![]() |
|
|
Abierto Lunes - Viernes de las 8 a.m a las 6 p.m. Sabado 8 - 12 m Internacionales
Tour Guías hacen un recorrido explicativo, e histórico de este centro cultural. Fee / Entrada:
|

El Palacio Nacional ha sido testigo de grandes eventos; de los cambios
políticos, de escenas terribles y muy tristes como de grandes entierros,
pero lindas y excitantes como de amor y ternura y asi elevan autores una
nota músical.. le han dedicado sus canciones de amor. Fuera
de otros a mi alrededor, logro aislarme completamente y sino me creen he
escuchado el ruido como un eco, son los poemas que fluyen de sus paredes,
son el dolor de desesperanza de su pueblo, entre hambre e ignorancia, son
los gritos de libertad en La Plaza, el cañoneo y tiroteos..
los secuestros de caudillos que leía en plana mayor..Oh Palacio
Nacional !! mi oda!! a tu alrededor sucedieron tantas cosas, tus
columnas me inspiran.. son erguidas, firmes, con orgullo, tus columnas
son prisiones que mantienen ahora secretos de nuestra identidad nacional,
son prisiones de celosos, que resguardan con cariño y amor, son
guardianes del Palacio de Cultura de Nicaragua.
Centro Cultural de Managua presenta:
18 de Mayo Día
Internacional del Museo
Fundado
26/8/1897 por Don Diocleciano Chávez.
Museo
Nacional de Nicaragua
Nuestra
máxima institución cultural encargada del estudio de nuestras
raíces prehispánicas, así como de adquirir, investigar,
divulgar, conservar y exponer el patrimonio cultural nacional con el objetivo
de fortalecer nuestra identidad cultural.

Historia Natural
Museo de Ciencias Naturales
presenta:
Cerámica Precolombina
Taller de Cerámica Monimbó

Sala de Estatuaria precolombina
Sala Amigos del Museo y sus Colecciones
sala de Arte «Rodrigo Peñalba
El Palacio Nacional ofrecerá pronto Puerta de Gala en beneficio
de todos los empleados del Palacio Nacional-
Abierta a todos los Turistas por un peaje en beneficio a navidades
de los empleados durante todas las vacaciones de Navidad y Año Nuevo.
Fiesta de Gala es un proyecto que incluirá canticos navideños
nacionales y típicos de purísimas altares, purísimas
y todo un acto de regocijo a celebrar para
nuestros turistas nacionales e internacionales.
BIOGRAFIAS DE NICARAGUA:
DON
DIOCLECIANO CHAVES:
CIENTIFICO OLVIDADO
Por Ignacio Astorqui,
S.J.
Es simplemente un
deber de justicia recordar a Don Diocleciano Cháves, una de la pocas
figuras científicas nicaragüenses que tanto y con tanto desinterés
trabajó para la ciencia en Nicaragua.
Nació en 1844 en Managua, por aquellos tiempos un pequeño villorrio extendido a la orilla del lago. Hijo de don Segunda Cháves y doña Crisanta López, ambos oriundos de Managua. Don Segundo era médico y tenía su casa y despacho junto al colegio de doña Chepita de Aguerri, en dirección al lago. En esa casa nacieron don Diocleciano y sus hermanos Macario y Segundo. Tenían una buena biblioteca y el papá era muy aficionado a libros científicos.
Los hermanos Cháves
quedaron huérfanos muy pronto a causa de una epidemia del cólera
que se desató en Managua.
Don Diocleciano
comenzó sus estudios en Granada con un señor peruano llamado
Velarde. Pronto el discípulo sabía tanto como el maestro
y comenzó a buscar manera de ampliar sus conocimientos. Trabajó
algún tiempo bajo la dirección de un maestro ebanista que
lo llevó al valle Meunier.
Esta
valle era en aquel tiempo famoso por la magnífica calidad del cacao
que producía. Había una colonia de franceses entre ellos
varios naturalistas que disponían de una buena biblioteca.
El grupo de científicos cayó pronto en cuenta la inteligencia, espíritu de trabajo y aficiones del muchacho y emprendieron la tarea de enseñarle Ciencias Naturales, francés y otras materias.
El Sr. Velli le enseño a disecar los animales y a identificarlos y los científicos lo llevaban en sus expediciones. Pronto don Diocleciano fue un verdadero experto en taxidermia. Algunos de sus animales disecados figuraron en a exposición internacional de París.
Según el presidente del jurado, no le dieron el primer premio por no llevar los trabajos presentando los nombres científicos; pero le concedieron medalla por la calidad del trabajo.
En 1896 el
Presidente Zelaya encargó a don Diocleciano la preparación
de un museo. Este se inaugura en 1900. Su primer Director es don David
J. Guzmán, salvadoreño. Por entonces es un museo de industria
y comercio, con colecciones de productos del país que se envían
a varias exposiciones en Estados Unidos y Guatemala.
En 1902 don Diocleciano impulsa a don Alejandro García, segundo director del museo, a incluir en él colecciones de Arqueología y Ciencias Naturales.
El tercer director, Miguel Ramírez Goyena, escribe un Tratado de la Flora Nicaragüenses.
Por fin, en 1906 es nombrado director don Diocleciano Cháves y para 1909 el nuevo museo es ya un museo de Historia Natural y Arqueología. El nuevo director se relaciona con los principales museos del mundo que le ayudan en la clasificación científica de sus ejemplares y le invitan a sus congresos como representantes de Nicaragua. El botánico William Maxon e la Smithsonian le dedica algunas de las plantas nuevas enviadas por éste a Washington.
En 1907 Seth Eugene Meek viene a Nicaragua y comienza a estudiar los peces del lago. Don Diocleciano le ayuda y le hospeda y Meek, encantado de su hospitalidad, le dedica el nombre científico del sabalete. Esta amistad siguió aunque sólo pudo ser por correspondencia hasta la muerte de Meek.
Don Diocleciano fue amigo de otros muchos científicos de fama mundial y no podemos olvidar su amistad con el P. Bernardo Ponsol, ornitólogo, que fue rector del colegio Centro América de Granada. El interés de don Diocleciano se extendió también a la arqueología, coleccionando la mayor parte de los objetos que se encuentran actualmente en el museo. En una oportunidad, un carbonero de Chiltepe se le presentó diciéndole que en la punta del Cimarrón había un hombre hecho piedra.
Don Diocleciano se
encontró con una interesantísima momia, medio petrificada,
con un cráneo muy grueso y casi completa. Desgraciadamente, por
orden de uno de los gobiernos de entonces, la momia- que era en realidad
propiedad personal de don Diocleciano-fue enviada a Estados Unidos a una
exposición y nunca fue devuelta a Nicaragua.
Don Diocleciano
lamentó toda su vida la pérdida del citado tesoro arqueológico.
Fue, por lo tanto,
don Diocleciano- durante muchos años- para los científicos
extranjeros un amigo y colaborador, representante de la ciencia en Nicaragua.
Recogió con verdadero entusiasmo y cariño los animales, las
plantas, los nombres populares, los usos medicinales, los objetos antiguos
y las leyendas de la patria.
Escribió una lista de plantas nicaragüenses, constatando sus nombres populares, científicos y su utilidad en medicina. Publicó muchos artículos en los periódicos de entonces y en algunas publicaciones extranjeras.
Todo esto con muy poca retribución pecuniaria.
El sueldo del Director del museo era muy escaso; por un tiempo, 16 córdobas al mes. De este sueldo había de salir los gastos de compra de publicaciones extranjeras y el material y mantenimiento del museo, aparte del mantenimiento de su familia.
Sin embargo, el museo siguió abierto y cada vez más completo, aunque en ocasiones la familia tenía que ayudarse con medios como la venta del producto de una vid que tenían en el patio y que era famosa en Managua por la dulzura de sus uvas.
En alguna ocasión el afán coleccionador puso su vida en verdadero peligro.
Estaba don Diocleciano
cazando pájaros en San Rafael del Norte cuando de pronto se le presento
un jaguar. Don Diocleciano le disparo con la munición para aves
que era lo único que tenía. El jaguar furioso se le lanzó
encima y deshizo la escopeta que don Diocleciano blandía para defenderse.
Providencialmente la fiera había sido herida de muerte y cayó
agonizante. La piel de ese tigre figura actualmente en el museo de Managua.
Don Diocleciano muere en 1936. Actualmente es Directora su hija la Srita. Crisanta Cháves; amable y culta dama de una conversación interesantísima llena de recuerdos y anécdotas de la Antigua Managua. La Srita. Crisanta tiene escrita una biografía de Don Diocleciano, un tratado de ornitología nicaragüense, y varios trataditos sobre uso de flores en Nicaragua, costumbres antiguas y origen de palabras indígenas. Es una verdadera lástima que no se publiquen trabajos tan interesantes.
El museo está actualmente instalado en un local muy pequeño y poco adecuado. La subvención es escasísima. Se sostiene gracias al cariño y sacrificio de su Directora. Ya va siendo hora de que Managua cuente con un museo arqueológico y de ciencias naturales digno de Nicaragua, con locales amplios, instalaciones adecuadas y una asignación generosa.
Creo que sería nada más que de justicia que el esperado museo fuera llamado Museo Diocleciano Cháves. Como muy bien dice la señorita Crisanta, la famosa Smithsonian fue nombrada en honor del hombre que le dio su dinero.
El museo de Managua
llevará el nombre de quien le entregó su vida y aun la de
su hija.
HISTORIA DEL MUSEO
NACIONAL
Por Crisanta Cháves
NO ES posible escribir la verdadera historia del Museo Nacional de Nicaragua sin hablar primero de Don Diocleciano Cháves, su fundador, formador y director porque los dos son uno solo.
Diocleciano Cháves nace en Managua, que en ese entonces era una villa, el 7 de abril de 1844, siendo hijo legítimo de don Segundo Cháves y de Crisanta López de Cháves, pierde a sus padres en una epidemia del cólera, quedando en poder de diferentes tutores, a la edad de siete años. Algunos parientes acogieron a otros hermanitos. Sus padres habían dejado muchos bienes que los tutores se peleaban entre sí, no siendo útiles a los huérfanos.
Estuvo bajo la tutela del maestro ebanista don Macario Estrada, muy rígido y severo. Tiempo después se trasladó a Granada para ponerse bajo la tutela de un maestro Velarde. Este enseñaba a todos los carpinteros conocidos en ese entonces a dar un maque fino que sólo él sabía dar, no siendo conocido, porque solo se daba el barniz. Esto hizo al niño Cháves trasladarse a Granada, por su maestro anterior, Estrada, estaba aprendiendo de Velarde. Ya convertido en oficial de ebanistería, lo llegaron a solicitar para que trabajara en el Valle Menier. El señor Velarde, que lo quería muchísimo, hizo buenas recomendaciones para su pupilo.
