Tanto en las amplias llanuras de la depresión como en las riberas de los dos lagos se asentaron pueblos de procedencia norteña y sureña que desarrollaron diversas culturas, autoras algunas de ellas, del maravilloso Arte Rupestre, objeto del presente volumen.
La siguiente síntesis geológica-geográfica ilustrará al lector acerca de la región lacustre de Nicaragua: origen, formación, accidentes geográficos, etc., esto es, el medio ambiente, el habitat, en el que se desenvolvió la vida de los aborígenes de tales regiones. Fuente de información del primer capítulo de esta Sección preliminar será la Geografía de Nicaragua por Francisco Terán y Jaime Incer, así como diversas publicaciones de geógrafos y vulcanógrafos norteamericanos y alemanes (Williams, Davis, Merz, Meyer-Abich, etc.)
A tres se reducen las teorías explicativas del origen de los lagos de Managua y Nicaragua. Veámoslas brevemente.
a.: De acuerdo con C. W. Hayes (Fisiografía y Geología de las Regiones Adyacentes a la Ruta del Canal de Nicaragua, Bo. Geol. Sec. Am. Vol. 10: 285-348, 1.889), la depresión lacustre conectaba con el Golfo de Fonseca hacia el noreste, por donde el mar entraba para formar profunda bahía. El vulcanismo de los Marrabios cerró la conexión, y por la acumulación del desagüe interior se formaron los lagos de Managua y Nicaragua, constituyendo al principio una sola masa lacustre, cuyo nivel superficial estaba posiblemente más alto que el actual nivel del lago de Managua.
b.: De acuerdo con 1. G. Lloyd (Historia Arquitectónica
de Centro América del Sur. Extracto: programa de Ann. Conv. Am.
Pet. Geol. Denver, Colorado. pp. -12, 1951 ), la depresión
lacustre comunicaba más bien con el Caribe. habiendo fornmado parte
deI estrecho marítimo que separaba los dos continentes americanos,
desde el sur de Nicaragua hasta Colombia.
C.: Una tercera teoría basada en estudios y descubrimientos
geológicos modernos armoniza las dos anteriores y las sustenta parcialmente.
Volcanes cuaternarios bordean el sur de la falla; algunos forman islas dentro de los lagos (Alonmotonibo, Zapatera, Ornetepe, Soleutimmame, etc). El desplome estructural austral se visualiza a lo largo de las escarpadas sierras de Managua, mientras que el septentrional corre por las estribaciones de la Cordillera Clmontaleüa. La extensa y fértil llanura formada de cenizas y de otros mate - riales volcánicos erosionados y arrastrados hacia la depresión, se extiende hacia el NO: desde las épocas más remotas fue una cíe las secciones más densamente pobladas de Centro América.
Tiene una superficie de 1.042 kilómetros cuadrados y su forma es muy irregular, subdividiéndose en dos masas de agua conectadas por el estrecho de diez kilómetros de anchura entre la península de Chiltepe y Punta Huete.
Aunque el lago esté a 50 metros sobre el Océano Pacífico, su profundidad media alcanza 6.50 metros, lo cual permite que su fondo lacustre esté muy por encima del nivel del alar.
Entre sus accidentes geográficos más notables destácanse las bahías de Momotombo al Occidente, San Francisco al Noroeste, San Antonio al Noreste y Miraflores al Sur. La isla de Momotombito, llamada Cocobolo por los aborígenes, pequeño cono truncado de faldas empinadas y rocosas cubiertas de vegetación, guarda celosamente las estatuas, grabados en piedra y multitud de objetos arqueológicos, obra de los primitivos pobladores de la islita.
Por la abundancia de pescado, la frescura de sus aguas y la frondosidad de sus riberas, fueron éstas densamente pobladas, máxime los dos extremos oriental y occidental, sobresaliendo las poblaciones de Tipitapa, Managua, Mateare e Imabita, sede la última de León Viejo, trasladado luego a las inmediaciones de Subtiava, expuesto como estaba a las peligrosas erupciones del Momotombo.
La superficie. está situada a 35 metros u)l)Ic el nivel dcI mar; a pes;ir de acreditarle tina j! profundidad de 70 metros al Sureste cíe Ometepe, sondeos practicados en la mitad Occidental del lago, no sobrepasaron los 23 metros.
Los archipiélagos e islas son los siguientes: Ometepe, de 276 kilómetros cuadrados, estructurada por las entabladuras de los volcanes Concepción y Maderas y conectados por el cuello del Istián. Zapatera, de 52 kilómetros cuadrados, separada de tierra firme por el estrecho tormentoso de El Boquerón, de kilómetro escaso de anchura, se formó a expensas de varios volcanes cuyos residuos perduran en las gigantescas rocas basálticas de la ribera y cerros vecinos. Tanto Zapatera como los nunitrosos islotes que satelizan a su alrededor, tales corno El Muerto, Jesús Grande, El Armero, etc., tienen gran valor arqueológico por su cerámica, estatuaria y grabados rupestres.
