| párroco
de Belén, Padre Raúl Hernández,
1
DE FEBRERO DEL 2001 / La Prensa
Noelia
Sánchez Ricarte -
Belén:
Cuna del
Niño
Dios en Rivas
Cuenta la historia que una pequeña imagen del Niño Dios apareció
en la parte trasera de la primera iglesia de un pueblo que en esa época
se llamaba “El Obraje”, desde entonces los creyentes solicitaron
a las autoridades correspondientes se autorizara el cambio a “Belén”,
en honor al lugar donde había nacido el Salvador. Desde ese
día han pasado 139 años, que se cumplieron el 30 de
enero.
El entonces Presidente de Nicaragua, Tomás Martínez, aprobó
el cambio debido al hallazgo de la imagen y además se decretaron
tres días de fiesta en honor al nuevo nombre, elevándose
a Belén de pueblo a Villa.
El párroco de Belén, Padre Raúl Hernández,
cuenta que una señora llamada Moncha Larios fue quien encontró
la imagen del niño detrás del templo, comenta el sacerdote
que de inmediato la señora comunicó la buena nueva
entre quienes se encontraban recibiendo la misa.
HISTORIA DE BELEN
Belén inició su historia cuando apenas era una finca llamada
“El obraje”, nombre que daba mérito a la gran cantidad de obreros
que venían a la zona a trabajar el añil.
La hacienda, según cuenta el Padre Raúl, era propiedad de
los hermanos Ugarte y era muy rica en añil, “fue tanta la abundancia
que se convirtió en un sitio para obreros de todas partes,
incluso hasta mulatos”, asegura el párroco.
De la planta del añil extraían una especie de colorante azul
intenso que se llevaba por el río San Juan para muchos lugares,
esto trajo cuantiosas divisas al pueblo que en adelante se fue poblando
más y más.
El Obraje en ese entonces se convirtió en un lugar próspero
y rico en la producción de añil, pero ahora de esa
época sólo quedan vestigios e historia: aún
existen varias piletas que se utilizaban para el proceso de este producto.
Tiempo después los hermanos Ugarte viajaron para inscribir la hacienda
en la Capitanía General de Centroamérica (Guatemala),
pero lo que un tiempo fue un período próspero
económicamente, luego declinó.
Belén fue también una zona rica en cacao, de la famosa finca
“San Andrés” se dice que fue una de las más prósperas
en este producto y allí todavía quedan restos de rieles,
que según el Padre Raúl se utilizaban para sacar el cacao.
CUNA DE FRAY FRANCISCO ULLOA
Al Padre Raúl le emociona hablar del tema y no en vano, puesto que
Belén fue la cuna de un personaje religioso de gran importancia
para Nicaragua, se trata de Fray Francisco Ulloa Hilario.
Este párroco se convirtió en Obispo de Nicaragua, lo que
para el Padre Raúl es una honra para el pueblo rivense; incluso
ha pensado en erigir una estatua en su honor, pero aún
no ha sido posible por el alto costo económico; los restos
de este Obispo descansan en Nandaime.
ALGUNAS HISTORIAS
El Padre Raúl reúne en un libro manuscrito los testimonios
de personas mayores que ya han fallecido, por ejemplo, en una de
sus viejas páginas tiene la historia de una señora llamada
María Carranza que falleció a sus 104 años.
Ella contaba que en sus años mozos en Belén, el novio llegaba
a pedir la mano de su novia, pero dependiendo de la cantidad de leña
que rajaba, entonces se le otorgaba el permiso.
Cuenta que cuando alguien moría en esa época, se velaba en
“un petate” y si no había dinero para enterrarlo, se le daba
cristiana sepultura envuelto en el petate y luego en una sábana.
ACTIVIDADES ECONOMICAS
La principal actividad económica de este pueblo en la actualidad
es la agricultura y aquí también se elabora la famosa
jícara de filigrana.
LA SOMBRA DE LA POBREZA
Para el año de 1995 este municipio tenía una población
estimada de 15,890 habitantes, de acuerdo a los datos obtenidos
por el Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos
(INEC), el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE),
entre otros.
