La
ubicación del territorio municipal es en una zona montañosa
de difícil acceso, rica en recursos naturales y con suelos aptos
para el cultivo de granos básicos, posee extensas zonas de pinos
catalogadas como reserva forestal del país.
El
pueblo ocupa precisamente el área del que fuera campo de aterrizaje
construido por el ejército norteamericano en los años 1927
a 1933, durante la guerra de las Segovias, esta circunstancia hizo de la
planta urbana del pueblo de QUILALI, una auténtica mesa de billar,
por la forma como fueron trazadas sus avenidas y calles, con desagües
naturales que impiden la acumulación de aguas de baches durante
la época de invierno.
fundación : 1,920 Extensión territorial : 339 kms²
ubicada a 350 kms. de la ciudad de Managua, capital de la República
de Nicaragua. Límites Norte : Municipios de El Jícaro y Murra.
Sur : Municipios de San Sebastián de Yalí y Santa María
de Pantasma. Este : Municipio de Wiwilí. Oeste : Municipio de San
Juan del Río Coco. Población 22,987 habitantes.
(Censo Nacional 1995). Urbana: 4,201 habitantes (18%) Rural : 18,786
habitantes (82%) densidad poblacional es de: 68 hab/kms²
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DATOS DEL MUNICIPIO
Departamento: Nueva
Segovia.
Municipio: Santa
María.
Fundación:
1850.
Extensión
territorial: 168 km2.
Población:
4,200 habitantes.
Altura sobre nivel
del mar: 770 metros.
Temperatura media:
23ºC-24ºC
LÎMITES:
Norte y Oeste: República
de Honduras.
Sur: Municipio de
Somoto, departamento de Madriz.
Este: Municipio
de Macuelizo.
El
salto
de
San José
Una de las
bellezas naturales del municipio de San Fernando, lo constituyen
la serie de saltos que a lo largo de la cordillera de Dipilto se
forman y caen desde los altos riscos hasta las faldas de la montaña,
donde el agua es utilizada por los finqueros en su largo trayecto
hacia el Río Coco. En la finca Los Saltarines, ubicada a
13 kilómetros al este de San Fernando, sobre la carretera a la
zona cafetalera de Las Camelias, se encuentra uno de los saltos más
altos de Nicaragua, ya que según don Alfonso Ortez, propietario
del lugar, el agua que viene de la cima de la cordillera cae en cascada
por un farallón que se forma a pocos metros de su finca, la cual
está a unos 2,600 pies de altura. El agua que baja de
la montaña en este lugar es tan fresca y cristalina, que sólo
necesitaría embotellarse para saciar la sed de cualquier mortal.
Pero lo más impresionante es el maravilloso paisaje que rodea el
entorno, cubierto por altos pinos y una deliciosa neblina que se va disipando
suavemente con la subida del sol. A pesar de tener grifos por
todos lados, muchos finqueros de esta zona no se preocupan por el recibo
de agua, porque este líquido llega a sus casas por gravedad.
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SITIOS
TURISTICOS
Guambuco
(1.700) and Capire (1.550). 4.500 and 4.300 feet
Cerro
Flor Blanca,1,132 mts --Sangarro, 1,413 mts--Cerro La Picona, 1,869
mts.-- Cerro el Mogotón, 2,107 mts. Visite
el hermoso parque municipal de Ocotal una
obra ecológica digna de que otros municipios sigan el ejemplo: mucha
vistosidad, sus árboles, sus plantas, su kiosco y la estatua a Monseñor
Nicolás Antonio Madrigal y García.
Visite
el Majestuoso Río Coco por corre
por estas tierras, al igual que los ríos Jícaro, Quilalí,
Dipilto y Poteca, bañando Las Segovias.
Visite
2 sitios que revelan parte del escenario de lucha del General Sandino
El
cerro El Chipote (Quilalí)
Las
Minas de San Albino (Murra)
Monumentos
históricos
San
Francisco de La Paz,
Visite
el cerro La Pedregosa que se caracteriza por
sus
gigantes piedras de granito caladas con jeroglíficos, en San Fernando
"Parque
Mirador en el Cerro La Cruz" en Ocotal
Visite
la a
hermosa
cascada de El Rosario en Murra rodeada de una exuberante selva que la embellece
Visite
los vestigios del
monumento
al Cristo de Limpias
Y en
la cuesta del barrio Sandino, viste
La
Fortaleza, donde los españoles se atrincheraron
para defenderse de los ataques piratas.