La Isla de la Calabaza, frente a la desembocadura del Tipitapa, es baja y cenagosa; las islas rocosas de La Flor y Las Rosas, frente a la península boaqueña de La Pelona, se elevan apenas a 11 y 14 metros sobre el nivel del lago; las islas Grande, Redonda y El Muerto situadas a 12 kilómetros de Puerto Díaz, presentan arrecifes hasta de 30 metros de altura, obra del oleaje en las rocas basálticas.
Más hacia el Este, frente a la desembocadura del Lóvago, está el archipiélago de Naricital; San Bernardo y San Bernardito emergen frente a Morrito; y las islas del Boquete ante San Miguelito.
Las 36 islas de Solentiname en el extremo Sureste del lago, son de origen volcánico: las principales son: .1lancarrón, la mayor, de 18 kilómetros cuadrados: ,Vacarroncito, Venado, Fernando, Seguirrla, PLano y Sapote, y hacia el Occidente, Zanate y Zarzatita. Reliquias prehistóricas de giran valor y muchas rocas grabadas disperdigadas en los campos y colinas abundan en muchas partes del archipiélago.
RIOS
Aunque los ríos que desembocan en los lagos .Managua y Nicaragua
terminan por desaguar en el Alar Caribe a través del Río
San Juan, corresponden, con todo, a una vertiente secundaria lacustre propia
de la depresión mencionada. Muchos de estos ríos revisten
suma importancia etnológica y arqueológica pues en sus riberas
vivieron numerosas tribus precolombinas atraídas no sólo
por el agua dulce cuanto por su pesca abundante y facilidad de comunicación
acuática hacia diferentes regiones del país. hecho ampliamente
confirmado por los sitios, paraderos, cementerios, etc. localizados en
sus cercanías.
El Viejo, de 168 kilómetros de longitud, es el principal río del Lago de Managua: nace en las mesetas orientales de Estelí. a 900 metros de altura, desciende entre cañones profundos y estrechos desfiladeros en cuyas peñas grabaron los aborígenes interesantes petroglifos.
El San Roque, nace en la Laguna de MoLoa cuya importancia arqueológica ha pasado desapercibida hasta el presente: iconoclastas inescrupulosos destruyeron restos de edificios precolombinos so pretexto de locaizar tesoros escondidos.
Río Mayales: Uno de los más importantes por los núcleos humanos primitivos que se desenvolvieron a lo largo de sus orillas, sobre todo desde Juigalpa a su desembocadura. Material arqueológico diverso e importante ha sido hallado en sus cercanías, lo mismo a lo` largo de su afluente el Cuisalá y del Oyate, del Lón'ago y Tepenaguasapa.
Los ríos Gil González, Las Lajas, Manares, Ochonnogo, etc., de corto curso y de escasa importancia hidrográfica, fueron emporios de prósperas poblaciones indígenas, Chorotegas y Nicaraos, principalmente: muchos de los objetos arqueológicos (cerámicas) del Museo Nacional y de otros particulares provienen de esa parte de la costa lacustre.
Río San Juan: El San Juan o Desaguadero cono lo llaman los Cronistas limita en su curso inferior las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica; es uno de los ríos principales y único en Centro América ya que sirve de desagüe de los dos grandes lagos que ocupan la depresión de Nicaragua, la gran llanura estructural que rompe el Istmo Centroamericano.
b.: El curso inferior ocupa la sección costera que en épocas
prehistóricas fue bahía marítima, rellenada poco a
poco por las deyecciones fluviales. Forma en su desembocadura un delta
cuyo brazo principal alcanza 130 metros de ancho. En las crecidas invernales
(Septiembre-Noviembre),' el volumen de descargue es seis veces superior
al que recibe del lago. Esa descarga adicional se debe a los numerosos
afluentes de la ribera derecha que pertenecen a la cuenca hidrográfica
de la Cordillera Volcánica del Guanacaste y Central de Costa Rica.
los afluentes principales sonSan Carlos, que nace en la Cordillera Central;
a lo largo de su curso recibe el Arenal que comienza en el lago del mismo
nombre en la Cordillera del Guanacaste; el Sarapiquí, que baja de
las faldas del volcán Barba; el Chirripó que recoge las aguas
del norte del Irazú.
En la orilla izquierda, esto es, de Nicaragua, están lcs siguientes
afluentes: El Melchora, el Sábalos y Santa Cruz que descienden de
las ramificaciones montañosas surorientales de la Cordillera de
Yolaina entre el Indio y el Desaguadero; los tres desembocan en el San
Juan antes de El Castillo, es decir, en su curso superior (Davis,
A. P. Hydrography of Nicaragua, en US Geol. Surv. 20th. Ann. Rep. pt. 4:563-637,
1900; Ilferz A. Beitrage zur Klimatologie und Hydrographie Mittelamericas,
Mitt. des vereins fur Erdkunde zu Leipzig: 1-96 (1906).
Los mercaderes mayas y aztecas intuyeron el valor del Desaguadero como vía natural de comunicación al establecer importante centro comercial en su desembocadura.
