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Disfrute la belleza de esta bahia en el sur de Nicaragua, 75,000 turistas visitan esta playa anualmente
1 DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa
Cambió de nombre cuatro veces para quedar como se le conoce actualmente
En 1840 se le denominó Puerto Independencia
Para 1851 se dispuso un nuevo nombre: San Juan de la Concordia
En 1852 cambia por Ciudad Pineda
Es a finales del siglo XIX que retoma el nombre de San Juan del Sur
Las playas de San Juan del Sur han sido lanzadas al
mundo como uno de los mayores atractivos del Pacífico de Nicaragua.
María Antonia López M. La Prensa 1-Oct-2001
Las noches en San Juan del Sur, dicen que son muy buenas. Pero descubrir
cada rincón de playa es una experiencia para vivir.
En Internet se pueden encontrar varias páginas que promocionan a
San Juan del Sur como un destino turístico, sus playas han
sido lanzadas al mundo como uno de los mayores atractivos del Pacífico
en aventuras veraniegas. Además, ha sido el primer lugar reactivado
para la llegada de cruceros turísticos, practicar surfing, pesca
deportiva y otros.
San Juan del Sur cuenta con una infraestructura hotelera en la cual hay
que invertir, sin embargo, es quizás una de las ciudades con
más cuartos disponibles cuyos precios van desde los 16 dólares
hasta los 150. Dependiendo del confort, ubicación de los mismos
y accesos al resto del poblado o los hoteles que se ubican en sus
playas aledañas.
Lo cierto es que todos llevan al mar. Aguas profundas que, a simple vista,
nacen con lo que han dado en llamar “la herradura” mejor cincelada
de América, es quizás el sitio más conocido, sin embargo,
de norte a sur le acompañan varias bahías que son de
una naturaleza incomparable, sin olvidar que posee una de las reservas
biológicas más importantes, “La Flor”, sitio donde miles
de tortugas paslamas llegan todos los años a desovar.
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa
Bienes raíces con alto potencial
María Antonia López M.
Los corredores de bienes raíces en San Juan del Sur, no tienen mucho
entusiasmo por el momento, al estar sumidos en lo que se llama la temporada
baja del turismo, pero no por ello desisten, al contrario, continúan
haciendo esfuerzos por continuar con el negocio.
“De julio a octubre es la temporada baja y de noviembre a mayo es la alta. De vez en cuando salen sus negocios y con el apoyo de la página en Internet y el correo electrónico hacemos el 50 por ciento de los negocios”, dijo Levis Mora, socio de la empresa de bienes raíces Nicaragua Properties S.A.
Según Mora, un 98 por ciento de las propiedades han sido vendidas a americanos, europeos y canadienses, de ese monto, el 50 por ciento son estadounidenses.
“Muchos ven la oportunidad en San Juan del Sur, la mayoría son jubilados
que vienen a descansar y otros son surfistas que compran propiedades
cerca de la playa”, dijo Mora.
Mientras que los jubilados, agregó, compran terrenos o viviendas
que son utilizadas durante tres a cuatro meses, cuando en su país
están en invierno, llegan a Nicaragua para aprovechar el verano.
Las mayores demandas son por extensiones grandes de entre 8 a 15 manzanas y lotes para construir viviendas.
Según los corredores, la venta de terrenos se dan porque los propietarios quieren invertir su dinero en otros negocios.
Otras propiedades estaban en manos de cooperativas, las cuales quebraron por varias causas y los socios han decidido vender con el tiempo. Muchos de éstos se quedan con trozos de tierras y luego se convierten en cuidadores de las nuevas urbanizaciones playeras.
La temporada baja, entonces, es actualmente la limitante, pero la perspectiva futura es el aumento de la demanda y, con ello, la movilidad de los precios, los que actualmente son relativamente baratos.
POR QUE SAN JUAN DEL SUR
San Juan del Sur es ofertada por la tranquilidad, que se respira en la población y sus alrededores, la belleza natural y el acceso a la Carretera Panamericana.

LOS PRECIOS DE VENTA
Las propiedades en venta en San Juan del Sur, se hacen en diferentes formas, ya sean lotes de un cuarto de manzana, o manzanas enteras y los precios varían según la ubicación de las mismas.
