INMIGRANTES
DE ALEMANIA
FOTOGRAFIAS
DE EMPRENDEDORES DE ALEMANIA EN MATAGALPA, NICARAGUA
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todas estas fotografías han
sido FACILITADAS POR EL HISTORIADOR MATAGALPINO EDDIE KUHL. para www.manfut.org.
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ZONA EN CONSTRUCCION..
ENTRE Y SI PUEDE AYUDAR AYUDE... Internet para Nika www.manfut.org, Eduardo Manfut P. |
Los Alemanes
en
Nicaragua
por Güetz Von Houwald

Cuando Wilhelm Marr viajó por Nicaragua en 1852 encontró
en San Juan del Norte (Greytown) al Cónsul de las Ciudades Hanseáticas,
el comerciante W.... Marr describe a su mujer, ya una vez viuda, como una
"fregona". Se debe haber tratado de Henry Wiedemann, originario de
(1) Orlando W. Roberts p. 221. H. Dane, p. 124, comete
el error, de equivocar el año de publicación del libro de
Roberts 1827, con el año en que viajó por Nicaragua; esto
fue en 1817.
Hanau que fue traído por su tío Andrés Louis Beschor,
también de Hanau, para trabajar con él en su negocio. Beschor,
que murió en Mayo de 1851 se radicó primeramente en Granada
como comerciante, pero a tiempo comprendió la importancia de Greytown,
adonde sus negocios lo llevaban a menudo, de manera que en 1848 se cambió
por Greytown. Junto con el francés Phillippe de Barruel había
arrendado las rentas de la aduana, que fueron cobradas desde el 1 de abril
1850 en San Juan del Norte para el reino de la Mosquitia. (2)
Bienvenidos a Selva Negra, Matagalpa Nicaragua... sientase en
casa.
Fue nombrado en 1850 vicecónsul hanseáatico para la costa
de la Mosquitia y en 1851 Cónsul, pero murió antes de recibir
en sus manos este nombramiento. Su sobrino le siguió en la dirección
de la firma Beschor & Wiedemann, y fue propuesto por la viuda de Beschor
y el Cónsul Inglés como sucesor, y en consecuencia fue nombrado
Cónsul el 14-5-1852. El Encargado de Negocios prusiano Hesse estimó
a Wiedemann "como muy importante y activo Cónsul Hanseático"
(3). Según Wilhelm Marr, Wiedemann se casó con la viuda de
Beschor. En 1853 desistió de su negocio en Greytown y se fue a California.
El Consulado se lo dejó a Georg Philipp Beschor, aparentemente hijo
de André Louis, pero pronto fue suspendido por las ciudades hanseáticas.
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(12) Reichardt, p. 22 ff.
Ya en 1849 se radicó en Greytown J. E. Hollenbeck de Los Angeles. El era aparentemente Alemán naturalizado americano, pues repetidas veces Mr. y Mrs. Hollenbeck aparecen en los registros de la Iglesia Morava como padrinos de familias alemanas en Greytown. Hollenbeck se juntó en Abril 1867 con Carlos Gilman para formar la firma Hollenbeck & Gilman; más tarde tenía un papel importante -con las compañías de tránsito. (14) Al mismo tiempo se radicó en Greytown Luis Fromann de Coburgo. En los registros de la Iglesia Morava aparecen como hijos de Luis y Henriette Fromman en Greytown, George (nac. 14-4-1864), su hermano gemelo, Luis (muerto 21-10-1890), John Edwin Charles (nac. 9-7-1866), Heinrich Hugo (nac. 3-12-1867), Margarethe Henriette Emilie (nac. 2-9-70) y Ernst Wilhelm (nac. 18-7-1873). En 1874 estaba a cargo del consulado británico y firmó "Lewis Froman" (15); en 1875 fue vicecónsul del Imperio Alemán en San Juan del Norte (Greytown). N. N. Richter era socio de la casa Richter & Fromann (16), y aparece junto con su esposa Henriette, en 1870 como padrino de la hija de Fromann (17). Fromann pudo informar en 1869 que "el comercio del puerto Greytown no sin importancia... en su mayoría se encuentra en manos de alemanes". (18)
(13) H. Dane, p. 121; Wilh. Marr p. 190; Bedford Pim, p. 288 f., menciona a un Sr. Wassman, pero en Masaya. (14) "El Porvenir" Nr. 8/1867 del 15-5; registro de la iglesia Morava de Bluefields, 1849 como padrinos de un niño Róhrlen, 1858 de un niño Diezmann y 1868 de un niño Froman. Hollenbeck había obtenido en 1870 una concesión por 25 años para mantener una línea de vapores en el Río San Juan y en el Lago Nicaragua. (Rev. Cons. Nr. 127/Abril 1971 p. 23: luz en un Proyecto de Nicaragua, F. A. Pellas) Uno de los barcos llevaba su nombre. En 1874 se nombró agente general de la compañía de vapores de Nicaragua. En 1875 se retiró dejando sus derechos a F. A. Pellas.
