Encantos
y misterios
(La Prensa Mayo
22-01)
Orlando Valenzuela
La Isla de Ometepe fue
considerada desde hace miles de años por nuestros indígenas
como un “sitio sagrado” o lugar donde moraban los dioses.
Ubicada en el lago
de agua dulce más grande de América, el Cocibolca, con 8,264
kilómetros cuadrados, Ometepe deslumbra la vista del visitante con
sus dos volcanes que custodian y amenazan a la vez la vida de los pobladores
y sus paisajes llenos de una exótica fauna y flora que se resiste
a desaparecer ante el avance de sus depredadores.
Con sus 273 kilómetros
cuadrados de extensión y 35 mil habitantes, Ometepe es en la actualidad
uno de los mayores atractivos para el turismo que tiene Nicaragua. La Isla
de Ometepe, formada por los municipios de Moyogalpa y Altagracia es como
un inmenso laboratorio arqueológico, ya que por todo su territorio
se encuentran restos de las grandes culturas indígenas que dominaron
Nicaragua antes de la llegada de los españoles.
MUNICIPIO DE ALTAGRACIA
La población
de Altagracia, al igual que la de Moyogalpa, vive de la producción
de plátanos, aguacates, hortalizas, granos básicos y pesca
artesanal, pero su mayor expectativa de desarrollo económico y social
la tiene cifrada en el turismo, razón por la cual en la isla se
han abierto varios hoteles, restaurantes, albergues, comedores populares
y servicios para que los turistas puedan disfrutar de las bellezas de estas
maravillosas tierras.
A diferencia de Moyogalpa,
Altagracia cuenta con un bonito centro urbano aglutinado alrededor del
parque municipal, con muchas casas de estilo colonial y una antigua iglesia
parroquial, resguardada por varios ídolos de piedra representativos
de los dioses de los indígenas.
El
“Oasis de Paz”, olvidado por los gobiernos
Transitar por
la “carretera” de Ometepe es un serio problema porque ni siquiera
se le da mantenimiento con el material volcánico de
la isla. El abastecimiento de medicinas es casi nulo y la gente
sufre muchas enfermedades, no hay un banco para realizar gestiones
ni otorgarle préstamos a los productores; el medio ambiente
es maltratado y la calidad de la educación no es la óptima.
Los políticos a quienes los isleños les
han abierto sus puertas, se han olvidado de cumplir con
sus promesas.
Aunque la isla es un bello lugar para disfrutar toda su naturaleza,
los lugareños enfrentan serios problemas con distintos servicios
básicos. Los turistas también experimentan otras limitaciones
al llegar a la zona.
Gabriela Roa Romero
La isla del encanto mantiene sumidos a sus pobladores en una cruda realidad
llena de privaciones, sudor y lágrimas: esa es Ometepe, la
“Reina del Cocibolca”, que a gritos pide desde su paraíso
olvidado tan sólo un poco de atención.
LA PRENSA regresó una vez más para adentrarse en sus tesoros
y descubrir las penumbras que aquejan a sus pobladores.
Si un mago llegara a la isla más grande del mundo situada en agua
dulce y concediera a sus pobladores tres deseos, seguramente pedirían:
pavimentar sus carreteras, un banco que apoye a los agricultores
e impulsar proyectos turísticos.
“El principal problema de la isla son las carreteras, lo que tenemos aquí
son trozos, donde no se puede andar más que en vehículos
cuatro por cuatro, en verano, y en invierno se necesita hasta
tractores para comunicarse con algunos lugares”, relató Alcides
Flores, alcalde del municipio de Altagracia.
ALCALDE REQUIERE AYUDA
Según Flores, lo adecuado sería no sólo reparar las
carreteras cada cuatro años, sino que el gobierno destine
un equipo de mantenimiento para la isla.
Agregó que el desempleo en que se encuentran gran parte de los pobladores,
los ha obligado a emigrar, principalmente a Costa Rica.
Las comunidades situadas en el volcán Maderas son las más
pobres y afectadas por la falta de vías de transporte.
“Hay unas seis comunidades ubicadas en el volcán Maderas sin servicio
de agua potable, donde toman agua de pozo y otras siete están
sin energía”, dijo.
El alcalde enfatizó en que el gobierno a través del Ministerio
del Transporte e Infraestructura (MTI), debería prestarle
mayor atención a la isla, porque es una zona productora de
plátano, ajonjolí y granos básicos, entre otros productos,
que se exportan a Guatemala, El Salvador y Honduras.
“Tenemos problemas para trasladar las cosechas y a veces los camiones extranjeros
no entran a comprarle directamente al productor y lo hacen a través
de un intermediario que se va quedando con la ganancia”, subrayó
Flores.
LA PROMESA DEL GOBIERNO
Aquiles Sánchez, Alcalde del municipio de Moyogalpa, recordó
que existe la promesa del gobierno desde el año pasado de
adoquinar 10 kilómetros de la carretera que va de Moyogalpa
a Altagracia, así como la reparación del resto de la
red vial de la isla.
