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de Nicaragua
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PERSONALIDADES DE LA MUSICA EN NICARAGUA |

| Rommel Ocampo
Rommel Ocampo, un relámpago de MACOLLA * Lo sorprendente y trágico de los gajes del oficio
Con tan sólo 24 años de edad y dos de estar con Macolla, Rommel ha participado exitosamente como compositor e intérprete en un sin número de Festivales, el más reciente es el Festival de la Canción de los Juegos Centroamericanos, pues a pesar de no haber sido el tema ganador recibió buenas críticas y elogios tanto del público como de sus compañeros en competencia. Uno de ellos, el soberbio y original Danilo Norori. Procedente de una amplia familia de pintores, poetas, músicos y locos, Rommel compone desde sus 15 años y entre su repertorio figuran el «Himno de la Fuerza Naval», el Himno del Centro Escuela María Guerrero de Rubenia, el tema de la campaña «Juntos decidimos», la canción que representó al Primer Carnaval. Durante su participación como solista en el Festival Interuniversitario de 1999 fue visto por Ronald Hernández de Macolla y en el 2000 ganó el Premio Alma Mater por Composición. Recién ingresado a Macolla compuso la popular mezcla de Soca y Palo de Mayo «Que quieren las Chicas» y un futuro tema que saldrá en la próxima producción discográfica de Macolla titulado «Fiesta Latina», escrito junto al pianista Iván Solís. Sus primeros pasos los dio en el Coro Nacional bajo la dirección del maestro Edgard Orochena. «Fue mi primera escuela, en ella conocí el ambiente musical, la técnica vocal, a Erenia Flores con quién canté a dúo apadrinado por la UNI y a la que ahora es mi esposa, de ello ya han pasado 5 o 6 años» nos comenta Rommel quién ha realizado un receso en sus estudios de Ingeniería Eléctrica desde que formó parte de la agrupación TABU junto a los hermanos Asdrubal y Aníbal Ocampo, Guillermo Baldelomar y Alvaro Fonseca. Pero al hablar de romper barreras es remontarnos varios años atrás y asegurar que quién lo conoció antes sabe que hoy no se parece ni a su sombra, su desenvolvimiento, presencia y dominio escénico lo confirman, además él mismo lo admite. «Mientras ingresé TABU me limitaba solamente a cantar y con la necesidad de ser un artista completo he aprendido a cambiar y mezclar la animación con el canto, pues Macolla es energía pura, simplemente nos entregamos al público y tratamos de mantener la imagen de la juventud que pueda representar a Nicaragua». Lo Sorprendente y lo Trágico Dentro del baúl de los recuerdos se encuentran una embarazosa y una trágica anécdota.»Nos presentamos en un Casino en Los Angeles y durante el concierto me baje de la tarima a bailar, un grupo de señoras que perfilan los 40 años se acercaron y una de ellas hizo algo no muy común, puso su mano en mi parte más noble y de un susto me hizo saltar de nuevo hasta el escenario, fue tan dramático» recuerda Rommel. Pero los sucesos trágicos también toman su momento. En Mayo la delegación musical de Macolla sufrió un asalto rumbo a Guatemala fueron confundidos con coyotes y emigrantes que se dirigen a Estados Unidos, sacados del camino y despojados de sus pertenencias. Según las versiones de Rommel jamás pudieron visualizar la caras de sus agresores pues eso sería causa de un buen golpe. «Ese incidente ha sido lo más trágico que me ha pasado». Actualmente, trabaja a paso lento en sus proyectos y está elaborando una propuesta para hacer realidad su sueño, presentarle al público nicaragünese su primera producción discográfica como solista bajo los géneros musicales de balada pop y el pop rock alternativo. Teniendo los pies bien puestos sobre la tierra Rommel asegura que
para llegar a su meta necesitas poner todo su empeño y confianza
hasta conseguirlo, sin rendirse, son sus lemas de cada día.