Fue el señor Marcelo Coffe quien llegó a solicitarlo para que trabajara con él el Valle, que era propiedad de los millonarios Menier de Francia. Para suerte del joven Cháves, llegaban a menudo visitantes, personas de, mucha cultura que encariñados con el joven- quien ya sabía francés y era modelo de corrección- le enseñaron Taxidermia, Esgrima y nociones de Ingeniería Civil. Vivió Cháves allí 25 años, ganándose la confianza su sueldo lo economizaba porque le cubrían sus gastos. Cuando murió la persona que él quería como su padre y le llamaba "patrón", Adolfo Shiffman, se sintió muy afectado y se marcho a Managua, trayendo consigo sus economías y haberes, los cuales perdió en el aluvión que azotó a esta capital. De nuevo comenzó a trabajar, economizando y adquiriendo el predio donde construyó su casa en 1888.
Primeras adquisiciones
Entre las piedras canteras que compró para la construcción de su casa, figuraban unas que tenían huellas humanas impresas. Estas piedras eran de la pedrera de don Félix Zelaya y tanto le llamaron la atención que fue a visitar todas las pedreras, como las de don Abraham Narváez, don Alcibíades Fuentes y otros. Las huellas aparecían en el último estrato a unos 10 metros de profundidad.
Por sus muchas relaciones con amigos extranjeros, entre ellos don Enrique Lowe, que iba para Alemania, éste ofreció llevar las piedras para someterlas a estudio en el Museo Etnográfico de Leipzig. Tiempo después, y habiéndose realizado dicho estudio minuciosamente, los profesores de esa institución concluyeron: " Por la arena conchínfera que cubre esta toba pertenece al período entre el Terciario y el Cuaternario, o sea entre el Eoceno y Plioceno".
Al seguir investigando, Cháves encontró en la punta del cimarrón o Península de Chiltepe un fósil de hombre que tenía la parte craneana más gruesa que las ordinarias; además conservaba las clavículas, costillas, parte de los brazos y un fémur. Como un tesoro guardó esas reliquias.
Fundación
e inauguración del Museo
En su casa humilde-
llena de vides, frutos y flores- tenía su taller de Taxidermia.
Por haber sido gobernador Intendente en San Juan del Sur, poseía
una pequeña colección arqueológica. A pesar de ser
un hombre sin pretensiones, Cháves era muy visitado en su casa por
muchos amigos, en su parte extranjeros, diplomáticos, etc. Había
militado con el grado de Coronel en las filas del Gral. José S.
Zelaya y estaba reuniendo para la exposición en París una
colección zoológica que seria premiada por el Gran Jurado
de Recompensa con una medalla de Bronce y otra de Plata. Por este motivo
solía llegar el Presidente Gral. Zelaya, quien
había estudiado en Europa y era amante del progreso y del adelanto
cultural. Contaba en su gabinete con hombres de gran valía que dieron
gran impulso a la enseñanza, creando escuelas en todo el país,
como los Doctores Manuel Coronel Matuz y Adolfo Altamirano. Zelaya y sus
amigos se reunían, pues, en casa de Cháves para ver los trabajos
que irían a la exposición.
En ese ambiente, surgió la idea de crear un Museo en Nicaragua y para tal efecto el Gral. Zelaya nombra a Cháves Formador del Museo Nacional. En el diario oficial Núm. 319, Jueves 26 de Agosto de 1897, se lee el siguiente acuerdo: " Se establece un Museo comercial y científico en esta capital y se nombra a la persona que la dirija y organice. El Presidente del Estado, considerando, etc; etc. Acuerda: establecer un Museo industrial, Comercial y Científico.
Nombrar al Dr. David
J. Guzmán para que lo dirija y organice dicho establecimiento y
forme el Reglamento. Comuníquese. Managua, 21 de Agosto de 1897.Zelaya.
El Ministro por la Ley, Muñoz".
La inauguración del Museo fue en 1900. El director David J. Guzmán aportó fotografías de indígenas del Congo, creó una galería de retratos de bellas y principales damas nicaragüenses, imágenes y varios cuadros con paisajes del lago de Managua, hechos por el varón Antonio Lazzarenco, noble ruso que vino a vivir en la isla de loas Pájaros, apartándose de la Corte Imperial por hondas decepciones y muriendo olvidado en Nicaragua. Adquirió también cuadros de artistas nacionales que habían participado en la Exposición de Guatemala, piernas artificiales, maniquíes y frutas de yeso y cera. Se exhibían muestras de vinos, artículos de tocador, de farmacia, géneros, papel de tapizar y otras muestras comerciales, además de muchos instrumentos de música fabricados por nacionales.
El Director Guzmán se encargó de los artículos y productos que representarían a Nicaragua en la Exposición de Buffalo, Estados Unidos. Por su parte, el Fundador del Museo, Diocleciano Cháves, aportó su colección arqueológica, las piedras con huellas ya estudiadas, el fósil humano que encontró en la Península de Chiltepe y la colección zoológica premiada en París. Todos estos objetos los facilitó para que se exhibieran en el museo, reservándose la propiedad de los mismos.
En su inicio, el museo estaba situado en la Avenida Central, hoy Avenida Roosevelt, frente al Club Internacional y al Hotel Lupone. Por disposición de un director del Museo, fue abusivamente enviada al extranjero la valiosísima momia o fósil humano perteneciente al señor Cháves, quien comprendiendo su valor no quería exponerse a perderla, como en efecto sucedió. Ese hombre petrificado y unas huellas impresas en piedra aluviónica constituían testimonios inapreciables de una remota hecatombe sufrida en nuestro suelo.
En 1901 dejó
la dirección David J. Guzmán, sucediéndole el Sr.
Alejandro García. En 1902, a petición del Formador, fue convertido
en Museo de Historia Natural y Científico, pues el Sr. Cháves
- por sus muchas relaciones con extranjeros - había establecido
desde 1900 canje con los mejores museos del mundo, entre ellos el Museo
Británico de Londres, el Field Museum of Natural History, de Chicago,
y la Smithsonian Institution, de Washington, D.C.; adonde enviaba ejemplares
duplicados con sus respectiva numeración. Así obtuvo la identificación
científica de las especies existentes en el Museo.
En 1904 el Gral.
Zelaya nombró a su pariente el Sr. Miguel Ramírez Goyena,
quien se dedicó a escribir la Flora nicaragüense. Ese mismo
año vino a Nicaragua el Sr. Ministro de Inglaterra Sir Edward J.
Thorston, quien entusiasmado al ver tantos esfuerzos, ofreció al
Sr. Cháves para trabajar en el Museo Británico. A pesar de
que la oferta era tentadora y aquí ganaba muy bajo sueldo, no aceptó,
pues ausentándose del país o trabajando para otro Museo,
forzosamente tendría que abandonar lo que en tanto ardor había
comenzado a formar. Se establecen así más estrechamente las
relaciones con el Museo Británico.
El Sr. Miguel Ramírez Goyena, al terminar su trabajo, salió del país en 1906. es entonces cuando el Presidente Zelaya nombra al Señor Diocleciano Cháves Director del Museo Nacional de Nicaragua, a pesar de haberle reducido el sueldo a C$ 125.00 o sean doce córdobas actuales. El Sr. Cháves acepta con la única condición de transformarlo completamente en Museo de Historia Natural y Científico. Sus condiciones fueron aceptadas. Por esos mismos años, vino a Nicaragua, del Field Museum of Chicago, el Dr. Seth Eugene Meek, célebre naturalista para hacer el estudio de los peces de Nicaragua, dedicándoles varias especies nuevas al Señor Diocleciano Cháves, como muestra de agradecimiento por su constante ayuda. Considerado que este importante estudio debía ser conocido por todos, el Señor Cháves, se dirigió al Sr. Ministro del ramo, quien ordenó la traducción, haciéndola el Dr. J. Dolores Rodríguez y, ya traducida al Español, fue impresa y repartida al público.
Pasaron algunos años,
el Museo Nacional logró situarse y estaba cada vez mejor atendido.
Muchos particulares regalaban animales y objetos para aumentar las colecciones.
Ocupaban una casa de “ La Inmobiliaria “ antes del terremoto del año
1972. El Hotel Lupone era el más lujoso y mejor de Managua y el
Museo visitado por extranjeros y personas del país. Casi podía
decirse que el Museo estaba en su tiempo de oro.
objetos arqueológicos entre incensarios, vasijas, urnas,
ídolos, figuras antropomorfas, zoomorfas y todo tipo de objetos
utilitarios y estéticos, de diferentes períodos de la Nicaragua
precolombina, se exhiben a lo largo de tres meses en el Museo Nacional,
ubicado en el Palacio de la Cultura.
Las colecciones, con correspondientes clasificaciones obtenidas a fuerza de canjes con los Museos de Europa y Estados Unidos, daban un magnífico aspecto y esto era la admiración de los visitantes, sobre todo de los extranjeros, muchos de los cuales no creían ver semejantes hechos en el País. Aunque el local era muy pequeño, se exhibían animales vivos, entre ellos una hermosa tigra que la trajeron pequeña de la guerra de Honduras en 1907. se llamaba la “Laraíta”. Esta tigra, ya bien desarrollada, la regaló el Gral. Zelaya al Sr. Carlos Ezeta, de El Salvador.
Vicisitudes de un Museo errante.
Años después, el Gral. Zelaya vendió la casa del Museo a Don Octavio Eva y paó éste (el Museo) a la casa que había servido de Oficina de Correos. Esta misma casa apareció vendida al Sr. Ramón Morales de Granada. No teniendo, entonces, ningún lugar donde colocar el Museo, el Sr. Cháves pidió al Gobierno la casa abandonada donde había sido la Escuela Politécnica de Zelaya en el año de 1912, después de su caída.
En el año de 1909 subió al poder el Dr. José Madriz El Ministro Francisco Baca intentó cerrar por economía el Museo Nacional, pero el Director, Fundador y Formador incansable, Señor Diocleciano Cháves, siguió prestando el mismo servicio con un sueldo de cuidador y gastando para mantener los animales vivos.
El Museo parecía llegar a su fin. El edificio constaba de una de cuartos separados entre sí, y ocupado siempre por el Gobierno, para cuarteles o casas de corrección, por lo cual no se podía disponer del patio, absolutamente para nada, pues siempre había movimientos revolucionarios que mantenían alojada allí gente armada. Una parte de esta casa fue la que pidió Cháves para albergar en ella al errante Museo. El, personalmente, trabajó haciendo los arcos en las paradas para que se comunicaran las piezas entre sí, hasta hacer algo así como un gran salón fácil de vigilar, dándole al mismo tiempo comodidad a los visitantes y nuevamente el Museo abrió sus puertas al público.