José Ángel Gutiérrez, director del programa de adoquinado
en el MTI, confirmó que a mediados de este año comenzarán
a adoquinar los 10 kilómetros prometidos, así como a realizar
obras de drenaje, gracias a un paquete aprobado por el Banco Mundial.
FUNDACIÓN CON PRESENCIA LOCAL
A comienzos de los años noventa nació la Fundación
Entre Volcanes (FEV), con el propósito de darle respuesta a los
principales problemas de la isla, con cuatro proyectos: prevención
de enfermedades de transmisión sexual, prevención de la
violencia intrafamiliar, fortalecimiento de las organizaciones civiles
y desarrollo rural sostenible.
Este último tiene un componente de agricultura orgánica,
salud y desarrollo humano, apoyo con créditos y de organización.
“Pero hay muchas otras situaciones que necesitan respuesta”, dijo Orlando
Meza, coordinar de proyectos de la isla.
Meza aseveró que más del 30 por ciento de la población
emigra a Costa Rica, lo cual impide tratar de enfocar un desarrollo
a nivel familiar, sin mencionar los problemas ambientales y el saqueo
cultural que sufre la isla.
Asimismo, existe la inquietud por parte de los productores de cómo
crear una finca rentable, pero que también tenga las condiciones
para que lleguen los turistas a ver cómo se producen los cultivos.
Además, los pobladores claman por proyectos de educación
de adultos para disminuir el índice de analfabetismo.
TURISMO, UNA BUENA ALTERNATIVA
Douglas Céspedes, propietario del “Hotel Pirata” y del parador “El
Tesoro del Pirata”, aseguró que apenas se conoce el
10 por ciento de la isla, por tanto aún falta por explotar muchos
paraísos escondidos.
Afirmó que es importante desarrollar el sector turístico
en la isla que hasta el momento es predominantemente agrícola,
porque a los extranjeros les gusta visitarla pese a las dificultades
existentes.
Hace falta que se impulsen más opciones para transportarse a la
isla y con mayor capacidad, “ese puente (un ferry) es vital”, dijo.
Recordó que prácticamente el turismo en la isla arranca con
una edición que realizó LA PRENSA, titulada “Ometepe, Oasis
de paz”, a comienzos de los 90.
El segundo gran impacto fue la llegada del ferry hace unos tres años,
pero ahora se necesita uno más grande que aún
se encuentra en construcción.
Actualmente el sector turístico emplea a unas 500 ó 700 cabezas
de familia en la isla, según Céspedes.
“Existen unos 23 hoteles con 80 habitaciones en total, se debe desarrollar
urgentemente la infraestructura de hoteles, porque el turismo va creciendo,
y eventos como los concursos de pesca que se hacen anualmente saturan
los hoteles”, comentó.
MEDIO AMBIENTE MALTRATADO
Manuel Hamilton Silva, director del Museo
de Ometepe e historiador, denunció que el medio ambiente en
la isla ha sido severamente maltratado con despales indiscriminados,
contaminación del agua y la caza sin control.
Es necesario impulsar proyectos de reforestación, y cuidar e instruir
al pueblo para que no contamine las fuentes de agua ni extermine
las especies.
“En los años 50 la flora era bosque
y no se miraba el horizonte, y ahora lo vemos desde cualquier punto
de la isla, cuando antes el bosque espeso daba origen a que la gente
viera espantos, se crearan las leyendas y los tiradores se perdían”,
relató con añoranza.
Agregó que el patrimonio cultural de la isla continúa siendo
saqueado, y, por tanto, es importante hacer campañas
para que la gente pueda apreciar el valor cultural de una pieza o una reliquia
de esa categoría.
“Apenas encuentran una pieza corren a venderla a cualquier persona que
luego se la lleva fuera de la isla”, recalcó.
Dijo estar abierto a colaborar con el Ministerio de Cultura para hacer
una campaña en las escuelas, institutos, organizaciones civiles
y en las mismas autoridades para que orienten toda su actividad a
atender este problema.
HOSPITAL DESABASTECIDO
Por su parte, el Director del Hospital Primario de Ometepe, Rony Avendaño,
no pudo evitar su preocupación ante la falta de medicamentos
que enfrentan en el centro.
“En el último pedido de medicamentos se nos abasteció muy
poco, no sé cómo vamos a hacer para darle respuesta
a la población, estamos actuando con las reservas”,
señaló.
Avendaño dijo que este año los limitaron en medicamentos
como antibióticos, tratamiento para pacientes crónicos,
etc.
“Hasta diciembre de 2001 trabajamos con un abastecimiento regular, donde
le hemos dado prioridad a los niños y embarazadas”, manifestó.
