cazador de bisontes? Muy probablemente; pero mientras no se hallen restos
de su habitación o utensilioá caseros, tales como hachas,
punzones, cinceles, etc. en los estratos correspondientes, no podrá
confirmarse la hipótesis.
Como se echa de ver, Managua y sus vecindades,
ofrece el campo más propio conocido hasta la fecha en Nicaragua,
para estudiar al hombre primitivo y sus manifestaciones culturales en una
de las épocas más arcaicas de la Prehistoria de Nicaragua.
Las riberas del Xolotlán, por su misma
naturaleza geológica y ecológica, guardan páginas
inéditas de la vida y de la cultura del Hombre de Acahualinca, páginas
que es preciso desenterrar y conocer mediante la cooperación cíe
las autoridades competentes y de todos los nicaragüenses.
(1) Las huellas humanas prehistóricas localizadas
en diversos lugares de le llanura costera al oeste de El Salvador (fincas
La Carrera y La Raina y en el Rio Gunlacho) a pocos kilómetros de
la ciudad de Usulutón, son, según opinión del Dr.
Wolfgang Haberland, "muchísimo menos antiguas y arcaicas que las
de Acahualinca"; el conocido investigador alemán las coloca entre
los 200-800 de nuestra era.
ADDENDA
ACAHUALINCA, paraje en las afueras de Managua
(en la actualidad dentro de la capital) célebre por guardar huellas
paleoindias impresas en barro hace más de seis mil años.
Cabe distinguir dos ACAHUALINCAS: la prehistórica
y la contemporánea.
ACAHUALINCA PREHISTORICA
Comúnmente se acepta el vocablo
aborigen con significado de: lugar rodeado de agua o con mucha agua, lo
cual puntualiza estaba situada cerca del Xolotlán, en cuyas orillas
existían caños o cauces lacustres o lagunas de menor cuantía,
como la que todavía podemos ver y guarda el nombre primitivo.
Aunque se ignore su topografía exacta hace
siete mil años, las excavaciones lo muestran como terreno bajo,
anegadizo por las crecidas lacustres, peligrosamente expuesto a los torrentes
procedentes de Las Sierras.
De hecho, los elementos naturales y los agentes
hidráulicos y eólicos, en su incesante y milenaria labor
de desgaste y de relleno, los terremotos y movimientos tectónicos,
la inestabilidad constante de la corteza terrestre -muy acentuada por las
fallas existentes- hundieron o levantaron la costa del lago.
En efecto, el Xolotlán, se hunde, según
los estudios realizados después del terremoto de 1972, a razón
de 1,25 metros cada 10.000 años, bien sea por los motivos apuntados
más arriba o por el peso de los estratos superficiales incrementado
al paso de los siglos y milenios.
El suelo en donde viviera el-Hombre de Acahualinca
está ahora a cuatro metros de profundidad, hondura que decrece a
medida que se procede hacia el lago. No sería extraño que
en aquella lejana época existiera comunicación terrestre
directa de Acahualinca a Chiltepe. (A mediados del siglo pasado la gente
cruzaba "sin mojarse", pero no en lancha, entre los dos lugares, en busca
de ladrillos y de tejas.)
ACAHUALINCA ACTUAL
Es un barrio pobre nacido de la extensión
periférica de Managua. Gracias a la abundancia ilimitada de agua,
funcionan en sus cercanías varias fábricas y curtiembres.
La línea férrea Managua-León-Corinto la atraviesa
de Oriente a Occidente.
El cauce occidental recoge las aguas invernales
de la sección sur y las vierte al lago; dicho cauce, "El Cauce",
fue desviado para preservar las Huellas.
En la densa población de Acahualinca contemporánea
predomina el elemento obrero y vive apiñada a ambos lados de las
calles orientadas de Norte a Sur en casas que muchas veces carecen de comodidad
y salubridad.
Sólo el lugar donde se exhiben las Huellas
recuerda el pasado prehistórico y milenario del Hombre de Acahualinca.
¿Cómo llegar a las Huellas de Acahualinca?
La Calle El Triunfo lleva al visitante hasta la Fábrica de Tejidos
Gadala-María; a los 200 m. a la derecha y previo cruce de la vía
férrea se topa con el edificio y pequeño museo local.
La importancia científica y cultural que
revisten las Huellas de Acahualinca, el honor cívico y patriótico,
el turismo nacional e internacional exigen que las autoridades competentes:
Ministerio de Educación, de Fomento y Obras Públicas, de
Gobierno y del Distrito Nacional, acondicionen y proporcionen al sitio
las comodidades que un centro de tal índole y trascendencia amerita.
BIBLIOGRAFIA
BARAHONA, L. Y VIVAS, R.
1952 Managua 1852-1952
BRINTON, DANIEL G.
1887 "On Ancient Human Footprints from Nicaraguan'. En Proceedings
of American Philos. Soc. Vol. XXIV. No. 126
CRAWFORD, .1.
1886 "Pre-Adamite Trach". En American Antiquarian, vol. VII: 361-367,
Chicago 18.:6
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