Algunos han ofrecido desde 8 mil hasta 15 mil dólares, dependiendo de la distancia de la ciudad.
Por ejemplo, una vivienda de dos cuartos está valorada en unos 29 mil dólares.
Hay propiedades de hasta 25 manzanas que, según la ubicación,
tienen precios de hasta 100 mil dólares.
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa
Una oportunidad para invertir
Los problemas se presentan por diferencias idiomáticas, pero una
vez superada ésta no hay inconvenientes
Michael A. Iacoboni, inversionista norteamericano.
María Antonia López M. La Prensa
Una buena cantidad de extranjeros que están llegando a San Juan
del Sur, no sólo vacacionan, también se han dedicado
a invertir.
Este es el caso de Michael A. Iacoboni quien manifestó que ha tenido la oportunidad de navegar el Océano Pacífico y encontró que San Juan del Sur es similar a un sitio donde él habitó, por tanto, decidió establecer un hotel.
También visitó la Costa Atlántica de Nicaragua y, aunque consideró que tiene sitios muy interesantes, no hay desarrollo suficiente en infraestructura.
Iacoboni es un norteamericano que no sólo ha hecho inversión hotelera en este municipio, también instaló una bodega con un sistema moderno que permite seguridad a los usuarios, de igual manera está pensando en adquirir otras propiedades, así como ampliar el hotel y para ello está buscando socios.
Para Iacoboni, los factores fundamentales para establecerse en el Pacífico Sur de Nicaragua han sido el mar que despunta con la bahía y los habitantes a quienes califica como “gente muy amistosa”.
Este extranjero ha encontrado facilidades en las leyes nicaragüenses para realizar sus inversiones, algunos de los próximos negocios que establecerá, bajo el marco legal nicaragüense, es la compra de un yate para la pesca y la promoción de tours acuáticos, y desde ya invita al buceo profesional y amateur.
Destacó que se ha topado con problemas menores, debido a una mala interpretación de las leyes, al no entender muy bien el español, pero sus abogados le ayudan a resolver los problemas.
El empresario Iacoboni manifestó que Nicaragua es un país
donde se pueden hacer buenas inversiones porque los terrenos se encuentran
a bajo precio y hay muchas oportunidades para el turismo.
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa María Antonia
López
Seguro americano llega a San Juan
del Sur Las propiedades en venta a norteamericanos en San Juan
del Sur están protegidas con un seguro de título.
Los corredores de bienes raíces, sobre todo aquellos cuyo capital
es extranjero y se han establecido en San Juan del Sur, están buscando
cómo proteger a sus clientes.
Es así que están incursionando con el seguro sobre títulos de propiedad First American.
Este es un seguro que, según los corredores, es aplicado en casi todo el territorio norteamericano y en Nicaragua, particularmente, se ofrece para proteger las inversiones realizadas sobre determinada propiedad.
Cabe señalar que en Nicaragua hay muchos problemas de propiedad, es por ello que muchas veces varias personas se disputan un mismo título.
De tal manera que, First American permite a los ciudadanos norteamericanos protegerse contra situaciones como ésas.
Esta empresa considera que es una herramienta esencial para hacer negocios en el Caribe y Centroamérica.
La información que se brinda a los compradores de propiedades detalla que se pueden encontrar defectos en títulos por “errores del estudio, fraude, falsificación, obligaciones no expresas y otros problemas”.
El seguro garantiza que los defectos en la transacción sean cubiertos,
eliminando los riesgos, si no es identificado a tiempo, la empresa aseguradora
protege contra pérdidas reales
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa
María Antonia López M.
Propiedades
son compradas por extranjeros
Viviendas modernas se están construyendo en terrenos aledaños
a la playa.
Los pobladores de San Juan del Sur afirman que una buena parte de las
propiedades de este lugar están siendo adquiridas por extranjeros,
situación que, según dijeron los pobladores, les genera
algunos problemas porque se les está limitando el uso de las playas.
Aunque los extranjeros que se han establecido, se sienten tranquilos.
En una de estas playas cercana a La Flor donde desovan las tortugas, encontramos a Alan Harvey un canadiense que hizo una oferta al propietario de los terrenos. La compra resultó una buena venta entre 16 a 23 mil dólares.