Sin embargo, el grupo de pacientes con enfermedades crónicas, como
los hipertensos, está aumentando, y los galenos han tomado
la decisión de organizarlos en un club, donde se les imparten charlas
educativas para que ellos se vuelvan autogestores y busquen cómo
conseguir sus medicamentos.
Los principales males que agobian a los isleños, según Avendaño,
son las enfermedades respiratorias, como la neumonía y asma
bronquial en menores, así como las de trasmisión vectorial,
como el dengue clásico y los padecimientos crónicos no transmisibles.
La isla se encuentra muy vulnerable a las enfermedades de transmisión
sexual debido a la gran cantidad de gente que entra y sale diariamente
de sus tierras.
Las diarreas afectan a muchos de los isleños, así como los
problemas de piel e infecciones renales.
“Creemos que posiblemente el agua tenga algún tipo de sustancia
que provoque las infecciones renales, aunque hemos hecho exámenes
bacteriológicos al agua y no ha salido ningún tipo
de contaminación, pero realmente no tenemos un estudio sobre esto”,
explicó.
El hospital es la unidad de salud de mayor capacidad en la isla, con cinco
médicos generales para atender las 24 horas del día.
Avendaño explicó que sólo atienden a los pacientes
de bajo riesgo, mientras los problemas quirúrgicos o cesáreas
se mandan a Rivas a través de una ambulancia acuática.
De los 300 pacientes que reciben diario, por mes envían unos 10
a Rivas.
PROFESORES URGEN CAPACITACIÓN
Manuel Calero, profesor de Español, y Emelina Barrios, licenciada
en Ciencias Sociales, consideran sumamente importante capacitar metodológica
y científicamente a los maestros y que se despolitice la educación
en la isla.
Según ellos, las decisiones y los cargos se toman desde el punto
de vista político y eso no permite desarrollar la educación.
Subrayaron que existe infraestructura escolar en la isla, pero que debe
revisarse, porque por ejemplo el Instituto Nacional Ladislao Chwalbinsky,
que alberga a unos 470 estudiantes, no ha sido remodelado,
y desde hace tres meses tiene cortada la luz y el agua por falta
de dinero.
Asimismo, el colegio de primaria más grande del municipio de Altagracia,
el Rubén Darío, necesita ser restaurado urgentemente.
La situación económica de los isleños está
ocasionando un aumento en la deserción escolar, porque los padres
de familia no logran soportar los gatos, según los maestros.
El promedio de rendimiento en el sistema estatal es bajo, anda por un 45
por ciento, “no sé si es el estudiante que no responde a las
expectativas o nosotros nos estamos quedando a la zaga”, dijo Calero.
Ahora bien, tanto los jóvenes que desertan como los que logran terminar
su secundaria sólo tienen dos caminos: irse a trabajar al campo
o emigrar hacia Costa Rica.
“Tal vez de los 50 jóvenes que terminan la secundaria, ocho van
a la universidad”, explicó Calero.
El alcalde Flores mencionó que los estudiantes no tienen opciones
para continuar con sus estudios superiores o escuelas técnicas,
sólo hay una escuela de computación a la cual muchos
no tienen posibilidades de ir.
INCONFORMIDAD CON GESTIONES DE ALCALDES
Ignacio Sequeira, dirigente comunal, comentó que actualmente existe
inconformidad entre los ciudadanos porque los alcaldes de Ometepe, según
ellos, están aumentando los impuestos cuando el pueblo no tiene
ni para comer.
Mencionó que los pobladores se están reuniendo para discutir
el asunto, y en caso extremo tomar medidas de presión.
El alcalde de Altagracia afirmó que planean cobrar el uno por ciento
sobre producción, “se les hará ver que es necesario y legal”,
dijo.
Además, las alcaldías se compartirán la contribución
que entrega el comerciante en el puerto por sacar los productos.
El alcalde de Moyogalpa, por su parte, mencionó que se encuentran
revisando el pago de los impuestos por parte de los contribuyentes
para hacer efectivo los que están en mora y aumentarles a los que
hayan mejorado económicamente.
Enfatizó que es necesario educar a los contribuyentes porque las
alcaldías necesitan recaudar fondos para hacer mejoras.
URGE UN BANCO
Otro de los problemas más sentidos en la isla es la falta de apoyo
hacia el sector agrícola.
-Don Manuel Salvador Guillén, productor de plátanos, expresó
la necesidad “urgente” de instaurar un banco que apoye al agricultor
con financiamiento.
-En la isla no hay ningún banco donde sus pobladores puedan al menos
cambiar su dinero o ahorrar.
-Guillén considera necesario acondicionar el puerto de Altagracia
para que también llegue un ferry al municipio. “La mayor parte de
la producción de plátano proviene de Altagracia, y el ferry
actualmente llega sólo a Moyogalpa”, subrayó.
-El alcalde Alcides Flores mencionó que han platicado con varios
banqueros, pero hasta ahora ninguno ha podido llegar. Sobre el puerto aseguró
que se están haciendo gestiones para valorar la posibilidad de activar
el puerto de Altagracia .