"Ciudad
Vieja"
Fundada
en 1,500 por los españoles en lo que ahora conocemos como
Panalí (Quilalí);
Conozca
los vestigios de lo que en 1,531 se llamó El Pueblo del Espíritu
Santos, en Jalapa.
Además
visite , las ruinas de una villa tal vez una de las primeras fundadas
por los españoles- conocida como Santa María de la Buena
Esperanza en el Municipio de Santa María;
Conozca
lo que fue la primera reducción de Segovia en lo que ahora se conoce
como Ciudad Antigua y fundada en 1,611;
Visite
los túneles de las antiguas minas de oro en Macuelizo evidencia
viva de la explotación a la que fueron sometidos nuestros antepasados.
Montañas
del municipio: Guasapo,
Cerro
de La Cruz, El Cerro La Campana, Guásara
Cerro
Grande.
Rio
Dipilto
Rio
Macuelizo
Un
refrescante chapuzon frio en la Presa El Quebrantadero, ubicado 700 mts
snm y a un kilómetro al noroeste del
área
urbana del municipio de Ocotal.
Aqui
estan las famosas aguas termales en Las Brisas (Santa María)
Admire
el
Santuario
a La Virgen de La Piedra, en
el
pintoresco municipio de Dipilto
Visite
la
imagen
del Señor de Los Milagros, en Ciudad Antigua.
Visite
la Gruta de
Guadalupe,
en Mozonte.
Templos
de Ocotal:
El
templo Parroquial Ermita de San José,
La
Capilla de Jesús
Obrero,
Ermita
del Corazón de María
Discoteca
Star Light en Ocotal
Casa
de cultura se imparten cursos como: manualidades, danza moderna y folklórica,
teatro, música, clases de guitarra, pintura, dibujo y carpintería |
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San Fernando es
prácticamente es un pueblo que sirve de base y avituallamiento
a sus siete mil habitantes dispersos en todo el municipio, ya que la mayoría
de ellos tienen fincas cafetaleras donde pasan la mayor parte del tiempo,
sobre todo en época de cosecha. Se estima que en todo el municipio
de San Fernando existen unas doscientas fincas cafetaleras de igual número
de productores, los que producen unos veinticinco mil quintales de café
“oro” de exportación, generando trabajo a más de mil doscientos
trabajadores permanentes en las haciendas y a más de cinco mil
cortadores en tiempo de cosecha.
San
Fernando
Un
pueblo de cafetaleros “cheles”
Mosaico -
La
Prensa 15-01-01
Orlando
Valenzuela y Josanda Guerrero
Dicen
que en San Fernando existen “cheles” desde tiempos de la colonia española
y la población ha logrado mantener la pureza de su raza,
evitando mezclar su sangre con la de otros lados, por lo que
es común que se casen entre primos, tíos y parientes y las
nuevas generaciones lleven los mismos apellidos: Ortez-Ortez,
Herrera-Herrera, Urbina-Urbina
El pueblo de San Fernando tiene una característica que lo hace único,
ya que en este lugar la mayoría de sus pobladores se diferencian
de los habitantes de los pueblos y ciudades vecinas por el color
claro de sus ojos y la piel blanca, constituyéndose en un
pueblo de “cheles”, que algunos se lo atribuyen a la “herencia” que
dejaron las tropas norteamericanas cuando ocuparon el poblado durante la
guerra contra el General Sandino, entre 1927 y 1931. Pero los
ancianos dicen que en San Fernando existen “cheles” desde tiempos de la
colonia española y lo que ha pasado es que esta población
ha logrado mantener la pureza de su raza, evitando mezclar su sangre con
la de otros lados y por eso es muy común que en el pueblo
se casen entre primos, tíos y parientes que llevan los mismos apellidos:
Ortez-Ortez, Herrera-Herrera, Urbina-Urbina. Sin embargo, en el pueblo
existen muchas familias que han roto ese círculo.
San Fernando es prácticamente es un pueblo que sirve de base y
avituallamiento a sus siete mil habitantes dispersos en todo el municipio,
ya que la mayoría de ellos tienen fincas cafetaleras donde pasan
la mayor parte del tiempo, sobre todo en época de cosecha.