“ La Momotombo” quedaba frente a la Cervecería, situada cerca de la Costa del Lago de Managua, donde abundaban reptiles: la especie Zopilotes Salvini(Solcuata) que encontrábamos con demasiada frecuencia. Hubo por esto que poner tejas de vidrios en cada cuarto, pues la casa era algo oscura y así evitarnos un mal encuentro. Otros de los inconvenientes era el nivel del agua cuando llovía, pues el nivel de dicha casa era tan bajo que en la calle donde pasaba la línea férrea, se hizo un cordón de piedra en la puerta y varios desagües para que no se inundara. Aún así, a veces penetraba el agua al recinto dejando todo el lodo en los ladrillos. Ya organizado el Museo nuevamente en “La Momotombo,” deseaba el Sr. Cháves formar en el extenso patio que ocupaban los soldados un Parque Zoológico y el Jardín Botánico. El se había estado ocupando en sacar la fibra del plátano y, después de muchos ensayos, consiguió hacer una máquina desfibradora. Salía muy bien y limpia la fibra. Pero no resultó resistente, ya que al secarse se ponía muy quebradiza y hubiera servido algo, pero no había recursos para sus ensayos.
La Administración del Presidente Adolfo Díaz fue una época de duras pruebas para el Sr. Cháves. Se le retrasaba su sueldo de $16.00 hasta más de un año. En cambio, Don Alejandro Bermúdez habíale llamado de Panamá para que se encargara de la Exposición Panameña, ofreciéndole $150.00 mensuales, ofrecimiento que no quiso aceptar, porque todavía no había perdido las ilusiones de poder hacer algo. Cuántos bellos proyectos forjó su mente, que sólo fueron sueños vanos, pues nadie los atendió; antes bien, hubo que un Ministro impaciente y malhumorado le contestara: “Pero todavía sigue Ud. Molestando con ese Museo?... Más bien se necesita ese local, vaya pensando donde irse”. Los animales vivos, que tanto costaba conservar, murieron a falta de sol, pues ya hemos dicho que no disponíamos de patio.
Cuando subió a la Presidencia Don Diego Manuel Chamorro, mejoraron el sueldo al Sr. Cháves y pusieron dos Auxiliares, excelentes personas, que declararon no poderse ocupar en los trabajos requeridos en el Museo, labores absolutamente desconocidas para ellos. Uno era el Gral. Flores y el otro Don Carlos Padilla, un buen tenedor de Libros y, además, buenos partidarios del Gobierno. No tenían más trabajo que cobrar sus respectivos sueldos. A eso se resumía su auxilio. Esto no contrariaba al Sr. Cháves, acostrumbado como estaba, a ocupar como efectivos colaboradores a sus hijas, quienes junto a él hacían largas giras al campo donde era muy frecuente verlos coleccionando lo que necesitaba el Museo.
En 1926 fue nombrada Colaboradora del Museo, la Srita. Crisanta Cháves hija de Don Diocleciano. Pues bien yo, desde hacía muchos años venía sirviendo ad- honorem como Secretaria, Taxidermista, Traductora, encargada de la limpieza, etc.
En 1927 el Sr. Ministro J. M. Siero dispuso se imprimiera la segunda parte del Catálogo Descriptivo de la colección arqueológica, pues ya se había venido aumentando mucho; pero pocos meses después ordenó dar a las monjas de un colegio los ejemplares que ellas quisieran escoger en las colecciones de Zoología y Arqueología. Como es natural, el Sr. Cháves no podía complacerles, negándose a entregarlas y agregando que nadie podía disponer de las cosas del Museo al que debían de respetar. Llegó el propio Ministro Siero a decirle que obedeciera sus órdenes.” No señor, usted no puede hacerme acceder, mejor renuncio antes de consentir tal orden. Aquí donde usted ve, hay cosas de las cuales ustedes no saben apreciar su valor, y también hay objetos regalados por personas que no verían con agrado sus objetos en otras manos. Entonces ya no habría estímulo para el aumento de las colecciones”. Fue lo que respondió Cháves. Por suerte el Sr. Desistió de su intento.
Algunos años más tarde, el local del Museo se iba a necesitar para Hospital de la Guardia, en tiempos del Gral. Augusto C. Sandino. El Mayor Parker (oficial americano) llegó con el Ministro G. Lacayo, quienes dieron la orden para que el museo desocupara y se replegara en dos cuartos, donde sería almacenado. Se les hizo observar que no podrían caber tantos objetos en tan escaso lugar.” No importa, dijo el Ministro, que lleguen hasta el techo, lo esencial es que se desocupe el lugar”. Un visitante americano, el Teniente McDonald, que en esos momentos estaba en el Museo, escuchó extrañado semejante orden y refirió el caso al Gral. Blende, quien llamó y reprendió al Mayor Parker en términos muy duros, pues le dijo que no sabía apreciar ni respetar lo que es un Museo sea del país de donde sea, y por haber permitido abusos semejantes.
Luego tomó
su carro y él, personalmente, nos dio orden de no seguir amontonando
nada hasta nueva orden.
Pocos días
después, recibimos la llave de la casa donde se pasaría el
Museo Nacional, dándonos tiempo para empacar cuidadosamente los
objetos y pasándonos a una casa cerca del Instituto Pedagógico,
pagada por un año. Cuando se fueron los marinos ya tenía
el hospital que ocupar “ La Momotombo”. El Museo, entonces, volvió
a su viejo local.
El terremoto de Managua de 1931 nos sorprendió en el edificio frente a la Cervecería. No sufrió grandes pérdidas el Museo, pues como era un edifico aislado no se incendió. Solamente hubo desprendimientos de paredes. Las colecciones no sufrieron deterioro. Continuamos es ese edificio con una viga desprendida y algunos desperfectos que hubieran sido fáciles de remediar, pero jamás nos hicieron caso, y cada día, más nos amenazaban las ruinas.
Hubo un Diplomático
hondureño, el Dr. Justo Gómez Osorio, que invitó al
Presidente y a su Gabinete para que visitaran el Museo y que se dieran
cuenta de las valiosas colecciones que amenazaban perderse por el estado
del edificio.
El Presidente Dr.
Juan bautista Sacasa ordenó su rápido traslado al ala oriental
del edificio que ocupaban los huérfanos del Reformatorio Zacarías
Guerra, donde permaneció durante veinticuatro años.
Durante su estadía en el edificio del Zacarías Guerra se exhibieron algunos ejemplares vivos: Un rey de Zopilote (SARCORANPROS-PAPA), una boa (BOA CONSTRCTOR) con una ardilla, una tigrita (MEDIS ORCA CENTRALIS), un gato estoche (UROCYON CINEREOARGENTEUS). La ardilla del género SCIURUS. La boa convivió por muchos años con una ardilla. Como era una curiosidad, un Ministro obligó a la Directora que la dejara de exhibir en “El Caimito” y también quería que se trasladaran algunas urnas conteniendo ejemplares disecados, lo que su Directora no accedió, llevando sólo la boa contra su voluntad, devolviéndola más tarde, muerta y descompuesta. La Directora de que hablo, era para entonces, la que narra la presente Historia: Crisanta Cháves.
El 27 de Octubre de 1936 muere el Sr. Diocleciano Cháves. A su muerte el Sr. Ministro de Instrucción Pública, Dr. Lorenzo Guerrero, aún cuando el Museo había pertenecido siempre al Ministerio de Fomento, hizo decretar Duelo Nacional, presidiendo el duelo junto con el Sub- Secretario Sr. José Coronel Urtecho y otro más.
Dos días después de su muerte llegó el Sr. Ministro de Fomento Sr. Román González a pedir las llaves del Museo. Le contesté que debía hacerse primero una entrega formal, conforme el Catálogo Descriptivo de los objetos, que era necesario un inventario minucioso. Por esta razón no podía hacerse ver con testigos lo que se entregaba para evitar más tarde al perderse algún objeto, se dijera que no había sido recibido. Me contestaron diciendo que confiaban en nuestra honorabilidad, pero rehusé rotundamente a entregarlas, si antes no se llenaban esos requisitos. Esto fue ocasión de muchos contratiempos e insultos. Las cosas trascendieron en los periódicos y el Ministerio pedía rectificara lo que publicaba la prensa. Afortunadamente, las autoridades superiores de esa época al darse cuenta del asunto ordenaron que no entregara a nadie el Museo a menos que trajeran órdenes superiores y que ocupara el puesto que tenía mi papá, pues no querían que el Museo desapareciera.
Poco tiempo después llegó el ministro con el Sr. Luis Cuadra Cea, para retirar todas las especies de las urnas, porque decía que debían de estar escenas naturales como en el campo. A lo que no pudo acceder por que el polvo y los niños visitantes hubieran dado fin a las colecciones, amén del peligro de envenenarse pues estaban saturadas de veneno.
Para el Congreso
de Horticultura celebrado en Agosto de 1938, en Berlín envié
un trabajo sobre las Artes Florales de la época precolombina que
fue publicado en Berlín, habiendo recibido el distintivo de los
miembros concursantes al Congreso.
En 1939 recibí
invitación al Congreso de Americanistas en México, figurando
como miembro adherente y enviando la cuota correspondiente para recibir
las publicaciones del Congreso.
Publicaciones
Mi padre editó el primer Catálogo Descriptivo del Museo Nacional en 1914 y la segunda parte la editó por orden del Ministro José María Siero en 1927; dichas publicaciones se hicieron en la Tipografía Nacional y Tipografía Alemana respectivamente. También publicó el catálogo descriptivo de la colección Zoológica y de Historia Natural por el orden de Ornitología. En Mayo de 1931 publica la Lista Preliminar de las Plantas de Nicaragua en la Imprenta Nacional.
En 1944 el Sr. Humberto Osorno Fonseca publicó una biografía del Sr. Diocleciano Cháves como un Homenaje a su Memoria. Lo publicó y lo puso a la venta. El ejemplar valía un córdoba y con ese dinero que reunió le hicieron un busto, cuya obra la realizó Genaro Amador Lira. Dicho busto lo iban a poner en un parque en un pedestal muy suntuoso, pues su vida la consagró a la Ciencia; pero el Gobierno se opuso años después, quedando en poder de la familia Cháves.
También el
Sr. Cháves, escribió un estudio de Entomología: Lepidópteros
del Museo Nacional de Nicaragua. Fue también colaborador de la Academia
Imperial de Kokaido del Japón.
