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Fondo
Histórico Documental de la Música Nicaragüense
17 DE JULIO DEL 2002 / La Prensa Museo de la música
Algunas de las partituras
musicales tienen casi un siglo de existencia
Leslie Ruiz Baldelomar Más
de 40 mil partituras musicales constituyen el “Museo de la Música
Nicaragüense”, una riqueza cultural que ha sido recopilada durante
varios años por el Fondo Histórico Documental de la Música
Nicaragüense. Ayer, en medio de un acto ceremonial, se hizo la entrega
oficial al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA),
ubicado en la Universidad Centroamericana.
Las partituras se encuentran depositadas en este instituto desde hace
un año, cuando Alfredo Barrera, director del Fondo Histórico
Documental de la Música Nicaragüense, se percató de
que sería el lugar más indicado para guardar tan valiosos
documentos. “Para la década de los ochenta, algunas de las partituras
se encontraban en las oficinas del Ministerio de Cultura que en ese tiempo
era dirigido por Ernesto Cardenal. Luego pasaron a manos de Rosario Murillo
y finalmente fueron colocadas en las bodegas de las Ruinas del Gran Hotel”,
comentó.
Agregó que en ese trajín se perdieron muchas canciones importantes
que ahora serían piezas claves dentro de este fondo patrimonial.
Como parte del “Museo de la Música Nicaragüense” se encuentran
expresiones musicales de Alejandro Vega Matus, Carlos Ramírez Velásquez
y José de la Cruz Mena; además de cuatro músicos más.
“Lo más relevante de esta colección es que todos los documentos
son originales”, destacó Barrera.
Los conciertos, la música de cámara y las sinfonías
son los ingredientes principales. Hasta se encuentra la famosa “Sinfonía
centroamericana”, ganadora de un premio en Detroit durante 1945. Y es que
según Alfredo Barrera, hay música que data de hace 90 años.
“Tal como sucede desde 1983, este material está disponible para
todo tipo de consulta”, dijo.
EXPOSICIONES ITINERANTES
Para el mes de agosto se tiene programada una serie de exposiciones
itinerantes por diversas bibliotecas de la capital, con el fin de dar a
conocer la existencia de estas partituras musicales, cuyo mantenimiento
ha sido financiado por el Gobierno de Noruega.
Según Jairo Jarquín, secretario de organización del
Sindicato Nacional de Músicos del Instituto Nicaragüense de
Cultura, el Museo de la Música Nicaragüense jugará un
papel indispensable dentro del quehacer cultural, de manera que las orquestas
radicadas en nuestro país sabrán con exactitud dónde
buscar los temas de los grandes maestros, a la hora de interpretarlos en
un determinado concierto. Incluso facilitará el trabajo de los músicos
departamentales que hasta ahora se les hacía tedioso obtener este
tipo de información.
Agregó que el sindicato estaría dispuesto a cooperar con
varias partituras originales de José de la Cruz Mena, Tino López
Guerra y Abraham Delgadillo que poseen desde hace muchos años y
que sería recomendable que descansaran en el IHNCA, donde existen
las condiciones necesarias para su adecuado mantenimiento.
Por su parte, Víctor Alvarado —violinista del grupo Kinteto— considera
que este fondo documental de la música servirá para que todos
los músicos nuevos conozcan a fondo sobre el origen, evolución,
actores y diferentes expresiones musicales a través del tiempo.
El acto de entrega “Museo de la Música Nicaragüense” se llevó
a cabo ayer en las instalaciones del IHNCA, culminando con un concierto
del grupo de cámara “Kinteto” y un brindis.
indiscutiblemente
aportando a la cultura musical nicaragüense.
Material inéditomás
de 40 mil páginas de manuscritos originales con puño
y letra de los autores y composiciones de grandemaestros de la música
nicaragüense
José de la
Cruz Mena,
José
de la Cruz Mena también conocido como el “Cantor del Río
Chiquito”, nació el tres de mayo de 1874 en el Barrio San Sebastián
de León. A los 21 años de edad, estando en San Salvador
le diagnosticaron la enfermedad de la que fue quedando completamente
ciego un año después, muriendo el 22 de septiembre
de 1907 a los 33 años. Es el autor de grandes valses como “Amores
de Abraham”. Su máxima gloria como compositor fue en
1904 cuando ganó el primer lugar con el vals “Ruinas” en un
festival que se realizaba en el teatro que ahora lleva su nombre

Con la armonía de sus guitarras, el encanto de la flauta, el
sonar de la marimba y el coro de sus dulces voces, los niños y adolescentes
que integran el Coro de Batahola se preparan con cantator Carlos Mejia
Godoy para brindar una Misa Campesina de lujo, escenario la
iglesia de Batahola Norte.