- Se estimaba que la cantidad aproximada de pobres era de más de
10,000 personas.
- De esta cantidad el 82.2 por ciento eran personas pobres residentes en
el campo.
- Casi 4,000 personas eran consideradas como pobres “extremos”, de éstas
el 86.4 por ciento concentrado en el campo.
Belén
al fin tendrá su parque En el proyecto se han invertido
más de 600 mil córdobas
Belén
ORLANDO
VALENZUELA
En
Nicaragua existe un pueblo que por el nombre que lleva y dada la enorme
influencia de la religión
católica,
debería de ser uno de los más desarrollados del país,
ya que fue designado con el nombre de la ciudad donde Jesucristo nació
hace dos mil años: Belén.
Nuestro
Belén, es un pueblito pobre y poco desarrollado, ubicado a doce
kilómetros de la ciudad de Rivas y 102 de la capital, Managua.
A pesar
de estar a sólo un kilómetro de la recién reconstruida
Carretera Panamericana y formar parte del más importante corredor
turístico del Pacífico, este pueblo no cuenta con ninguna
infraestructura
para atender a los esporádicos visitantes que de vez en cuando se
adentran en sus calles.
En
el pueblo no hay ni un solo hotel, ni pensión, ni restaurante, ni
cine, ni centro recreativo. Lo único que hay son pequeños
barcitos y pulperías con limitados productos.
Belén
cuenta con 22,000 personas en todo el municipio, de los cuales 9,300 viven
en su casco urbano. La mayoría de los betlemitas se dedican a las
actividades agrícolas, siendo el cultivo
de
guineo cuadrado, los granos básicos como el fríjol, maíz
el arroz y otros sus principales ocupaciones.
El
pueblo todavía cuenta con el trazado característico de las
viejas urbanizaciones coloniales españolas, donde la iglesia es
el centro de la población, ubicada frente a una amplia plaza vacía
y rodeada de las mejores casas de las primeras familias que fundaron el
poblado.
Algunas
de estas casas, construidas de taquezal y techo de tejas, aún conservan
los antiguos
corredores
de madera torneada, donde la familia entera se sentaba a conversar por
las tardes en
espera
del primer toque del llamado a misa.
En
Belén, más que en otra población de Nicaragua, tanto
niños, jóvenes y hasta adultos de ambos
sexos
usan como medio de transporte interno centenas de bicicletas de todos los
tamaños, razón por las cuales sus habitantes llegan a desarrollar
largas y fuertes piernas.
Se
puede decir que en Belén se sigue viviendo la tranquilidad que gozan
los pueblos anónimos y
huérfanos
del progreso, donde todavía la gente se conoce por sus nombres y
apellidos y se saluda con cortesía a las personas que van y vienen
por sus calles.
Don Napoleón Espinosa, a sus 98 años recién
cumplidos es uno de esos personajes de los que uno no se puede despedir
una vez que empieza a contar algunas de sus "travesuras" de chavalo.
Tal vez uno de los recuerdos más agradables que don Napoleón
guarda y cuenta con mucha picardía, es de cuando tenía como
ocho años y su mamá lo mandaba a la venta a comprar algo
y le decía: "Haber hijo, vaya a la venta a comprarme una libra
de sal y se me va a caballo para que venga rápido". Entonces él
agarraba detrás de la puerta su caballito de palo y
corría
a la venta, pegándole con la mano al supuesto animal, al cual hasta
"hacía relinchar" cuando llegaba exhausto a la pulpería.
En algunas ocasiones, otros amiguitos se le pegaban a la par y corrían
junto a él, "pero yo siempre les ganaba, porque mi caballo era el
más veloz", dice ahora riendo.
Eran
aquellos tiempos en que usaba pantalones chingos y jugaba la gallinita
ciega y otros juegos
inocentes
con los chavalos del entonces reducido pueblo. Como si fuera ayer, recuerda
con nitidez
cuando
llegó al pueblo el primer cine, que estuvo ubicado en la casa parroquial,
donde se armaban los molotes para entrar a ver las películas mudas
de Charles Chaplin y Harold Lloyd.