Se estima que en todo el municipio de San Fernando existen unas doscientas
fincas cafetaleras de igual número de productores, los que producen
unos veinticinco mil quintales de café “oro” de exportación,
generando trabajo a más de mil doscientos trabajadores permanentes
en las haciendas y a más de cinco mil cortadores en tiempo
de cosecha.
Asentado entre pequeñas estribaciones que bajan de la cordillera
de Dipilto, que en tiempos no lejanos estuvieron tupidas de pino.
San Fernando atrae la atención del viajero por la sencillez de su
gente y lo atractivo del centro urbano del pueblo, adornado por un
bonito parque y custodiado por la sobria construcción de su Templo
Parroquial, levantado en la parte alta del poblado.
Por ser un pueblo cafetalero, algunas casas funcionan como
una extensión de la finca de la montaña, porque
sirven como bodega y hasta de “beneficio” donde trabajan decenas
de hombres y mujeres en labores de secado y “escogido” del
grano de oro.
San Fernando también cuenta con el privilegio de ser el municipio
donde se encuentra el cerro Mogotón, que constituye el punto más
alto de Nicaragua, con 2,106 metros de altura y está ubicado a menos
de 20 kilómetros al norte del pueblo. El municipio de San
Fernando fue creado el 7 de octubre de 1897 por decreto de ley del
gobierno del General José Santos Zelaya.
La mayoría de las casas de este poblado norteño son construidas
con gruesas paredes de adobe y techos de tejas de barro rojo, las que compiten
con las elegantes y modernas viviendas de bloques que últimamente
se han construido en su casco urbano.
Los fernandinos son personas muy austeras hasta para las festividades
y ejemplo de eso son las fiestas patronales, las que celebran el
14 y 15 de septiembre, coincidiendo con las Fiestas Patrias,
durante las cuales realizan actividades religiosas especiales en
la iglesia, elección de reinas, carreras de cinta, bailes populares,
chinamos, juegos mecánicos y la llegada de muchos campesinos y
visitantes de otras regiones del país.
Muchas son las historias que se cuentan en San Fernando, algunas
que vienen de tiempos remotos cuando no existía la carretera y los
viajeros y comerciantes pasaban en caravanas de mulas hacia las
minas de San Albino o a las ricas tierras del valle de Jalapa. También
se cuentan algunas anécdotas de la presencia de las
tropas norteamericanas en la zona, cuando muchos “yankis” que venían
de Ocotal, en busca de Sandino, acamparon en este lugar y disfrutaron de
los acogedores corredores de las casas de este apacible poblado.
Para visitar San Fernando lo único que hay que hacer es tener el
deseo de descubrir un pedazo de nuestro terruño, lo demás
es fácil, sólo basta ir a la terminal de buses del
norte, conocida como Cotran, que está ubicada en el Mercado de Mayoreo
y tomar un bus que lo lleve a Ocotal, Nueva Segovia, de donde puede
tomar otra unidad que vaya a Quilalí, Wiwilí o Jalapa, la
que obligatoriamente pasará por San Fernando.
SALAMAJI
Es un pequeño
caserío ubicado a sólo unos dos kilómetros
al oeste de San Fernando, donde viven unas cuatrocientas personas.
Está formado por varias fincas de cafetaleros que tiene sus
propios beneficios de secado del grano de oro y varios corrales para
el ganado. Las casas están ubicadas a ambos lados de la carretera
a Quilalí. Aunque tiene una bonita iglesia en honor a Nuestra Señora
de la Paz, en la que se realizan oficios religiosos, la mayoría
de los creyentes católicos asiste a la misa dominical de la parroquia
de San Fernando.
El nombre de Salamají en lengua indígena significa “fuentes
de agua” porque el valle siempre tiene las aguas que bajan de la
cordillera de Dipilto, aunque en los últimos años la zona
ha sido afectada por las sequías que producen los fenómenos
climáticos del Niño y la Niña.
Salamají tiene la particularidad que la mayoría de sus pobladores
son de piel blanca y ojos claros, porque son descendientes de colonizadores
españoles y aunque no es una ley que se cumpla al pie
de la letra, lo común ha sido que para conservar la raza muchos
se casen entre primos y parientes y es muy difícil que un Ortez,
Urbina o Herrera, que son los apellidos dominantes, se case con alguien
de otro apellido, aunque hay sus excepciones.