(15) "El Porvenir de Nicaragua" Nr. 11 del 15-3-1874.
(16) H. Dane p. 126.
(17) Registro de la Iglesia Morava de Bluefields.
Pronto Colección de Bodas
de la Capilla de Selva Negra,
Por el cambio del siglo debe haber llegado a San Juan del Norte el carpintero Hildebrandt de Hannover. Antes había vivido en el Perú. El y su esposa murieron poco después, dejando una hija de 12 años. Joh. Wilda encontró a Emma Hildebrandt en 1905 en un rancho por el Río San Juan frente al Río Sarapiquí, como ama de llaves de un señor Prestinari.
En las cercanías, también en la margen nicaragüense del Río San Juan había otra casa solitaria de un Capitán alemán, que ya había regresado a Alemania en una oportunidad pero que volvió otra vez.
Los libros de la Iglesia Morava depositados en Bluefields nos informan
sobre otros alemanes en Greytown en aquellos años: Allí aparecen
desde 1858 los nombres William y Amalie Fichtner y A. y Helene F chtner.
Como padrinos del niño Rudolf Franz Anton Fichtner, nacido en 1863
se nombra a Anton Hackler y Franz Wirth.
Selva Negra, Matagalpa, Nicaragua.
Además se encuentran el médico e investigador de idiomas Dr. Friedrich Julius Diezmann con su esposa Helene, y August y Diana Limberg, y, en los años 80 aparece John Stühmer con su esposa Elisabeth; se trata probablemente del mismo que como Johan Henrick Stühmer se casó en Bluefields en 1881 y a quien le nació un hijo llamado John Edwin en 1883.
También Thomas y Diana Fiedler eran sin duda de origen alemán.
En 1893 y todavía en 1906 actuó como cónsul alemán en Greytown el comerciante C. F. Bergmcnn. Al mismo tiempo aparece allá un señor J. J. Bergmann como comerciante importador y exportador detallista.
Por este tiempo San Juan del Norte perdió cada vez más
en importancia y tuvo que ceder su rango como primer puerto Atlántico
de Nicaragua a Bluefields. Después de la reincorporación
de la Reserva de la Mosquitia a Nicaragua, la sede del Cónsulado
alemán también se cambió a Bluefields.