Camilo Zapata
nació en Managua el 25 de septiembre de
1917. Topógrafo de profesión y compositor de pasión,
un artista que ama a su tierra en toda su extensión, en donde ha
encontrado la fuerte inspiración para dar paso a un sinnúmero
de bellas composiciones.
A sus 14 años realizó su primera
composición, "El caballito chontaleño", que estrenó
en 1934. Sus creaciones musicales están llenas de estampas costumbristas
convertidas en canto.
Entre sus temas más populares sobresalen:
"El nandaimeño", "Caballito chontaleño", "El ganao colorado",
"El solar de Monimbó", "El arriero", "Cariño", "Rival", entre
otras. A los 82 años continúaba componiendo temas musicales,
ya que para él Nicaragua es una tierra en la que hay una poesía
necesaria para hacer canciones.
Carlos Mejia
Godoy
nació el
27 de junio de 1943. Es el más importante cantautor del país.
Tiene ocho
hijos y una docena
de discos. Su música ha trascendido las fronteras
No hay nicaragüense
que no conozca María de los Guardias, El almendro de onde la Tere
o La Misa Campesina. Su vida es un magisterio de la música.
Luis Enrique
Mejía Godoy
" doy gracias a
Dios porque las escribí en uno de mis mejores momentos como compositor
"
"Palomita guasiruca"
dijo que ésta "me mantiene con mi corazón de niño
creyendo en el amor y en Dios para seguirle cantando a ustedes". realizó
un recorrido por sus raíces, a la tierra que lo vio crecer por poco
tiempo, antes de marcharse por 21 años con su maleta de sueños
al país norteamericano interpretando "la mazurca", ritmo típico
de las regiones del norte, "una mazurca simple pero llena de mucha vibra
tinta",
"¿Quién
eres tú?", fue la canción que despuntó la cuarta noche
de concierto que realiza el intérprete de "Date un chance"
El salsero también interpretó algunas de sus nuevos temas.
Viernes 7 de Abril de 2000 El Nuevo
Diario
Víctor
M. Leiva
Recordando
al fecundo compositor
—HUGO HERNANDEZ OVIEDO *—
Don Víctor
M. Leiva fallecido el 7 de abril de 1995......un gran pesar..y
siempre lo recordaremos como un gran compositor, orgullo de Nicaragua que
nos dejó su valiosa herencia musical como «La Cumbia Piquetona»,
«Miriam», «No me hiciste caso» y muchas más
entre ellas «El Toro Huaco», tema triunfador del segundo
lugar en el Festival de la Canción Folklórica Latinoamericana,
realizado en Hollywood, California. (En esa ocasión don Víctor
viajó en compañía de los integrantes del Trío
Xolotlán, de Otto de la Rocha y de Luis Méndez).
NACIO EN MANAGUA
De
la Casa del Obrero, una cuadra al Este y una cuadra al Sur, nació
Víctor M. Leiva el 25 de junio de 1916, siendo sus padres el señor
Carlos Leiva Orozco y señora Carmen Vásquez de Leiva.
El pequeño Víctor nunca pensó que llegaría
a la cima de la popularidad con sus canciones; creció al lado de
sus doce hermanos cultivándose en estudios, posteriormente aprende
el noble oficio de la barbería, por cierto tenía una lujosa
sala, de la iglesia San Antonio (en la vieja Managua) dos cuadras
al Sur, lugar donde aprovechaba para vender sus discos o sencillamente
los regalaba a sus clientes. Don Víctor recorrió desde Guatemala
hasta Panamá con la fe de conquistar mercados; desafortunadamente
sus discos no eran aceptados «ni regalados», pero no desmaya
a pesar de sus fracasos tanto espirituales como materiales, don Víctor
sigue en su empeño.
GRABACION DE DISCOS EN 1948
Sus primeros
discos fueron realizados en 1948 en el estudio de grabaciones del señor
Juan María Navas Barraza (q.e.p.d.) que estaba ubicado frente al
costado norte de Catedral, contiguo al Club Social Managua. En verdad los
discos de piedra no eran de gran calidad, pero de alguna forma ayudaron
a proyectar la música nicaragüense.