Uno
de los pobladores “añejos”
Orlando Valenzuela y Josanda Guerrero
Un señor de 88 años, con su cabello blanco y de poco andar,
es Don Emilio Herrera Amador, nacido en la vecina ciudad, Ciudad Antigua,
conocido en el pueblo por las historias que cuenta a la gente de
cómo fue que San Fernando se pobló poco a poco, y el
avance que este ha ido teniendo, ya que él desde los 8 años
vive allí. Según los recuerdos de don Emilio, el nombre de
San Fernando se debe a una familia que era “más o menos acomodada”
y el hijo Fernando Herrera un día viajó a Costa Rica
y trajo la imagen del Santo, imagen que fue donada a la iglesia. Para esas
fechas el obispo venía de León al pueblo, lo que era
un gran acontecimiento y se estableció que aquí se llamaría
San Fernando. Este mismo hombre que era muy bueno en sus negocios
y tenia suerte en las ventas, fue el que nos trajo el primer aparato musical,
era una disco, “lo ponía en aquella esquina, una casa grande
donde bailábamos todos y ahí fueron las fiestas por un
buen rato”, cuenta Don Emilio. Esa familia hizo muchos avances al pueblo.
“Fernando fue el que nos trajo la luz eléctrica, pero esto no le
resultó porque la gente no le pagaba”, dice sonriente.
Recuerda que
antes todas las actividades se hacían en el parque, las barreras,
las corridas de cintas, entre otras. También nos cuenta del acontecimiento
que fue en el pueblo el primer carro, traído por Cipriano Vílchez.
“Un día el carro azul estaba estacionado fuera de la iglesia y mi
tía paso tocándolo, pero ella no se fijo que ahí
dentro había un hombre, el hombre pitó y eran brincos del
susto los que mi tía pegó, claro, nunca habíamos escuchado
algo así”, explica don Emilio. “Al carro le decían
el de los dos ojos por los grandes focos”. Cipriano murió en un
accidente cuando viajaba para Ocotal, “no pudo meter cambios”, recuerda.
“La primera calle que se empezó a poblar es de la iglesia hasta
esa esquina. Yo fui el primero en comprar aquí”, concluye.
Su casa queda ubicada en esa primera calle, una pulpería bien surtida,
hogar donde vive con su esposa María Imelda Chavarría, con
la que contrajo matrimonio a los 43 años y procreo 5 hijos.
Los
horneados más famosos de San Fernando
Orlando Valenzuela
Josanda Guerrero
Es
conocida por todo el pueblo por sus deliciosos panes horneados azucarados,
semitas rellenas, tortas, pan simple y polvorones. Hablamos de doña
Nelly Beatriz Ortez, de 53 años, quien aprendió a hornear
a los 13 años. “Aprendí cuando le ayudaba a mi mamita”,
cuenta. Tiene su propio negocio hace treinta años y
empezó con las rosquillas, que las dejó de hacer porque tienen
un costo más alto y el trabajo es más pesado. Diariamente
se levanta a las 5 de la mañana, a esa hora empieza con los
quehaceres del hogar, pero los días viernes y lunes se levanta a
las 4. “Esos días horneo y tengo que madrugar”. Esos
días sus labores terminan con la venta del pan a las tres
de la tarde. Asegura que hay gente que le compra hasta 100 pesos, “a veces
viene mucha gente, otras veces poca, pero me compran bastante”, dice
sonriente. “Yo ocupo una arroba en cada horneada, de ahí me
sale todo, porque divido en libras”, explica doña Nelly.
El horno lo calienta una hora y media” y para poder asar toda la arroba
tengo que llenar el horno tres veces”, agrega. Doña Nelly,
a pesar de ser conocida por toda la población de San Fernando, es
muy tímida y dice tener pena cuando la gente en la calle le pregunta
si tiene pan. “Yo hago sólo por encargo y me da pena decirle
a la gente que ya no tengo, también me da pena que la gente me esté
diciendo que mi pan es rico, aunque lo agradezco”, añade.
Es muy devota de la Virgen de Guadalupe y todos los domingos por
la mañana va a misa, “a darle gracias a la Virgen por los
incontables milagros que nos ha hecho”, concluye.
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