Eran
los días en que el alumbrado público del pueblo era con candiles
de carburo y kerosine, los
cuales
se ponían en las puertas de las casas o en las esquinas de las aceras.
Para entonces, ni siquiera existía ningún radio en el pueblo.
"EL CINE QUE HABLA"
Sólo los que tenían mucho dinero, se podían dar el
lujo de comprar un radio y así fue como un día de tantos,
una familia del lugar compró un aparato de radio y la gente que
quería oír algún partido de béisbol, programas
musicales o simplemente cualquier cosa por la radio, pagaba veinticinco
centavos de córdoba que para entonces estaba a la par del dólar
y era bastante dinero.
También recuerda la bulla que se armó en Belén cuando
alguien llegó con la gran noticia que había llegado al pueblo
la primera película moderna con sonido, desde entonces la gente
le decía "el cine que habla" a las hoy extintas películas
de antaño.
Don
Napoleón llegó hasta sexto grado de primaria y cuenta que
dejó de estudiar para trabajar de
mensajero.
Las cartas y encomiendas las transportaba a lomo de caballo y hacía
entregas a domicilio en lugares tan distantes como Granada, Nandaime, Rivas
y todas sus comunidades.
Coplero,
bromista, bailador empedernido y muy ocurrente, don Napoleón no
pierde el sentido del
humor
aún estando en convalecencia, después de una prolongada recaída
de salud. Por eso, cuenta
que
la última vez que un grupo de sus amigos lo invitaron a un cumpleaños,
éstos le metieron un
garrobo
a la piñata y, cuando alguien la quebró, la gente salió
en estampida, entre las carcajadas de
sus
irredentos amigos.
LAS
JICARAS DE DOÑA ANDREA
En
Belén también existen personas que se dedican al cultivo
de las artes, como Doña Andrea Angelina
Loáisiga
Pérez de 82 años, setenta de los cuales los ha dedicado a
elaborar bellísimas piezas de
filigrana
en jícara.
De las verdes y aún suaves frutas del jícaro, doña
Angelina, asistida sólo con un pedazo de varilla de sierra, de esas
que sirven para cortar el hierro, va sacando de la cáscara diminutas
figuras en relieve de aves, paisajes, flores, iglesias y personajes
del país para formar un mosaico de imágenes único
por su calidad artística.
Sus trabajos son muy apreciados por turistas y personas de buen gusto por
las artes. Por esa misma razón, ella guarda con mucho aprecio las
medallas y diplomas que ha ganado en ferias y exposiciones nacionales.
Ella
heredó de su mamá todos los conocimientos que a su vez le
había enseñado su bisabuela hace
muchísimos
años. "Un día mi mamá vio a mi bisabuela trabajando
con una jicarita y se puso a
travesear
con otra jícara, parece que le agarró gusto al asunto y cuando
vio que todo lo hizo se
vendió,
entonces se dedicó a la filigrana y así empezó todo",
cuenta con orgullo.
Por
eso, doña Angelina se ha preocupado para que sus hijos y nietos
aprendan su arte, ya que como
ella
dice: "Es la mejor herencia que se les puede dejar a los hijos, enseñarles
a trabajar".
CELEBRAN
AL
NIÑO JESUS
Pero
este pueblo seguiría olvidado si no fuera precisamente por su nombre,
ya que por llamarse Belén, es el centro de una de las fiestas religiosas
más importantes del cristianismo en Nicaragua.
En
Belén, a partir del 16 de diciembre hasta el 6 de enero se celebran
las tradicionales fiestas
patronales
en honor al nacimiento del Niño Jesús. Estas festividades
se caracterizan por ser una
combinación
de actividades eminentemente religiosas, como las procesiones que se realizan
durante nueve noches previas al nacimiento del Niño Dios, y las
populares corridas de toros con música de chicheros y juegos mecánicos.
