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PARROQUIA DEL CRISTO DE APOYUAPA     
PARROQUIA DE BELEN 
    PARROQUIA DE LA MERCED



Escudriñando el legado religioso rivense

 la Iglesia de San Pedro Patrimonio cultural
P R E S E N T A C I O N
Como autores de esta obra, nuestra felicitación al Concejo Municipal de Rivas y al culto caballero Don Carlos Argüello Guerra, digno Alcalde Municipal de la casi tricentenaria ciudad de Rivas. Managua, Mayo de 1970. Julián N. Guerrero C. Lola Soriano de Guerrero
HISTORIA DE LA ANTIGUA “VILLA DE LA PURISIMA CONCEPCION DE RIVAS”
Antes de ocuparnos con la debida extensión, de la actual ciudad de Rivas, es de interés histórico ofrecer una sinópsis breve, de su antecedente urbano inmediato “La Villa de la Púrisima Concepción de Rivas de Nicaragua” y de la región en que se asentó el primer embrión urbano de esa misma Villa
El Valle de Nicaragua
La antigua provincia o región “del Cacique Nicaragua”, como llamaron inicialmente los conquistadores al territorio que sirvió de asiento al milenario cacicazgo de los nicaraos o nicaraguas, gobernado a la llegada de los españoles por el grande e ilustrado Cacique Nicaragua, ocupó la totalidad y un poco más del territorio actual departamental de Rivas.
Durante los dos primero siglos de la conquista, los colonizadores españoles no fundaron ningún pueblo de importancia en el Valle de Nicaragua, porque “en la Provincia de Nicaragua no se hizo pueblo, porque ella es en sí grande y está en el principio de la tierra . . .” (Carta de Pedrarias Dávila al rey de España, en abril de 1525 --- Colección Somoza, Tomo I, página 128).
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El primer embrión urbano de la actual ciudad de Rivas fue el caserío de la Ermita de San Sebastián ubicada en el antiguo valle de Nicaragua lugar donde residía la corte indígena del Cacique Nicaragua hoy cuidad y municipio de San Jorge. Dicha Ermita fue adoptada como primer templo parroquial el 5 de octubre de 1667
Durante esos dos siglos, conforme documentos hoy conocidos, existían en el Valle de Nicaragua los siguientes pueblos indígenas o barrios o parcialidades como les llamaban los españoles: El pueblo de Nicaragua, residencia del Cacique Nicaragua y capital de su señorío o cacicazgo; Ochomboa, Tonalá, Zoagalpa, Popoyuapa, Nandapio, Apalota, Niratia, Zacualapa, Managua, Monagalpa y Coyuagalpa.
Un siglo después se concluyó el edificio de la actual iglesia parroquial de la ciudad de Rivas en 1717, que para entonces se denominaba Villa Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora Virgen María.
Un siglo después se concluyó el edificio de la actual iglesia parroquial de la ciudad de Rivas en 1717, que para entonces se denominaba Villa Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora Virgen María. Y el 20 de mayo de 1835 por ley fue declarada ciudad con el antiguo nombre de Rivas.
Estos pueblos eran estrictamente indígenas. A la sombra de esos pequeños poblados indígenas o mezclándose con los nativos, se fincaron los primeros colonizadores y sus descendientes, más tarde, formando sus fincas de cultivo. Residieron durante los primero años de labores en la ciudad de Granada y más tarde en sus propias fincas o heredades.
Los finqueros y hacendados españoles, primero y sus descendientes después, voluntariamente o perentoriados por las autoridades civiles y eclesiásticas, tenían que viajar con frecuencia a la ciudad de Granada, para cumplir con sus obligaciones de católicos.