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Heinrich Gottel, durante su vida, fué probablemente el alemás más conocido en Nicaragua y por medio de su periódico ''El Porvenir", también se hizo popular en toda América Central. El gran poeta Rubén Darío, también periodista, dice de él y de su sucesor Carnevalini: "Dos extranjeros de grata recordación contribuyeron a la cultura del país, impulsando y dando nueva vida al periodismo naciente: un alemán, Gottel y un italiano, Fabio Carnevalini". (49) Heinrich Gottel nació en Danzig en 1831 y en su juventud emigró a los Estados Unidos, donde estuvo 18 meses, para aprender inglés, y donde se naturalizó supuestamente. (50) Se quedó en Rivas, cuando venía de paso hacia California. En marzo de 1852 celebró un contrato con la "Compañía" (de Tránsito) en el que se obligaba a proporcionar caballos para el transporte de equipajes y viajeros. De esta forma los viajeros podían despachar su equipaje por 15 Centavos la libra, estando seguros de obtener caballos de silla. (51)
Más, tarde Gottel se independizó con una empresa de transportes
para pasajeros entre San Juan del Sur y La Virgen (Virgin Bay). En la guerra
contra Walker en 1856 perdió todo, pero reorganizó su empresa
mejor y más grande y en 1.861 estableció en la misma ruta
un servicio de diligencias, el primer servicio de este tipo que hubo en
Nicaragua. El 19-2-1861 se celebró un contrato entre el gobierno
y la nueva empresa de Gottel sobre la reconstrucción de las viejas
carreteras entre Granada y León. (52) Su socio fué primero
E. Carazo, con quien en su "El Porvenir" anunciaba a precios favorables,
"Reliable Transportation for Immigrants and their Freight from San Juan
del Sur to Virgin Bay". (53) Desde 1868 fue su socio Pedro J. Ruiz Tejada,
un General de origen colombiano, que había llegado a Nicaragua en
1851 y se había destacado en la guerra contra Walker. Después
de la muerte de Gottel él siguió con el servicio de diligencias
y murió en 1919 en Masaya, después de haber celebrado su
95 cumpleaños. (54) La "Compañía Gottel y Tejada,
Empresa de Diligencias" manejaba más tarde todo el servicio de coches
entre Granada y Chinandega. (55) Entre otras construyó el puente
de San Felipe, que fué inaugurado con gran brillo el 25-12-1864;
4.000 personas estaban presentes y junto a la bandera de Nicaragua ondeaban
las banderas de los Estados Unidos, Ing!aterra y varios Estados Alemanes.
La "Gaceta de Nicaragua" publicó un largo artículo al respecto
y un poema festivo enalteció el suceso. (56)
(49) Rubén Darío: El Viaje a Nicaragua,
1909 en Rev. Cons. 65/Febr. 1966, p. 17. (50) William Walker, p. 397.
(51) D. I. Folkman, Jr. p. 51.
(52) Guerrero/Soriano: Monografía de Masaya, p.
58.
En 1865 o 1866 Henry Gottel había fundado en Rivas un periódico imparcial con el nombre de "El Porvenir" aunque él nunca habló bien Español y mucho menos lo escribió. El mismo imprimía el periódico con maquinaria que había importado de Alemania. (57)

Gottel fundó más tarde una tinca a unas dos millas del
Suroeste de Managua entre Sabanagrande y Nindirí en un lugar que
entonces se llamaba "El Mojón" y después se le dió
el nombre "Valle Gottel". Allí publicó su periódico,
se dedicó a la agricultura y mantenía también un "Hotel
del Valle Gottel". Como se ve en un aviso en "El Porvenir de Nicaragua"
del 18-1-1874 se cobraba 30 centavos por la noche, un café 15 centavos
y por un refresco 10 centavos. Por decreto del 26-3-1871 le fué
entregado el terreno para practicar la agricultura y para poblarlo. (59)
Su sueño de fundar una ciudad aquí, no logró realizarlo.
Pero si Managua, después del terremoto del 23-12-1972, se extiende
en esa dirección, como parece, se ofrecería la oportunidad
de hacer honor póstumo a este gran pionero para el progreso del
país nombrando ese barrio "El Valle Gottel".
Gottel trasladó su imprenta a ese lugar y desde ahí producía
el diario. Sin embargo parece dudoso lo que Gratus Halftermeyer y otros
cuentan, de que él mismo, montado en un burro repartía su
periódico en la ciudad, puesto que se trataba de un diario que gozaba
de mucho renombre
(58) El autor agradece la cordialidad del Dr. Felipe
Rodríguez Serrano de haber permitido ver los viejos Nrs. de "El
Porvenir". Sobre la Prensa en Nicaragua 1830-60 comparar: Catálogo
de la exposición: 30 Años de Periodismo en Nicaragua 1830-60,
Instituto Centroamericano de Historia, Universidad Centroamericana, publ.