Las primeras canciones
que grabó fueron: «El caballo cimarrón»
y «No sé por qué te quiero». Don Víctor
aseguraba en vida, que el señor José María Navas fue
quien abrió la brecha musical en discos y cada semana, el compositor
sacaba una buena cantidad de sus discos de 78 rpm. Así continuó
produciendo melodías con música y buena letra y sobre todo
temas originales como el caso de «Miriam», un rotundo éxito
en la voz del magnífico cantante nacional Luis Méndez, acompañado
del trío mexicano «Los Arieles»; por cierto el nombre
original de este romántico bolero era «Martha»,
pero por cuestiones de vocalización, don Víctor se vio obligado
a cambiar el nombre. Cabe recordar que en los inicios de lucha para realizar
sus grabaciones, al no conseguir apoyo financiero para seguir con la producción
musical, tuvo que vender la silla y todos los implementos conque realizaba
su noble trabajo en la barbería.
SUS HIJOS ESPIRITUALES FUERON SUS CANCIONES
En vida, don
Víctor confesaba que le tenía mucho cariño a todas
sus canciones, ya que para él representaban a hijos espirituales
que nacieron del alma, del sentimiento y de las vivencias, siendo su favorita
«Miriam». Fue en 1956 que el fecundo compositor comienza
a recoger el fruto de sus éxitos. Es reconocido públicamente
como el Mejor Compositor de Música Típica, presea que
es entregada por manos del brillante musicólogo don Salvador
Cardenal. En 1960 recibe medalla como el Mejor Compositor de Música
Popular de Nicaragua, de parte del Ministerio de Educación Pública.
GRABA VARIOS TEMAS
EN RCA VICTOR DE CIUDAD MEXICO
Uno
de los momentos más grandes de la vida artística de don Víctor
M. Leiva fue en 1960 cuando viaja a la ciudad de México en
compañía del laureado cantante Luis Méndez para grabar
doce temas de su propia autoría en los estudios de la RCA Víctor,
siendo este LP una verdadera joya del pentagrama nacional que hace
historia en Nicaragua. En los estudios de la RCA logró grabar al
lado de los maestros Chucho Ferrer, Mario Ruiz Armengol, el Trío
Los Arieles y Los Cuatro Soles.
INVITADO A PROGRAMA
RADIOFONICO EN LA XEW DE MEXICO
Don
Víctor M. Leiva mientras grababa en los estudios de la Víctor,
fue invitado para un programa en vivo en la XEW La Voz de la América
Latina desde México, donde el cantante nicaragüense Luis Méndez
actuó cantando los temas del maestro Leiva, alternando con Lucha
Villa, El Mariachi Vargas de Tecalitlán, Los Cuatro Soles
y el actor-compositor José Angel Espinoza
«Ferrusquilla». RONNIE PORRAS Y EL MARIACHI SOLINGALPA GRABAN
UN LP
Verdaderos
éxitos calificados como Joyas Musicales fueron grabados por el
cantante nacional Ronny Porras acompañado del mariachi Solingalpa,
donde incluyen «Quiéreme mucho corazón»,
«Cuando vienes tú», «Por quererla tanto»,
«No me hiciste caso», «Ay amigo, ay amigo», «Homenaje
a la campiña y al amor», «María Elena»,
«Marisol», «Rosa Linda», «Madrecita linda»
y otras, siendo estos números musicales del ramillete de canciones
de gran romanticismo la mejor herencia al patrimonio cultural de Nicaragua.
SUS SENTIMIENTOS AMOROSOS
En vida,
el maestro Leiva se autocalificaba como «el niño mimado»
de todas muchachas, ya que desde los 15 años de edad, conquistaba
con canciones y ellas quedaban encantadas cuando les dedicaba serenatas;
cuando le entrevisté en mayo de 1994, don Víctor me dijo
que a los 18 años de edad se casó con una joven de 14 años
de edad cuyo nombre era Celina González, siendo su última
esposa la señora Rosario Ramírez de cuya unión procrearon
tres hijos: Fátima, Carlos Alberto y Víctor.
SU MUERTE AQUEL 7
DE ABRIL DE 1995
Después
de quebrantada su salud y haber permanecido durante un mes en el
Hospital Salud Integral, se doblega ante la muerte a las tres de la madrugada
del 7 de abril de 1995, rodeado de sus hijos y de su esposa Rosario. De
esta forma nuestro homenaje en el recuerdo para el inolvidable compositor
orgullo
de Nicaragua.
* (Recopilador de datos biográficos).
Luis Abraham Delgadillo,
(1887-1961)
temas folklóricos nicaragüenses de la Purísiima el Niño
Dios
Luis
A. Delgadillo es el nombre que lleva la escuela para honrar a uno de los
más grandes músicos nicaragüenses. Nació en Managua
el 26 de agosto de 1887. Por sus dotes musicales fue becado para estudiar
música en Milán por el entonces presidente de Nicaragua,
José Santos Zelaya. Aquí dirigió por siete años
la Banda de los Supremos Poderes. Por entonces se conoció el folleto
Consideraciones sobre el Arte Musical de Nicaragua (1913). Trasladado a
México, fue profesor del Conservatorio Nacional y Director del Orfeón
Popular Número 5. En 1926 realizó una gira por toda Hispanoamérica.