Esta circunstancia determinó a los propietarios a solicitar en el año 1607 al Obispo de Nicaragua Fray Pedro de Villareal, la correspondiente licencia para erigir una iglesia en el Valle de Nicaragua, bajo la advocación de la “Santa Cruz”.
Alegaron ante el Obispo los peticionarios, que les resultaba muy pesado ir semanalmente o en épocas determinadas a la ciudad de Granada, para cumplir sus deberes cristianos, pues los inviernos eran rigurosos y la estación del verano, con fuertes soles, agrietaba los caminos.
Otorgada la licencia por el Obispo diocesano, fue aceptada por las autridades reales, pero sin ninguna ayuda económica de la Corona para la construcción del proyectado templo, como era costumbre que lo hicieran en tales casos. Eso frutsró el proyecto, pues los hacendados o finqueros, no aportaron de su capital el costo de la construcción.
Entre tanto, los mulatos del Valle construyeron una pequeña ermita, dedicada a San Sebastian, en terreno inmediato a la actual plaza de la ciudad de Rivas.
Históricamente la ermita de San Sebastián constituye el primer embrión urbano de la actual ciudad de Rivas.
El 5 de Octubre de 1657, cincuenta años después de las gestiones verificadas ante le Obispo Villareal, se obtuvo de la Curia nicaragüense el nombramiento del primer cura del Valle de Nicaragua, usándose como templo la ermita de San Sebastián, en cuyo derredor se habián construido y construían las primeras casita de la futura Villa.
El nombramiento del Cura del Valle de Nicaragua, despertó nuevamente el propósito de años anteriores y se inició finalmente la construcción de un Templo Parroquial; pero este nuevo intento se frustró, como en ocasión anterior aunque por diversa causal.
Un grupo de vecinos abogaba porque el nuevo templo debía construirse dentro del perímetro urbano del antiguo pueblo de Nicaragua, poblado por nativos y antigua residencia del cacique del mismo nombre; y otros disputaban para que el templo se levantase en el mismo asiento de la ermita de San Sebastián. La persistente pugna dió por entonces la determinación conciliadora de reparar la vieja ermita, que comenzaba a deteriorarse lamentablemente.
Sin embaro, prevaleciendo el criterio de los que querían la construcción del nuevo templo, en el pequeño poblado de la ermita, se inició muy lentamente la construcción del Templo, que despue?s de cien años, quedó concluido en 1717, muy cerca de la ermita de San Sebastián, que había logrado mantenerse en pie.
Ya para en ese entonces o sea después de dos siglos casi completos de iniciada la conquista, se había formado el primer pueblo de españoles y mulatos, etc., en el Valle de Nicaragua, a inmediaciones de la ermita antigua de San Sebastián, con nuevo y formal templo y con una población urbana de importancia en aquella época, con el nombre de Pueblo del Valle de Nicaragua, como indicación simple de su ubicación y con numerosa población residente.
Del padrón levantado en 1717, resultó que el pueblo y el Valle de Nicaragua contaban con 2,958 personas, entre españoles, mulatos, indios y esclavos, cuya anotación racial figuraba al margen de la extensa lista de vecinos, que más tarde fue enviada a la Capitanía General de Guatemala y se conserva en el Archivo General de aquella nación; de esos documentos tomaron los autores gran parte de las informaciones que aparecen en esta obra.
Parroquia de Rivas uno de los templos más bellos de Rivas.