Doña
Benita Villarreal, mayordoma de la Calle el Triunfo desde hace 20 años
prepara con mucha
devoción
la carroza donde llevará la imagen del Niño Dios en procesión
por las calles del poblado, en medio del entusiasmo que causan la música
de villancicos navideños, el estallido de las cargacerradas y la
quema de toros encohetados durante todo el recorrido hasta la iglesia.
La
carroza que este año hizo doña Benita fue
adornada
con una linda coreografía en la que varios
niños
representaron el nacimiento del Niño Dios en
su
pesebre, rodeado de los personajes bíblicos de
María
y José, así como varios pastorcillos con sus
ovejitas
y cuatro lindos angelitos.
Un
día al año le toca a ella tener en su casa la imagen del
Niño Dios y para ella es suficiente motivo para estar muy feliz.
"Es un gozo muy grande tener al Niño Dios en mi casa, porque él
nos trae salud y nos protege. Espero seguir celebrando esta tradición
hasta
que me muera", aseguró doña Benita.
COMO
NACIO LA TRADICION
El
Padre Raúl Hernández Pérez, párroco de la Iglesia
Niño Dios de Belén, con 34 años de servicio en esta
comunidad, cuenta que, según la tradición, en 1861 una mujer
que buscaba cómo ayudar en la
construcción
del nuevo templo, de pronto encontró, entre la tierra y piedras,
la pequeña imagen del
Niño
Dios y salió llena de alegría diciéndole a toda la
gente: "Miren el niño que me encontré, miren,
miren"...
Y así la gente empezó la devoción por esta divinidad.
Por
este motivo, un año después, el 30 de enero de 1862, la Cámara
de Diputados, durante el
gobierno
del presidente Tomás Martínez, le concedió al entonces
poblado de El Obraje el título de Villa de Belén. El Obraje
era el nombre de una hacienda de añil, registrada desde 1738 que
para esa fecha había crecido considerablemente.
Lo
curioso del caso es que la misma ley gubernamental ordenaba a los pobladores
que celebrasen cada año y en ocasión de Navidad, una fiesta
o feria popular, durante la cual se debía rendir culto al Niño
Dios, festividad que con el tiempo se convirtió en su alegre y concurrida
Fiesta Patronal.
Belén
pues, está de fiesta y espera la visita de creyentes y no creyentes
a divertirse en sus fiestas
patronales.
La invitación está hecha.
22 DE OCTUBRE DEL 2000 / La Prensa
Belén al fin tendrá su parque En el proyecto se han
invertido más de 600 mil córdobas
Noelia Sánchez Ricarte
La
población de Belén por fin tendrá un lugar donde recrearse
sanamente y si antes este municipio sobresalía porque era el único
del departamento de Rivas que no tenía un parque, ahora lo tendrá
con creces porque será uno de los más modernos del país.
Gregorio Cortés, alcalde de este municipio, informó que el
costo de esta obra supera los 600 mil córdobas y que
la construcción del parque y de la cancha deportiva terminará
el próximo mes. Ambos proyectos fueron posibles por la ayuda de
la Presidencia, la Álcaldía de Managua, el Inifom
y algunos recursos propios de la alcaldía municipal.
MODERNO Y COLONIAL
Lo que hace seis meses era una plaza vacía y árida, ahora
se ha convertido en un lugar totalmente arborizado y el parque será
una mezcla de elementos modernos y coloniales.
Se colocarán doce juegos infantiles, 16 farolitos, 29 bancas coloniales,
habrá una fuente, una glorieta y además una imagen del Divino
Niño.
Ahora el pueblo de Belén tendrá un complejo que sin duda
reunirá a los lugareños: la iglesia, el parque y al
lado de éste la cancha deportiva.
Los que visiten esta cancha podrán elegir entre jugar ajedrez, baloncesto
o bien optar por una buena lectura, puesto que también se contempla
la creación de una biblioteca.