En 1930 dirigió un concierto de sus obras en el Cornegie Hall de
Nueva York. Después fue catedrático de Composición
y estética musical en el Conservatorio de Panamá. También
fue director de la Escuela Nacional de Música de Nicaragua y de
la Orquesta Sinfónica de Managua. Fue invitado de honor del
Departamento de Estado. El maestro Delgadillo dominaba todos los
géneros: clásicos, románticos y modernos a la perfección.
En la Revista Tiempo de México, declaró que era género
chico, por ejemplo, «Sinfonía Indígena», «Sinfonía
Mexicana» (1924), «Sinfonía Incaica» (1926), «Sinfonía
Serrana» (1938), la sinfonieta «Un chino en París»
(1952), la Gran Marcha Triunfal «Simón Bolívar»
y sus doce sinfonías breves, son algunas de sus obras, de este maestro
del pentagrama, que escribió más de 300 obras, demostrando
una versátil fecundidad genial. Murió el 20 de diciembre
de 1961.
Carlos Ramírez
Velásquez, (1882-1976),
mas de mil sones de pascua, misas de gloria,marchas militares,cantos a
la Virgen, himnos y Fox Trot,colección de valses de gran belleza
'Sinfonía de las Américas' 1945.
Fernando Luna Jiménez,
composiciones
de cámara, Réquiem, música sinfónica
con temas del folklore.
Alejandro Vega Matus
(1875-1937) composiciones
de identidad.
Juan Manuel Mena
Romero,(1917-1989)
música coral nicaragüense, Réquiem 71, el salmo
(poema de Ernesto Cardenal), orquesta de cuerdas.
Tino López
Guerra aqui
un link con la pagina de Radio Corporacion Visitelo
Nació
en Chinandega el 20 de julio de 1906, su padre el médico Eduardo
López Robelo, su madre Celina Guerra; tercer varón de los
6 hijos del matrimonio López Guerra demostró desde temprana
edad su alma de compositor y poeta, creando música y poemas
románticos.
Erwin Krüger
Urroz aqui
un link con otro URL Visitelo
Amor,
picadía y armonía en la composición musical nicaragüense.
Nació el 2 de Noviembre de 1915 en León, Nicaragua.
De pronto un canto y sabrá quien ha puesto en la memoria de su corazón
esa armonía de nostalgia y luces nativas. En todo aire nicaragüense
pasa una nota de Erwin Krüger.
En
el Hotel California de la capital guatemalteca Erwin empezó a componer
"Mi Pueblito". Pasaba horas y horas arrecostado en un catre dándole
vida a su hoy célebre canción: "cuando evoco el recuerdo
de mi pueblito... etc"
19
de Julio de 2004 El Nuevo Diario
Cuando la música
cantó más fuerte que cien cañones
Joaquín Tórrez
A.

JULIO MARIO VÁSQUEZ
Nace en Managua, Nicaragua en septiembre de 1963. Arreglista y Compositor,
inicia sus estudios de música y guitarra en la Escuela Nacional
de Música en Managua, Nicaragua. Posteriormente realiza estudios
de armonía y composición con renombrados maestros cubanos
y con el saxofonista nortearmericano Richard Lesnik.
En 1988-92 estudia la técnica de la guitarra clásica,
instrumentación y orquestación en el Conservatorio de Música
de Pardubice, Checoslovaquia, con el profesor Stanislav Jurica.
Se ha desempeñado como guitarrista del Grupo Staccatto, junto
al también guitarrista Eduardo Araica.
En 1992-93 funda en Berlín, Alemania el trío "Los Becuadros"
junto a dos músicos paraguayos. En 1986 se destaca como guitarrista
y cantante del grupo de música experimental "Igni Tawanka" con el
que realiza conciertos en Canadá y Estados Unidos. En 1984 recorre
seis paíises de Europa grabando un LP con el grupo "Pueblo" en Bochum,
Alemania.
En 1980 funda el grupo coral "Pueblo" presentándose en Costa
Rica y los Estados Unidos. Sus primeras manifestaciones artísticas
las expresa desde muy corta edad, iniciando el aprendizaje de la guitarra
de manera autodidacta. Actualmente se desempeña como profesor de
guitarra en la Escuela Nacional de Música en Managua, Nicaragua.