Mauricio Pallais Lacayo, sin año (1971)-1885/86 apareció
otro periódico también llamado "El Porvenir", fundado por
Jesús Hernández Somoza. Pero no tiene nada que ver con el
periódico de Gottel.
(59) Heliodoro Cuadra, 1939 'p. 209, 229.
comparado con los diarios de Granada, León y Masaya y que circulaban en aquel tiempo. (60) En 1874 trasladó Gottel su imprenta a Managua. En la edición del 3-5-1874, año IX, se informó a la ciudadanía que aquel era el último número que se editaab en el Valle Gottel, ya que "graves inconvenientes que no hemos podido superar durante nuestra larga permanencia en este sitio" lo obligaban a abandonar el Valle Gottel. Se desconoce si el motivo por el cual Heinrich Gottel deseaba vender o arrendar su propiedad, lo que se anunciaba desde el 20-9-1874, era su condición de salud. Muy metido en política, Gottel tenía una enorme resonancia con su diario entre amigos y enemigos, tal y como aparece en un poema burlón que fue publicado en León el 6-9-1872. (61) El mismo no suprimió ningún artículo escrito en contra de él y de esa manera demostraba su concepto liberal. En el Valle Gottel construyó una pequeña capilla católica aunque no era católico sino masón, y muchas veces fue atacado por la iglesia; también fundó para los hijos de sus trabajadores una escuela elemental. Gottel fue nombrado Cónsul de Guatemala, lo que Gratus Halftermeyer con razón consideraba muy ventajoso para el país. Trajo de una estadía en Guatemala de casi un año, de donde regresó en Abril de 1874, copias de documentos del archivo nacional de Guatemala, que fueron para Nicaragua de un especial valor histórico.
También había copiado actas que fueron de buen servicio
para Nicaragua indicando los títulos de propiedad de bienes raíces.
(62) Estos documentos más tarde sirvieron a Bancroff para su "Historia
de América". Heinrich Gottel era músico y también
escribió algunas composiciones propias.
(60) Gratus Halftermeyer: Historia de Managua, 3a. Edición,
1959, p. 335; Guerrero y
Soriano: Monografía de Managua, p. 236; Heliodoro
Cuadro, 1-99; Francisco Hue
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Julius Wiest, un ingeniero originario de Württemberg que llegó a Managua a fines del siglo pasado, instaló en el Sur de la ciudad un taller de mecánica, al que llamó "Sajonia", nombre que despusé se dió a todo el barrio; el taller fue más tarde dirigido por Karl Rivnac, procedente de Austria.
Julius Wiest era un hombre interesado en todo progreso. Bajo la presidencia
del General Zelaya fue nombrado Director del Taller Central. Cuando Zelaya,
en el año 1895 celebró un contrato con la casa alemana Morris,
Hayden & Co., en Managua sobre la construcción del tramo central
del Ferrocarril del Pacífico de Managua hasta La Paz Vieja así
como también el trecho entre Masaya y Carazo, Julius Wiest fue nombrado
Jefe Constructor. Más tarde Wiest administró la empresa de
ferrocarril. La casa Morris & Hayden había sido contratada también
por el General Zavala para construir la parte entre La Paz Centro y León
Viejo, trabajo que se terminó en 1883, y así también
el trecho Managua-Masaya, que en 1883 ya había nivelado Friedrich
Künneke Morris. (67) Sobre el proyecto de ferrocarril ya en 1883 Maximilian
von Sonnenstern como Inspector de Obras Públicas había presentado
un inforrme y con respecto al trazado de San Juan del Sur hasta Granada
y Masaya se celebró un contrato entre el gobierno y Wilhelm Jericho
el 31-10-1887. En el artículo 6 de este contrato él se obligaba
al pago de una multa convencional de 50.000 Pesos (68) En este proyecto
también tomaron parte los ingenieros Emil Müller y Dr. Bruno
Mierisch. (69) Cuando se abrió el tramo del ferrocarril en 1903,
llegó a su fin el tráfico de barcos por el lago de Managua
a Momotombo.
