SANTA
MARIA fundación : 1,850 Extensión territorial
: 168 km² Su cabecera municipal está ubicada a 276 kms.
de Managua, capital de la República de Nicaragua. Límites
Norte y Oeste : República de Honduras. Sur : Municipio de
Somoto (Dpto. de Madriz). Este : Municipio de Macuelizo. Población
3,784 habitantes. (Censo Nacional 1995) Urbana: 408 habitantes (10.8%).
Rural: 3,376 habitantes (89.2%). densidad poblacional es: 23 hab/Km².
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DATOS DEL MUNICIPIO
Departamento: Nueva
Segovia.
Municipio: Santa
María.
Fundación:
1850.
Extensión
territorial: 168 km2.
Población:
4,200 habitantes.
Altura sobre nivel
del mar: 770 metros.
Temperatura media:
23ºC-24ºC
LÎMITES:
Norte y Oeste: República
de Honduras.
Sur: Municipio de
Somoto, departamento de Madriz.
Este: Municipio
de Macuelizo.
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SITIOS
TURISTICOS
Guambuco
(1.700) and Capire (1.550). 4.500 and 4.300 feet
Cerro
Flor Blanca,1,132 mts --Sangarro, 1,413 mts--Cerro La Picona, 1,869
mts.-- Cerro el Mogotón, 2,107 mts. Visite
el hermoso parque municipal de Ocotal una
obra ecológica digna de que otros municipios sigan el ejemplo: mucha
vistosidad, sus árboles, sus plantas, su kiosco y la estatua a Monseñor
Nicolás Antonio Madrigal y García.
Visite
el Majestuoso Río Coco por corre
por estas tierras, al igual que los ríos Jícaro, Quilalí,
Dipilto y Poteca, bañando Las Segovias.
Visite
2 sitios que revelan parte del escenario de lucha del General Sandino
El
cerro El Chipote (Quilalí)
Las
Minas de San Albino (Murra)
Monumentos
históricos
San
Francisco de La Paz,
Visite
el cerro La Pedregosa que se caracteriza por
sus
gigantes piedras de granito caladas con jeroglíficos, en San Fernando
"Parque
Mirador en el Cerro La Cruz" en Ocotal
Visite
la a
hermosa
cascada de El Rosario en Murra rodeada de una exuberante selva que la embellece
Visite
los vestigios del
monumento
al Cristo de Limpias
Y en
la cuesta del barrio Sandino, viste
La
Fortaleza, donde los españoles se atrincheraron
para defenderse de los ataques piratas.
"Ciudad
Vieja"
Fundada
en 1,500 por los españoles en lo que ahora conocemos como
Panalí (Quilalí);
Conozca
los vestigios de lo que en 1,531 se llamó El Pueblo del Espíritu
Santos, en Jalapa.
Además
visite , las ruinas de una villa tal vez una de las primeras fundadas
por los españoles- conocida como Santa María de la Buena
Esperanza en el Municipio de Santa María;
Conozca
lo que fue la primera reducción de Segovia en lo que ahora se conoce
como Ciudad Antigua y fundada en 1,611;
Visite
los túneles de las antiguas minas de oro en Macuelizo evidencia
viva de la explotación a la que fueron sometidos nuestros antepasados.
Montañas
del municipio: Guasapo,
Cerro
de La Cruz, El Cerro La Campana, Guásara
Cerro
Grande.
Rio
Dipilto
Rio
Macuelizo
Un
refrescante chapuzon frio en la Presa El Quebrantadero, ubicado 700 mts
snm y a un kilómetro al noroeste del
área
urbana del municipio de Ocotal.
Aqui
estan las famosas aguas termales en Las Brisas (Santa María)
Admire
el
Santuario
a La Virgen de La Piedra, en
el
pintoresco municipio de Dipilto
Visite
la
imagen
del Señor de Los Milagros, en Ciudad Antigua.
Visite
la Gruta de
Guadalupe,
en Mozonte.
Templos
de Ocotal:
El
templo Parroquial Ermita de San José,
La
Capilla de Jesús
Obrero,
Ermita
del Corazón de María
Discoteca
Star Light en Ocotal
Casa
de cultura se imparten cursos como: manualidades, danza moderna y folklórica,
teatro, música, clases de guitarra, pintura, dibujo y carpintería |
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Santa
María del Pedregalito
Orlando
Valenzuela La Prensa
Apesar de
estar asentado en una de las zonas más ricas de Nicaragua, Santa
María es considerado uno de los municipios más pobres del
país, a tal punto que actualmente vive un estado de emergencia alimenticia
provocada por una prolongada sequía.”