Esta parroquia tiene dos altares de bronce, un expositor de bronce traído de España, el único en Centroamérica; todo lo concerniente al altar mayor es plata legítima, como son los ciriales, cruz alta, bandera insigne del Santísimo Sacramento, palangana del agua bendita, incensario y sus accesorios, candelabros, agarraderos del Palio y el bellísimo retablo que representa al centro el Sagrado Corazón de Jesús,  En estos tiempos sería muy difícil de imitar, es toda una obra grande en orfebrería.

En los últimos años ha sido remozada y es ruta de turistas que visitan la ciudad.

La construcción de la parroquia San Pedro, de Rivas, se inició en 1820 bajo la dirección del presbítero Esteban Díaz. El terremoto de 1844 la destruyó. Posteriormente se inicia la obra en 1855 con mucho ahínco y abnegación, la cual fue terminada en 1870.
 Es una hermosa construcción que ocupa una cuadra a la redonda y que según los historiadores tiene un estilo barroco.


A principios del siglo XX, la embelleció monseñor Celestino Vides, con la ayuda de la dama rivense Encarnación Hurtado, viuda de Morales.
Las imágenes fueron traídas de España, tiene una cúpula imponente que se divisa a muchos kilómetros de distancia.
 Desde hace un par de años la Iglesia de San Pedro, conocida también como la Parroquia, y la Iglesia de San Francisco forman parte de la ruta religiosa que visitan cientos de turistas que llegan a esta ciudad. Ambas tienen su propia historia, sus particularidades, pero sobre todo una riqueza incalculable que está dejando de ser invisible a raíz de la promoción turística de la ciudad rivense.
Desde hace un par de años los rivenses extrañan una bella imagen que era parte de las que salían en procesión en el mes de diciembre, celebrando la Purísima Concepción de María. La imagen de San José en un extremo de las tres naves tiene centro de cuatro metros de largo y uno y medio metros de altura; todo en preciosas labores.
Se trata de la Virgen de Concepción, bella imagen que después de mucho tiempo se encuentra guardada en la Iglesia de San Pedro debido a ?su ancianidad?.

  la Inmaculada
Su mayordoma, doña Raquel Álvarez, estima que la existencia de esta imagen bien pudiera superar los 400 años y aproximadamente deleitó a los rivenses con su hermosura durante unos 15 años. Ahora se encuentra a salvo en su trono, en la Parroquia. Ya no admite ser retocada. Es de madera, a excepción de su rostro, manos y pies, y debido a su antigüedad se recomendó que ya no saliera más de su trono.Esta imagen fue traída a Rivas por una familia rivense que durante años estuvo a su cuido, pero finalmente la donó a la Iglesia.
Ese algo que distingue a esta Iglesia de las demás se encuentra en el cielo. En la cúpula, justo arriba del altar mayor, aún se pueden observar unos frescos (pinturas) que fueron dibujados por un pintor austriaco llamado Juan Fuchs Hall.
En 1950, el superior de los dominicos, fray Domingo del Pilar Fernández, contrata al artista Juan Fush de origen alemán, casado con una distinguida dama rivense, el mencionado artista pinta el cielo de la cúpula, ésta es inspiración del fraile dominico.
Esta obra de arte tiene un sentido profético, en ellas nos plasma: el laicismo, el comunismo, la masonería, el protestantismo, la iglesia triunfante La pasión de Cristo, los Apóstoles, los cuatros Evangelistas y el purgatorio. Esta impresionante pintura se ha deteriorado con el paso del tiempo, la humedad y la falta de mantenimiento.
Debemos de hacer algo por ella. Esta parroquia es parte de nuestro patrimonio cultural e histórico y además la tercera más bella del país. Juan Fush también pintó en la Iglesia parroquial de San Rafael Arcángel de San Rafael del Norte, Jinotega, a petición del padre José Odorico de Andrea la pintura, también profética, La tentación de Jesús.
?Digno al notarse en la cúpula del altar mayor la forma gráfica que dibuja (Fuchs) el triunfo de la Iglesia Católica sobre el laicismo, comunismo y masonería, fue pintado aproximadamente hace unos 50 años, sin embargo ese legado pictórico tan bello el paso del tiempo lo esta borrando?, comentó el historiador Ramón Valdez.

 
 

1 DE OCTUBRE DEL 2005 /  La Prensa
 Patrimonio cultural por  Mireya Pravia Z.

 
PRIMEROS PARROCOS DE SU IGLESIA
Fue le primer Cura Párroco de la ermita de San Sebastián y de la Villa, el Presbítero Don Francisco del Valle y Valdez, nombrado por el Obispo Fray Dionisio de Villavicencio. Tomó posesión del curato el 16 de diciembre de 17631; y tres años después, el 12 de julio de 1734, fue nombrado Cura auxiliar, el Presbítero Don Juan Ruiz de Ocaña, a propuesta del Capitán General Don Pedro de Rivera Villalón, aceptada y confirmada por el mismo Obispo Villavicencio.
Restauran valiosas pinturas de Parroquia de Rivas
END http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2005/11/24/departamentales/6412
Lésber Quintero