La
Prensa 04/24/00
Alcalde
de Belén:
“Administro pobreza y reparto miseria”
“La Pascua significa el paso al cambio, pasar de la injusticia a la justicia,
del analfabetismo a la alfabetización, de la miseria a la pobreza
o de la extrema pobreza a la pobreza”, dice el párroco Raúl
Hernández
TATIANA ROTHSCHUH A y NOELIA SANCHEZ R.
BELEN, RIVAS.- Así de tan conmovedora es la crucifixión y
resurrección de Jesucristo como “la muerte en vida”
que enfrentan tantas “Marías de Belén”. Una de ellas
es doña María Dominga Cortés, mejor conocida como
“la Minguita”, quien es el reflejo vivo del hambre, la miseria y enfermedades
que campean en este pueblito “bendito” tras la aparición
de la imagen del niño Jesús hace 136 años.
Un pueblo profundamente católico que ante la extrema pobreza no
ha tenido más que refugiarse en la fe en Dios, peregrinaba el Viernes
Santo con Cristo que llevaba la cruz a cuestas, bajo un fuerte sol para
rememorar las estaciones dolorosas.
Mientras tanto, “la Minguita” se llevaba a la boca el bocado de comida
que le llevó alguien que se apiadó de ella, quien con acento
lastimero se preguntaba: “¿quién me ayuda a cargar mi cruz?”.
Si la crueldad a que fue sometido Jesús, según lo muestra
una escena dramatizada hace brotar lágrimas, el suplicio que
vive “la Minguita” es igual de doloroso. Sentada por siempre en una maltrecha
silla, los huesitos que componen su cuerpo demuestran su avanzado estado
de desnutrición.
A sus 79 años “la Minguita” ya no ve, ni camina, apenas recuerda
que lavaba, planchaba y hacía puros para ganarse la vida, los “desmandos”
le ocasionaron una artritis que está acabando con su vida. Vive
de la caridad pública. “Soy limosnera y siempre mando mi limosna
al Señor”, dice esta devota de San Cayetano.
Ahora se vive la Semana de Pascua y por esa devoción y fe que profesa
este pueblo del sur de Nicaragua, las esperanzas son las que lo animan
para seguir viviendo. El optimismo y la confianza tampoco lo pierden el
alcalde José Gregorio Cortés Carvajal, a quien no le queda
más que reconocer: “administro pobreza y reparto miseria”.
Tras la reflexión en que sume la Semana Santa, la Pascua es señal
de cambio y el pueblo de Belén lo que más anhela son fuentes
de trabajo y financiamiento agrícola para mitigar el hambre
y la miseria. Ese es el clamor que elevan en víspera de la
llegada del presidente Arnoldo Alemán que mañana estará
aquí inaugurando diez escuelas y alumbrado público.
LOS GOBIERNOS NO HACEN NADA
Entre las oraciones y plegarias de los creyentes, unas seis humildes mujeres
rogaban al Señor “por la paz, la salud, por los necesitados, y el
pan de cada día”, según confesó doña
María Alejandra Briceño.
Junto al resto manifestó su rechazo a la política. Otra vecina,
doña Margarita Avendaño se apresuró a
añadir: “este pueblo ha sido marginado, abandonado, no hay trabajo,
vivimos de lo que podemos vender, los gobiernos no hacen nada”.
El calvario que viven los pobres de Nicaragua no fue ajeno en estos días
santos a Belén, un pueblo de 22 mil habitantes (compuesto
por 16 comarcas) que no está lejano a las costas marítimas
de San Juan del Sur y lacustre de San Jorge, centros de veraneantes
de diferentes clases sociales.
Doña María Hernández Corea es otra mujer de Belén
que yace también postrada en una silla sin poder caminar.
“La agitación que me produjo el trabajo haciendo losas me dejó
tullida”, dice al momento que se apoya en un palito que le sirve de bastón.
En su casita, que fue rescatada cuando ya se desplomaba por gente solidaria
del pueblo que le regaló plástico negro y ripios de madera,
habla de sus penurias.
Contrario a otros tiempos en que contaban con unos “bollitos” (dinero)
ahora en este humilde hogar no hubo almíbar, horneadas o tamal pizque.