Relaciones internacionales
Las diferentes instituciones
que le dieron la Nomenclatura Técnica de las colecciones del Museo
Nacional. En 1888 el Museo Etnográfico de Leipzig, Alemania; en
1902 con el Museo Británico de Londres, clasificador Entomólogo
el Dr. A. G. Buttler, en 1902 con el Museo de Costa Rica, clasificador
de Ornitología el Sr. Anastasio Alfaro; en 1906 con el Museo de
Historia Natural de Chicago con el Dr. Davies que era un Hepatólogo
y con el Dr. Seth Eugene Mack, Icteólogo; del año 1916 a
1935 con el Simthsonian Institution, Washington, clasificadores el Dr.
William Masón, Dr. Paul C. Stanley, Dr. Alexander Setmore que eran
Botánicos.
Por todas estas
relaciones, el Sr. Cháves realizó la transformación
del Museo Comercial en Museo de Historia Natural y Científico con
autorización oficial desde 1902. Las mayores orientaciones científicas
sobre las colecciones del Museo en Arqueología fueron proporcionadas
por los mismos visitantes arqueólogos, como el Dr. Walter Lehmann.
En 1907 era éste Director del Museo de Berlín y permaneció
en Nicaragua visitando el Museo Nacional por espacio de tres meses; después
continuó su gira por toda América. Al terminar su gira continental
de estudios científicos, publicó una de sus obras referente
a Centro América, mandando un ejemplar al Sr. Cháves, con
una dedicatoria.
El libro llegó
a manos de los Jesuitas varios años después, obsequiado por
el exdirector de Correos de ese entonces.
Establecimos numerosas
relaciones con América del Sur, entre ellas con Don Rafael
Larco Herrera, del Perú, que nos envió el mapa de Tahuantinsuyo
que era todo el dominio del Inca; lo mismo con la América del Norte
y otras partes del mundo, como: Nueva Caledonia, Austria, Alemania, Suiza,
Guatemala, México, América Central, etc.
En 1937, a raíz
de la muerte de mi padre, fue nombrado colaborador del Museo el Sr. Luis
Cuadra Cea, quien hacia publicaciones en el Boletín de Fomento.
Cuando asumí
el cargo de Directora, llegué muchas veces en solicitud de que me
publicaran los trabajos que había conseguido hacer sobre Ornitología,
Botánica y Entomología y siempre me decían: “ No hay
papel... Por qué se va publicar eso en Latín, publíquelos
en español, esos latinajos bórrelos”: No se daban cuenta
que el idioma universal de la ciencia es el latín.
Traducciones
Me ocupaba de traductor del Inglés al Español; traduje el libro del Dr. Kirkland Lothrop sobre cerámica de Costa Rica y Nicaragua. Hice un diccionario de palabras aztecas usadas en nuestro idioma, tomadas del libro Monumentos de Artes Mexicanos Antiguos del mismo autor. En 1949 nombraron a la Srita. Leonor Martínez, como Colaboradora Auxiliar, sustituyendo a la Sra. Emelina Lara viuda de Herrera.
Nuevas vicisitudes y vida errante del Museo
En 1939 se traslada
a una casa de habitación muy pequeña y que estaba muy mal
acondicionada, pues la Sra. Esposa del Presidente, Doña Isabel Urcuyo
de Somoza, nos obligó a salir del Hospicio de Huérfanos.
En esta otra casa, el agua se metía cuando llovía, mojando
las urnas con el gran riesgo de arruinar las colecciones. Sufrimos dos
visitas de ladrones, lo que nos obligó a buscar un lugar más
seguro, aunque pequeño también de dos pisos; incomodo, pero
más seguro. Tal vez en ese mismo lugar se hubiera salvado de la
total destrucción del terremoto de 1972. Muchas veces y en diferentes
ocasiones nos pedían datos biográficos de mi padre Don Diocleciano
Cháves y míos, datos que nunca se enviaron solamente se referían
a la institución y que eran datos conteniendo el número de
ejemplares y diferentes secciones que tenía el museo y con ello
fue catalogado de primera clase, tanto por los visitantes, como por los
diferentes arqueólogos con que se tenía correspondencia.
El Dr. Termer, Director
del Museo de Berlín, en su visita al Museo nos refirió que
conocía el Museo, por muchas y muy buenas referencias que les había
hecho su profesor el Dr. Walter Lehmman acerca de mi padre, habiendo conocido
el dr. Termer, la historia completa del Museo. Este Doctor venía
con su discípulo Wolfang Haberland y trabajaron varios meses en
las Islas de Ometepe y Zapatera. El resultado de sus trabajos, de sus excavaciones
dejaron una buena colección y valiosísima de ejemplares encontrados
por ellos donándola al Museo y que desgraciadamente ésta
se perdió con el terremoto de 1972.
Visitas Internacionales
Los diferentes visitantes
del Museo en el ambiente científico nos dieron orientaciones sobre
las diferentes colecciones que existían en el Museo; entre ellos,
en 1941 el Dr. Daniel Rubín, de la Borgalla de México: 1959
el Dr.Gordon Willey, Dr. Albert Norweb, Dr. Polloch, de la Universidad
de Harvard que hicieron excavaciones en Nicaragua; en 1960 el Dr. Alejandro
Lipechut de Polonia, quien enamorado de las urnas, dijo en forma expectante:
“ una urna del Museo Nacional de Nicaragua, ocupará un salón
principal del Museo de mi Polonia, ya que este Museo es riquísimo
en
ejemplares admirablemente interesantes”
En 1963 tuvimos
la visita del Dr. Mattiew Stirling y Sra. arqueólogos de Washington;
en 1964 el Dr. Edwin M. Shock, de la Universidad de Harvard; en 1957 el
Dr. Nofman P. Wriht. Diplomático que hizo publicaciones sobre las
orquídeas y ornitología; en 1969 el Dr. Hermuth Fuchs del
royal Notario Museum, del Canadá; en 1969 el Hermano Basilio de
la América el Sur y otros.
En la administración
del Dr. Antonio Flores Vega del Ministerio de Fomento, se mandó
a hacer una reparación de urnas y a construir otras más,
puesto que las colecciones se habían enriquecido notablemente, a
pesar de la pobre cooperación que en Nicaragua se nos presentaba.
El Museo no tuvo
nunca partida para gastos hasta en 1937 en el mes de Julio de $ 11.00;
después de $ 16.00; $ 20.00 hasta de $ 40.00.
En 1948 a $50.00
y en 1949 a $ 110.00. Por lo regular, siempre el Museo estaba sobregirado
debido a la mínima cantidad asignada. En 1950 el Ministro Emilio
Lacayo aumentó los gastos a $ 150.00. En Agosto de 1956 señalaron
$ 500.00, pero ya que para ese entonces el Museo tenía un déficit
que nadie reconocía de $ 2000.00. en 1959 se suprimieron totalmente
la cuota para gastos. El Museo Nacional ya no dependía del Ministerio
de Fomento sino que pasa a ser del Ministerio de Educación Pública,
al que quien se le presentaban los recibos de los gastos del Museo. En
1960 en la Administración del Presidente de la República
Dr. René Schick Gutiérrez nombraron Director del Museo al
Sr. Francisco Pérez Estrada; pero yo, Crisanta Cháves, seguí
trabajando en las mismas obligaciones. Después, fui restituida al
mismo y antiguo cargo.
En 1972 yo ya había sido jubilada y no pude evitar el cambio de casa, porque el otro local no prestaba ninguna garantía; además de que era inapropiado para el Museo y tan pequeño que no podían ser exhibidas las colecciones que estaban en el local anterior. Porque dejaron reservada parte de esa casa para habitación particular del Sr. Francisco Pérez Estrada y su familia.
Reconocimientos
Como un reconocimiento
de mi labor para el Museo Nacional de Nicaragua se me impuso una medalla
por el Ministro de Educación Pública, Ing. Antonio Mora Rostrán;
mas no era ese el premio que yo esperaba por que hubiera estado más
complacida en asistir a la colocación de la primera piedra de un
edificio adecuado para el Museo Nacional. Agradecí el honor, pero
no pude hablar porque me dolió ver que el Museo no cabía
en ningún lugar, y me pareció vislumbrar, como efectivamente
fue, el fin del Museo Nacional con el terremoto del 23 de diciembre de
1972. Días antes, por más súplicas y gestiones del
Sr. Roberto Martínez y la Sra. Leonor de Rocha, Colaboradores Auxiliares
del Museo, ante el Ministerio de Educación para que trasladaran
las colecciones a un lugar seguro, resultaron nulas. En resumen, se incendió
el local por la desidia, abandono y poco amor al Museo, tanto de parte
del Director de ese tiempo, como de los que debieron haber salvado las
valiosísimas colecciones.
Y todo por ignorancia
y carencia y carencia de todo que no supieron valorarlo jamás.
Repito: el Museo
Nacional de Nicaragua fue objeto de indiferencia de parte de todos los
que pudieron haber hecho mucho por él, que ya estaba formado. Si
hubieran sido profesores extranjeros los que se hubieran encargado de formarlo
y estudiar todo lo que contenía, hubieran tenido que gastar enormes
sumas para pagarlos. Profesores que por su eficiencia ganan grandes cantidades
en los Museos extranjeros. Por lo que dejo anotado, verdadera realidad
de la Historia del Museo Nacional, se puede sacar conclusión que
nuestra labor no fue reconocida por nadie, a pesar de que no era una obra
lucrativa, sino de amor, abnegación, persistencia, sacrificio, voluntad
y mucho estudio.
Fueron otros países
del mundo y más culturizados los que se extasiaron con nuestra obra.
Y eso, unido a nuestra satisfacción del deber cumplido, que nosotros
y solamente nosotros nos impusimos, nos vale como reconocimiento.
Muchas veces varios
Ministros tuvieron necesidad de la orientación científica
para contestar datos que le pedía a su ministerio del extranjero.
El Ministro José Andrés Urtecho recibió una correspondencia
del extranjero donde le pedían datos sobres aves migratorias.
Al no poder él contestar, llegó al Museo pidiéndole
a mi padre Don Diocleciano que le ayudara porque no podía contestar
eso. El le dio todos los datos y éste se fue más que satisfecho:
agradecido. Lo mismo le sucedió al Ministro de Agricultura, José
Antonio Cabrera Lezcano, a quien pedían datos sobre el Hedychium
Coronarium, de que si existían en Nicaragua y en qué cantidad:
entonces yo le contesté que existían en las orilla de los
ríos en estado silvestre y que es la flor que llamamos el Heliotropo
en Mariposa.