Tradicionalmente
los pobladores de este municipio fronterizo con Honduras han vivido del
cultivo del maíz, frijol y sorgo, pero desde hace algunos años
sufren por malos inviernos, y la pobreza se agudiza cada vez más.
Lo irónico
del caso es que debajo de los pies de estos pobladores existen grandes
yacimientos de minerales: oro, plata, plomo, cobre, cal, zinc, mármol
y hasta carbón mineral, según estudios realizados a mediados
de la década de los años sesenta.
Otra de las riquezas
naturales de este municipio es su potencial maderero, constituido principalmente
por un nutrido bosque de pinos, que además de ser sobreexplotado,
actualmente enfrenta el peligro de su desaparición total por el
ataque de la plaga del gorgojo descortezador. Por esa razón, muchos
propietarios de parcelas de pinos cortan, de raíz, miles de árboles
de pino carcomidos por este insecto.
ENTRE MONTAÑAS
Santa María
es uno de los doce municipios de Nueva Segovia y se ubica a 274 kilómetros
de Managua y 54 kilómetros de Ocotal, cabecera departamental. Este
poblado está asentado entre las montañas del suroeste de
la Cordillera de Dipilto, a 770 metros de altura sobre el nivel del mar,
por eso disfruta de un permanente y agradable clima fresco.
En todo el municipio
viven cuatro mil doscientos habitantes, de los cuales unos quinientos cincuenta
se ubican en el casco urbano. Es un pueblo pequeño, con calles ondulantes
y accidentadas que suben y bajan siguiendo la topografía del terreno.
Sus casas, como la mayoría en el departamento de Nueva Segovia,
son de adobe, y algunas de ladrillos de cuarterón o de bloques de
cemento.
Pintar una casa en
Santa María es barato, ya que en todo este municipio existen minas
de cal que a diario producen centenares de quintales de este blanco mineral,
que es utilizado en la construcción y actividades agrícolas,
pero, además, para embellecer las fachadas de casas, cunetas, iglesias,
bancas de parques... y hasta las tumbas del cementerio.
LEJOS DE A CIUDAD
Y SIN OPCIONES DE DIVERSIÓN
Por su lejanía
de la capital y de los grandes centros urbanos, la población de
Santa María vive en un virtual aislamiento del resto del país,
a tal extremo que la juventud de este municipio casi no juega béisbol,
sino que practica masivamente el fútbol, deporte rey de sus vecinos
hondureños.
En el pueblo no hay
opciones de diversión. No hay cine, discotecas ni restaurantes,
sólo el pequeño parque municipal y la iglesia. Para colmo,
las radios nacionales se escuchan poco, y los únicos canales de
televisión que se ven nítidos son el cinco y el ocho de Honduras.
UN POCO DE H ISTORIA
La primera mención
que se tiene de Santa María aparece en un documento de 1840, donde
se indica que para entonces este poblado era sólo una “reducción
católica” conocida con el nombre de “Santa María del Pedregalito”.
En otro documento, fechado en octubre de 1850, se dispuso que varios valles
formaran una sola población, con el ya familiarizado nombre.
Sin embargo, la mejor
prueba de la existencia de este poblado está en el documento encontrado
por el ya fallecido investigador Julián N. Guerrero, donde se consigna
que por decreto legislativo del 15 de febrero de 1862, durante la administración
del general Tomás Martínez, se le concede al pueblo de Santa
María del Pedregalito, el producto del impuesto de la taquilla del
aguardiente de la población, por tres años, bajo la condición
de que dicho producto sea invertido necesariamente en la edificación
de su iglesia, lo cual se cumplió a cabalidad.
GENTE CON CALOR HUMANO
Hasta antes de 1975,
la población se alumbraba con rajas de ocote y candiles de carburo
o kerosine, pues hasta ese año llegó la luz eléctrica
a las calles y hogares de este alejado pueblo segoviano. Por eso no es
extraño que hasta entonces los pobladores de Santa María
conocieran la magia del cine y otros inventos que sólo funcionan
con energía eléctrica.