IV Encuentro Internacional de Guitarra, Panamá 2001 del 13 al
17 de agosto
El Grupo Pancasán
se enfrentó a la Guardia con dos guitarras, un güirro y un
bongó. MIGUEL MOLINA / END
No hay dudas de que
la nostalgia entra por la música, como diría Gabriel García
Márquez. El mismo Platón decía que la música
es al alma lo que la gimnasia al cuerpo. Y por eso, de alguna manera, los
mejores y los peores momentos de nuestras vidas siempre van acompañados
de una canción.
Así, hay
canciones que sintetizan los sueños de una época. Con ellas
muchos han envejecido, las tararean y las admiran como si fuera un paisaje
que conduce a un horizonte lejano.
Con el tiempo, las
ráfagas de viento se llevan fragmentos de esas melodías,
pero luego vuelven para recordar aquellos días en que muchos, armados
con fusiles y otros con la palabra, querían construir un mundo a
su manera.
De aquella factoría
surgieron docenas de grupos que luego fueron los cantores de la revolución,
los que pusieron la banda sonora a toda una década, y cuyas canciones
fueron saboreadas por miles. Pablo Martínez Téllez --”El
Guadalupano”--, Salvador Cardenal y los integrantes del Grupo Pancasán,
son algunas de esas personas que consideran, 25 años después,
que la revolución fue “un movimiento auténtico que merecía
ser cantado”.
La versión salsa de Macolla de la canción
japonesa “Kezene Naritai” estará disponible para descargas en celulares
en Japón. Macolla fue invitado a la Expo Mundial “Aichi 2005”
en la ciudad japonesa de Aichi.
de gira por Estados Unidos en agosto.
Visitará Washington y Miami. Macolla es el único grupo
musical de Nicaragua en ser invitado al programa “Sábado Gigante”
y al Festival de la Calle 8 en Miami.
El guerrero del amor
Salvador Cardenal,
la voz masculina del Dúo Guardabarranco, aún hace revolución
con su música, cantándole al ambiente y al desarrollo sostenible.
Las reivindicaciones de ahora son otras, pero lamenta que no se luche,
que no se peleen espacios como se hacía en la década revolucionaria.
“La revolución
fue linda porque promovió un nuevo reparto de la riqueza. El mundo
nos veía con esperanzas y nos reconocían como los gestores
de un nuevo mundo, de un nuevo orden. Había mucha pasión
y respaldo por un nuevo país que nacía después de
la represión somocista”, recuerda.
Por eso es que no
lo duda cuando le preguntan si valió la pena cantarle a la revolución.
“Fue un movimiento auténtico que merecía la pena ser cantado”.
Él y su hermana
Katia no estuvieron en los momentos duros de la lucha contra Somoza. Su
involucramiento fue primero con la Cruzada Nacional de Alfabetización
y luego con las brigadas culturales que iban a cantar en los cortes de
café, en el exterior y en los frentes de guerra.
“Era emocionante
aquella fiebre cultural. Eran camionadas de artistas yendo a cantar de
un lado a otro. Nosotros conocimos por lo menos 25 países, y nos
involucramos tanto, que hubo un año que cantamos más de 365
veces. Cantábamos hasta dos y tres veces por día... por eso
es que siempre digo que nuestras raíces se las debemos a la revolución”.
El Dúo Guardabarranco
llevó su canto revolucionario por media Europa. Eran verdaderos
conciertos masivos que los llevaron a cantar ante 8 mil personas en Suecia
y ante más de 12 mil en la URSS. En Estados Unidos cantaron en 24
estados.
Pero si hay una canción
de su repertorio que aún arranca lágrimas es “Guerrero del
Amor”, todo un himno a mediados de los años 80, y que para Salvador
es un homenaje a los miles de jóvenes que murieron por defender
el país.
La letra de esa
canción proviene de un poema de una joven costarricense que era
casada con un guerrillero nica. “Ella se llama Rosy Soleyl. Cuando mataron
a su compañero me mandó una carta y ahí venía
el poema. Yo le quité algunos versos, le agregué otros y
ahí está la canción. La grabamos en 1985 en Estados
Unidos, pero sonaba en Nicaragua desde el 84”.
En los últimos
14 años, Guardabarranco ha recorrido el mundo por su cuenta. Siguen
con su vocación social, y aunque compiten en un mundo comercial,
constituyen uno de los grupos que más vende en el país. 25
años después que iniciaron a cantarle a la revolución,
Salvador aún se considera revolucionario. Pero eso sí, nada
de partidos. “Ahora soy un hombre de enteros”, dice.