Como un recuerdo
de los visitantes del Museo quedan algunas fotos tomadas del Dr. Dicleciano
Cháves y de la Señorita Crisanta Cháves, o sea mi
padre y yo, ya que quienes tomaban las fotos eran los que querían
llevar el recuerdo de las personas del Museo, que los habían atendido
tan bien. La Srita. Florence Lux, de New York, tomó fotos a mi padre
en su mesa en el Museo y el Sr. Francis Rose tomó varias mías,
con una pieza arqueológica en la mano y acompañada de Leonor
de la Rocha. Muchas de las personas que visitaron hace tiempo el Museo,
continúan en relaciones epistolares conmigo.
Yo sostuve importante
relaciones con personas científicas que visitaron el Museo, como
el Dr. y la Dra. Swain, entomólogos de América del Norte;
el Dr. Norman P. Wright, ornotólogo de Inglaterra; el Sr. Talber,
Embajador de Austria en Guatemala; el Dr. Hans- Joacchim Bock de Berlín,
el Dr. Mattiew Stirling y Sra., Arqueólogos de Washington.
Sin embargo, toda
nuestra labor fue acabada por el terremoto. La inercia y poco aprecio de
quienes antes no pudieron publicar valiosos trabajos, alegando los diferentes
Ministros: “ No hay papel”, “Quien esos latinajos”, etc,. Tuvieron la culpa
de eso, quedando así completamente quemado con el terremoto de 1972.
se pudo haber evacuado el local, si hubieran existido personas intercedas,
cultas y amantes de la ciencia. Pero no las hubo.
Piezas precolombinas en el Museo Nacional
Estudios inéditos que aun conservo
Conservo en mi poder el original manuscrito”Sinopsis de los Peces de los Grandes Lagos de Nicaragua”, POR Seth Eugene Meek;” ”Mitología Mexicana”, tomado del libro del Dr. Antonio Peñafiel; “ Síntesis de la obra de cerámica de Costa Rica y Nicaragua” por el Dr. Samuel Kirkland Lothrop, que traduje al español; “ Propiedades de las Plantas de Nicaragua”, “ Apuntes de Botánica desde el punto de vista medicinal”, por la Srita. Crisanta Cháves; “ Apuntes de una relación de distintas clases de sarcófagos por los Indígenas de Nicaragua”; “ Proyecto del Reglamento del museo sobre Sociedad de Amigos del Museo” por Crisanta Cháves; varios artículos tomados de obras de arqueólogos como el Dr. F. Haberland, tengo también, un pequeño diccionario de palabras aztecas, hecho por mí; y apuntes del “ Períodos Cosmogónicos Aztecas”.
Años:
1.- Atonatiuh, sol
de agua............ 676
2.- Ehecatonatiuh,
sol de aire..... 364
3.- Tletonatiuh,
sol de fuego........ 312
4.- Tlatonatiuh,
sol de tierra ...... 676
Tengo también en apuntes Mayas, su numeración.
Los conocimientos
técnicos adquiridos por canje de ejemplares al Museo Británico,
que envió clasificación Entomológica por
el Prof. Butler de 1900; material numerado y duplicado al Smithsonian Institución,
profesores clasificadores; Dr. W. Masón, Dr. P. C., Standley y el
Dr. A. Wetmore entre los años de 1920 al 35.
Evocaciones
Estando ya más
anciano mi Señor Padre nos hacíamos acompañar a las
excursiones al campo por mis hermanos Sigidredro, Celina y Rosita
y nuestros numerosos sobrinos; era la ilusión de conocer lugares
desconocidos de Lepidópteros, sabíamos donde encontrar dichas
especies en la orilla de la laguna de Nejapa: Aganistos Orion; en el río
de Las Nubes; preciosas especies de Catagrama Calliedre del género
Tecla como la Marisa; etc.; Heliconia Pativerana; las numerosas especies
y ejemplares valiosísimos y caros como Copyopterix Semiramis; Thisania
Agripina, Dynastes Napoleón y Caligo Atreus; y el mar de lindas
mariposas que sabíamos preparar para enriquecer la valiosa colección
de Lepidópteros del Museo Nacional.
Sentados bajo la
sombra de los árboles de mameyes y zapotes, poniendo de señuelo
alguna fruta madura, espiábamos la llegada de los bellísimos
Morphos con su vuelo majestuoso y pesado como los de las águilas,
dándoles un premio al más hábil; pero difícilmente
me podían ganar, siempre les vencía.
Aquel alegre grupo
no se perdía por nada del mundo esas benditas giras, veníamos
cargando plantas para el Herbario del Museo; ejemplares de aves para la
Colección Ornitológica.
Con que tristeza
evoco a mis hermanos y sobrinos que emprendieron ya el viaje sin retorno.
No los culpé que no quisieran estudiar para seguir manteniendo lo
que para mí era un valiosísimo tesoro: la obra de mi Señor
Padre: el Museo Nacional, al que sacrifiqué todo, afanes, energía,
dinero, puestos ventajosísimos en diferentes museos del mundo. Mis
sobrinos: Gustavo A. Guerrero estudió Finanzas; Don Miguel Eduardo
Cháves y su hija Elenita, compañeros de mis arriesgados viajes
al Mombacho a Peñas Blancas, a Las Nubes, Las Sierritas; a cada
viaje tenían por objeto complacer a Entomólogos extranjeros
que, incapaces algunos de ellos para cazar las más veloces de los
Lepidópteros como las especies Prepona, Morphidae, querían
presenciar tales habilidades.
Los hijos de mis
hermanos Sigifredo: Adán, Merceditas, Alicia y Rosa Alpina; los
hijos de mi sobrino Gustavo: la mayor Vilma con titulo de Master en finanzas
y hoy casada; Carmencita, Gustavito y Rosa María. Estudian distintas
profesiones, pero no para formar Museos, ni cosa parecida; demasiado saben
los sacrificios e incomprensiones que he pasado yo.
Sin embargo, un
niño de apenas nueve años de edad se dedico a estudiar con
afán lo necesario para haberme podido suceder en el museo. Se graduó
en USA, y regreso ilusionado y me dijo: “ Ahora si, niña Crisanta,
me cree capaz de sucederle”. “ Si – le respondí – siento orgullo
de que sea mi sucesor”. Pero el destino: no; no fue el destino
que se empeño en encargarse de la destrucción total de una
obra tan valiosa grande y jamás apreciada por todos los que guiados
por conseguir un medio de vida fácil no la supieron salvar de la
catástrofe. La Srita. Cháves, anciana e invalida, ¿
Qué podía hacer? Y la Sra. Leonor de la Rocha luchó
desesperadamente y no encontró a nadie que escuchara sus suplicas
para salvar el Museo.
El dinero nuca me
halagó. Era motivo de orgullo que le dijeran a mi padre: “ Pero
la Srita. Cháves es muy niña aún” – 13 años-
. “¿ Donde ha estudiado tanto?” mi papa les respondía que
en mi casa. “! Oh no, eso no es posible!” decían. “Si, mírela
en esa mesita, véala, ella esta leyendo Annuals Reports of Smithonian
Museum. Lee y para ella es maravillosa la historia de los Templos de Mesopotamia
que los Fearly of Hans Anderson. También logra traducir biología
central americana. Este diccionario de Latín lo emplea para conocer
el significado de algunos géneros de mariposas; ya sabe que los
Morphos se llaman así por su vuelo que es pesado como el de las
águilas”.
“ Ya no sigás
en la escuela que aquí aprenderás más y necesito tu
ayuda”, me decía mi padre y con el aprendí: Taxidermia, Entomología,
Botánica, además del tecnicismo de todas las distintas colecciones.
Como ya dije, la
parte económica no tuvo importancia para mi, Papa, ni para mi; eran
otras nuestras satisfacciones mantener al día la información
científica como los demás Museos científicos, enriquece-
a nuestro alcance económico propia y personal- las colecciones que
habían. Por ejemplo, la colección arqueológica que
comenzó con 250 ejemplares llego adquirir casi 2000; así
mismo las demás colecciones , sobre todo la ornitológica
y entomológica.
El Dr. William Maxon
le dedico dos especies o ejemplares botánicas nuevas en el año
de 1926 a mi papa, el Dr. Jaime Villa biólogo dedico al genero Crisantophis,
especie nueva a la Srita. Crisanta Cháves, como un homenaje
por su larga devoción a la institución del Museo Nacional
de Nicaragua, a la que ella consagro su vida. Como dice el joven Villa
“ fue un estimulo para mi”. Villa fue uno de los mayores donantes de ejemplares
ornitológicos del Museo; bastaba describirle las especies que necesitaba
para que rato más tarde las llevara. No menos de 100 ejemplares
dono, llevando también su colección entera de Herpetología;
trajo de Estados Unidos de Norteamérica un raro ejemplar de Gilamonster
muy venenoso.
En los comienzos
de l museo Nacional con el señor Director David j. Guzmán
fueron empleados un señor Montes de Oca y un portero que más
tarde salieron con un objeto perdido, tal objeto fue recuperado en corinto
cuando enviaban al exterior.
Escribientes del
Museo Nacional fue el Sr. Carlos Urroz, trabajando muchos años por
su buena conducta; después el Sr. Francisco Latino y el joven
portero Carlos Chávez Reina. Los empleados del Museo junto con el
Director ayudaron al Dr. Seth Eugene Meek a pescar en las lagunas y lagos
de Nicaragua los peces para que es te hiciera sus estudios. Años
después el Sr. Cháves hizo traducir al español la
obra de Meek y este estudio fue distribuido en el Museo Nacional de Nicaragua
gratituamente.
En la administración
de Don Miguel Chamorro envió dos correligionarios suyos como empleados
del Museo; el Sr. Carlos Padilla que era escribiente y el Gral. Asención
Flores, auxiliar; pero estos señores no tenían ningún
conocimiento necesario para trabajar en Museo. Los hijos del señor
Cháves se encargaban desde la necesaria limpieza y orden del local,
hasta la recolección de plantas para formar y enriquecer las colecciones
tanto de Botánica como de Entomología y Ornitología,
como también para obtener la parte técnica al enviarlos a
los otros museos del mundo.
Otro empleado fue
el Sr. Bernabé Marenco, que nunca asistió al Museo y de esos
hubieron muchos empleados de “favor”.