Harvey emprendió, meses atrás, una caminata con su esposa desde Canadá y al llegar a Nicaragua, se enteró que al sur del país había playas hermosas.
“Es muy difícil encontrar playas que estén a cinco minutos de distancia desde la casa y en San Juan del Sur hay, es buena para caminar”, expresó.
En el sector hay otros lotes en venta, son muy pocos los que han comprado, pero considera que pronto habrá negocios.
“Queríamos identificar un lugar donde vivir, y recorrimos otros lugares pero nos gustó aquí, tenemos luz y agua de pozo muy limpia, el teléfono no importa”, expresó.
Consideró la zona altamente segura, además hay cuidadores del mismo sector y saben que no hay peligro.
Su decisión de dejar Canadá es explicada por Harvey con palabras
sencillas, “no es un lugar para disfrutar de la familia y los amigos, es
solamente para hacer negocios, en Centroamérica hay un mejor
balance en la vida”.
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La prensa
Pescadores con poco apoyo
Algunas especies han desaparecido por descuido
Un
marino puede recibir hasta 600 córdobas como paga
Tejer una red al fiado cuyo valor es por 100 córdobas, cancelado
una vez que sale la pesca, es una de las opciones de sobrevivencia que
tienen los pescadores, cantidad que debe ser repartida entre cinco.
María Antonia López M.
Los
pescadores artesanales de San Juan del Sur, están resentidos. Hay
varias causas que actualmente están en su contra y les hacen pensar
que el turismo no les ha dado mayores réditos.
Uno de sus principales problemas, es la subsistencia, las especies marinas que antes eran muy abundantes en la bahía, sitio donde generalmente pescan, se han disminuido.
Pablo Rodríguez, nativo del municipio y pescador por décadas, señaló que una de las principales consecuencias para que haya disminuido la captura de especies marinas, es la utilización de trasmallos, esta herramienta utilizada en su mayoría por pescadores artesanales, tienen su vencimiento. Cuando se revientan, quedan enredadas entre piedras y plántulas marinas dentro del agua, situación que no sólo provoca la muerte de las especies atrapadas inevitablemente, sino que, ahuyentan a otras.
Esta situación ha mermado no sólo la producción de pescado, sino los ingresos que se perciben por las especies. Los pescadores relataron que cuando entran al puerto de 2 a 3 lanchas cargadas de pescado, el precio disminuye.
Rodríguez explicó que, generalmente, sucede con la especie
denominada “dorado”, la cual se cotizaba hasta en 25 córdobas hace
una semana y al entrar más de lo previsto en las lanchas bajó
hasta 18 córdobas.
Carlos Mayorga, conocido como “Tiburón”, manifestó que los
precios los ponen los acopiadores y es allí donde pierden los pescadores.
Alrededor de 800 pescadores artesanales hay en San Juan del Sur “no todos tienen trabajo, al haber menos barcos, tenemos más problemas” indicó Mayorga
También se topan con otra situación, antes pescaban en las aguas, sin control, ahora tienen que poseer una licencia de pesca y el tiempo de entrega depende de la cantidad de dinero que entreguen, dijeron.
Otra situación para ellos engorrosa es la llegada de los cruceros.
“Cada vez que viene un barco de esos, no nos dejan atracar en el puerto,
porque ponen un muelle flotante para que los turistas puedan bajar”, dijo
Mayorga.
INVERSION PESQUERA
Las especies más conocidas y capturadas en la bahía de San Juan del Sur son el pez vela, marlen, pez espada, pargo, dorado, tiburón entre otros.
Los pescadores artesanales en botes pequeños logran pescar solamente de 3 a 4 especies por día. Para ello deben estar desde las cinco a las 10 de la mañana diariamente.
Cuando la pesca es de “altura”, en barcos de mayor tamaño deben permanecer hasta 15 días unos siete hombres a bordo. Estos deben abastecerse con unos 3,500 córdobas en alimentos y portar unos 600 a 700 anzuelos.
La pesca es practicada a unos mil 500 metros de la costa.
La cantidad de barcos grandes nacionales se han reducido, se cuentan menos
de 10 en el puerto.
Un marino puede recibir hasta 600 córdobas máximo como paga.
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa
Pobladores no sienten beneficios por turismo
San Juan del Sur aún no es visitado por turistas masivamente durante
todo el año.