Un canto de meditación
A Pablo Martínez
Téllez, “El Guadalupano”, se le debe uno de los cantos más
hermosos de la Misa Campesina, El Canto de Meditación, una melodía
que compuso en 1975 en una quinta que alquilaba Carlos Mejía Godoy
en el kilómetro 10 de la Carretera Sur, en Nejapa.

“Para
todo hay que tener vocación y mucho más para vivir. Norma
Elena y Keyla mujeres llenas de vida, amor, y paz que lo comparten con
su público en sus conciertos
En agosto cumplirá
30 años de ser cantante; desde que inició en 1974 en un programa
llamado Buenos Días Campesinos. “Yo hacía canciones de obreros
que se quejaban del patrón, y una vez, en el Colegio La Salle de
León, Carlos Mejía se fijó en mí y me pidió
unas canciones. Después supe que las había pasado en un programa
que tenía en Radio Corporación”.
Después de
ese encuentro se trasladó a Managua y se unió a Carlos Mejía.
Con él y con los hermanos Duarte (que luego se llamaron Los de Palacagüina)
fue parte de los Talleres de Sonido Popular y Brigadas de Salvación
del Canto. Y así se abrió paso hasta que logró tener
un programa en la Radio Continental. “Media hora con El Guadalupano”, se
llamaba.
Esa relación
con Carlos Mejía le permitió poner su arte en la Misa Campesina.
Entonces vivía en Nejapa, en una quinta de Mejía. “Ahí
saqué ‘El Canto de Meditación’. No sé ni cómo
la compuse... creo que fue porque el lugar era bonito, con muchos pájaros
y muchos árboles... creo que fue Dios el que me iluminó para
que le cantara a su naturaleza”.
“El Guadalupano”
(nació en el barrio Guadalupe, en León) creció entre
los algodonales, cortando madera, trabajando en confiterías, en
panaderías, en tenerías, en talleres de carpintería
y en construcción de casas.
Sus canciones de
contenido social tuvieron su recompensa cuando, en 1976, ganó un
festival de música testimonial con la canción “El Niquinohomeño”,
dedicada al general Sandino. Eso le permitió representar al país
en un congreso mundial de jóvenes que se realizó en Cuba
en 1978, pero, a la vez, le provocó más problemas con la
Guardia Nacional.
Su momento de gloria
le llegó a inicios de 1979 cuando, con la Orquesta Sinfónica
de Londres y con los cantores españoles Ana Belén, Sergio
y Estibaliz, Miguel Bosé, Elsa Baeza y el trío Los Laredo,
grabó la Misa Campesina en un estudio de Madrid. Esa vez vendieron
más de 50 mil copias y se ganaron un disco de oro que El Guadalupano
aún conserva en su casa de León.
En los años
80 trabajó en el Ministerio de Cultura, pero ligado a las actividades
culturales de la Central Sandinista de Trabajadores, CST. Pudo hacer carrera,
pero el alcohol le ganó la partida. Ahora tiene ya 18 años
de no beber, 58 años de vida y sigue cantándole a las reivindicaciones
de aquella época. Ha compuesto más de 700 canciones.
Pancasán hizo
su historia
A finales de agosto
de 1975, armados con un güirro, un bongó y dos guitarras, cuatro
estudiantes de la UNAN entraron a la historia revolucionaria del país
con el nombre de Pancasán.
Francisco Cedeño,
Marlene Álvarez, Martín Fonseca, Agustín Sequeira
y luego Salvador Baltodano, provocaron a Somoza y su Guardia sin mucha
habilidad musical, pero sí con mucha química, y, más
que eso, con temas que alentaban al cambio, a la lucha, por la libertad
del pueblo, como dice una de sus melodías.
Nacieron de la espontaneidad.
A Marlene le gustaba cantar con sus compañeros en sus ratos de estudiante
del Año Básico en la UNAN, entre ellas Arlen Siu, una joven
guerrillera que murió en 1974, compositora de María Rural,
una canción presente en uno de los discos de Pancasán.
Francisco Cedeño,
por su lado, era un entusiasta de la música que ensayaba con sus
amigos en la casa de sus padres, en Bello Horizonte. Un día coincidieron
con Marlene en un acto en el Colegio Centroamérica y surgió
la idea de unirse.
Pertenecían
al Frente Estudiantil Revolucionario, FER, y cuando se hicieron grupo,
ensayaban por lo menos una vez a la semana en la UNAN. “En el aula que
hallábamos abierta aunque fueran las 10 de la noche”, dice Francisco
“Pancho” Cedeño.