Después de
la muerte del Director y formador, Diocleciano Cháves, nombraron
colaborador auxiliar al Sr. Luis Cuadra Ceas y este se encargo de hacer
sus publicaciones en el Boletín de Fomento y obras publicas diarios
locales, etc. Tambien fue colaborador del museo el Sr. David J. Sequeira,
quien hizo numerosas excavaciones en distintos lugares de Nicaragua pero
no aporto nada para el Museo Nacional; hasta ya para irse del país
dono ollas grandes de barro, una mesa redonda, un cofre de madera tallada
que se destruyeron en el terremoto de 1972. al irse del país se
llevó a los Estados Unidos una buena colección de cerámica
antigua y collares de oro.
Años después
un joven arabe llegó a solicitar ayuda para que no lo sacaran de
su puesto de colaborador del museo a lo que yo respondí: “ Aquí
jamás ha venido ud ni ha traido nada para el Museo:¿ Como
voy a defenderlo? “. Hubó una larga de lista de empleados desconocidos
que aparecian unicamente en la nomina de pago. Solo conocí a unas
pocas empleadas que asistieron al Museo como auxiliares Sra. Emelina Lara
Vda. De Herrera, la Srita. Mercedes Alicia Gonzales Dubon, Don Pedro
Zeledón, Don Tomas Céspedes Zepeda, Roberto Martínez
Ramírez. La Srita. Leonor Martínez fue nombrada colaboradora
auxiliar del Museo desde 1949, quien fue, y es, una abnegada colaboradora
que ha trabajado con verdadera dedicación, continuando en su trabajo
después de casada, y es hoy, Señora Leonor Martínez
de Rocha. Siendo el Museo una institución sumamente pobre y escaso
el sueldo de la Sra. Rocha me debía yo en el deber de ayudarle para
no perder una fiel y eficaz empleada.
Fueron muchas las
incomodidades sufridas por los empleados del Museo por largos años.
Mientras estuvo en el edifico llamado “ La Momotombo”: la inmediata cercanía
de un cuartel y de casas de corrección de mujeres, por ejemplo;
pero era mucho el interés de los visitantes para ignorar esa molestias,
tanto en el edificio de la “La Momotombo”, como al trasladarnos al ala
oriental el hospicio Zacarías Guerra, donde ni siquiera teníamos
servicios sanitarios. De 1912 ha 1934 permanecimos en la casa
de “La Momotombo”; de 1934 ha 1938 en el hospicio Zacarias Guerra. De nuestra
a casa al Museo en “La Momotombo”. Recorríamos a pie 16 cuadras
cuatro veces al día y durante los copiosos inviernos teníamos
que atravesar enormes corrientes de agua que venían de las Sierras
de Managua y saltábamos, con agilidad pasmosa, mi padre con su avanzada
edad y yo.
Entre los muchos
visitantes al Museo, unos tenían verdadero interés en conocer
los lugares donde abundaban los lepidópteros. Estos eran los ornitologistas
extranjeros. Por esa razón hicimos varias giras una de ellas, invitada
por el Ing. Rudolf Ludwig y su hija y el Ing. Pardee y su esposa. Otras
giras a las Nubes con el Dr. Adams y Sra. y las enfermeras Srita. Helen
Skatt y Srita. Verónica Francerie. Otra gira al Mombacho con el
Director del colegio Bautista Mr. John Wise y su esposa Mariana con sus
hijos y varias personas de la legación americana y mis sobrinos
Eduardo, Elenita, Merceditas Cháves y yo. A las Huellas de Acahualinca
acompañé al Dr. Jorge A. Lines, arqueólogo de Costa
Rica. Al museo de Nindiri hice 3 viajes : con la Arqueóloga Dra.
Luuise Gertrudis Linder de Suiza, con la Dra. Claraverli de la Academia
Real de Suecia y con el Dr. Francis Ross, arqueólogo americano.
Todos correspondieron
: unos con invitaciones a sus casas donde fui con mi papá, otros
con una cena en el Lido Palace y otros con muestras de atención
y afecto.
Fuimos a la laguna
de Asososca para copiar la serpiente emplumada, adorada por los mayas con
el nombre de Cucumaz, Quetzalcoatl por los aztecas y Cuculcán por
los nicaraos.
Nuevas publicaciones
sobre Ornitología que nos hicieron sustituir o que nos permitieron
cambiar la nomenclatura vieja por la actual : Las Aves del Tikal , obsequiada
a la Srita. Cháves por el Embajador de Austria Dr. Tulber. Una guía
de Aves de América, regalo del Jefe de Sección de Aves del
Prof. Jeromé F. Bezser, Denver, Colorado.
Del boletín
del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, correspondiente
a 1948 renovamos la vieja nomenclatura científica por la actual;
dicho boletín lo adquirí comprado en Costa Rica. Su autor
es el Dr. Geoge Goodwin. El Sr. Coronel J. Monston en 1929 nos presentó
su Libro de Aves de Panamá de Berta Luck.
El Sr. Roberto Martínez
Ramírez, colaborador desde 1952, con muchas cualidades sobre todo
su deseo de cooperar, fue el mejor y más eficiente empleado que
tuvo el Museo dispuesto siempre a obedecer. Era u n mecanógrafo
que se empeñó para actuar como un buen secretario. Gracias
a él pude hacer estudios completos de ornitología de la numerosa
colección del Museo.
Pude escribir un
estudio de botánica, llevaba con todo orden la correspondencia
y se dedicó también a practica trabajos de taxidermia. Tenía
un vehículo que con él efectuábamos viajes a diferentes
lugares donde nos llevaban las necesidades sobre las diversas colecciones,
botánicas, ornitología, objetos arqueológicos en el
Mombacho y otros departamentos. Arregló de nuevo los catálogos
descriptivos de las colecciones y estudios completos sobre las diversas
rasas que contenía el Museo.
Como empleado eficiente
que era y el sueldo que le daba el Gobierno era poco, yo tenía también
que remunerarlo en las posibilidades de mis medios.
Hubiera querido
que se preparaba porque tenías aptitudes favorables. Los empleados
verdaderamente eficientes fueron Doña Leonor de Rocha, Don Roberto
Martínez y Doña Paula Mendoza. Esta última era la
encargada de la limpieza; muy dedicada y educada por cierto. Nunca se fijaron
en la hora de salida. En los traslados del museo nunca lamentamos destrucción
de objeto alguno, pues eran empacados por ellos extraordinariamente.
Siempre tuve un
sueldo muy escaso; tanto en los primeros tiempos como también en
los últimos pues era un sueldo de 25, de 40, de 60 y pasé
mucho tiempo con ese sueldo. Más tarde me lo subieron, pero la vida
era o es más cara y apenas se llenaban los requisitos indispensables.
Hubiera querido remunerar al colaborador, joven Martínez, por sus
buenos servicios, pero no siempre podía y habían tantos gastos
que ocasionaba el Museo.
Una vez, un Sr.
Hurtado, nos regaló un ejemplar de un pez de mar, una raya; le dije
a Roberto que él lo iba a preparar y lo hizo tan perfecto que se
exhibió en el Museo, casi en sus últimos días. El
ejemplar era “Raig Batoidoa” que tenía el aspecto de un gavilán
color gris oscuro, con lunares blancos con una larga cola que le llamaban
“Rayo de látigos”, por que golpeaba fuertemente.
Esto es pues, a
grandes rasgos la Historia del Museo de Nicaragua, lo objetivo más
que todo, pues lo subjetivo es nuestro, solo nuestro, es nuestra historia
también, porque nosotros fuimos en el Museo y el Museo fue en nosotros.
Fuimos y fue a tal extremo, que serían mucho los volúmenes
que yo podría escribir, como se escribe la historia de una vida
de varias...de muchas vidas.
LAS OROPENDOLAS
Por Diocleciano Cháves
OCUPAN entre los
pájaros un lugar prominente por ser grandes, hermosas y bulliciosas.
Pertenecen las oropéndolas a la familia de los "Ictéridos".
La especie que tenemos
en Nicaragua es el Gymnostinops montlezumoe, digo así porque en
Guatemala y Costa Rica hay otra especie más pequeña que se
llama Zarhynchus Wagleri, y en Panamá hay otras distintas a las
nuestras.
El macho de nuestra
oropéndola tiene generalmente 50 centímetros de largo, siendo
la hembra mucho más pequeña.
El pico es cónico,
fuerte, alargado y agudo; y en la punta de color anaranjado subido: lo
demás en negro. Sobre la cabeza, en el nacimiento del pico, se aprecia
una carunculita lunular: el color de los ojos, en el iris, es café
oscuro; la pupila negra; los "cachetes", comprimidos. Bajo de los ojos
tiene un espacio desnudo de color blanco cenizoso, y morado cuando están
adultos; bajo la mandíbula inferior, dos carúnculas de color
Rosado subido.
El plumaje de la
cabeza es negro, hasta el cuello; lo demás es de un color chocolate,
hasta llegar a las plumas timoneras; el pecho, ligeramente más oscuro;
la cola, larga y hermosa, de un color amarillo de oro, que es por donde
le viene su nombre. Tiene, además, dos plumas negras sobre las timoneras
amarillas.
Las alas son negras,
grandes, largas, puntiagudas y fuertes, la tercer pluma remera es la más
larga.
Las piernas son
robustas y con sus patas negras, lustrosas y fuertes terminan en dedos
y uñas bien desarrolladas; todo parece indicar que la naturaleza
ha dotado estas aves de elementos especiales para una vida activa e industriosa.
Cuelgan sus nidos
en los árboles más elevados, como en la Estherculia Cartagínensís,
o sea el "Panamá". En los cocoteros más altos, también
anidan en número considerable y colgantes de las puntas más
delgadas. En la fabricación de sus bolsas, las oropéndolas,
para empezar, amarran fuertemente las fibras más resistentes para
que soporten el peso de sus bolas en los vaivenes del viento.
Estás tienen
por término medio un metro de largo opr 25 centímetros de
espesor en su parte más abultada, que es redondeada; desde arriba
viene disminuyendo. La abertura por donde entra el ave es bastante larga,
llegando casi a la mitad.
En la parte más
abultada interior es donde ponen sus huevos. Todo está bien mullido
con hilachas muy finas y suaves. La postura es de dos huevos de forma alargada,
de color blanco verdoso, pálido sin brillo, con manchas de sepia
más o menos intensas; las dimensiones, por término medio,
son de 40mm. De largo por 25mm. De diámetro.
Durante la época
de celo la actitud de estos pájaros es verdaderamente admirable;
unos recorren los cultivos de los bananales en busca de fibras y otros
regresan de los bosques con largos filamentos y bejucos que llevan en el
pico. Algunos se ocupan de tejer las bolsas de sus nidos; otros recorren
las ramas a saltos. Se cuelgan de ellas con las patas y hacen una gran
algaraza, con un ruido gutural casi inimitable. Sus notas parecen a veces
carcajadas nerviosas.