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| Adolfo Obando Silva
La voz nica que le faltó a la Sonora Matancera
Escucharlo es como estar en vivo con Daniel Santos, Leo Marini, Celio González o Vicentino Valdez, las formidables voces de oro de la Sonora Matancera que Adolfo Obando Silva es capaz de devolver a la vida para darle rienda suelta a las nostalgias. A sus 78 años años de edad, aún hace vibrar al público, y por supuesto, a los que se consideran Matanceros. No tiene las comodidades que el dinero le ha dado a grandes cantantes, ni cuenta con más vehículo que una bicicleta, pero enfrenta los tiempos con sus presentaciones y poder sobrevivir en una pequeña casa, ubicada de la Estatua Monseñor Lezcano dos cuadras arriba y 50 varas al lago. Su carrera musical la inició en 1953. Cantó con la Marimba Estudiantil que dirigía don Abraham Sánchez y entre otros con Los Platillos Voladores. Cuando la Marimba Estudiantil de don Abrahan Sánchez no tocaba, don Adolfo aprovechaba para reforzar al elenco de los cantantes que tuvieron los Satélites del Ritmo. En los últimos meses ha actuado con la Camerata Bach. Esto lo ha llevado a participar en varias presentaciones recordando a la Sonora Matancera”. “Gracias le doy a Jesucristo que me tiene con vida porque todavía
tengo que halar la carreta”, dice don Adolfo, quien confirmó que
ya murieron todos los cantantes que pasaron por Los Satélites del
Ritmo. Recuerda que también fallecieron los vocalistas del grupo
de Julio Max Blanco con el que también Obando participó en
varias ocasiones.
Don Adolfo cuando comenzó a desarrollar su talento también bailaba y fue por eso que llegó a formar parte de la Marimba Estudiantil, donde lo pusieron a hacer papeles con temas de la Sonora Matancera. Así comenzó a bregar en la música y ganaba 5 córdobas la hora. Hoy le da “gracias al Señor, por mantener todavía la fortaleza para cantar y así poder sobrevivir”. Entre 1998 y el 2007 trabajó en Inifom, de donde se fue tras una barrida que hicieron de 60 trabajadores de esa institución. “En el aspecto artístico me he sentido muy bien y me he dado
a respetar de los músicos y por eso nunca me gustó bromear
con ellos. Hay algunos músicos que son callados, sinceros, otros
te hablan mal, es decir, no existe una compatibilidad de caracteres en
los músicos, porque unos vivimos tirándole al otro, pero
a mí eso nunca me ha gustado”, dice don Adolfo.
De los cantantes que interpreta y el que más le gusta está Daniel Santos y canta “Virgen de medianoche”, “Dos gardenias”, “La despedida”, “Qué bonito amor”, “Tu recuerdo y yo” de José Alfredo Jiménez, “Santa”, “El Naufragio”, “Piénsalo bien”. Estos números como otros de las estrellas de la Sonora Matancera, don Alfredo los interpreta todos los viernes de 8 a las 12 de la noche en un lugar que se llama “Estás contento”, ubicado detrás de la Galería Santo Domingo. Dice que los arreglos los tiene el tecladista, quien le da el mismo
sonido con que la Matancera sonaba con sus inolvidables temas musicales
que a cualquiera –que ande arriba de los 40 años- lo hace hacer
un “feedback” mental, pero la verdad “la gente no se fija en los arreglos,
porque lo quiere escuchar, es la melodía y la letra de la canción”.
Don Adolfo cobra por amenizar cuatro horas, la suma de 6 mil córdobas “por lo que así vamos buscando la vida con la música”. El cantante también actúa sólo con pistas que contienen la música original de los cantantes que imita. Las pistas con las que canta son originales y se las obsequió
la cantante nicaragüense Flor de María Medina, que reside en
San Francisco, California. Otras se las regaló una amiga de su infancia
que se llama Felipa Espinoza que también vive en Estados Unidos
y otra se las facilitó Armando Pastrana. Cuenta con 45 pistas originales
para actuar, de las cuales 35 son con las que trabaja.