Desde la época colonial se pensaba en la construcción de un canal interoceánico a través de la depresión nicaragüense aprovechando uno o ambos lagos, la canalización del San Juan y la apertura de un canal artificial en el istmo de Rivas, punto más estrecho entre el Pacífico y el Lago de Nicaragua.
FAUNA
La variada abundancia de vida animal del Lago de Nicaragua sedujo desde
los tiempos más remotos a las hordas de cazadores y colectores;
más tarde, las olas de invasores norteños y sureños
grabitaron también cabe sus riberas para proveerse de la necesaria
provisión de carne y pescado.
La pictiofauna no queda atrás en especies y número: sabaletas, sardinas, barbudos, anguilas, robalos, guabinas, mojarras de varias clases, guapotes, etc.
La importancia de los lagos crece desde el Descubrimiento y la Colonia e inIluso en la Epoca Moderna y Contemporánea. Un conciso prontuario del descubrimiento y explotación, así como de la historia del Lago de .Nicaragua en los últimos 500 años, dará una idea clara del medio lacustre en el que se enclava Ometepe -objeto primordial del presente volumen- y de la vital importancia del Cocibolca en épocas pasadas y tiene aún en la actualidad.
En qué época hollaron los primeros seres humanos el suelo virgen de '¡caragua? No se tiene la menor idea todavía, pues para ello es necesario descubrir algún "paradero", "abrigo", "sitio", alguna "estación" del hombre asiático-americano; llegado del Norte por la Costa del Pacífico o la del Atlántico o por el interior del país, abrióse paso a través de la tupida y enmarañada selva, de los ríos y de los lagos que tapizan el suelo patrio.
De aquella lejana fecha a la presente muy poco ha cambiado la topografía de Nicaragua: existían ya los lagos y la mayor parte de las lagunas actuales.
Algunos quedaron y formaron el núcleo primitivo de la población aborigen:predominan las más fuertes. Alrededor del año 2.000 antes de Cristo el Istmo Centroamericano se halla relativamente poblado y en él se forman diversos núcleos cul tural y lingüísticamente afines: desarrolla cada uno su propia civilización e implanta gobiernos locales más o menos extensos.
En Nicaragua predominan nativos de ascendencia Nahua y Chibcha.
En el siglo VI antes de Cristo, los Maya-Quiché de Guatemala y Yucatán y provincias limítrofes se dividen: una parte permanece en el territorio primitivo y otra se dirige hacia la Meseta Mexicana: este éxodo inicial de los Mayas producirá toda una serie de cambios raciales y políticos en Centro América, como se verá más adelante.
El despotismo y crueldad a que están sometidos los Nahuas o Pipiles, oblígales a sacudir el oprobioso yugo tolteca y deciden expatriarse, dirigiéndose hacia el Sur.
La peregrinación Pipil, larga y penosa, dura varios siglos; su paso por Centro América ocasiona a su vez profundos cambios políticos, económicos y culturales: las tribus atacadas por los Nahuas-Pipiles se desplazan a su vez a otros lugares; las migraciones masivas transforman el istmo en secular campo de batalla.
Invasiones Aztecas en son de conquista, de comercio y de esclavos efectuadas a fines del siglo XV y principios del XVI, establecen diversos centros comerciales y forman desperdigadas "colonias étnicas" a lo largo del Istmo Centroamericano: en Nicaragua existieron varias de esas "islas" aztecas en la Costa del Pacífico y del Lago de Nicaragua y en la desembocadura del Río San Juan.
Tanto la etnología y arqueología comparadas como la lingüística v toponimia, las tradiciones locales y los valiosos datos suministrados por los Cronistas. permiten reconstruir parcialmente la población aborigen en los albores del siglo XVI. Según ello, en las riberas y llanuras del Cocibolra y Xolotlán vivían las siguientes parcialidades indias:
Chorotegas, llegados en el siglo VI y establecidos a lo largo de la Cordillera Occidental, desde el Golfo de Fonseca hasta la Península de Nicoya; ocuparon además, partes de la cordillera del Pacífico y de la cordillera Central, constituyendo así el agregado humano principal de Nicaragua Precolombina. Se dividieron en cinco grupos principales: Nagrandos, Dirianes, Niquiranos, Cholutecas y Orotiñas.
Los Nahuatlatos que vivían al oriente de la entrada de la Bahía
de Fonseca y en la Península de Cosigüina.
O sea: el conglomerado humano indígena más importante,
fuera del substrato primitivo Chibcha y Nahua, de las riberas e islas del
Cociboka y Xolotlán fueron los Chorotegas y Nicaraos, pertenecientes
ambos al grupo Chichimeca-Pipil.
La mayor parte de los indios precolombinos de Nicaragua convivieron
por largos años con pueblos de cultura maya-quiché-tolteca-olmeca;
por esta razón, en la cerámica y lítica pre-colonial
de Nicaragua observamos ciertos rasgos de civilizaciones mesoamericanas.