Ometepe,
Maderas Volcano Climbing
Desde
Radio Corporacion disfrute
Popurri
Nica
|
Visite
la Biblioteca Pública Municipal de Moyogalpa
Libros
sobre Ometepe
OMETEPE LA TIERRA
PROMETIDA
Por
Bertilda Páez Andino.
RELATOS CUENTOS
Y
LEYENDAS DE RIVAS
Por
Jaime Marenco Monterrey,
(publicados
por El Fondo Editorial,
del
Instituto Nicaragüense de Cultura (INC)
|
Encanto
del Charco Verde
lA Prensa 05-22-01
En
busca de la laguna encantada
Orlando
Valenzuela
Subir
el Volcán Maderas para admirar la belleza de la misteriosa laguna
que hay en el fondo de su cráter, es una experiencia extenuante,
pero inolvidable.
El
Maderas es el más pequeño de los dos volcanes que forman
la isla, mide 1,394 metros de altura, el otro, el Concepción, es
el volcán más alto de Ometepe, con 1,610 metros de altura.
La
aventura empieza en el puerto lacustre de San Jorge, Rivas, donde se abordan
los barcos que hacen la travesía San Jorge-Moyogalpa en un recorrido
de apenas una hora de viaje.
Es
una odisea emocionante, que se puede hacer en cualquiera de los barcos
de pasajeros que tienen su itinerario normal, pero también se puede
hacer en el Ferri, que hace dos viajes al día, uno a las diez de
la mañana y otro a las cinco de la tarde.
El
punto de llegada a la isla es el poblado de Moyogalpa, el cual está
custodiado por el imponente cono perfecto del Volcán Concepción.
En este pueblo se puede tomar un bus de transporte colectivo para viajar
directamente a la comunidad de Balgüe, ubicada en las faldas del Volcán
Maderas.
Ya
en Balgüe, el excursionista tiene que apertrecharse muy bien de agua,
caramelos y mecates para una dura jornada de caminata ascendente, que puede
durar como mínimo unas cuatro horas de subida y dos de bajada. Sin
embargo, para los novatos, como el equipo de LA PRENSA que subimos, el
ascenso lo hicimos en nueve horas y media, seis cuesta arriba, y tres cuesta
abajo, más media hora en la laguna. (Salimos a las 8:30 a.m. y regresamos
a las 6:00 p.m.).
El
lugar de partida para la cima del Maderas es la hacienda Magdalena, que
pertenece a la cooperativa Carlos Díaz Cajina. Es una vieja casa
hacienda construida de madera en 1888 donde además de producir café
orgánico, plátanos, leche, miel, maíz, frijoles, arroz
y vegetales, también ofrece hospedaje y comida a decenas de turistas
extranjeros que llegan a las isla con el único anhelo de conquistar
la cumbre del coloso y bajar a conocer la enigmática laguna que
hay en su cráter.
EL
ASCENSO AL VOLCAN
Después
de cruzar una zona de cultivos que indica hasta dónde ha avanzado
la frontera agrícola, se toma el sendero que poco a poco va llevando
al visitante al corazón del bosque tropical húmedo, donde
abundan altos y robustos cedros, pochotes, robles, nísperos, chilamates,
ceibos, guachipilín, arbustos, algas y orquídeas de bellos
colores y fragantes olores.
A pocos
minutos de caminar, todavía en la falda del volcán, se encuentra
a un lado del sendero un antiguo y bien conservado petroglifo elaborado
por los indígenas que habitaron esta isla muchos siglos antes que
llegaran los conquistadores españoles.
El
camino se hace más estrecho y accidentado a medida que uno avanza
hacia arriba, con la ventaja que todo el trayecto se hace bajo la sombra
de una bien tupida vegetación, acompañada por refrescantes
ráfagas de viento que se filtran entre la arboleda.
Según
los baquianos que llevan grupos de turistas extranjeros a la laguna del
volcán, a la mayoría se le acalambran las piernas por el
esfuerzo y apenas logran llegar al “dormidero”, que es un bonito paraje
cubierto de plantas de cacao ubicado en la cuarta parte del trayecto.
A este
nivel, ya es muy común encontrar en los árboles, a muy baja
altura, manadas de monos congos con sus crías a cuestas y escurridizos
monos cara blanca saltando a las ramas donde se posan ardillas, urracas,
guardabarrancos, pavas, loras, gavilanes y más de 80 especies de
aves exóticas.
Siguiendo
hacia arriba, se llega a dos acogedoras casetas “amuebladas” con sendos
asientos de concreto desde donde se puede observar el espectacular paisaje
que forman las faldas del Maderas que se unen a la silueta del majestuoso
Volcán Concepción rodeado por las aguas del inmenso Lago
Cocibolca. Hasta aquí, ya el viaje valió la pena, pero apenas
estamos a la mitad del camino y aún falta lo mejor.