María Antonia López M.
El
potencial turístico de San Juan del Sur es indiscutible. Pero el
aprovechamiento no ha llegado al máximo. Es quizás
esta una de las razones para que los pobladores sientan que la industria
no les aporta mayores beneficios.
El pescador Carlos Mayorga sostiene que el turismo en San Juan del Sur no les ha dejado “ningún rédito”, considerando que, el desarrollo turístico, “solamente le deja ingresos a la Alcaldía”.
“Ni siquiera a los demás pobladores, porque cuando vienen los cruceros, los llevan en buses provenientes de Costa Rica, y los triciclos los traen desde Rivas” sostuvo Mayorga.
Igual posición mostró Pablo Rodríguez al indicar que “el turismo no nos ha traído nada, solamente a la Portuaria le entran ingresos”. Aunque recordó que cuando hay torneos de pesca, llegan mucho turista, pero, aún así, no es mucho lo que perciben como pobladores.
LA PRENSA intentó obtener la versión de la Alcaldía de Rivas, pero los funcionarios indicados no fueron ubicados, posteriormente prometieron enviar información a través de Fax, sin embargo, no la recibimos.
Herm Hamhuis, copropietario de Nicaragua Properties S.A., manifestó que el turismo en San Juan del Sur tiende a avanzar porque es similar a la oferta que se da en Costa Rica de las playas cercanas a la frontera, consideró que en tres años el desarrollo se va a sentir.
Mientras tanto, indicó que los pobladores no se ponen a pensar en el futuro que implica el turismo.
“La mayor parte de los extranjeros que vienen a San Juan del Sur, están
dando empleo en construcción de viviendas y luego en servicios”,
afirmó Levis Mora, socio de la empresa Nicaragua Properties S.A.
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DE OCTUBRE DEL 2001 / La Prensa María Antonia
López
Ruta ecoturística sin explotar
Vistas esplendorosas que obligan a detenerse por largo tiempo
Casi a la orilla de la Portuaria, hay una entrada peatonal, dividida entre una malla que protege a una empresa de pesca y un matorral. Más arriba se divisan unas casitas de madera medio armadas.
Los habitantes de esos “ranchitos” son los que transitan ese pasadizo, el resto del camino, es visitado mayormente por pobladores curiosos en verano.
La entrada no dice nada. No hay rótulos, el camino es bastante complejo, montoso. Sin embargo, la experiencia es valiosa.
La idea es escalar el cerro La Vigía. Para poder llegar hasta un
faro que funciona con un panel solar.
Luego de pasar por las primeras casitas, hay que seguir el rastro de un
camino “de a pie”, hasta llegar a una especie de cima, donde
se ubica la última casita de lo que han dado en llamar
el Barrio Vigía.
Pese a que no hay ni mínimas condiciones, en esa casita se logra la primera vista de la bahía en toda su extensión.
Pero el camino apenas comienza. En la medida que se avanza, siempre hacia arriba, se vuelve más escabroso, porque no hay mantenimiento. Solamente hay huellas de algún tractor que, al parecer, intentó abrir camino, pero el esfuerzo quedó truncado.
Una vez superados los problemas de vegetación que cubren hasta la cintura, se notan rastros de alguien que ha pasado con anterioridad, no hay señales de machetazos, es casi una oportunidad de estar en total entorno con la naturaleza virgen, sin embargo, un poco de esfuerzo, de acondicionar el lugar, bien valdría la pena para motivar a que, todos aquellos que buscan la playa, logren una experiencia distinta.
El trecho montoso no es muy difícil salvarlo. Una vez que se llega a un área limpia, el espectáculo es superior. El sol alumbra y desde la mitad de la cima se pueden lograr dos panoramas impresionantes.
En el sector norte del cerro, la vista es igual de esplendorosa, una marea que golpea piedras, sale de la fuerza de las aguas, se puede reconocer la casi perfecta herradura de las fotos tradicionales de San Juan del Sur y unas embarcaciones que parecen juguetes desde la distancia.
Durante el trayecto, fácilmente pudieran trazarse tres rutas, y es casi un acertijo adivinar cuál lleva al faro. Tras 20 minutos de caminata, se llega a este sitio donde la posibilidad de descansar es absoluta.