Cuando cantan los
machos de estas oropéndolas, se posan en una rama horizontal, haciendo
una mueca graciosísima, bajan la cabeza y levantan la cola en posición
vertical, y a medida que ascienden en sus notas alzan el cuello hasta volver
a tomar posición ordinaria, como si con tales movimientos tratasen
de suplir lo deficiente de su voz.
La alimentación
de las oropéndolas es eminentemente insectívora. Con larvas
enseñan a comer a sus pequeñuelos, y ellas mismas prefieren
las langostas y otros insectos perjudiciales a las plantas para alimentarse,
prestando un gran servicio a los agricultores, quienes en pago cortan los
árboles donde anidan sus desinteresados servidores.
BIBLIOGRAFÍA
MINIMA DEL MUSEO NACIONAL
Por Jorge Eduardo Arellano
ANÓNIMO :
“Arqueología nicaragüense”, en El gráfico, Semanria
Nacional
Ilustrado, Managua,
Núm. 317, 26 de noviembre, 1933.(Sobre una
visita al Museo
Nacional).
ANÓNIMO :
“El Museo Nacional necesita atención”, en La Tribuna, Managua,
20 de noviembre,
1928.
ARELLANO, Jorge Eduardo
: “CHAVES, Diocleciano”, en Diccionario de
Autores nicaragüenses.
Tomo I (A-L). Managua, Instituto
Nicaragüense
de Cultura, Biblioteca Nacional Rubén Darío, 1994,
P. 93.
ASTORQUI, Ignacio
:”Don Diocleciano Cháves, científico olvidado”, en la
Prensa Literaria,
7 de Julio, 1968.
CHAVES, Crisanta
: “Ligeros apuntes sobre la cerámica azteca y nicoyana de
Nicaragua : sarcófagos
y urnas del Museo Nacional”, en Publicaciones, Managua, Núm. 4,
septiembre, 1994, pp. 5-8.
CHAVES, Diocleciano
: Apuntes de historia natural. Managua, imprenta
nacional, 1901.
77p.
CHAVES, Diocleciano
: Catálogo descriptivo de la colección arqueológica
del
Museo Nacional de
Nicaragua. Managua, Imprenta Nacional, 1914. 100 p.
CHAVES, Diocleciano
: Catálogo descriptivo de la colección arqueológica
del
Museo Nacional de
Nicargua. Segunda parte. Publicado por Orden del Sr. Ministro del Ramo,
Don José María Siero G. Managua, Tipografía Alemana
de Carlos Heuberger, 1927. 28 p. (Reproducido en Boletín Nicaragüense
de Bibliografía y Documentación, Núm. 7, septiembre
– octubre, 1975, pp. 29 – 44).
CHAVES, Diocleciano
: Lista preliminar de las plantas de Nicaragua.
Managua, Imprenta
Nacional, 1931. 39 p.
CHAVES, Diocleciano
: Parrafitos de Geología y Botánica Centroamericana.
Managua, Tipografía
Internacional (s.a.) 30p.
MEEK, Seth Eugene
: Estudios de los pescados de Nicaragua. (Traducción de
José Dolores
Rodríguez). Managua, Tipografía Nacional,
1913.
OSORNO FONSECA, Humberto
: Diocleciano Cháves (sic). Managua, Editorial
Atlántida,
1944.24 p.
Reglamento del museo
Industrial, Comercial y Científico de Nicaragua.
Managua, Tipografía
Nacional, 1897. 12p.
SABALLOS DE MATAMOROS,
Angela : “La mujer en la noticia”, en La Prensa, 20 de septiembre, 1970.
QUE OFRECE EL MUSEO NACIONAL DE NICARAGUA
Registro y capacitación de los sectores sociales en la relación con la temática central del museo
14 DE NOVIEMBRE DEL 2000 / La Prensa
Una mirada hacia nuestra cultura
INC eternizará a personaje y sitios culturales nacionales con grabación
de documentales
Hilda Rosa Maradiaga C.
Doña Lolita Soriano, Pablo Antonio Cuadra y Ernesto Cardenal, Carlos
Martínez Rivas, así como las ruinas de León Viejo,
el Palacio Nacional y el Archivo en Nicaragua, formarán parte
de la memoria videográfica de nuestra cultura.
Wilmor López, director de Producción Vídeo Documental,
creado recién por el Instituto Nicaragüense de Cultura
(INC), dijo que todos estos personajes y sitios serán grabados en
interesantes documentales que eternizaran su presencia en Nicaragua.
Señaló que actualmente trabaja en la elaboración del documental sobre el Palacio Nacional.
Dijo que intenta trabajar en conjunto con la Escuela de Artes Plásticas
para la realización de un documental sobre el Muralismo en
Nicaragua.
La duración aproximada de estos documentales será de 30 a
60 minutos y su objetivo es que sean educativos y representen la
cultura nicaragüense en cualquier parte, como una memoria videográfica
y hasta turística, indicó.
Explicó que esta dirección no tiene presupuesto extra y los documentales serán realizados con equipo técnico del INC.
Por su calidad y contenido histórico, son documentales muy valiosos
y en el aspecto económico, carísimos.
Según López, cada uno podría tener un costo aproximado
de ocho mil dólares sin incluir el pago del realizador, equipos
de edición, editor y cámara, pero “lo más importante
y valioso es su contenido, la parte histórica”, opinó.
El único requisito para ver alguna película o noticiero histórico que se encuentra en el archivo es visitar la Cinemateca y solicitar el servicio para hacer una programación
9 de Marzo de 2002 | El Nuevo Diario
Alerta roja en Sala Dariana
Obras y Bienes de Rubén Darío sin
protección
* Más de 4000 libros de Darío agonizan entre el polvo, el
calor y
las polillas
* Entre ellos la famosa «Colección Príncipe»,
«Emelina»,
«Abrojos», «Azul»
* UNESCO recomienda climatizar archivos de Rubén que datan
desde 1883
* Por Ley 333. Art.20, la Presidencia deberá crear partida especial
para resguardar los bienes y obra del Poeta
* Algunos intelectuales darianos han violado la Ley de Depósito
Legal
UNESCO
RECOMIENDA CLIMATIZAR ARCHIVOS HISTORICOS
EL AEDO RUBÉN DARIO fue declarado el «Nicaragüense Universal
de los siglos» y su obra patrimonio cultural y artístico de
la nación, conforme la Ley 333, y el decreto 42- del 2000. Esta
iniciativa también es respaldada por la Ley 312, de Derechos de
Autor y Conexos.
MAS DE 4000 LIBROS DARIANOS
la Sala Especializada Dariana, 4544 tomos, la famosa Colección
Príncipe, que data del siglo pasado, o la obra «La dramática
vida de Rubén Dario». «Mitología Griega de Rubén
Darío.
UNESCO
RECOMIENDA CLIMATIZAR ARCHIVOS HISTORICOS
ARCHIVOS HISTORICOS DATAN DESDE 1883
Estos archivos históricos, datan una buena cantidad desde 1983,
87, 93, 1900 ... hasta el 2001, tales como los libros escritos de
Dario en Chile como, Emelina, Azul, Abrojos, los Raros, Prosas Profanas,
La Oda Centroamericana, La Oda de Rubén a Bolívar y
otros, como la valiosa colección de la Revista Conservadora, escritos
sobre el Bardo, en la Revista Mundial Magazine, desde 1911 al 1914, comprada
a Don José Jirón Terán. Estas fueron publicadas
en París, se publicaron 40 números, falta una, . Darío
fue el Director Literario, y administrada por los uruguayos, los
Hermanos Armando y Alfredo Guido. Esta Revista significó en su tiempo
una tribuna cultural de proyección latinoamericana. Otros textos
importantes como las Obras Completas publicados por la Editorial Afrodisíaco
Aguado,
PARTE DE LA COLECCION PRINCIPE SE EXHIBE
Algunos de estos valiosos libros se exhiben en dos vitrinillas frágiles
en la Sala Dariana, tales como las primeras ediciones de
«Abrojos», publicada en Chile en 1887, «Azul»,
primera edición /1888, publicada en Valparaíso, Chile,
segunda edición en
1890/Guatemala, «Los Raros», 1896/Argentina, son las primeras
ediciones de la «Colección Príncipe», consideradas
como texto
referencial mayor, y avalado por la ley 333, art.4 .
En el segundo armario, se aprecia, el texto de primera edición de
las Prosas Profanas /1896, segunda edición es España/1901,
libros de prosa,
como «España contemporánea», primera, de 1901,
Darío en sus peregrinaciones y Letras, primera edición. También
se observa la
mascarilla, sobre la faz del Insigne Aedo, huella copiaba en 1916, después
de tres días de muerto, por el escultor José López,
con la
finalidad de preservar todas las facciones, así como un sello, dado
a ser para la celebración del Centenario del nacimiento en 1967.
UNESCO RECOMIENDA CLIMATIZAR ARCHIVOS HISTORICOS
LISTA DE OBRAS QUE HAN VIOLADO EL DEPOSITO LEGAL
Existe una lista de obras para actualizar el archivo dariano, y que
según la Dra. Verónica Hermida algunas han violado la Ley
333 y la
Ley de Deposito Legal, en vigencia desde el año pasado muchas
de estas obras que aparecen en esta lista no han sido depositadas
conforme ley, a la Sala Dariana, para actualizar el fondo
bibliográfico. Estimó que la multa por violar esta normativa
puede
llegar a los 25,000 córdobas, penas accesorias y montos por
daños causados. Entre los textos, posiblemente con
desconocimiento de la Ley por sus autores están: «Rubén
Darío en
la Academia», «R.D en el Uruguay», «Por los Caminos
de R.D»,
«R.D-Estudios en el centenario de los Raros y Prosas profanas»,
«Estudios darianos», «R.D Las repúblicas Hispanoamericanas»,
«R.D siempre», «El lenguaje poético de R.D»,
«Heraldos del nuevo
mundo», «Epistolario selecto», «Antología
de pensamiento de
R.D», «Maestro de la crónica y otros escritos»,
«Antología del
cuento modernista hispanoamericano», entre otros.