Entonces eran una
célula revolucionaria. Sus primeros integrantes eran Donald Aguirre,
Marta Sandoval, Berta Rosa Guerra, Dany Montenegro, Martín Fonseca,
Agustín Sequeira, Marlene, Pancho y Laura Amanda Cuadra, que murió
en 1980, días después del Primer Aniversario de la revolución.
Al final sólo
quedaron cuatro (Pancho, Marlene, Agustín y Martín). Ellos
hicieron el primer disco llamado precisamente Pancasán, diez canciones
que grabaron en un estudio de don Lorenzo Cardenal, ubicado en carretera
a Masaya.
“Ese disco lo grabamos
en dos noches. Había un solo micrófono y ahí estábamos
todos, pegados, y además, vigilando que no se acercara un Becat.
Ese disco casi no sale, porque lo mandamos a reproducir a Costa Rica justo
el 22 de agosto del 78, el día del asalto al Palacio Nacional”,
cuenta Marlene.
Cuatro meses después,
alguien se les apareció en la UNAN con 10 mil córdobas por
la venta del disco. El dinero pasó directo a las arcas de la lucha,
cuenta Pancho.
Su siguiente disco,
Vamos Haciendo la Historia, fue grabado en noviembre del 79 en Cuba. Ahí
aparecieron canciones como Apuntes sobre el Tío Sam, una canción
que estrenaron en junio del 79, en un acto en la UNAN. La canción
tiene un doble significado para Pancasán porque, el día del
estreno, oyeron hablar por primera vez al niño Luis Alfonso Velásquez,
que luego fue asesinado por la Guardia.
“Luis Alfonso nos
llegaba a ver ensayar y nos decía que andaba recogiendo dinero para
comprar ‘spray’ y poner pintas en las calles”, recuerda Pancho Cedeño.
Guitarras contra
Garands
Pancho, Marlene y
Martín ya no recuerdan cuántas veces tuvieron que salir corriendo
y dejar las guitarras tiradas en predios baldíos. Más de
una vez se vieron entre dos fuegos; una fue en Ciudad Sandino, cuando al
salir de un acto, vieron cómo unos guerrilleros abatían a
tiros a dos guardias.
“Nuestro trabajo
era de agitación. Organizábamos marchas en los barrios y
servíamos de correo a compañeros que andaban clandestinos.
Cuando nos perseguía la Guardia, la gente nos metía a sus
casas, nos ponían otra ropa y nos hacían pasar como sobrinos
o primos”, cuenta Marlene.
Sus voces forman
parte de esa memoria sonora de la revolución que muchos cantan aún
hoy. Antes y después de 1979 ellos están presentes. 25 años
después, cuando se les pregunta si valió la pena poner su
arte por una causa, responden con una sola frase: “Cantarle a la revolución
era un acto de conciencia”.
Un cuarto de siglo
después sólo Pancho Cedeño se dedica a la música.
El resto vive bajo el paraguas de otras profesiones. Marlene trabaja en
una ONG de Desarrollo Local; Martín en una constructora; Agustín
es ganadero en Chontales, y Salvador Baltodano es abogado y ahora vive
en Estados Unidos.
Igual que muchos
jóvenes que empuñaron las armas, el Grupo Pancasán,
el Dúo Guardabarranco y El Guadalupano, como la canción,
vivieron la revolución... a su manera. Cantando.
Martha Solano Martínez / La Prensa
En nuestro país hay unos tres estudios que podemos destacar.
El del arreglista Julio Cansino, el estudio de Macolla y Status Music Corporation
de Radio Hit.
precio estimado para pequeñas grabaciones.
Si quieren grabar cinco canciones y tener cien copias, en Status Music
Corporation tiene un valor de mil 700 dólares aproximadamente.
“Existe otra posibilidad en el estudio Status Music Corporation
y es que por la masterización de una canción cobramos solamente
50 dólares”, explicó Javier Ramírez, director de Radio
Hit.
Si quieren grabar una sola canción en igual número de
copias, entonces eso les costará 500 dólares.
Grabacion Artesanal
necesitan una computadora, un quemador, una consola con cuatro canales
y un micrófono. Si no los tienen, los pueden conseguir prestados.
“Es recomendable que la computadora tenga una buena memoria para almacenar
los programas Cold edit o Adobe audition, que son los que se utilizan para
grabar. Estos los pueden descargar de Internet o los pueden comprar”,
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26 DE JULIO DEL 2004 / La Prensa
El costo de grabar un disco
Para los músicos de Nicaragua grabar un CD
es como alcanzar una estrella
Auxiliadora Rosales
Desde hace ocho años, el joven cantautor Juan Solórzano
pisa con buen suceso los escenarios nacionales. El público adora
escuchar en su voz canciones de nuestro folclor, pero hasta hace apenas
dos meses lanzó su primer disco.