No se puede obviar que el recorrido está lleno de árboles como el sacuanjoche, jiñocuabo, veraneras, ‘heliponias’, amapolas y una abundante variedad de cornizuelos.
Y los animales no se quedan atrás, durante el camino se pueden ver pasar zorros, por el cielo aves migratorias, una cantidad indeterminada de mariposas de colores, urracas además de pequeños cangrejos que despiertan a media mañana en la cima de la montaña en busca de las profundas aguas.
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DE NOVIEMBRE DEL 2002 /
San Juan del Sur
Puerto prometedor
Noelia Sánchez Ricarte
Este fin de semana San Juan del Sur concluye sus festividades del 150 aniversario,
de
habérsele dado el rango de ciudad. Las autoridades municipales reconocieron
a San Juan
del Sur como una ciudad turística. Tras esta declaratoria, en cada
rincón de este puerto
hay esperanza.
Este importante puerto ha adquirido un auge ,fundamentalemente en la industria
turistica y para su desarrollo, han aunado esfuerzos empresarios nacionales
y
extranjeros, autoridades locales y sociedad civil, quines vislumbran grandes
perspectivas, en la llamada industria sin chimenea, el turismo. Los atractivos
que ofrece
la ciudad portuaria han atraido desde el año 2000, a turistas extranjeros
en los llamados
cruceros.
Desde entonces muchos turistas arriban a este puerto, recordando el movimiento
similar
que se producía tiempo atrás en lo que fue la famosa ruta
del tránsito.
Noelia@ibw.com.ni
17
DE NOVIEMBRE DEL 2002 /
La compañía del tránsito
Turistas disfrutan de las aledañas costas a la bahía de
San Juan del Sur
Miguel A. Guzmán G.
Especial para LA PRENSA
mosaico@laprensa.com.ni
Para el año 1856 la Compañía del Tránsito había
cambiado de dueño, Cornelius
Vaderbilt había sido despojado en 1853 por los señores Garrison
y Morgan, altos
empleados de él. Operaron con el nombre de Compañía
Accesoria del Tránsito con
muy buen éxito.
La guerra contra el filibustero invasor, William Walker había llegado
a su recta
final.
La década de los 50 que prometía ser muy próspera
era víctima de ambiciones
desmedidas, y corrupción sin límite, pero gracias a Dios
hubo hombres que de una
forma u otra lucharon sin descanso para echar fuera al invasor y sacar
adelante al
país.
A finales de 1856 exactamente el 29 de noviembre el Frank Lesli’s Ilustrated
Newpaper publicó un artículo sobre San Juan del Sur, este
artículo retrata
exactamente esa época, pero lo curioso es que después de
146 años el artículo
pareciera cobrar vida y ubicarse en la vida actual de Nicaragua, por tal
razón este
noviembre del 2002 y con motivo de la celebración del 150 aniversario
de la
Ciudad de San Juan del Sur, publico dicho artículo en el Diario
LA PRENSA.
San Juan del Sur es puerto estratégico
Aunque los puertos de Centro América no son los más atractivos
en cuanto a
proveer facilidades de anclaje a las embarcaciones, están, ciertamente,
entre los
más pintorescos lugares en el mundo. San Juan del Sur, en Océano
Pacífico, a doce
millas de Bahía de la Virgen, es el único puerto nicaragüense
digno de mención.
Es el punto tomado, in transitu, por los pasajeros desde San Francisco
a New York,
vía Nicaragua; cuando esta línea fue primeramente establecida
San Juan del Sur,
era un sitio desolado que apenas tenía dos o tres casas y chozas
de muy inferior
calidad, pero la gran marea de inmigración pasando a su través
pronto le dio una
importancia segunda sólo a Acapulco, en la costa mexicana.
La Compañía Accesoria del Tránsito aceleró
su crecimiento con la construcción de
una estación para carga y pasajeros; y el nombramiento de un Cónsul
americano
residente, con el conocimiento del hecho de que madera, agua, carbón
y unos
pocos víveres, podrían ser comprados aquí, ha inducido
a muchas embarcaciones
a buscar este puerto, en los últimos dos o tres años.