A medida
que se va subiendo, el sendero se oscurece al entrar a la zona donde los
árboles son más frondosos y el camino se hace más
pesado por el cansancio, la sed, la ansiedad por llegar a la cima y sobre
todo por la humedad provocada por la permanente neblina que mantiene el
volcán arriba de los mil metros de altura.
Sin
embargo, en esta ocasión, la neblina se ha disipado por los fuertes
vientos del este, dejando a la vista toda la exuberante belleza del bosque
tropical, con todo el revoloteo y algarabía del canto de centenares
de alegres pájaros.
Antes
de llegar a la cima, el ambiente se torna más frío y el camino
más resbaloso, pero a la vez menos cansado porque aquí hay
pequeños trechos planos y de sube y baja que permiten al expedicionario
relajar un poco la tensión muscular de las piernas.
Después
de seis horas y media —en el caso nuestro— de agotadora caminata, casi
sin percatarnos, llegamos a la cima del volcán, ¡a 1,394 metros
de altura! Pero la curiosidad y la impaciencia por conocer el mítico
lago son mayores que el cansancio y sin pensarlo dos veces bajamos por
el más intrincado acantilado hasta llegar a un punto desde donde
se observa en todo su esplendor la enigmática laguna. Aquí
se necesitan dotes de alpinista para bajar con los mecates.
EL
SITIO DEL SOL
Sólo
la idea de pensar que esa hermosa laguna está justamente en el cráter
del volcán que hace 800 años hizo una violenta erupción
que lanzó por los aires su pico, no deja de emocionar y provocar
satisfacción por estar allí.
La
vegetación en esta parte es muy densa y variada porque hasta aquí
nadie se atreve a sacar un solo árbol, no sólo por lo difícil
de transportarlo sino también por las leyendas que se tejen alrededor
de este lugar que para los indígenas era considerado un sitio sagrado,
por eso lo llamaron Coatlán, que en lengua aborigen de los náhuatl
significa “Lugar del Sol”.
Cuentan
algunos pobladores que por las mañanas, cuando la neblina cubre
toda la cuenca del cráter, hasta la orilla de la laguna bajan a
beber agua decenas de venados y otros animales silvestres, los que luego
se vuelven a perder en el pequeño mundo selvático que bordea
la fuente de agua. Esta laguna, que sólo se le conoce por el nombre
la “Laguna del Volcán Maderas” mide unos 400 metros de largo por
150 metros de ancho y fue descubierta por el cazador Casimiro Murillo el
15 de abril de 1930.
Después
de contemplar por varios minutos una de las maravillas de la naturaleza,
bajamos a toda velocidad, ayudados por la misma fuerza de la gravedad,
pero amenazados por la pronta caída del sol, aún así,
el viaje de bajada duró tres horas.
La
leyenda de "Chico Largo"
Dice la tradición que durante el período colonial vivió
en aquella zona Francisco Rodríguez, más conocido como Chico
Largo, un joven alto, flaco, fuerte de ojos negros, cabellos lacios, nariz
afilada y labios finos.
Chico
gustaba de pasear a caballo por la noche, y jamás se le conoció
relación con mujer alguna, lo que acrecentaba el misterio en torno
a su figura...
Chico
Largo era un chamán muy poderoso, descendiente de los brujos
indígenas más sabios, que tuvieron que irse de Rivas al llegar
los colonizadores españoles, encabezados por Gil González
Dávila, y cuyos descendientes viven aún en la isla.
Al
parecer, Chico Largo poseía increíbles poderes sobrenaturales
y a él acudían tanto nativos como colonos en busca de sus
favores mágicos.
Cuando
alguien hacía un pacto con Chico Largo para obtener cualquier deseo,
el brujo utilizaba sus artes para lograr lo solicitado..
Pero
si una vez obtenido el favor no respetaban dicho pacto, éste los
conducía a un extraño lugar... una especie de ciudad subterránea
situada en torno a la laguna Verde y conocida por los lugareños
como El Encanto.
Lo
verdaderamente insólito es que algunos cazadores que se han perdido
en la zona mientras perseguían a alguna presa entre los bosques
de la laguna Verde, aseguran haber llegado a ese lugar.
Según
la leyenda, en aquella ciudad, los traidores al pacto, eran convertidos
en animales y esclavizados.
Lo
curioso es que la leyenda de los hombres transformados en animales se
mantiene hasta nuestros días, y algunos carniceros de Ometepe juran
haber descubierto en algunos novillos y vacas sacrificadas, dientes de
oro.
Lo
más curioso de esta historia es que aún en la actualidad
se producen extraños fenómenos o encuentros con misteriosas
entidades en la isla, interpretados por los nativos como obra de Chico
Largo.
cuentos
de don Emilio Rubén Rivera Moreno (q.e.p.d), quien según
cuentan los isleños, convertía a la gente en chanchos y vacas
chelas.