* Óleos fueron hechos en las postrimerías de los 50 por el pintor alemán Juan Futchs

Rivas
Una buena intención de un ciudadano rivense está haciendo posible que tres valiosas pinturas al óleo que adornan los altares de la parroquia San Pedro, de esta ciudad sean restaurados, ya que por su antigüedad estaban bastante deteriorados y no se les podía apreciar como en un inicio.
Dichas pinturas expresan diversos pasajes bíblicos y fueron pintadas en 1953 y 1955, por el alemán Juan Futchs y ahora están siendo retocadas por el artista rivense Francisco Olivero, quien es muy reconocido en esta ciudad por ser uno de los pocos pintores artísticos que existen en la ciudad de los mangos.
Según el párroco Alfonso Alvarado, la parroquia San Pedro, es un monumento nacional por su estilo arquitectónico y antigüedad y para los rivenses es un símbolo de fe y cultura “por lo que es de gran importancia rescatar estas pinturas, porque, además, esta parroquia es uno de los principales atractivos para los turistas que visitan Rivas”.
Conflicto de intereses
A la vez, explicó que la pintura que está ubicada en la parte central del altar y la cual fue la primera en restaurarse, representa varios fragmentos de la vida de San Pedro, por lo que él y Jesús sobresalen en la pintura. En tanto, las imágenes de óleo que aparecen en la cúpula principal expresan el conflicto que existía en esa época (1953), entre la iglesia católica, el comunismo y el laicismo.
De acuerdo al padre Alvarado, las embarcaciones que aparecen en esta pintura representan al comunismo y laicismo y en la que va “San Pedro y Jesús a la iglesia católica, en la pintura se aprecia que la embarcación va sorteando una tormenta, mientras que el barco del comunismo y del laicismo se están hundiendo por lo que el pintor hace, a través de su arte, una profecía de que la iglesia católica va a vencer el obstáculo de estas dos corrientes que en ese momento eran ateas”, explicó
No veía a los frailes
En tanto, la pintura que está en la parte izquierda del altar, en el cual aparece la virgen del Rosario y a sus pies una muchedumbre de gente, es parte de un sueño de santo Domingo, quien, de acuerdo al padre Alvarado, soñó que estaba en el cielo y que no veía a ninguno de sus frailes por lo que se puso angustiado, pero en un segundo sueño, Dios le mostró a la virgen del Rosario recibiendo a una enorme cantidad de frailes que recibieron la orden dominica.
Esto, según el párroco rivense, le regresó la alegría a santo Domingo, por lo que el artista se le ocurrió pintar el segundo sueño, para que los feligreses se deleiten de esos pasajes bíblicos, que al igual que las otras dos pinturas son de gran atractivo para los visitantes, ya que este tipo de pinturas y sus mensajes no están en todas las iglesias.