El trazado del ferrocarril entre Masaya y Diriamba/Carazo ofreció
dos posibilidades diferentes;
una de ellas a lo largo de la orilla de la linda laguna de Apoyo con
sus preciosos paisajes, pero más cara en la construcción
que el otro trecho por la llanura más monótona. El gobierno
naturalmente se decidió por la solución más barata.
Entonces Wiest y Friedrich Künneke Morris se decidieron a pagar la
diferencia del precio de sus propios bolsillos para que los trenes recorrieran
la parte más atractiva. Fue un regalo caro y nunca reconocido, lo
que estos dos idealistas alemanes hicieron a Nicaragua. (70) En verdad
Wiest y Künneke Morris perdieron una gran parte de su fortuna y la
Morris Hayden & Co. hasta tuvo que liquidar. Solamente Rubén
Darío perteneció a aquellos que supieron apreciar la belleza
de la naturaleza del país que querían develizar los técnicos
alemanes. Cuando viajó en 1907 por este tramo a lo largo de la laguna
de Apoyo exclamó entusiasmado:
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OMINGO 10 DE JUNIO DEL 2001 / La Prensa
Gente Nuestra — Cosas
Veredes Sancho Amigo
El
“Terrocarril”, la odisea del café nicaragüense
Sobre los acontecimientos que vamos a narrar se prepara la edición
de un álbum histórico que incluirá 62 fotografías
de distintos lugares de la Nicaragua del siglo pasado, tomadas por el alemán
Jorge Schmidt
El famoso “TERROCARRIL” que en 1903 efectuaba el tráfico de carga y pasajeros entre Matagalpa y La Paz Centro. (Colección E. Kühl).
Mario Fulvio Espinosa
Hace algunos
años se presentó en Managua la película “Fitz Carraldo”,
en la que se presentaba con ribetes espectaculares la odisea de un iluminado
colono alemán de Manaos, Brasil, que amante del “bel canto” cumplió
la odisea de construir en plena selva amazónica un teatro de ópera
igual o mejor que los de Europa.
El episodio central de la cinta muestra a miles de indígenas abriendo un camino entre selvas y montañas, para halar después con gruesos mecates el barco en el que llegaría la Compañía Lírica Italiana que inauguraría el famoso local.
Fantasía o realidad, lo cierto es que el Teatro de Ópera Amazonas, de Manaos, fue construido con las contribuciones de los Cien Barones de la Goma Elástica (Hule), que controlaban entre 1890 y 1920 la economía del área. Ellos, con aires de “nuevos ricos”, se regalaron este antojo que todavía asombra a la humanidad.
“Fue admirable la hazaña de Fitz Carraldo al atravesar parte de la selva amazónica arrastrando un barco... Pero los alemanes que vivían aquí en el siglo pasado, llevaron a cabo otra mejor: armaron un ferrocarril de ocho vagones, lo trajeron halando desde la Paz Centro, y atravesando selvas y montañas lo subieron hasta Matagalpa, a 1,300 metros sobre el nivel del mar”.
En el Hotel Selva Negra hemos tocado uno de los temas más sensibles para el ingeniero Eddy Kühl, la hazaña del TERROCARRIL. “Tan grande, que algunos dicen que fue un capricho de excéntricos, pero tan real que todavía quedan por ahí reliquias de aquel artefacto que vino a impulsar la industria del café en Nicaragua”.
LUIS ELSTER, LA HISTORIA DEL CAFÉ
Según el ingeniero Kühl, hasta 1858 en Matagalpa no había café. Las montañas y picos de las cordilleras Isabelia y Dariense estaban cubiertas de selvas vírgenes habitadas en sus partes bajas por indígenas que cultivaban maíz, frijol y verduras.