Don
Emilio nunca se enojaba por estas historias, al contrario, el pícaro
y astuto anciano se reía de lo que él llamaba ignorancia
de los nativos. Siempre contaba la historia de "Chico Largo" desde su casa
solariega ubicada en la finca El Refugio, rodeado de ese orgullo que le
imprime el misterio que le atribuían por las leyendas creadas desde
1940.
En
una ocasión, una noche de agosto de 1979, recién tomaron
el poder los sandinistas, "Chico Largo", ese misterioso personaje, víctima
del encanto de la isla, hizo que un grupo de 50 milicianos huyera de una
finca llamada Venecia, cerca del Charco Verde, donde ellos se habían
asentado.
Esa
noche dormían los milicianos sandinistas y de pronto, el que hacía
posta miró a un hombre alto y delgado que iba en dirección
al armado. El miliciano gritó: "alto, alto o lo mato". Pero la sombra
no se detuvo y el misterioso hombre le quebró el arma en el cuerpo
a su agresor. Todos los soldados se levantaron y dispararon... nadie murió.
Al día siguiente, los sandinistas huyeron del lugar. |
La Prensa 05-22-01
Los
collares de barro de Pull
Orlando
Valenzuela
La
herencia cultural de los aborígenes parece estar preservada en las
manos de don Narciso Mena y su esposa, doña Petrona Alemán,
habitantes de Pull, pequeño caserío ubicado a sólo
kilómetro y medio de Altagracia.
Don
Narciso, de 52 años, es uno de los pocos artesanos que aún
mantienen vivo el recuerdo de la riqueza cultural de sus antepasados, plasmados
en los trabajos de cerámica policromada, pintadas con los mismos
colorantes y técnicas utilizadas por los indígenas hace más
de mil años.
Desde
hace cinco años, el taller de don “Chicho” es visitado por decenas
de turistas extranjeros que llegan en busca de las diminutas réplicas
de urnas funerarias hechas de barro cocido así como también
para comprarle las bonitas y originales vasijas con diseños precolombinos
que él elabora.
Doña
Petrona fue la que motivó a don Narciso a realizar estos trabajos
en barro, ya que su abuelita le había enseñado a ella a elaborar
piezas tradicionales como comales, tinajas, olla y otros objetos de uso
cotidiano en los hogares campesinos.
Pero
fue la tenacidad de don Narciso la que lo sacó del oficio de machetero
para convertirlo en artesano, pues hasta esta comunidad llegó Impyme
a capacitar en cerámica a un grupo de 19 mujeres y al sentirse marginado
del proyecto hizo sus propias piezas de barro con tal acabado que el responsable
no sólo lo incluyó en el taller de capacitación sino
que le envió por un año a un instructor para enseñarle
a trabajar en el torno de madera que él mismo construyó.
Ahora
don Narciso se encarga de elaborar las vasijas y jarros torneados, su esposa
hace trabajos manuales y las tradicionales piezas para el hogar como los
comales, tinajas, maceteras y otras, mientras tanto su hija María
es la que con delicadeza transforma el barro en pequeñas cuentas
para construir los bonitos collares decorados con motivos precolombinos.
Un
artesano musical
Orlando
Valenzuela
A Juan
Rafael Cruz Barrios su papá lo preparó para defenderse en
la vida trabajando honradamente, primero le enseñó a agarrar
fuerte el mango del machete para limpiar bien la milpa, luego le enseñó
a tejer las hojas de palma real para hacer sombreros mientras por las tardes
lo ponía a practicar las primeras notas musicales con el trombón
de vara.
“Él
me enseñó a trabajar y a tocar el trombón, porque
era filarmónico y también lo hizo para que yo no vagara mucho”,
recuerda Juan Rafael, de 37 años.
A los
16 años hizo los primeros sombreros de palma y desde entonces los
sigue haciendo, pero sólo por “encargo” ya que por el momento no
hay suficiente demanda. Para fabricar un sombrero compra el cogollo de
la palma real, luego la “ripea” en pequeñas cintas y con ayuda de
un hilo empieza tejer el cono y luego el alero, en una jornada que le ocupa
unas cuatro horas por unidad, que después vende a cincuenta córdobas.
Pero
lo que mayor satisfacción le da es su trabajo como trompetista de
su propia banda filarmónica, la que aún no tiene nombre,
pero que en toda Altagracia la conocen como la banda de “Los Piches”.
La
banda tiene cuatro años de fundada y está formada por 8 integrantes,
“el repertorio del grupo incluye sones de toros, música religiosa,
rancheras, baladas y todo lo que el público pida”, indica Juan Rafael.
“Los
Piches”, que ya se han presentado en Potosí, San Juan del Sur y
Managua, cobran doscientos córdobas por hora, pero además
de eso “el cliente pone el transporte, la comida, el alojamiento y por
lo menos unas dos “medias” para entonar las cuerdas vocales de los músicos”,
aclaró sonriente don Juan Rafael.