LA VILLA EN 1743
En el informe rendido en 1743 a la Capitanía General de Guatemala, por el Ingeniero Militar Español Don Luis Díez Navarro, sobre su visita a todas las provincias del reino, al referirse a la Villa de Nicaragua, expresa lo siguiente:
“A distancia de doce leguas de la ciudad de Granada y al sur de élla está la Villa de Nicaragua, que es españoles, mestizos y mulatos. Su trato es de cacao, que lo hay en muchas haciendas. Unido a dicha Villa está, hacia el norte de élla, el Pueblo de Nicaragua, que es pequeño y de indios. Su comercio es también de cacao, cocos, junco y palmas, de los que hacen sillas, baúles, papeleras, esteras y sombreros”.
LA VILLA EN 1752
Debemos al gran Obispo y cronista español Fray Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, la más completa descripción de la Villa de Rivas, en el año 1752, es decir, hace un poco más de dos siglos, con informaciones sobre su jurisdicción, sus pueblos vecinos, gobiernos, etc.
De su acuciosa “Relación de su Visita Pastoral” por todos los pueblos de su obispado, tomamos las siguientes informaciones.
Planta Urbana
La Villa de Rivas estaba asentada sobre un terreno elevado, aunque desigual. Su altura le proporcionaban aires frescos y un “cielo despejado y hermoso”. Está a media legua del Lago, pero sus moradores “desprecian su agua por gruesa y gustan más de la de pozos, que es delgada constantemente. El clima es saludable y templado, especialmente por las noches y las mañanas.
Tenía la Villa un poco más de cien casas y muchas en estado de construcción. Las casas de paja eran cincuenta y las restantes de embarro y adobe. Las calles “poco perfectas y menos derechas”. Las viviendas ocupaban un espacio de diez y seis manzanas.
Entre sus edificios se contaban: la Iglesia Parroquial, techo de tejas y tres naves; poco capaz para su crecido vecindario. Tenía siete altares y una torre provisional, montada sobre cuatro horcones. Administraban la feligresía dos Curas Párrocos.
La antigua ermita de San Sebastián, tenía frontispicio de cal y canto; tres naves angostas; paredes de adobe y techo de tejas de barro. Era más pequeña que la parroquia.
Completaban la atención religiosa de la Villa y su comprensión administrativa: un Vicario Foráneo o departamental, como se dice hoy, con jurisdicción en el Valle de Nicaragua y en la Isla de Ometepe; cinco sacerdotes, un Colector y dos seminaristas.
El diezmo annual sobre la producción ascendía a 6,000 medios, con valor de seis reales plata cada uno, lo que le daba a la Villa el primer lugar en todo el Obispado de Nicaragua, en aquella época.
RELIGIOSIDAD DEL VECINDARIO
Refiere en su relato de su Visita Pastoral el Obispo Morel de Santa Cruz, que estuvo veintidos días en la Villa de Rivas, que la Procesión de Penitencia, final de sus labores pastorales, alcanzó ocho cuadras completas de gente, con una asistencia calculada en tres mil personas, yendo algunos vecinos, en señal de penitencia, “cargando cruces en las espaldas y dándose otros, azotes en el cuerpo”.
EL TEMPLO PARROQUIAL
Durante la primera década de la segunda mitad del siglo pasado, se inició la construcción del actual como monumental templo parroquial de Rivas. Fue muy lento el proceso de su terminación, pues para el año 1863 aun permanecía inconcluso, según consta del Acta municipal del 23 de enero de ese año, en que el Párroco y Vicario de Rivas Don Gregorio Jiménez, solicita a la Municipalidad le pida al Obispo de Nicaragua un sacerdote auxiliar para “dedicarse por entero a su terminación”, indicando como el mejor candidato, al Presbítero Don José Asunción Martínez, quien terminó definitivamente su construcción.
La estructura, de imitación de la Catedral de León , que se inició por el Padre Jiménez con la construcción de las torres y su estupenda cúpula, retardaron muy justamente su terminación, pero no fueron vanos los propósitos del gran sacerdote Padre Jiménez, pues Rivas puede hoy enorgullecerse de poseer el tercer gran templo católico de Nicaragua, de estilo eminentemente español.
LOS TEMPLOS DESAPARECIDOS
Tres templos católicos muy antiguos desaparecieron totalmente, en el curso del siglo pasado o XIX. Son estos los de San Sebastián, La Encarnación y la Ermita de Guadalupe.
El templo de San Sebastián, vinculado intimamente al desarrollo de la ciudad, como base que fe de su asiento, según quedó expuesto en capítulo anterior, estuvo erigido muy cerca del más tarde llamado MESON DE GUERRA, una cuadra al sur de la actual Casa del Obrero de Rivas y casi frente a dicho Mesón.