“Tengo un gran repertorio de esos cantantes y por eso vivo muy contento con el asunto de la música que hasta cierto punto me ha ayudado a salir de muchas dificultades, pero quiero decirte que vivir en un ciento por ciento de la música en Nicaragua, eso no se puede”, dice el veterano cantante que se define como un matancero en un ciento por ciento. No ha actuado en fiestas de connotados personajes criollos de Nicaragua,
pero sí ha estado en actividades muy importantes para él,
como fue durante las celebraciones de las bodas de oro del ex actor de
cine y de la radiofusión nicaragüense, Hugo Hernández
Oviedo.
El artista cuenta que hay que asumir una ética, porque hay personas que piensan que por darle una media, uno debe cantarles las piezas pedidas. Con la Camerata Bach, don Adolfo ha participado en cuatro presentaciones,
con música de la Sonora Matancera. Dijo que se está haciendo
un proyecto para llevar la música de la Sonora Matancera a Masaya,
combinada con chistes y malabares al público.
Con el Champú Musical trabajó seis años, así
como con la Marimba de los Salinas, por lo que ahora lleva 53 años
de bregar en el arte. Comenzó a explorar ese campo cuando tenía
25 años de edad. Con su esposa actual tiene cuatro hijos. Con la
primera esposa que murió tuvo dos hijas mujeres.
* (Ed Manfut Recopilador de datos biográficos).
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| Katia Padilla
Geiner Enrique Bonilla R.
Para Katia Padilla la mejor manera de recordar el huracán Félix es a través de la música. Esta cantautora ha decidido poner a Cristo como el protagonista de sus canciones y a través de ella llevar un mensaje de esperanza a las víctimas de aquel desastre. Aunque en su carrera artística ha cosechado un par de discos; en esta ocasión presenta los vídeos de tres canciones; que además de español, son interpretadas en inglés y miskito, su lengua natal. Tal vez el tema más emblemático sea En el cielo nos veremos otra vez, que está dedicado a las víctimas del huracán Félix, que según su intérprete, no sólo sirve para recordar y mantener en la memoria lo que sucedió en la Costa Atlántica, sino también para llevar un poco de esperanza. “Más que recordar ese acontecimiento, la idea es recordar a las familias que perdieron a sus seres queridos. Que no piensen que jamás los volverán a ver, porque si le entregamos nuestros corazones a Dios, vamos a volver a encontrarnos con esas personas”, sostiene Padilla. UNA VIDA CRISTIANA En cuanto a género, el gospel es el que mejor definiría su música; aunque también ha tenido alguna influencia de la música country, muy popular en el oeste de los Estados Unidos y también en el Caribe de Nicaragua. Pero Katia Padilla también interpreta el tema Cuan grande es él, una canción que tiene más de cien años y que ha sido interpretada por muchos artistas, cristianos y no cristianos, y que en su letra se encarga de evidenciar “la maravilla y la grandeza del Señor”. Este tema cuenta con sus respectivas versiones en inglés y miskito, al igual que el tema Todos nosotros. Consciente que la imagen es muy importante para transmitir sentimientos, Katia grabó los videoclips de sus canciones en la comunidad de Wawa Bar. “Todos los vídeos fueron grabados en la Costa Atlántica y tuve la oportunidad de visitar muchas comunidades para presentarles los vídeos”, indicó. Aunque la promoción de estos vídeos apenas está iniciando en el Pacífico del país, los pueblos caribeños más afectados por el huracán, como Sandy Bay, Waspam o Santa Marta, ya tuvieron la oportunidad de apreciarlos y las reacciones fueron impactantes. “Realizamos conciertos gratis y llevamos un mensaje de esperanza a toda la gente que perdió a sus seres queridos. Es inevitable que la gente los recuerde y comiencen a llorar por eso, al presentar el vídeo se golpean bastante, pero al final terminan contentos, porque se van llenos de esperanza”, aseguró la intérprete caribeña, que en este año recibió de parte de la Asociación de Artistas Rafael Gastón Pérez el premio a Artista Cristiana del Año. La Prensa 08/07/2009 |

| Noel Pérez Urbina
Estelí ha sido cuna de destacados artistas, músicos y destacadas personalidades que han brillado en el ambiente cultural de Nicaragua. Entre otros mencionaremos a los músicos y compositores: Don Quintín Morales, los hermanos José y Alejandro Floripe, Don Felipe Urrutia, la poetisa Claribel Alegría y el escritor Ramón Barreda. Entre esta pléyade de extraordinarios valores se destaca el profesor Noel Pérez Urbina, muy conocido en Estelí y en Nicaragua por ser el creador del Son Nica “Estelí”, que es la canción que identifica los estelianos.