A pesar del abandono
y marginación a que se ha visto sometida, en Santa María
la gente es amable y generosa con los visitantes, a quines tratan con cariño
y cordialidad. Es ese calor humano lo que hace agradable la visita a este
pequeño pueblo, donde todavía en la correspondencia se acostumbra
escribir: “Dirección conocida”, porque toda la gente aún
se conoce por sus nombres y apellidos.
LAS CALLES DE SANTA
MARÍA
A unos diez kilómetros
al sur de Santa María se encuentra la comunidad de “La Calera”,
nombre que proviene de la actividad económica de sus 112 habitantes,
quienes se dedican a la explotación de cal mineral mediante el más
atrasado método artesanal.
En esta comunidad
existen seis hornos donde laboran aproximadamente doce trabajadores en
todo el proceso productivo, que consiste en extraer la piedra de cal a
punta de barra desde lo profundo de la mina, para luego someterla a 48
horas de fuego en las campanas de hasta dos metros de alto, que le dan
forma a los hornos de “quemado”.
El proceso es más
que agotador. Todo se realiza manualmente y en condiciones precarias de
seguridad para la salud de los trabajadores; sin embargo, es la única
alternativa de trabajo para los habitantes de esta zona, pues las haciendas
cafetaleras no emplean mano de obra por falta de financiamiento, y las
cosechas de granos básicos se perdieron por la sequía.
Don Julio César
Moncada, propietario de una de las minas de cal que hay en esta montaña
y que empezó a explotar desde 1992, explicó que antes sacaban
la piedra de cal a golpe de barra, pero desde hace algún tiempo
emplean fuego para “suavizar” la piedra y extraerla con mayor facilidad.
La piedra es llevada
hasta el patio de su casa, donde tiene el horno que utiliza para la “quema”
de la roca mineral, que una vez que pasa por altas temperaturas durante
dos días, es enfriada con agua fresca, hasta convertir la dura peña
en una suave y porosa pelota blanca que se deshace en polvo al apretarla
con los dedos. El paso siguiente es colar la cal en cedazos de acero y
una vez que queda bien fina, se echa en sacos de 50 libras, donde queda
lista para su venta.
Don Julio explicó
que esta cal es utilizada en la industria de la construcción, para
“blanquear” casas, así como para actividades agrícolas, ya
que se usa como abono orgánico en viveros de café, hortalizas,
aboneras y otras labores de fertilización en el campo.
En su calera, “quema”
una vez al mes, pero normalmente se hacen dos “quemas”, en las que se producen
unos 600 sacos de 50 libras de cal en cada una, los cuales son vendidos
a razón de 20 córdobas por unidad.
Trabajando
con las uñas
Orlando Valenzuela
La carpintería
de los hermanos Miguel y Enrique Castillo no tiene competencia en toda
Santa María, y la razón no es sólo porque es la única
en el pueblo, sino porque, además, sus trabajos son de muy buena
calidad, ya que ambos son egresados de un Colegio Técnico Vocacional
de Honduras, de donde regresaron hace tres años luego de una ausencia
de dos décadas.
Cuando volvieron
a su pueblo natal trajeron de la nación del norte unas cuantas herramientas
con las que hace dos años empezaron a realizar sus primeros trabajos
para la comunidad.
Así, poco
a poco, la población reconoció su calidad como carpinteros
y ebanistas de primera línea, y los pedidos no se hicieron esperar:
camas, escritorios, archivadoras, esquineras, planchadores, puertas, sillas
abuelitas, mesas y todo tipo de trabajo tallado en madera ya es posible
en Santa María gracias al talento de estos dos artesanos segovianos.
El mérito
de estos dos jóvenes carpinteros es mayor si se toma en cuenta que
todo el proceso de fabricación de muebles se realiza manualmente,
pues desde el corte de la madera hasta el pulido se hace con herramientas
rudimentarias.
En vista de que en
toda la jurisdicción de Santa María no existe ningún
aserrío, para trabajar ellos buscan en el bosque la madera que utilizarán,
luego compran el árbol al propietario, sacan un permiso en la Alcaldía
y contratan un aserrador que tenga motosierra para que corte el tronco
seleccionado. Luego, el aserrador saca las tablas con la motosierra, y
con ayuda de bueyes o en camión trasladan los tablones hasta su
casa. Lo demás es trabajo de ellos.