Sin embargo, a raíz del descubrimiento de oro en California (1848), y de la apertura de la Compañía de Tránsito de Mr. Vanderbilt, ya desde 1852 pasaban por nuestro país muchos europeos, en su mayoría alemanes, que buscaban mejorar su suerte en los yacimientos auríferos californianos.
Por ese tiempo se apareció por aquí un alemán llamado Luis Elster, quien al darse cuenta de que en California se estaba agotando el oro, preguntó si aquí había yacimientos de ese metal, le dijeron que había uno allá por San Ramón. Ni corto ni perezoso alistó su carreta de bueyes y en ella entró a Matagalpa junto con su esposa, doña Catherine Brown, logrando fundar en 1858 la hacienda La Lima.
Parece que Elster encontró algunas pepitas del preciado metal, así que alistó su mula y bajó a venderlas a León, de regreso trajo algunas frutas del café que ya se cultivaba en Las Sierras de Managua, y se las regaló a su esposa que en lugar de bebérselas las sembró en su huerto.
Fue exitoso el ensayo de doña Catherine, y al poco tiempo otros inmigrantes alemanes, ingleses y norteamericanos empezaron a fincarse en Matagalpa para sembrar café, entre ellos don Alberto Fogel, William De Savigny, Gus Frauenberger, Otto Kühl, Luis Elster, Alex Potter, Alejos Sullivan, los Kraudy, los Travers, los Bolt y los nicaragüenses Francisco Amador, Cosme Pineda y Nazario Vega, entre otros. También fue por influencia europea que las fincas recibieron nombres como Bavaria, Alsacia, Sajonia, Germania y Algovia.
Llegaron a vivir a Matagalpa alrededor de 35 familias, que sacaban el café a lomo de mulas en “recuas”, decía Tomas Gage-, hasta León donde se almacenaba en las bodegas de don León Leiva. De León, salía el grano en ferrocarril hasta Corinto.
Sin embargo, durante la estación lluviosa las mulas se pegaban en el barro, así que una alternativa fueron las carretas de bueyes, animales que por tener cascos más abiertos no se hunden en el suampo y se cansan menos que las mulas.
LA ODISEA DEL TERROCARRIL
En 1902 los cafetaleros organizaron la Compañía de Transporte de Matagalpa para solucionar de alguna manera el problema del traslado del café. Compraron una locomotora en Alemania la cual trajeron en barco hasta Corinto, esa nave tuvo que dar la vuelta por el Cabo de Hornos, ya que en ese tiempo no existía el Canal de Panamá.
“Le tocó a mi abuelo, que era mecánico, y a don Gus Frauenberger, viajar a Corinto para desembarcar y armar la locomotora y los ocho vagones que integraban lo que ellos llamaron el TERROCARRIL o Ferrocarril sin Rieles”, explica Kühl.
“A la máquina de vapor se le adaptaron ruedas tractoras, detrás del convoy siempre venían mulas que cargaban agua y leña para la caldera de la máquina.
De previo, centenares de trabajadores e indios, en un trabajo ciclópeo, habían abierto a punta de pico y pala un largo camino de trocha para que pasara el convoy, colocando en las partes muy sonsocuitosas troncos de madera a manera de durmientes y también gran cantidad de balastre.
La ruta del Terrocarril era la de carretas de la época colonial, la que viene de La Paz Centro, pasa cerca de Telica, Mina La India, San Isidro y desemboca en Sébaco, Chagüitillo y Matagalpa.
Don Alberto Fogel, hijo, refiere que él tenía siete años cuando vio entrar el Terrocarril a Matagalpa. Eso fue un cinco de abril de 1903, que se convirtió en un día de fiesta memorable. Todos los matagalpinos, las autoridades del departamento y los miembros de la Compañía de Transporte esperaban con música y cohetes la llegada del convoy en la salida sur de la ciudad.