Originario del Valle La Joya- Estelí donde vivió en su adolescencia. De ese ambiente rural se inspiraría para crear sus más elevadas composiciones musicales como son: El Indio Segoviano, Por las montañas de mi tierra, Juan Estrada, y Lamento carretero. De ese período el artista rememora las dificultades materiales que vivió. Así nos relató que a los 15 años se puso su primer par de zapatos cuando le comenzaban a gustar las muchachas y le daba pena andar descalzo. Precisamente para comprar sus zapatos comenzó a trabajar de ayudante de carreta, en la que transportaba piedras canteras de una mina ubicada en Las Joyas a la ciudad de Estelí. Este material era básico para las construcciones de la época pues servían de fundamentos de las edificaciones. Afirma Don Noel que le tocó llevar decenas de carretadas de piedras para la construcción del Palacio Departamental que se construyó en Estelí en la década de los sesenta. Otra veta musical de este artista está enraizada en la problemática social de su pueblo a la que canta, recrea, y denuncia. Además, hace militancia política como cristiano revolucionario. Así surgen composiciones testimoniales como: El duelo de mi guitarra, Madre del guerrillero, Insurrección Nacional, El Hombre nuevo y otras.
Ha incursionado en otros géneros como: El Vals, Los Boleros, La Misa Segoviana. Dentro de esta temática se destacan: Demora, La primavera y tú, Varios tangos, Bossanovas, etc. En esa época logró grabar cuatro discos de 45 R. P. M. y organizó el trío Jadeli con el que amenizó veladas y fiestas estelianas en la década de los sesenta.
Además de notable cantautor Don Noel Pérez enseñó por muchos años música en la Escuela Normal de Estelí y ha sido un entusiasta promotor de nuestra música folklórica y del patrimonio cultural nacional. Por mucho tiempo impulsó programas radiales con esas temáticas en la radios ABC Estereo, Canto a mi terruño y en la radio Estereo Beso, soy puro pinolero.
Organizó a finales de la década de los setenta el grupo musical Río rojo, el que integraron sus hijos: Fabricio, Noel, Mario e Igor todos Pérez Ubeda. Ellos eran los que amenizaban los actos culturales que rebautizaron: calles, barrios e instituciones de Estelí de la década de los ochenta. De su autoría y recopilaciones actualmente posee tres discos compactos: Canto a mi terruño, Misa segoviana y Nicaragua desde las Segovias. Los que tiene de venta en su casa de habitación.
También nos relata Don Noel que ha escrito varios himnos: entre otros mencionamos: Himno al Real Estelí, al colegio de Santa Cruz y Román Esteban Toledo. Detrás de este prolífico compositor se encuentra su culta y abnegada esposa Doña María de Jesús Ubeda, profesora de generaciones quien ha sido un valioso apoyo en su carrera artística.
Noel Pérez Urbina notable promotor cultural esteliano, será recordado especialmente por haber creado una joya invaluable, El son nica a Estelí el que según sus palabras le fue inspirado por un pueblo de gente acogedora y hospitalaria.
Prof. Jaime Herrera Chavarría.