Los movimientos revolucionarios del general Walker han tenido una tendencia
a
retardar su crecimiento, pero su posición geográfica siempre
lo hará un sitio de
alguna consecuencia. Tiene un muy pobre fondeadero, siendo solamente una
rada
abierta, fuertemente expuesta a los ventarrones del noroeste, proveniente
del
Pacífico.
La costa es arenosa, en forma de cuarto creciente y se extiende entre dos
promontorios rocosos que forman los extremos norte y sur de los límites
de la
bahía. El terreno se levanta gradualmente de la costa hacia el oeste
y está cubierto
de un tolerable tupido crecimiento de árboles forestales que tienen
el más
exhuberante follaje, y está lleno de entrelazados bejucos y malezas.
A la llegada de
un vapor de California, San Juan del Sur presenta una escena de animación
poco
corriente. Doscientos o trescientos nativos, con sus mulas, parecen como
los
miembros del Clan de Rhoderick D’hu, brotar de la tierra, cada arbusto
y matorral
descubre a estos hijos del suelo ansiosos de hacer unos cuantos dólares
alquilando
sus mulas para el transporte de pasajeros a Bahía de la Virgen.
El camino entre estos dos lugares es agradable y pintoresco. No hay
desembarcadero o muelle en San Juan del Sur. Los vapores anclan a una milla
o
menos de la costa, y sus pasajeros desembarcan bregando por meterse en
los botes
y bongos, propiedad de los nativos y de raqueros (término aplicado
a esos
marineros prófugos y pícaros en los diversos puertos e islas
del Pacífico, quienes
vagan de un lugar a otro, demorándose por muy corto tiempo en cada
uno), siendo
compelido a pagar de unos a dos dólares por ser llevado tan cerca
de la costa como
los tumbos los permitan, donde ellos son recibidos por más nativos
en estado de
semi-desnudez, quienes le imponen otra exacción de veinticinco centavos,
por
llevar a cuesta cada pasajero a través del agua y “botarlos” en
tierra firme.
En general, San Juan del Sur bien puede describirse como un buen lugar
¡del cual
emigrar! El coup d’etat del general Walker ha sido un serio golpe a la
prosperidad
de San Juan; pero cuando las cuestiones políticas estén reguladas
en ese país, no
podrá menos de reasumir su valiosa posición comercial como
la bodega en el
Pacífico de Nicaragua economizando, como lo hacen, cerca de dos
días de tiempo y
como seiscientas millas de navegación oceánicas sobre la
ruta por el Istmo de
Panamá, debe siempre formar un importante eslabón de enlace
en la escogencia
del viaje entre California y los Estados del Atlántico. La distancia
de océano a
océano es de ciento ochenta millas, navegables todo el trecho por
vapores de
pequeños calados, excepto las doce millas de transporte por tierra
al lago de
Nicaragua y los pocos centenares de yardas en los raudales del Castillo,
en el río
que conecta reste lago con el Atlántico.
La naturaleza del país y la longitud de la ruta hace impracticable
la construcción de
un ferrocarril a través de Nicaragua, especialmente cuando la ruta
Tehuantepec
acortará mucho, tanto de esta como de cualquier otra de Centro América.
Pero
hasta que esta última esté terminada, San Juan ocupará
la posición más
dominante, en la Costa del Pacífico, al norte de Panamá.
Cuando los actuales condiciones inestables de cosas en la República
de Nicaragua
hayan dado el lugar a un gobierno de suficiente estabilidad como para inspirar
la
confianza de los capitalistas y del público viajero, San Juan no
fallará en ser un
próspero y activo lugar, por que la ruta de Nicaragua en prontitud,
salubridad y
confort, ciertamente posee ventaja sobre Panamá a pesar de la inauguración
del
ferrocarril y la seguridad de la conexiones, lo que hace que esta última
ruta sea la
preferida sobre todas las otras por los pasajeros que van y vienen de California
a
los Estados Unidos.
17
DE NOVIEMBRE DEL 2002
En 1800 San Juan del Sur, aldea de
pescadores
Noelia Sánchez Ricarte
San Juan del Sur años atrás, qué actividades
representaron un empuje económico para esta zona y en qué
radica su
importancia en la historia.
Supimos que había un sanjuaneño que acuñaba con acuciosidad,
en un par de
cuadernos que modestamente llamaba su autor como “apuntes”, muchos datos
importantes de aquella época dorada, y así fue que conocimos
a Don Miguel.