Se apareció el “Terrocarril” echando bocanadas de humo y llevando en la parte delantera de la locomotora cuatro banderas: la de Nicaragua, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. “Iba manejada por mi abuelo Otto Kühl, y entre las curiosidades que llevaba a bordo estaban unas marquetas de hielo envueltas en aserrín. En Matagalpa no se conocía el hielo y la gente se extrañaba de ver “comer vidrio” a los invitados y miembros de la Compañía de Transporte.
EL SONSOCUITE SE TRAGÓ AL “TERROCARRIL”
El “Terrocarril” realizó dos viajes exitosos a La Paz Centro. Al regreso traía muebles europeos, artículos para el hogar, instrumentos quirúrgicos, medicinas, un piano, cuadros al óleo, materiales para pintar, vestidos de moda, catálogos, libros y revistas.
Al regresar de su tercer viaje vino la debacle cuando el pesado armatoste quedó entrampado en los suampos elásticos del Valle de Sébaco, cerca de Chagüitillo. Hasta 1907 se hicieron arduos esfuerzos para recuperarlo, pero al fin se abandonó el intento y ahí murió la empresa.
Quedan restos de algunos vagones en el lugar llamado La Power, en Matagalpa, y una rueda de la máquina en Selva Negra, me han contado que otros restos están en la Mina La India, en el Barrial.
De la misma época del “Terrocarril” fue un proyecto de hacer un ferrocarril que conectara Matagalpa con La Cruz de Río Grande, y de ahí salir en barco hasta el Atlántico. Yo guardo una carta que habla de ese proyecto que cien años después no hemos podido realizar.
Después, por mucho tiempo, el café siguió saliendo de Matagalpa en recuas, hasta que en 1938 entró a Matagalpa el primer camión. Ya para 1945 estaba semiconstruida la carretera a Managua, que se terminó en 1948.
¿No cree estimado amigo –me dice Eddy Kühl–, que la odisea del “Terrocarril” fue igual, o quizás superior a la emprendida por el alemán Fitz Carraldo, y que en parte, gracias a ella, nos estamos tomando ese delicioso café gourmet calientito, cultivado en Selva Negra?
BREVES DEL CAFÉ
El café se descubrió en África, los holandeses lo llevaron a Java, de aquí pasó a París y, por supuesto, a Los Martinica.
Los jesuitas lo introdujeron en Guatemala y Costa Rica. Para 1838 el cónsul inglés habla de la existencia del café en Nicaragua.
Rubén Darío
cita que don Manuel Matus, de Diriamba. y don Leandro Zelaya, de Las Sierras
de Managua, cultivaban el grano en 1845.
24 DE MARZO
DE 2001 La Prensa Literaria
Eddy Kühl
George Friedrich Schmidt nació en Stuttgart (1875), Alemania. Era hijo del presidente de la Caja Suprema de finanzas de Württemberg. Después de terminar sus estudios de bachillerato cruzó el Atlántico como grumete en un barco de carga. Llegó a Estados Unidos y lo cruzó de Este a Oeste. Poco después de terminar el siglo apareció en Nicaragua procedente de California como fotógrafo ambulante.
Montando una mula blanca viajó prácticamente por todo el territorio de Nicaragua, tomando fotografías. En 1903 publicó sus mejores fotografías por medio de la librería de Karl Heuberger en Managua en un cuaderno-álbum que denominó: “Souvenir de Nicaragua, retratado y publicado por George Schmidt, Matagalpa, Nic.”
Finalmente se estableció en Matagalpa en 1905 donde trabajó como gerente del famoso “Terrocarril” de Matagalpa (Ferrocarril sin Rieles). Cuando éste fracasó en 1907, fue contador de la Casa Potter & Hnos., hasta que en 1915 adquirió con la herencia de su padre la firma de Heinrich (Enrique) Dorn en Matagalpa, la que manejó hasta 1925.