Para él, al igual que muchos artistas de nuestro país,
grabar un disco es toda una hazaña, pues su costo es un ojo de la
cara, que traducido a papel moneda suma entre 15 mil y 18 mil dólares.
UN OJO DE LA CARA
Para Ramón Rodríguez, director de la Camerata Bach, uno
de los grupo musicales con más discos grabados, 12 en total, expresa
que el costo de grabar depende mucho de lo que el artista desee hacer.
“Por ejemplo, cada disco de la Camerata Bach tiene un costo entre los 15
y 18 mil dólares”.
Rodríguez explica que la grabación de un disco tiene dos
etapas: grabación y reproducción. La primera contempla los
costos de arreglos musicales, que pueden ser entre 250 y 300 dólares
por canción. “Y si un disco tiene 10 ó 12 canciones, eso
suma unos tres mil dólares. A lo que se le agregan 500 dólares
en pago de los músicos en concepto de grabación por canción,
entre más músicos necesitas los costos se suben”.
A los costos de grabación se suman 400 dólares para gastos
de producción que incluye, refrigerios, cenas y transporte para
los músicos durante los días de grabación.
Además del alquiler de estudio que se cotiza entre 40 y 50 dólares
por hora. “Por lo menos para lograr un buen disco se necesitan 100 horas.
Pero muchas veces aquí lo que nos ayuda son las ofertas o paquetes
que ofrecen los dueños de estudio. Eso es un arreglo entre el artista
y el dueño del estudio”, precisa Rodríguez.
El director de la Camerata indica que en ese sentido, Nicaragua cuenta
con pocas ofertas ya que se identifican cuatro estudios con calidad: el
estudio de Macolla, Status, Mántica Waid y el de Hugo Castilla.
En cuanto a la segunda etapa, la de reproducción, Rodríguez
señala que “el costo de mil discos con portada incluida, es de tres
mil dólares”.
LAS OPCIONES
El director de la Camerata dijo que ante estos altos costos, los artistas
han recurrido a otras opciones como la grabación en vivo durante
sus espectáculos. “Los costos son mucho más bajo porque no
tenés que pagar estudio ni músicos ni arreglos y sólo
hay que llevar un buen audio, para luego terminar de pulir el material
en un estudio”.
Otra de las opciones a las que tiene que recurrir un artista de la música,
es a los patrocinadores. Además de que muchos grupos musicales omiten
el pago de los músicos bajo el concepto de que grabar será
una promoción de los artistas.
Juan Solórzano cuenta que frente a los altos costos “hay que
armarse de buenos amigos que deseen colaborar con tu disco. Ahí
incluyo tanto patrocinadores como músicos que deseen apoyarte”.
En tanto, el cantautor Luis Pastor González se suma al criterio
de sus colegas. “Grabar un disco es muy caro. Los costos pueden andar por
los ocho mil dólares. Pero nosotros nos las ingeniamos, buscamos
estudios más modestos, grabamos algunos instrumentos en vivo, otros,
por medio de computadora para economizar tiempo y dinero”.
LO MÁS DIFICIL
Según Rodríguez, lo más difícil al grabar
un disco es ser creíble frente a los patrocinadores, y posteriormente
que el material grabado logre el impacto deseado.
“Creo que Nicaragua es el país donde menos se graba a nivel del
área. No contamos con un acceso fluido para que los artistas grabemos”,
señaló Rodríguez.
Juan Solorzano precisó que “creo que en Nicaragua hace falta
lo que en los ochenta se llamó Enigrac (Empresa Nicaragüense
de Grabaciones), pero donde todos los artistas tengan acceso”.
¿Y LA PIRATERIA?
Las dificultades de los artistas no quedan sólo en el alto costo
de la producción sino que tienen que enfrentar la piratería.
Ambrosia Lezama, directora del departamento de Propiedad Intelectual
del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), señala
que en nuestro país se estrenan anualmente un promedio de 50 discos
al año.
“Me parece que la cifra no es baja si recordamos que los costos de grabación
son muy altos para los artistas. Por otro lado la piratería desmotiva
a los artistas cuando ven sus obras en los canastos de los mercados”, precisó.
Lezama dijo que aunque la acción de denunciar el delito de la
piratería corresponde al artista o afectado también enfrentan
la retardación de justicia.
“Esperamos que cuando entre en vigencia el nuevo Código Penal,
los casos de piratería ya no duerman el sueño de los justos,
como hasta ahora”.
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