“Estamos muy pobres para eso”, manifiesta, pero dice que “Dios no desampara
a nadie, nos da el pan de cada día”. Para ella poder tener una silla
de ruedas es como desear un automóvil.
Doña Emilia Quintanilla, a sus 85 años también vive
en la miseria. Su hija es su sostén y quien ha cuidado del rancho
forrado en gran parte de plástico negro. Para ella los tiempos santos
deben llevar a la reflexión para poder enmendar los errores, mientras
lamenta que los hijos por quienes los padres hacen sacrificio para educarlos,
les abandonen.
El alcalde Cortés Carvajal expresa confianza en que el gobierno
liberal pueda hacer más por el pueblo de Belén. Señala
que no sólo han conseguido las 10 escuelas que inaugurarán
mañana, y la electrificación en la entrada y vía pública,
sino también la construcción del parque, que está
avanzada.
“Es un pueblo de extrema pobreza; la mayoría de la gente vive de
un jornal”, expresa el edil.
Destaca a la Secretaría de Acción Social como una de las
entidades oficiales que ha ayudado a ese pueblo en algunos proyectos sociales
y revela que una de sus mayores luchas es la construcción
de cinco kilómetros de caminos a San José de la Montaña
que llevará a cabo el Ministerio de Transporte e Infraestructura.
Pero el jefe de la Comuna advierte que Belén lo que más necesita
es fuente de trabajo, en tanto considera urgente la apertura de la
banca estatal para financiar a los pequeños productores que se dedican
al cultivo de granos básicos. Indica que al respecto ha insistido,
hasta ahora infructuosamente, ante el Presidente de la República.
LA IGLESIA CATOLICA
MITIGANDO LA MISERIA
Para el párroco Raúl Hernández, con 30 años
de servicio, “la pascua significa el paso al cambio, pasar de la injusticia
a la justicia, del analfabetismo a la alfabetización, de la miseria
a la pobreza o de la extrema pobreza a la pobreza”.
Explica que en ese pueblo la iglesia católica ha hecho lo que ha
podido por llevar beneficios, entre ellos señala que cuentan con
un fondo revolvente para la economía familiar, igual que han apoyado
con abono orgánico y bombas de mecate a las comunidades campesinas.
En el pueblo, a través de la Pastoral Juvenil imparten clases de
costura y mecanografía. También distribuyen medicamento gratuito
o a precios módicos a los pobres.
El Padre Raúl coincide en que Belén necesita fuentes de trabajo
para superar su estado de pobreza y miseria.
Lunes 3 de Julio de 2000 | Managua, Nicaragua
Don José Quintanilla se lanzó a alcalde
Aspira modernizar municipio de Belén
——
Con todas las encuestas
locales a su favor, don
José Francisco Quintanilla
Quintanilla, un veterano
conservador que nunca se
había decidido a
participar en política, está
ahora seguro de que la
bandera verde se
impondrá en su querido
pueblo de Belén, en
Rivas, donde aspira a
convertirse en alcalde.
¿Qué lo motivó a lanzarse como candidato a regidor
de los destinos de su
pueblo? Don José Francisco no se complica la vida con grandes promesas.
Lo suyo es sencillo y salta a la vista: Belén ha sido olvidado por
los últimos
gobiernos municipales.
«Si gano, voy a empezar por lo más elemental que son las calles,
están en
completo abandono al igual que los caminos de penetración por donde
no se
puede transitar», dijo.
Igualmente precisó que remozará el parque que están
construyendo, porque
más bien parece una pista de motocross. Aunque aclaró que
eso sólo será el
principio de las innumerables obras de progreso que piensa ejecutar.
Su idea es cambiar completamente la fisonomía de Belén, a
fin de sentar las
bases para convertirlo en un municipio moderno.
«La gente quiere progreso, pero sobre todo honradez y si me eligen,
por
primera vez en la historia de Belén habrá un gobierno transparente,
diremos
adiós para siempre a la corrupción», manifestó.
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