Cuenta don Miguel Antonio Guzmán, un simpático sanjuaneño,
que parte de la
historia contenida en diarios extranjeros, indica que por los años
1800 San Juan
del Sur era un villorrio de pescadores. “Su primer fuente de negocios era
la pesca”,
asegura.
“Transcurrieron muchos años y llegó otra fuente de trabajo,
en muy pequeña
escala, el estatus de puerto”, recordó.
Según Don Miguel, una de las actividades “rica, generosa en fuentes
de trabajo” fue
la instalación de la “All American Cable”, una empresa americana
de
comunicaciones vía cable submarina de donde entraban y salían
cuatro líneas (dos
para el norte y dos para el Sur).
Empresa, según este sanjuaneño, donde pagaban bien y que
manejaba un grupo de
empleados secundarios. “Era una empresa completa y autosuficiente en cuanto
a
servicio”, indicó don Miguel.
La empresa funcionaba como una central donde se recogían noticias
y eran
enviadas a diferentes partes del mundo. Don Miguel piensa que quizás
San Juan del
Sur fue escogido para la instalación de esta empresa “por su posición
geográfica y
marítima o porque era el lugar que le presentaba mejores condiciones”.
RUTA DE PASO
En la historia está sustentada que San Juan del Sur, fue la famosa
ruta del tránsito o
ruta del oro, que según don Miguel dejó bastante trabajo
en la zona.
“San Juan era una especie de terminal de la ruta, la gente salía
de New York
(Estados Unidos) en lanchas, venían sobre el río San Juan,
llegaban a San Carlos y
en unas lanchas más grandes o vagones pequeños llegaban a
la Virgen”, asegura.
El puerto lacustre de la Virgen, se ubicaba en el poblado de este mismo
nombre
justo en el empalme que conduce a San Juan del Sur y a la Frontera de Peñas
Blancas.
Este puerto, en los escritos de Mark Twain, era descrito como importante
en la ruta
del tránsito.
En la Virgen desembarcaban y hacían el trayecto en caballo y mulas,
con una
duración de cuatro horas, hacia San Juan del Sur, en esa época
se dio un
florecimiento de hoteles y por supuesto generó muchos empleos.
Luego esta gente embarcaba a California en busca de aventura, dinero y
oro que
abundaba, retomando nuevamente la “ruta del tránsito”.
17 DE NOVIEMBRE DEL 2002 /
Recordando
a mi viejo San Juan del Sur
Un arrebolado crespúsculo en el puerto de San Juan
del Sur es una buena oportunidad para disfrutar de su
belleza.
Miguel A. Guzmán G.
La década de los 50 en los años 1800 es muy rica en fechas
históricas en San Juan
del Sur, y también en Nicaragua suceden tres acontecimientos de
gran
importancia.
El primer acontecimiento en 1851 cuuando el puerto de San Juan de la Concordia
de los años 40 pasa a ser Puerto Mayor con los mismos privilegios
que San Juan
del Norte en el Atlántico, y un año después en 1852
es elevado a la categoría de
ciudad con el nombre de Ciudad Pineda.
El decreto del 12 de noviembre de 1851 le confiere al puerto de la Independencia
(San Juan del Sur) el estatus de Puerto Mayor, esto tan solo 11 años
después de
haberle conferido “La plenitud de servicio de importación y exportación
bajo la
administración del receptor de Alcabala de la villa de Rivas, por
ley de la Asamblea
del Estadio Independiente de Nicaragua del 18 de Septiembre 1851 en la
villa de
Chinandega, sancionada el 21 de Noviembre de 1851 por el director del Estado,
don Patricio Rivas”. En el Arto.1 de esta misma ley legislativa se lee:
“el Puerto de
la Mar del sur conocido con el nombre de San Juan de la Concordia es de
registro
para todos los efectos que se importe y se exporte por él”. Pero
cabe decir que no
se ha encontrado ninguna ley ni documento en que se haya cambiado el nombre
anterior de Puerto de la Independencia.
A finales de octubre de 1851 el licenciado Laureano Pineda recupera el
poder y
posiblemente en honor a tan ilustre jefe de Estado se le empieza a llamar
al Puerto
&nb