Máximo Rugama | mrugama@elnuevodiario.com.ni
Con sus composiciones musicales dedicadas a Estelí y a la región segoviana, ha dado orgullo a este suelo norteño. Su ritmo y esencia artística dan la mejor sazón a sus composiciones. Es el autor del Himno a Estelí y de temas que reflejan el amor a su tierra y a su gente, como “El Indio Segoviano”. Se trata del profesor, músico, cantautor y recopilador Noel Pérez Urbina, un esteliano nato que ya se convirtió en símbolo de Estelí. Pérez, disiente de algunos escritores nuevos, quienes, según él, han dicho que Estelí no tiene folclor, y a renglón seguido señala que donde está la música, la poesía, el arte en todas sus manifestaciones, allí está el folclor. Recuerda asimismo el año 1964, cuando escribió el Himno a Estelí. Había intentado escribir una canción para Estelí, pero se le había terminado el tiempo. Ésta no se la encargaron, pero afirma que de su propia inspiración le nació tal interés. “Es que nunca me han gustado los encargos”, asevera. “Comencé con un son nica, payaneado, similar al estilo de Camilo Zapata”. Motivo de la inspiración
“Es un honor a las mujeres, también bellas y hospitalarias, es casi un canto épico, ese interés por hacer el Himno a Estelí me surgió de forma casi espontánea”, comentó. Pérez quiso que sus descendientes continuaran con la llama de
la música encendida, y por ello puso a estudiar a sus cuatro primeros
vástagos, (a mediados de los años 70), ya que en Estelí
siempre han funcionado escuelas de música.
“Ellos tocaban flauta dulce, y en ese grupo musical interpretaban muchos temas dedicados a América del Sur”, rememora. Ahora, en estos tiempos, señala a German Urbina (el cumiche)
como el único de sus vástagos que no estudió en una
escuela de música, pero que ha aprendido “de oído” y tiene
bastante habilidad.
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| Felipe Urrutia
nació en La Tunosa, Estelí, el 5 de febrero de 1918. Su madre, doña Modesta Delgadillo, originaria de Tunosa, una mujer dedicada al hogar y los hijos, y su padre don Daniel Urrutia, agricultor y comerciante de mulas, originario de Santa Rosa del Peñón. Desde niño, don Felipe fue precoz en el trabajo y en la música, a los 8 años comenzó a ayudar a su padre en las huertas de la familia y a los doce –sin saber tocar la guitarra- comenzó su tarea de recopilador, aprendiendo de memoria las melodías que escuchaba. Su amor por el arte musical le permitió registrar y valorar cada melodía que se creaba, rescatando del olvido la obra de esos artistas campesinos que hoy sigue interpretando con sus hijos. Hombre de mil oficios Trabajó como jornalero, arrendando bueyes, arrancando frijoles, tapiscando maíz, artesano de cuero crudo, experto en la hechura de aperos de montar, arriero, fabricante de sogas de penca, obrero de construcción, entre otros. Adolescente aprendió a tocar la guitarra de solo ver a otros, luego junto a sus amigos salía a serenatear las canciones románticas de la época. Músico errante, con los amaneceres y atardeceres, marcando el inicio y el final de largas jornadas, arreando ganado ajeno desde Estelí hasta El Sauce. La música A inicios de los años sesenta, Ulises González y los hermanos Floripe (recopiladores del folklore regional) los estimularon para que regresara a sus raíces musicales. Alternando su trabajo de peón y cuidador, don Felipe apeló a su prodigiosa memoria y se fueron desgranando una tras otra las melodías campesinas que se había aprendido treinta años atrás. Cada encuentro con estos amigos era una oportunidad para tocar nuevas piezas y recordar la historia y la ruta de cada melodía, surgiendo en ese ambiente los nombres con que hoy son conocidas. Los hijos se fueron devotamente a la tarea del padre, hasta formar un grupo que un día de 1972, en un encuentro de músicos amigos, Carlos Mejía Godoy los bautizó con el nombre con que se han hecho famosos a nivel nacional e internacional “Felipe Urrutia y sus Cachorros”. A sus 86 años, don Felipe Urrutia se ve cansado, pensativo y
melancólico, quizás reflexionando sobre lo que ha dejado
sembrado este viejo roble que hizo de su vida un peregrinar por la música
popular campesina.
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