CREAR FONDO DARIANO PARA PROTEGER SUS BIENES Y
OBRAS
Al respecto la Dra. Verónica Ermida, de la Oficina de la Ley 333,
del INC, dijo que el Objetivo de esta ley fue crear un marco jurídico
especial para proteger la obra de Darío, por que muchas veces se
habían violado los derechos darianos, pero que ahora, la ley
contempla la creación de una Comisión Dariana, la que en
la
actualidad está presidida por el Ministro de Educación Cultura
y
Deportes, Dr. Silvio De Franco, garante de la integridad de los
bienes y obras, conforme ley de la República, siendo el INC su
ejecutor a través de la Oficina legal, por ello se han realizado
algunas actividades legales, como ha sido sacar de circulación a
la
imagen de Darío de algunos anuncios publicitarios, ajustados a la
Ley 142 de Protección del Patrimonio, de 1982. Por otro lado
recordó que basado en la Ley 333, se debería de crear un
fondo, a
través de la asignación de una partida especial, y que anualmente
se deberá de rendir un informe a la Presidencia de los mismos
27 DE AGOSTO DEL 2002 / Museo Nacional 105 aniversario
Posee una colección de piezas desde 800 años antes de
Cristo
Maryórit Guevara Gutiérrez
maryorit.guevara@laprensa.com.ni
El Depósito Museográfico Nacional o mejor conocido como Museo Nacional Dioclesiano Chaves, se encuentra cumpliendo su 105 aniversario de creación, al ser fundado en el año de 1897.
De acuerdo a La Gaceta, diario oficial, número 49-97 de agosto de 1997, la creación del Museo Nacional de Nicaragua es una sucesión del antiguo Museo Industrial, Comercial y Científico por lo que se encuentra adscrito al Instituto Nicaragüense de Cultura.
El museo nace como una institución encargada del cuido de la identidad nicaragüense, y tiene como objetivo y finalidad el adquirir, rescatar, salvar, preservar, estudiar y divulgar el Patrimonio Cultural y Natural de carácter histórico, artístico y antropológico.
PIEZAS ARQUEOLÓGICAS
De las 100 piezas con las que se fundó este Museo, hoy se ha aumentado a 2 mil 500 piezas de cerámica lítica y objetos de etnografía, que están en exposición permanente, todas ellas fueron obtenidas a través de donaciones e investigaciones realizadas por los arqueólogos del Museo.
Las piezas datan desde 800 años antes de Cristo y 1500 después. La mayoría de ellas son provenientes del Pacífico, pero predominan las de Rivas, Granada y Managua por el fácil acceso a la localidad.
Edgard Espinoza, director del Museo, manifestó que son pocas las piezas existentes en este sitio histórico que pertenezcan a la zona del Atlántico y Norte del país, como Matagalpa y Jinotega. “Ha sido imposible hacer investigaciones arqueológicas en estos lugares, por problemas de acceso, como en la Costa Atlántica, que es carísimo por las condiciones del clima”.
El Museo posee una cantidad mayor de piezas, pero debido al poco espacio con el que cuenta dentro del Palacio Nacional de la Cultura muchas de ellas se encuentran en bodega.
SALAS DE EXPOSICIONES
Tres salas de exposición permanente se encuentran abiertas al público, de domingo a lunes. En la primera se pueden apreciar los recursos naturales del país y su evolución a través del tiempo. La segunda posee una colección que representa la vida en tiempo precolombino, y la última la religión del mismo.
Entre las salas temporales se encuentra la de Rodrigo Peñalba, que es las más grande, seguida la de los Símbolos Patrios y por último la de amigos del Museo.
Espinoza aseguró que las exposiciones van dirigidas a los estudiantes por lo que el costo de entrada es de 5 córdobas, así mismo han desarrollado programas de exposiciones.
Además de la salas de exposiciones, el Museo posee un centro
de investigaciones arqueológicas, un departamento de restauración
de bienes culturales (muebles cerámica, pintura de caballete y madera)
y un departamento de museografía
11 DE JULIO DEL 2002 / La Prensa
106 años de historia archivada
Más de 10 millones de documentos ministeriales desde 1524, posee el Archivo General de la Nación
Una de las seis trabajadoras del Archivo General de la Nación
ordena parte de la documentación que aún falta por ingresar
al Archivo.
Maryórit Guevara G.
maryorit.guevara@laprensa.com.ni
¡Jamás creí tener en manos un documento ministerial y original del año de 1700! Era algo imposible, más en esta época cuando el material usado es material desechado o reciclado.
Pero en el Archivo General de la Nación o Archivo Nacional, guarecido dentro de las paredes del Palacio Nacional de la Cultura, existen documentos en original y copia que datan desde el año de 1524 y que en este mes cumplen 106 años de existencia.
ORÍGENES
En 1896 el gobierno del general José Santos Zelaya inicia una modernización de las instituciones, por lo que emite un decreto el 7 de julio decidiendo la creación del Archivo General de la República.
Por desgracia en 1931 con el terremoto el proyecto se ve truncado cuando se destruye por completo la documentación recabada. Por tal razón, desde los 60 en adelante se inició una labor titánica que aún no termina, por recuperar toda la documentación ya perdida.
Hoy en el 2000, con gran esfuerzo se ha logrado recopilar más de 10 millones de documentos, entre original y copias que datan desde el año de 1524, pero aún existen varios períodos perdidos en nuestra historia.
Por ejemplo, desde 1979 al 89 no se posee documentación alguna de la política y la economía, es como si el periodo hubiera desaparecido por completo y vuelto a iniciar en el 90. La única documentación que se posee es cultural.
Según Luis Latino Carballo, director del Archivo, el período nuevamente desapareció en el año de 1996 hasta hoy, debido a que no poseen documentación alguna del período.
“Falta mucho material por rescatar de las demás instituciones y que no lo tenemos de años atrás y de ahora porque no hay transferencia de documentos de parte de las instituciones. Es triste que se pierda parte de nuestra historia”, afirmó.
LOS FONDOS
Entre la documentación que se puede encontrar en el archivo se encuentra los fondos y las colecciones particulares.
En los fondos se ubican los documentos públicos ministeriales, como acuerdos, gastos, aduana y archivo administrativo. El fondo más completo es Educación, pero aún falta por organizarlo. El Ministerio de Defensa es inexistente, no se posee documentación alguna.
El más completo y organizado es el Presidencial, en especial la dictadura de los Somoza. Éste contiene los documentos relacionados con la actividad gubernativa de todo el período, principalmente la de Anastasio Somoza García.
En esta sección se encuentran los libros manuscritos del proceso de incorporación de la Mosquitia, bajo el nombre de “Colección Mosquitia”. Toda en original o sea que desde el año de 1894 fue recabada, ahora empastada para conservarla por más tiempo.
También se encuentra el acta nacimiento, en original, del General Augusto César Sandino. Ésta fue donada en los años 80 por un ciudadano de Masaya, pero se desconoce por quién.
COLECCIONES PARTICULARES
Las colecciones particulares existen gracias a la donación de personas que han llevado documentos de su colección al archivo. Entre las más sobresalientes se encuentran la de Manolo Cuadra, José Dolores Gámez, Carlos Martínez Rivas y la de José Santos Zelaya.
Esta última es la más destacada de la colección, posee todo los datos de la historia del General José Santos Zelaya. A pesar de eso no ha sido explotada por los investigadores. Con el paso de los años se encuentra en un estado deprimente.
Otra colección sobresaliente es la del poeta y escritor Carlos Martínez Rivas, abierta al público pero sin posibilidad de copia, debido a que existen documentos inéditos.
POCO ESPACIO
Luis Latino Carballo sostiene que la capacidad del cuarto donde se encuentra archivada gran parte de nuestra historia no es suficiente, debido a la gran cantidad de documentos.
“Necesitamos un cuarto más amplio, alrededor de unos 3 mil metros cuadrados para poder mantener en mejores condiciones la documentación y que ésta no sufra mas daño, en especial los documentos originales”, manifestó el director del Archivo.
Además de la falta de espacio, el Archivo carece de material humano. Actualmente laboran 6 personas y en medio tiempo, por lo que el ordenar la documentación lleva más tiempo.
“Antes teníamos alrededor de 20 personas trabajando hasta 1996,
de ahí en adelante se ha disminuido. El bajo salario no anima a
las personas a estar en el trabajo”, puntualizó Latino Carballo.
9 DE MAYO DEL 2002 / La Prensa
Restauran obras del Museo Cortázar
También se develará en el lobby del Palacio una fotografía
del poeta Pablo
Antonio Cuadra / Auxiliadora Rosales
auxiliadora.rosales@laprensa.com.ni
Unas 40 obras entre pintura, escultura e instalaciones del Museo “Julio Cortázar” han vuelto a cobrar brillo y color y serán presentadas al público hoy jueves a las seis de la tarde en el Palacio de Cultura.
Las obras que han sido restauradas por especialistas del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) son parte de las casi 2 mil piezas que conforman la Colección Cortázar, que artistas latinoamericanos regalaron al pueblo de Nicaragua y que por varios años han estado abandonadas a su suerte y anunciada destrucción.
Julio Valle Castillo, secretario del Consejo Nacional de Cultura, dijo que las obras del Museo Cortázar vuelven a la institución del país. “El INC cuenta con un equipo de restauradores muy bien capacitados, por lo que la idea es ir restaurando poco a poco las 1,908 piezas que se encuentran en muy mal estado”.
CADA RESTAURACIÓN CUESTA 1,500 DÓLARES
Agregó que el costo de restauración de cada una de las piezas anda por los 1,500 dólares. Valle Castillo señaló que las muestras que se presentan son las que estaban en mejor estado de conservación.
Recordó que las piezas del Museo Cortázar fueron una donación de artistas del mundo, que hicieran a Nicaragua en la década de los 80 a solicitud del entonces director de Cultura, Ernesto Cardenal.
Señaló que luego las obras estuvieron a cargo de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC) y posteriormente pasaron a ser custodiadas por la fundación del mismo nombre, que las sumió en abandono y deterioro.
“Dicha fundación no tuvo el menor sentido de responsabilidad, ya que dejaron que las obras llegaran al grado de destrucción”.
Recalcó que la destrucción de las obras no es culpa de ninguna de las administraciones del INC, sino de la mencionada fundación.
Esta exposición, que estará abierta durante este mes, cuenta con 14 obras de pintores nacionales y 27 del resto de Latinoamérica.
A la exposición se le suma la develización de una fotografía del poeta Pablo Antonio Cuadra, que pasa a engrosar la pequeña galería en la entrada del Palacio que la constituyen los grandes artistas que le han dado gloria al país.
La inauguración de la amplia muestra de arte latinoamericano contará también con la participación de la Orquesta Juvenil, quienes interpretarán un bonito repertorio de música clásica.
DÓNDE Y CUÁNDO
-La exposición de artistas latinoamericanos se exhibe durante este mes en las salas, “Rodrigo Peñalba” 20 obras de artistas latinoamericanos y en la Amigos del Museo, 14 obras de artistas nacionales.
-El horario es de lunes a viernes en horario de oficina y el domingo
durante todo el día. Visitarla no tiene ningún costo de admisión.