Las ruinas de San Sebastián fueron demolidas con barrenas de pólvora en el año de 1871. Bajó el lugar que ocupó el Altar Mayor se encontró el tesoro sagrado del templo, consistente en monedas de la época y alhajas de oro y piedras preciosas, que se acostumbraba antiguamente depositar bajo el Altar Mayor de los templos en construcción.
Se afirma que este desaparecido e histórico templo estuvo construido, precisamente, frente a la casa de Don Francisco Sacasa. De sus ruinas salió con mechón encendido el héroe Juan Santamaría, en la batalla del 11 de abril de 1856, para incendiar el Mesón de Guerra, cuartel de los filibusteros de Walker, que después ocupó la casa del General Isidro Urtecho, donde se levanta un moderno edificio que ostenta una placa conmemorativa de aquella histórica jornada del patriotismo centroamericano y visitan y fotografían turistas centroamericanos y americanos.
De la desaparecida Ermita de La Encarnación solamente se recogen confusas y contradictorias versiones sobre su asiento, en tanto que la Ermita de Guadalupe, ocupó la entrada del antiguo y desaparecido cementerio de Rivas, a inmediaciones del río de La Pesa, llamado más tarde río del Rastro, y hoy conocido con el nombre de río de Oro.
SERVICIO SOCIAL EN RIVAS
La ley de 15 de abril de 1859, ordenó la creación de Juntas de Caridad en los departamentos. La de Rivas fue integrada en ese mismo año, por el Alcalde Don Tranquilino Cantón y el Regidor Don Víctor Zamora.
La Junta no logró la fundación del hospital alguno. Su obra de legítimo esfuerzo y muy pobre servicio, fue la que más tarde fue llamada “CASA DE LA CARIDAD”, edificada en la salida antigua hacia San Juan del Sur, cincuenta varas al sur de llamada Plaza de San Pedro, ocupada posteriormente por la Alameda del cementerio.
Fue una casona antigua, con dos camas forradas con tiras de cuero o baqueta y sin otro mueble doméstico. Sirvió por largos años para proporcionar albergue a desvalidos, que en élla sin otro consuelo morían en santa paz.
El Hospital. El arribo de los jesuitas expulsados de Guatemala en 1871, por el General Justo Rufino Barrios, a playas nicaragüenses, hizo llegar a Rivas a los Padres Luis Gamero, Felipe M. Gardella, Ignacio Taboada y otros dos padres de apellidos Chrispoli y Posada.
Los ilustres sacerdotes no se dedicaron a fundar como ocurre ahora, Colegios que constituyen legítimas fuentes de enriquecimiento congragacional, al favor de la instrucción, síno a difundir el evangelio cristiano y a fundar obras de progreso y protección para los desvalidos y desheredados de la fortuna.
El Padre Gamero convocó una Asamblea Popular, a la que asistieron los miembros en funciones de la Junta de Caridad, el Prefecto del Departamento, munícipes, damas y caballeros de todas las clases sociales, para exponerle el proyecto de la fundación de un Hospital.
La idea fue acogida con entusiasmo y desintersada cooperación y el proyecto se convirtió muy pronto en realidad.
Se escogió para la construcción del Hospital, la esquina suroeste de la manzana del antiguo Convento de San Francisco. Uno de los padres jesuitas elaboró los planos y con paredes de adobe y techo de tejas de barro se logró su pronta ejecución y un año después de iniciados los trabajos, la obra quedó concluida.
Entre los arbitrios para allegar fondos para la obra social, el Padre Gamero y Doctor Máximo Jérez, Director del Colegio de Rivas, se pusieron en entero acuerdo y se organizaron certámenes públicos o kermeses intelectuales, como las llamó acertadamente el Doctor Manuel Pasos Arana, cuyo estudio histórico sobre la ciudad de Rivas nos sirve de base para las informaciones que en gran parte damos en este capítulo.
Los certámenes públicos se efectuaban entre los mejores alumnos del “Colegio de Rivas” y los vencedores recibían coronas de flores naturales y una bolsa de dinero, proporcionado por los padres de familia y personas entusiastas de la ciudad, que iba directamente a manos del Padre Gamero para impulsar los trabajos de su grande obra.
El antiguo Hospital, modernizado, con magnífica Capilla y adelantos científicos y con esmerada atención, continúa prestando sus servicios sociales a la ciudad y departamento de Rivas.
Lo atienden las Hermanas Josefinas y nuestras visita al plantel nos dejó satisfactoria impresión por su comodidad y aseo abosolutos.