Los
mil oficios de don Edmundo Ortiz
Orlando
Valenzuela
orlando.valenzuela@laprensa.com.ni
Redactor
Viajero
Empezó
haciendo patas de gallina y repisas para adornos, al mismo tiempo que conjugaba
la pintura con la barbería y la zapatería con el oficio de
altarero durante las fiestas de la Purísima.
Don
Edmundo Ortiz Aguirre nació en Altagracia hace 56 años, pero
desde hace 35 es el propietario y maestro del taller de carpintería
San José, donde fabrica toda clase de muebles de madera para el
hogar y la oficina.
Cuenta
don Edmundo que su primer oficio fue como el de todo campesino: machetero.
Pero él no estaba dispuesto a vivir todo el tiempo con un salario
miserable de cuatro córdobas al día, por eso desde joven
se fue a trabajar como ayudante de zapatero, pero sólo duró
tres años en este oficio porque se cansó que el “maitro”
sólo le pagara con un vaso de raspado a la semana.
Después
se fue a los tabacales de Condega, donde ganó para comprarse un
serrucho y luego un cepillo con el que empezó a trabajar como carpintero,
pero además de carpintero, también le vinieron las ganas
de trabajar como barbero, entonces se compró una maquinita de rasurar,
unas tijeras, una navaja y se vino “a volar pelo” a todos los chavalos
del pueblo.
“Pero
ese oficio lo dejé porque no era rentable, pues en el pueblo sólo
los fines de semana buscan como pelonearse y además que el corte
de pelo era barato”, dice un poco nostálgico.
Sin
ningún maestro a su lado, don Edmundo “probó suerte” en el
mundo de la pintura plasmando en lienzos bellos paisajes llenos de plantas
y animales silvestres autóctonos de la isla.
Pero
el gran secreto para aprender todos estos oficios, dice don Edmundo, era
su gran poder de observación, pues él sólo se fijaba
en cómo hacían las cosas los demás y si podía
les metía plática para mirar bien y después hacerlo
él mismo. Así fue como aprendió a hacer camas matrimoniales,
roperos, muebles, ataúdes, comedores, sillas abuelitas y hasta tallados
en madera.
DOMINGO
27 DE MAYO DEL 2001 / La Prensa
Ometepe:
un paraíso fantasioso
Algo que caracteriza a los ometepinos es su fértil imaginación,
cualquiera en este pueblo le puede relatar un cuento, sólo pregunte
y verá que en este lugar no hay ni un solo isleño que no
tenga una historia para contar
Esta
obra plástica ometepina recoge parte de la verdosidad, riqueza de
la fauna y flora de la Isla de Ometepe, uno de los paraísos mágicos
del país. LA PRENSA/N. SANCHEZ.
Noelia
Sánchez Ricarte - Corresponsal
departamentales@laprensa.com.ni
RIVAS.-
La historia que fácilmente se recoge en la Isla de Ometepe, con
el sólo contacto de su gente, es una mezcla de realidad, fantasías,
sueños, leyendas y por qué no, un poco de inventiva para
vender una imagen y explotarla fácilmente.
No
en vano este terruño se ha declarado como un área protegida
y no sólo posee una rica historia, sino también gente muy
dispuesta a aventurarnos en los fornidos cuentos que se entretejen en cada
una de las cabezas de los isleños.
Todos
tienen algo que los distingue: hay músicos, compositores, algunos
recogen la historia pasada, otros ofertan un viajecito al Volcán
Maderas para conocer la laguna, muchos exageran al contar leyendas, en
fin, “son nuestra gente”.
Algo
que caracteriza a los ometepinos es su fértil imaginación,
cualquiera en este pueblo le puede relatar un cuento, sólo pregunte
y verá que en este lugar no hay ni un solo isleño que no
tenga una historia para contar.
UNA
HISTORIA DE AMOR
Para
el profesor Hamilton Silva Monge, quien es todo un personaje de esta isla,
el origen de Ometepe es una leyenda que está ligada a una historia
de amor protagonizada por los indígenas Ometepetl y Nagrando.
Señala
que hace muchos años no existía la isla ni el lago Cocibolca,
solamente un valle con árboles y animales. En el centro del valle
no habitaba ningún ser humano por no haber fuentes de agua, pero
en sus alrededores habitaban las tribus Chorotegas, Chontales, Nagrandanos,
Niquiranos y otra venida del sur.
En
la tribu Niquiranos existía una india muy bella llamada Ometepetl
y en la Nagrandanos un indígena guerrero llamado Nagrando, quienes
se enamoraron perdidamente siendo ambas tribus enemigas. Enterado el padre
de la novia, furioso emprendió una persecución que tardó
varios días.