Hasta 1935 fue gerente de la casa de cambios primera agencia del Banco Nacional en Matagalpa. Este banco era controlado por el gobierno americano y su sede estaba en Nueva York. Ese año don Vicente Vita, economista, nacido en San Ramón, ayudó a nacionalizarlo y lo reorganizó como el primer banco netamente nacional.
Don Jorge tenía al menos dos propiedades, una casa al frente de lo que es ahora el Banco de la Producción, contiguo a la sastrería del Maestro Vicente Morales, o sea, enfrente del almacén de Francisco Carazo que era donde estaba la llamada Ventanilla y la otra propiedad era un patio grande con casa por donde vivió don Julio y Aydalina Castellón, la primera propiedad la heredó a Carlos Hayn Goldberg, la segunda a Ernesto Hayn.
Después de Schmidt siguió don Carlos Hayn como gerente del Banco Nacional, posteriormente aprendió el oficio su yerno Carlos Baca y más tarde le tocó el turno a la nieta de don Carlos Hayn quien prosiguió su tradición como banquera, ella es Lily Baca-Hayn de Serrano, quien es la actual gerente de la sucursal de uno de los bancos privados que se han establecido en Matagalpa.
Doña Amelia Oliú cuenta que ella era la encargada del correo en tiempo de los conservadores, allá por 1925 en Matagalpa. Dice que el alemán llegaba al correo a dejar los paquetes de dinero envueltos en papel kraft que enviaban hacia la oficina central del Banco Nacional en Managua, estos los enviaban en mula o en carreta, y que a nadie se les ocurría robárselos.
Dijo que una vez entró don Francisco Reyes Aráuz buscando a don Jorge y le dice: “Don Jorge, le anduve buscando para decirle que el dinero que me prestó ya lo he contado de nuevo, y me salieron cien pesos de más”. Con su acento alemán, le contestó: “No don Francisco, el Banco nunca se equivoca”, y don Francisco no tuvo más remedio que quedarse con la diferencia porque don Jorge no la aceptó.
Recuerda doña Lula Hayn de Baca que don Jorge era alto, delgado, elegantemente vestido, y con el pelo cortado corto como militar y andaba usualmente fumando un gran puro.
Tenía una cara serena y sana y le llevaba cajas de chocolates y confites a los niños y niñas de la casa. Siempre pregonaba que se debía ahorrar y no comprar a plazos, solamente cuando tuvieran al contado.
Cuentan testigos de la época que Schmidt cuando cerraba el banco a las 5:00 pm, salía a visitar a amigos antes de irse a su casa y siempre caminaba con una lámpara de gas colgando de una mano. La gente en Matagalpa le hacía chistes y algunos creían que era excéntrico pues andaba como Diógenes, en la historia de la antigua Grecia, con una lámpara cuando aún era de día. Pero era muy organizado y precavido, y sabía que la planta hidroeléctrica Pelton la apagaban a las 8:30 pm y si él estaba de visita, no quería quedarse a oscuras cuando regresaba a su casa.
Viajaba de vacaciones a Alemania cada dos años. En una de esas vacaciones, falleció en Tübingen, Alemania, a la edad de 60 años en 1935. Se dice que escribió una carta y la metió en un sobre sellado, pidiendo que la abrieran cuando muriera.
Luego de su fallecimiento, se abrió la carta y decía que había dejado dos cajas de oro escondidas, una en su casa de alquiler y otra en su casa de habitación en Matagalpa. Dicen que ellos buscaron y encontraron la de la casa de alquiler, pero nunca encontraron la caja de su habitación, a pesar de que levantaron todos los ladrillos.
Sin embargo, se cree
que solamente existió la primer caja y que la otra era solamente
una treta para que preservaran la segunda propiedad y que no la vendieran.
El libro será presentado al público a finales de marzo en
el Auditorio de la Biblioteca Roberto Incer Barquero del Banco Central,
así como el libro de 500 páginas “Matagalpa y sus Gentes”
en el que se publica de forma más extensa la vida de Schmidt en
Nicaragua.
selvanegra@tmx.com.ni.
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Cafe de Matagalpa
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