Un
agricultor con vocación de minero
Orlando Valenzuela
Algunos lo tildaron
de loco, pero de chiflado es lo que menos tiene. A sus 75 años,
don Ramón Moncada Bustamante sigue convencido que bajo la tierra
que pisan los pobladores de Santa María existen incalculables riquezas
en minas de metales preciosos.
Y su criterio hay
que tomarlo en cuenta, porque está basado en la experiencia propia,
ya que él mismo fue testigo de las exploraciones que en 1963 hizo
un grupo de científicos de la oficina del Servicio Geológico
Nacional, que en ese entonces encontró vestigios de importantes
vetas de plomo, plata, mármol, zinc, oro y carbón mineral.
Don Ramón
siempre ha sido agricultor, y como tal conoce todos los recovecos de Santa
María y otros municipios vecinos, “como la palma de la mano”. Por
esa razón lo contrataron en la década de los años
sesenta para servir de guía de los geólogos que exploraron
estas montañas, según dijo.
Como prueba de sus
aseveraciones, don Ramón aún guarda en su casa varias piedras
que contienen residuos de algunos minerales existentes en la zona. “En
estas montañas hay mucho oro, todavía quedan molinetes y
hornos que se usaban para moler la broza y fundir el oro en una de esas
viejas minas”, aseveró.
Se sabe que durante
la época colonial los españoles sacaron mucho oro de estas
montañas, y que hasta principios del siglo pasado aún se
explotaban algunas minas, las que fueron abandonadas por los constantes
conflictos bélicos, según explica don Ramón.
“Cuando anduve con
los geólogos me di cuenta de las riquezas que tenemos, pero que
no explotamos. Sólo aquí nomás, en Los Robles Norte,
hay indicios de una buena veta de cobre. En Quebrada Honda hay vestigios
de oro, y en La Quebrada del Cristo, cerca de El Aguacate, hay zinc, plomo
y un poco de plata”, aseguró.
Sus declaraciones
podrían comprobarse con nuevos proyectos de exploración y
explotación de estos recursos, utilizando alta tecnología
para convertir en realidad el viejo sueño que lo animó a
explorar por su cuenta muchas montañas de la región: “Mi
interés era que Santa María prosperara y que hubiera mucho
trabajo con la minería”.
El
rico pan dulce segoviano
Orlando Valenzuela
Desde que los gallos
empiezan a despertar con sus alegres cantos a los pobladores de Santa María,
doña Alicia Olivera Estrada, de 67 años, abre la puerta de
su patio para bañarse y prepararse para una dura jornada de trabajo.
Una vez refrescada,
doña Alicia prepara la masa de harina para elaborar las ricas piezas
de pan dulce que su mamá le enseñó a hacer desde muy
joven.
Aunque empezó
a hornear pan para vender a la comunidad hace apenas quince años,
doña Alicia dice que en realidad aprendió desde chavala sólo
“viendo” trabajar a su mamá. “Como una es sacona, va viendo y se
va fijando, así yo llegaba a ver cómo revolvía mi
mamá la masa y aprendí”, dice sonriente.
EL PROCESO
Cuando ya tiene
preparada la masa, limpia los sartenes y enciende el horno. A continuación,
empieza a preparar las piezas de pan dulce que deposita con cuidado en
los sartenes de aluminio.
Mientras la masa
se crece en las bandejas, ella revisa que el horno tenga buena temperatura,
y una vez que está “en su punto”, una a una va metiendo las bandejas
al horno artesanal, de donde a los varios minutos salen bien doraditas
y con ese agradable olor a pan caliente, las piezas de pan dulce que tanta
demanda tienen en estos lugares.
Doña Alicia
también hace galletas, polvorones y tortas, las que distribuye entre
las pulperías locales, donde entrega con “vendaje” del veinte por
ciento.
Su casa está
en la propia entrada del poblado, frente al parque municipal, mano derecha.
Cuando tenga ganas de probar el legítimo sabor del pan segoviano,
nada mejor que aventurarse por los caminos que llevan a Santa María,
donde doña Alicia le estará esperando con una taza de café
caliente y un par de piezas de pan dulce.
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