Indica
que los novios decididos a terminar con la persecución y perpetuar
su amor se besaron, oraron a los Teotes, y luego se cortaron el pulso uno
al otro hasta morir. Se dice que se oscureció el cielo, hubo un
gran diluvio formando el Cocibolca. A la bella Ometepetl le crecieron los
pechos hasta formarse dos volcanes: Concepción y Maderas; Nagrando
también fue creciendo hasta formar un túmulo volcánico
cerca de su tribu: Zapatera. La india es ahora la bella isla de Ometepe;
Nagrando es la Zapatera, el valle Caopol el Cocibolca, y los perseguidores
de los novios ahogados por el diluvio, las isletas de Granada y Solentiname.
RECOPILANDO
LA HISTORIA
Don
Hamilton comenzó a interesarse por el patrimonio histórico
de la Isla de Ometepe en 1955, “cuando nadie se interesaba, cuando todo
estaba dormido y la isla no era visitada por mucha gente, sólo por
algunos comerciantes”, según sus propias palabras.
Por
fin en 1994, en Altagracia, se inauguran las salas de un museo que en la
actualidad está bajo su responsabilidad y que fue edificado con
ayuda de muchas personas y donde se estima hay “unas 200 piezas entre cerámica,
piedras”.
Otro
de los ricos patrimonios de la isla, es la gran cantidad de petroglifos,
cerámica e ídolos que son poseedores de un incalculable valor
histórico; pero en los últimos años se ha producido
un despiadado saqueo de este legado.
La
satisfacción de guardar el patrimonio (aunque sin recibir retribuciones
económicas), ha sido uno de sus principales gozos, sumado a la satisfacción
de “desempeñarse con lo que yo siento y me gusta, aunque viva pobre”.
Hace
unos días don Hamilton terminó su segundo libro que tituló
“Ometepe en el siglo XX”, sólo que por falta de apoyo no ha podido
publicarlo; en éste recopila interesante información de casas
embrujadas y otras leyendas.
EL
ZOMPOPO
El
Baile del Zompopo es original de la isla, en un primer momento era una
especie de rito que los indios hacían a sus ídolos.
Don
Hamilton cuenta que los indios hacían reverencia a sus ídolos
a través de una danza que era acompañada por tambores, pero
a la llegada de los españoles la costumbre poco a poco fue desapareciendo.
Y aunque
siempre a los indios se les permitía que emitieran sonidos con sus
tambores, la danza debía ser dedicada a San Diego (traído
por los españoles).
Desde
entonces el baile quedó oficializado y dado que San Diego era un
santo que tenía que ver con la bonanza de los cultivos, al interpretar
el baile se utilizan ramas en señal de espanto de las plagas.
AREA
PROTEGIDA
No
en vano Ometepe ha sido declarada como un área protegida, y no sólo
posee una rica historia, sino también gente muy dispuesta a aventurarnos
en los cuentos curiosos que se entretejen en cada una de las cabezas de
los isleños.
LA
LEYENDA DEL "CHARCO VERDE" Y "CHICO LARGO"
- Esta
famosa leyenda retoma el tradicional tema del pacto con el diablo por dinero.
Otra versión más actual presenta un enfoque cultural y ambiental
de “Chico Largo” como guardián de la identidad indígena y
ecológica de Ometepe, según detallan Silvia y Luis Sierra,
en un folleto emitido por el Proyecto Museo y Ecoturismo de la Fundación
Entre Volcanes.
- La
primera versión, señalan, es que en “Charco Verde” vive “Chico
Largo”, quien compra la vida de la gente con un pacto. Les brinda bienestar
material durante un tiempo, pero tarde o temprano les cobra la deuda con
la vida del sujeto que es convertido en ganado.
- Otra
versión, la de don Hipólito Cerna, de Moyogalpa, señala
a “Chico Largo” como un guardián de tradiciones. Dice que éste
era hijo de mama Bucha o Tiburcia y descendiente del Cacique Nicarao, pero
que los españoles lo bautizaron como “Chico Largo”.
-
Refieren que “Chico Largo” es un viejo indígena que cuida la tumba
del Cacique Nicarao, cuyos restos descansan en algún lugar de “Charco
Verde”. “Chico Largo” además cuida del bosque, sus animales, peces,
cusucos, es el primer protector de la naturaleza de Ometepe.
"Chico Largo podría
tener su estatua muy pronto frente al "Charco Verde". "Chico Largo
con su cuerpo totalmente fuera de un episodio de una "muralla mural" que
intenta sobresalir a "otra dimension" como en 45 grados un cuerpo
de un "Indio de la casta real del Cacique Nicarao.. apunta su cuerpo con
su cabeza rompiendo el viento con "buen espiritu" como una flecha
hacia el frente, como saliendo de una muralla que representa historia sobre
"el tiempo"... trae consigo resguardando en sus manos y muy cerca de su
pecho un pergamino llamado "Guardian de Nuestras Tradiciones". "el tiempo
es muralla de madera tallada en representación de imagenes históricas,
1) Representa a Politicos mentirosos convertidos en vacas por el poder
de "Chico Largo" por la deuda que tienen con el pueblo,.
. |
 |
|